El saludo de la libélula

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Rigo como todos la llaman, es una mujer menuda, de rostro angustiado, camina agachada, y cuando le hablas difícilmente mira a la cara, tampoco se perciben sus palabras pues habla entre susurros, es una mujer excesivamente tímida cuando no conoce a la gente, pero cuando entra en confianza se vuelve locuaz y hasta divertida.

Rigo es muy desconfiada no confía ni siquiera en Dios, -bueno cual Dios si ella lo tiene olvidado- pues cree que él tuvo que haberla abandonado dándole una familia como la que le tocó. Rigo apuesta a que nuestro Padre Supremo la castigó con la clase de padres y hermanos que tuvo que soportar durante casi dieciocho años; burlas, bromas pesadas, abusos, olvidos, y volverse invisible son solo algunas de las calamidades que tuvo que aguantar. Para colmo de males le tocó en suerte un marido alcohólico y felpudo: un bueno para nada. Así también unos hijos distantes, aprovechados y comodinos a más no poder, además de una familia política con muy escasos valores morales y éticos. Rigoberta es muy terca, quizá esta es una de los bloqueos que más la dañan, pues no permite ni como una duda el punto de vista de nadie más.

Cuando Rigo tenía aproximadamente ocho años pasó por su pueblo una caravana de gitanos, leyendo la mano y adivinando la suerte, para Rigo no pasaron desapercibidas una serie de señales que del cielo creyó le venían, así que se apuntó para aprender a echar las cartas con estos nuevos amigos. Permaneció muy feliz muy con ellos los días que acamparon en su comunidad, tanto así que se embarcó con sus nuevos amigos durante algunos días. Tiempo en el cual sus padres apenas se percataron de su ausencia, solo porque los profesores preguntaron por ella es que su madre empezó a buscarla y hasta fue a dar aviso a la policía e iniciar su búsqueda. Apareció dos días más tarde en la siguiente comunidad con la tía Petra quien al verla con estos fuereños procedió a rescatarla, dándole asilo por varios días. Rigo sabía que si volvía a casa no se libraría de una tunda por haber desparecido sin decir pio.

Rigo nunca ha sido feliz, más bien se ha tenido que adaptar a sobrevivir a una familia con tanta disfuncionalidad, ella no cree merecer una vida diferente a la que tiene, es más ni siquiera puede imaginar vivir de otra manera. Cuando era una jovencita era muy hermosa, con la piel color canela, y unos ojos medio dormilones, unas pestañas que fueron la envidia de sus compañeras y dizque amigas. Tuvo no pocos galanes que le bajaron la luna y las estrellas, pero tenía que venir a caer con Nicanor un tipo hablador, de ojo alegre y con muy pocas pretensiones, nuestro amigo jamás aspiró a nada, se conformó con lo que la vida le iba dando y claro que le dio, durante muchos años, pudo tener un gran negocio, una casa hermosa, darse algunos viajes y cumplirse algunos sueños, y todo porque este amigo se la pasaba bebiendo en un vaso medio vacío, atento solo a desastres, y todo aquello que le bajaba la moral, sin querer en ningún momento correr algún riesgo. Su apreciación de la vida siempre fue patética, de todo se quejaba, exageraba las dificultades e imprevistos cotidianos y le restaba valor a todo lo maravilloso que en su vida acontecía.

Nicanor se va todo el día a trabajar, a beber con los amigos, y Rigoberta se queda sola, en una casa enorme donde se pierde ¿ que desea nuestra querida Rigoberta?, volver a nacer, nacer en otra ciudad, de otros padres, sin hermanos groseros, estar rodeada de personas amables y cariñosas, desea también que las flores le contesten, porque ella les habla y les cuenta todos sus pesares, sus sueños y sus dudas. También quiere nadar en un río de aguas cristalinas, secarse al sol, hacerse un vestido de flores, también una corona, jugar y nunca cansarse de hacerlo, no crecer quedarse niña para siempre. -Qué difícil es ser adulto-. Rigoberta elabora historias, algunas muy bellas otras no tanto, son solo repeticiones de todo lo que a ella le entristece. Sumergida en el pasado no se da cuenta de cómo desperdicia su presente, no se percata de que eso que dice que le hicieron sus padres y sus hermanos, es ahora ella quien se lo hace, repite la escena una y otra vez, no deja de recrearse en un sufrimiento que le carcome las entrañas.

Rigo vive pendiente de sus hijos, tiene dos: Nicandro y Florinda quienes permanecen en la casa paterna, ahí comen, duermen, hacen fiestas, retozan alegremente con sus críos, pues ya tienen pareja e hijos, No hay fecha para que ellos emprendan el vuelo, es muy cómodo vivir a expensas de sus afligidos padres, los mismos que no pudieron inculcarles otra forma de vivir.

Un día llego al pueblo de Rigoberta un tipo llamado Casimiro que se dedica a abrir pequeños negocios donde invierte y pone a trabajar a sus socios donde las ganancias se comparten en porcentajes a veces muy favorables para él. Inmediatamente nuestro micro-empresario vio en Rigoberta una candidata para sus negocios, así que la invito a generar ingresos con la venta de hortalizas, Rigo cayó rendida ante la actitud desprotegida de Casimiro, se ha vuelto devota de él, se la pasa recitando frases, dichos y párrafos de libros que él se dedica a repetir para ganarse la admiración de personas sencillas que no tuvieron la oportunidad de acudir a la escuela.

Nuestra querida Rigo sufre mal de amores, un amor no correspondido, sin darse cuenta empeñó el corazón en alguien que nunca se va a fijar en ella.

Rigoberta merece una mejor vida, merece ser amada, merece salud, cuidados, tiempo y generosidad a manos llenas, claro que sí, el problema es que ella se siente poco digna de todo esto, ella cree que vino a este mundo para purgar por los pecados de sus padres, de sus abuelos, de sus tíos y hasta de personas desconocidas. Rigoberta piensa que entre más sufrimiento tenga en esta vida, más feliz será en la eternidad, pues habrá hecho mucho para ganarla.

Nuestra querida Rigo ha tenido un sueño hermoso, ella es joven de nuevo y va de la mano de su amor secreto rumbo al altar, por fin estarán unidos para siempre, cobijados del amor de Dios, leales, amorosos, dóciles y entregados a su amor ahora en cuerpo y alma.

tristeza
solo espero algún día ser feliz

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