FINGIR PARA ENCAJAR

 

Tiempo

 

En su libro los cuatro acuerdos, el Dr. Ruiz explica: “Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. El sueño externo tiene tantas reglas, que cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. Mediante cada palabra se establecen acuerdos que cada uno de nosotros acepta de forma implícita, luego se transforman en creencias que definirán nuestras vidas” Acuerdos tales como: <tú serás el mejor de mis hijos>, <siempre vas a estar conmigo>, <serás el abogado más renombrado>, <el médico que la familia necesita>

“El cumplimiento de una regla otorga premios y el no acatarlas amerita castigos. Debido al miedo de ser castigados y a no recibir la recompensa aprendimos a fingir lo que no somos, con el fin de complacer a los demás. La domesticación es tan efectiva que muy pronto nos vamos convirtiendo en nuestro propio domador. Las leyes morales que son los diez mandamientos forman el Libro de la ley que va a gobernar nuestro sueño, el cual queda instalado en la mente como un juez interior. Su único propósito es   juzgar todo lo que hacemos. Cualquier cosa que vaya en contra del Libro de la Ley hará que sintamos una extraña sensación en el plexo solar, una sensación llamada miedo. Incumplir las reglas del libro de la Ley abre nuestras heridas emocionales y reaccionamos creando veneno emocional”

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En el sueño del planeta a nosotros los seres humanos nos resulta normal sufrir, vivir con miedo y crear dramas emocionales. El sueño externo no es placentero pues está lleno de violencia, de miedo, de guerra, de injusticias. Cada vez que sentimos emociones como la cólera, los celos, la envidia o el odio, experimentamos un fuego que arde en nuestro interior. Vivimos en el sueño del infierno”.

Hemos aprendido a vivir según los puntos de vista de los demás por miedo a no ser aceptados y de no ser lo suficientemente buenos para otras personas. Necesitamos que los demás nos acepten y nos amen pero nos resulta imposible aceptarnos y amarnos a nosotros mismos”(1)

No hay nada que pueda llenar el vacío de la desaprobación y la exigencia con que nos castigamos todo el tiempo.

“El abuso de uno mismo nace del auto-rechazo, y éste de la imagen que tenemos de lo que significa ser perfecto y de la imposibilidad de alcanzar ese ideal. Nuestra imagen de perfección es la razón por la cual nos rechazamos; es el motivo por el cual no nos aceptamos a nosotros mismos así como somos y no aceptamos a los demás tal como son”

“Tenemos millares de acuerdos con la gente, con Dios, con la familia, pero los más importantes son los que hemos hecho con nosotros mismos. En ellos nos decimos quienes somos, que sentimos, que creemos, y como debemos comportarnos. Para romper dichos acuerdos que están basados en el miedo necesitamos la mayor valentía para recuperar nuestro poder personal”.(1)

Hacer que la auto-imagen cuadre con la realidad implica un gasto de energía superior a nuestras fuerzas; intentando ser siempre los más inteligentes, los más buenos, cultos, la más refinados, la más generosos o la que siempre ganamos.

Si a esto le sumamos la falta de valores reales amplificados a nivel social y la relativa sencillez con la que personas con un determinado físico o actitudes muy peculiares lograr alcanzar el éxito.

Walter Riso explica: “éxito entendido desde el punto de vista del reconocimiento social y la fama, nos encontramos ante una circunstancia en la que los <complejos> encuentran un excelente campo de cultivo, especialmente para que se manifieste la inferioridad”. No ser tan bueno es el resultado de una comparación poco objetiva y demasiado exigente con uno mismo.(2)

Un complejo es el conjunto organizado de representaciones y de recuerdos dotados de intenso valor afectivo, parcial o totalmente inconsciente. Mismo que se formó a partir de las relaciones interpersonales de la historia infantil y cuya estructura abarca niveles tanto emocionales, de actitudes y de conductas adaptativas.

Podríamos decir que el complejo de inferioridad se refleja en el pensamiento de las personas que creen que no están a la altura de los acontecimientos. El hecho de ser menos que otros no es por sí mismo problemático. Este complejo de inferioridad es un problema de percepción. Que se manifiesta con una sensación de ser inadecuado, de quedar por debajo de las propias expectativas

“Vivimos en un mundo en el que parece que es fácil alcanzar el éxito con talento, y en el que con esfuerzo y dedicación podemos llegar a ser lo que soñamos. Pero llega la hora de verdad y la cosa no es tan fácil. Hay muchos obstáculos y condicionantes con los que no se cuenta. Además, hay que sumar las presiones, directas e indirectas que parecen ignorar esos obstáculos o, peor aún, que hacen sentirse inútil a la persona que las sufre”.(2)

 

  1.  Los Cuatro Acuerdos, Dr. Miguel Ruiz edit. Urano México 2010, pags. 24-29, 30, 31, 35, 38, 42, 43
  2. Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz, Walter Riso, edit. Océano, México 2015.
  3. http.www.lamenteesmaravillosa.Eva Maria Rodríguez.

 

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