Sexualidad e intimidad

 

salud-sexual-2[1]Definición de intimidad; es el compartir experiencias, pensamientos y sentimientos, en donde el cuerpo, la mente y las emociones están totalmente involucradas, lo que incluye preocupación mutua, responsabilidad, confianza, comunicación y un intercambio franco de información sobre los eventos emocionales significativos. (H. S. Kaplan 1979)

Elementos básicos de una sexualidad sana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

1.-La posibilidad de disfrutar de una actividad sexual reproductiva orientada por una ética personal y social de mutuo respeto

2.- El ejercicio de la sexualidad sin temores, vergüenzas, culpas, mitos ni falacias; sin factores psicológicos y sociales que interfieran con las relaciones sexuales.

3.-El desempeño de una actividad sexual libre de trastornos orgánicos, enfermedades o alteraciones que la entorpezcan.

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Causas psicológicas de las disfunciones sexuales

Factores que predisponen

  • Educación restringida
  • Información sexual inadecuada
  • Primeras experiencias traumáticas
  • Malas relaciones familiares
  • Inseguridad temprana en el papel sexual.

Factores que precipitan

  • Experiencias precoces
  • Depresión y ansiedad
  • Experiencias sexuales traumáticas.
  • Nacimiento de un hijo
  • Fracaso previo
  • Expectativas no adecuadas
  • Factores orgánicos

Factores que las mantienen

  • Ansiedad por pobre rendimiento
  • Miedo a la intimidad
  • Alteración de la imagen propia.
  • Información sexual pobre o distorsionada
  • Juego erótico nulo o restringido
  • Trastornos psicológicos.

La iniciación sexual, tal como la entendemos, será la primera experiencia coital. La sexualidad está atravesada por el contexto social y cultural y de acuerdo a su particular concepción de la misma regulara de manera inequívoca lo permitido, lo prohibido y lo esperable para cada etapa de vida.

Las relaciones íntimas tienen como propósito la idea de no quedarse en la superficie, y es esta búsqueda de profundidad la que le da estabilidad para permanecer  y trascender el tiempo. Esto es válido para aquellos que buscan relaciones profundas y duraderas.
Una relación íntima, es una relación afectiva que sale de lo común, porque empieza en el acuerdo tácito de la cancelación del miedo a exponernos y en el compromiso de ser quienes somos.
Un vínculo es comprometido cuando está relacionado con honrar las cosas que nos hemos dicho, con la posibilidad de que yo sepa, anticipadamente, que puedo contar contigo. Solo sintiendo honestamente el deseo de que me conozcas puedo animarme a mostrarme tal como soy, sin miedo a ser rechazado por tu descubrimiento de mí.
La relación íntima me permite, como ninguna, el ejercicio absoluto de mi autenticidad.
Intimidad implica entrega y supone un entorno suficientemente seguro como para abrirnos. Solo en la intimidad puedo darte todo aquello que tengo para darte.
La intimidad sucederá solamente si soy capaz de soslayarme, regocijarme y reposarme sobre nuestras afinidades y semejanzas, mientras reconozco y respeto todas nuestras diferencias.
Para que tengamos intimidad, es imprescindible que me quieras, que confíes en mí y que te guste.
Para poder intimar, además de la apertura, la confianza, la capacidad para exponerme, el vínculo afectivo, la afinidad, la capacidad de comunicación, la tolerancia mutua, las experiencias compartidas, los proyectos, el deseo de crecer, y demás, como si fuera poco, el otro fundamentalmente tiene que gustarme, tengo que ser atraído por el otro

Cuanto más disfruto, cuanto más placer soy capaz de sentir, más entrenado está mi amor por mí. Si cuidarte y darte desde el amor me da placer, porque no pensar que es desde la búsqueda de este placer que yo actúo y ejerzo el amor que  te tengo.

Cuando alguien te quiere, lo que hace es ocupar una parte de su vida, de su tiempo y de su atención en ti.

No se habla de estar enamorado cuando se habla de amor.

No se habla de sexo, cuando me refiero al amor.

Bibliografía

Enciclopedia comportamientos preocupantes en niños y adolescentes, Asesor Pedagógico, tomo I y II Francisco Escalante de la Hidalga, Rocío López Orozco 2003, impreso en Colombia.

El camino del encuentro, hojas de ruta, Jorge Bucay, biblioteca Jorge Bucay edit Oceano, México 2003 pags 172, 189-196, 237

 

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