TACAÑOS de CORAZÓN 

 

 

jose%20vicente%20gomez%20sandoval%20-%20tacanoA todos nos gusta recibir, supongo que a la mayoría, porque cuando alguien nos regala promueve en nosotros el placer de ser tomado en cuenta, recordado, pensado, anhelado. Dar proviene del ser, de nuestros anhelos del alma. Dar es entrega, empatía, compartirse, repartirse. ¿Pero que sucede con los que están incapacitados para dar?, si con los pobres de corazón….

La mayoría de nosotros hemos tenido la oportunidad de relacionarnos con personas mezquinas que dicen no tener o no poder dar. De donde proviene esta condición? Probablemente de la historia familiar de cada uno, quizá de la escucha de persistente del <no hay>, <no alcanza>, <no tenemos>, >nunca es suficiente> y muchas más .¿Te son familiares estas frases? Recuerdas cuando pedías a tus padres unos zapatos y se enojaban contigo por no haberlos cuidado más?, <que lata> respondían <pues tendrás que esperar hasta que haya dinero>, o si te pedían una cuota en la escuela, como empezaban a refunfuñar y a quejarse y decir que decididamente no estaban dispuestos a ser robados por la Institución, Que mala relación has aprendido con el dinero. Frases como <pobres pero honrados> < pobres y felices> encierran creencias de que los ricos no pueden ser honrados, quizá su riqueza se debe a su falta de honestidad y de que la felicidad está peleada con la riqueza, pues son solo mentiras que justifican demasiada mediocridad. Estas palabras han sido grabadas en nuestro inconsciente y se han convertido en creencias limitantes que no nos permiten conectarnos con nuestra prosperidad, porque todos somos abundantes, nadie ha nacido con escases, es más nuestro ser ya es abundancia y lo somos porque nos generamos muchos dones, y regalos   de nuestro universo.

Nuestro universo es tan vasto que no limita a nadie en prosperidad, al parecer quienes nos limitamos somos nosotros y si constantemente decimos que no hay, pues no hay porque nuestras palabras tienen sustancia y se convierten en realidad, pero lo cierto es que la miseria proviene de muy adentro de nosotros, de esa parte que siente que no merece gastar, que no merece darse a sí mismo, de esa parte que cree  que invertir  es derrochar, que se debe guardar, que se debe ahorrar, y que gastar es malo. Lo malo es atesorar mientras se viven carencias, lo malo es tener guardado y vivir de forma miserable, lo malo es creer que nuestro patrimonio es nuestro, no nos damos cuenta de que somos solo administradores de un bien mayor, que nos ha sido encomendado por una inteligencia superior que confía de nuestra capacidad para repartir, para multiplicar, para crear bienestar, alegría, seguridad, y muchas otras cosas más.

 

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