DEJAR EN VISTO ES VIOLENCIA?

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El maltrato psicológico existe como una mata de cizaña que va minando la armonía, confianza, amor propio y calidad de nuestros  vínculos en el jardín de las relaciones humanas,  y cuesta trabajo identificarlo porque muchos creemos que si no hay gritos, amenazas, insultos o golpes entonces no hay maltrato, sin embargo un excelente calibrador son nuestras emociones: ¿que nos hace sentir el que una persona nos deje en visto, no responda, desaparezca, nos vuelva invisibles?

Sin embargo no podemos generalizar, y esto también depende de los acuerdos, usos y costumbres que mantenemos con nuestros contactos: por ejemplo es usual  que muchas veces estemos  charlando  durante un rato  y después alguno de los dos  se va sin contestar el último mensaje o bien  que contestamos los mensajes  hasta que nos desocupamos y esto puede ser una o varias horas.

Así  también habrá personas con las cuales hemos acordado que se  puede responder   durante la semana, especialmente cuando no se trata de cosas urgentes, y que a veces  son relaciones a distancia donde nos vamos platicando nuestro día a día y  no hay mayores exigencias.

Pero que sucede cuando tu dejaste ya dos o tres mensajes y pasan semanas sin que venga la respuesta? O en su peor situación ya fuiste bloqueado. Lo primero a descartar es que esta persona sea una pasivo agresiva que castiga con sus silencios.

La actitud pasivo-agresiva es aquella en la que no se te agrede verbalmente, ni físicamente. No  se dejan rastros de la agresión.

La indiferencia es el comportamiento de maltrato psicológico más utilizado por los jóvenes en la actualidad, que también utilizan otras expresiones de violencia como trivializaciones, reproches, no empatía ni apoyo, juzgar, criticar, corregir, insistencia abusiva y acusaciones.

Se identifica como violencia psicológica  cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, sarcasmo, ironía, descalificación e invisibilidad entre muchas otras, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.

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Un estudio en el cual se le aplicó el trato silencioso a estudiantes concluyó que tiene fuertes efectos en el sentido de pertenencia y la autoestima de la víctima. El trato silencioso provoca dolor, frustración y ansiedad. Llega a ser más agresivo que la violencia verbal o física.

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Otra estrategia de Violencia Emocional es manipulación mental, muy extendida en relaciones de pareja, padres e hijos la cual incluyen amenazas y críticas que generan miedo, culpa o vergüenza y buscan llevar a la persona víctima hacia donde desea la persona que la manipula, esto es obediencia para que realice actividades no deseadas, firme algún papel, acceda a prácticas inconvenientes y otras más.

Otra de las modalidades es la agresión insospechada, la persona agresora disfraza de atención, de buenas intenciones y de buenos deseos, el control de la autonomía y libertad de la persona. Lo que genera que la persona “protegida” no pueda crecer e independizarse, Un ejemplo son los hijos mayores sobreprotegidos  que siguen viviendo con sus progenitores  y sus problemas de manutención siguen son resueltos por estos mismos.

Se trata de otra forma de control  cuando tu pareja se rehúsa a conversar o evita hablar de asuntos que te conciernen y te manipula para que creas que tu punto de vista no es válido,  le quita importancia a tus logros personales o profesionales, compite contigo y  hay rivalidad.

Es imprescindible para muchas personas el empleo de la inteligencia emocional como herramienta que les permita “anticiparse a las situaciones de violencia», y que impida la aparición de conductas de sumisión y aceptación de la agresión psicológica, para ello es deseable el poder identificarla primero y tener sensores que como focos rojos nos avisen cuando está sucediendo.

Tratar de establecer acuerdos cordiales para una sana convivencia requieren: aprender a usar la comunicación no violenta, así como  grandes dosis de paciencia, mucha claridad respecto a la forma de dar,  pedir y hacer valer que se respeten dichos acuerdos.  No todas las personas estarán dispuestas a realizar cambios en sus hábitos, habrá quien niegue que está usando la violencia, también los que digan que exageras o que no es para tanto, restando importancia al asunto. Sin embargo si estas decidido a crear relaciones de mayor calidad debes estar dispuesto a pagar los costos, entonces habrá gente que se vaya de tu vida, que deje de encajar y créeme que en su lugar se irán sumando otros de mayor valía. No olvides que nos relacionamos desde nuestras heridas para lo cual debe haber un  compromiso de sanarlas y la mejor forma es teniendo responsabilidad afectiva.

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