HAY TERRITORIOS QUE ME PERTENECEN

Hay lugares virtuales que me pertenecen en exclusiva; mi territorio físico y emocional mi vida, mi historia, mis emociones, mis relaciones, mis vínculos, mi ideología, mis proyectos, , mi fe, mis secretos. Son mis espacios y yo puedo compartirlos, si así es mi decisión, pero solo con quien yo quiero, y cuando quiera”.

En la relación de pareja existen tres partes: un  tú,  un yo y  un nosotros, tu y yo con nuestra   propia individualidad y un  nosotros como el  vínculo que se va modificando cada día con lo que aportamos y restamos. Damos al vínculo, damos a la relación, la enriquecemos y  empobrecemos de acuerdo a nuestras acciones y nos aporta al mismo tiempo sentido de pertenencia, calidez, gratificación, satisfacción de necesidades emocionales y en algunos casos severos dolores de cabeza debido a una tremenda sensación de sentirse atrapados.

Muchos  motivos de sufrimiento en una relación tienen que ver con suposiciones acerca del tiempo para estar cerca y  compartir, y es que en la sociedad prevalece el planteamiento de que “entre más se esté con su pareja, habrá más amor”, no obstante el peligro se acentúa cuando se crea una dependencia de la pareja.-esto es que cuando por algún motivo imprevisto alguno de los dos  desaparece- se entra en un estado de ansiedad.

 De forma inconsciente recurrimos a modelos que nos han impactado en algunas historias de amor -observa esta  frase- “ya jamás volvieron a separarse”

  Desde esta escena romántica cabe destacar que muchos hemos confundido el estar en pareja con  rasgos de  codependencia o  simbiosis encimarse uno en el otro, prescindir de una vida propia, delegar en el otro la responsabilidad de nuestra felicidad, de atender todas nuestras necesidades, siendo invasivos de su espacios no solo físicos, también emocionales y espirituales.

Mostrare aquí algunas creencias deformadas  de pareja que prevalecen: debo estar con él a donde quiera que vaya, debo estar al tanto de que se dice con sus amigos, sus amigos forzosamente deben ser mis amigos, no debe ocultarme nada, tengo derecho a saber a cada momento que está haciendo y con quien está. Por tanto  me tomo atribuciones tales como  aparecer por su trabajo sin ser invitada aunque esto cree incomodidad en él: asumo el derecho de   revisar su cartera, su teléfono, su correo y demás redes sociales, platico con su familia y amigos con el afán de hurgar en sus pasado, él debe acompañarme a todas mis  reuniones sociales así también  intervengo en sus conversaciones solo para llamar la   atención, si no me da la razón en alguna charla me siento traicionada.

Ser independientes sin caer en el individualismo, ser interdependientes sin encimarnos, tener responsabilidad afectiva, esto es estar cuando se requiere para brindar apoyo y contención pero a su vez dar pertenencia sin distancia emocional o apatía.

Crear vínculos sanos con  las personas que convivimos de manera habitual nos genera  gozo y equilibrio además de   incrementar nuestra felicidad, entonces hay que establecer fronteras saludables hablándolo  de manera directa y  cordial   aclarando que si se puede y que no en nuestra la relación, hemos sido moldeados a través de experiencias desde que tenemos uso de razón y  el mundo de cada uno es único. –Tú no puedes adivinar que me hace bien o que me hace mal en una relación-, lo más acertado es platicarlo para  dar a conocer las formas  que convienen, que edifican, que suman a la relación, unos ejemplos: Me haces sentir muy bien con una llamada cada día, pues nos platicamos como nos sentimos, alguna novedad, algún halago,  pero me siento invadida si me llamas a cada rato solo para preguntar que estoy haciendo. Me encanta que me des la sorpresa de venir a verme en algunas ocasiones pero si lo haces con frecuencia me da la sensación de que me estas espiando y es señal de que no confías en mí. Si debo asistir a una revisión médica que me atemoriza te pido que me acompañes porque así me siento protegida.

 Según los estudios del doctor John Gottman, de la Universidad de Wisconsin, una pareja sana sabe cómo expresar su humor, muestra señales de afecto, interés en el otro y vibra en un estado de alegría. Para lograr esto es importante, primero, reconocernos como seres suficientes y autónomos, con derecho a desarrollarnos según nuestras necesidades y deseos. Si entendemos que nuestra felicidad depende de nosotros mismos porque somos seres completos e independientes, podremos relacionarnos con personas que estén en igualdad de circunstancias. Un ser humano no completa a otro, no llena los vacíos del otro, ni le da lo que alguna vez le faltó.

Si somos capaces de generar en nuestra pareja la sensación de libertad, de que no cabe el control, ni la manipulación es entonces que germina en cada uno  la decisión de permanecer en ella de manera más auténtica.

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