Mamá que Nutre o Mamá Cuervo

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Soltar a mamá

«Soltar a mamá no es dejar de verla, es comenzar a mirarla, no es dejar de hablarnos, es comenzar a comunicarnos, no es sacarla de mi vida, es incluirla, No es dejar todo lo que me enseñó, es honrar lo que si me sirve hoy, no es separarnos, es integrarnos en una conciencia que sane y cree vida, Soltarnos de mamá es saber tomar lo que en realidad nos quería mostrar y dejar ir sus miedos y culpas para que no actúen en nuestras vidas»(1)

La figura materna tiene un papel definitivo para la salud emocional de todo ser humano, cada uno de nosotros  la representa como puede, desde sus propias experiencias y recursos. Esta es una invitación a que hagamos una amorosa resignificación de la forma en que la llevamos dentro, verás que es el mejor regalo que nos merecemos.

Según Erich Fromm: “el amor materno inculca en el niño el amor a la vida. Es la tierra prometida que se describe en la biblia como leche y miel,  la leche es el símbolo del cuidado y afirmación. La miel simboliza la dulzura de la vida, el amor por ella y la felicidad de estar vivo. Para que una madre pueda dar todo esto no basta con que sea una buena madre, debe  además demostrar que ella es feliz, es así como se trasmite al hijo el amor a la vida”

Eventualmente  la persona madura llega a la etapa en que es su propia madre y su propio padre, tiene por así decirlo una conciencia materna y paterna. La conciencia materna dice; no hay ningún delito, ningún crimen, que pueda privarte de mi amor, de mi deseo de que vivas y seas feliz La persona madura se ha liberado de las figuras exteriores de la madre y el padre, y las ha erigido en su interior, elaborando una conciencia sobre su capacidad de amar y fundada en la razón y discernimiento. Es en esta evolución donde se fundamenta la salud mental y el logro de la madurez”.

Nuestra madurez significa que podemos dar contención a las figuras de mama y papa de forma creativa y compasiva, firme y sólida. Esto significa que ahora al ser yo madre y padre de mi puedo sentirme respaldada y a su vez liberada.(2) Puedo ir con todo.

Para cada uno de nosotros resulta crucial ese momento de convertirnos en madre y padre de nosotros mismos, cuando surge de muy adentro  una intención sanadora  conectada a un ciclo de vida, a un nivel de evolución. Tengo en mi mente una imagen acerca de mamá-. Esa que construí con las vivencias que me fueron marcando mientras crecía. Mamá sufrida, dominante, mama rígida, mamá fría, conflictiva, mamá triste, mamá devastada, mama enferma.   La madre que me toco sin duda, una que no me amó como yo hubiera preferido, y con todo puedo  aceptarla, reconocerla y valorarla  Y hoy supe que esta mamá que tengo tatuada ya no corresponde a la mujer que se está desplegando, celebro darme cuenta que puedo transformar el personaje por uno congruente con mi evolución. ¿ En qué clase de madre para mi  me quiero convertir:?. Anhelo reivindicar esta condición y en su lugar colocar;  una mamá cariñosa, mamá firme, que me enseña, mamá nutricia, mamá juguetona, mama cálida, -puro amor incondicional-. Ella es  con la que voy a convivir durante el tiempo que me queda, una con la que tengo armonía, halago, reconocimiento, me sienta vista, amada, aceptada y sobre todo con derecho al  merecimiento.

Y la buena noticia es que existen terapias psicológicas que pueden guiarte en el proceso.

Es a través de este cambio como puedo atender mis partes no crecidas, esas que necesitan cuidado: podando, limpiando regando, abonando, alumbrando  y convirtiéndome en mi mentor de vida, habilitando la confianza de que  en cada decisión, tropiezo, descalabro cuento incondicionalmente con esa parte de mi que me sabe escuchar, aconsejar y sostener. Parar mi lucha interior, permitirme la paz, la aceptación y el descanso.

 Como escribe Monique Grande” Convertirse en mujer nutridora supone estar enraizadas en nuestro cuerpo y haber integrado por nosotras mismas nuestras necesidades fundamentales: Cuidar de  nuestra vida, de nuestro cuerpo, de nuestra nevera, de nuestro tiempo, de nuestra casa, de nuestro templo interior, de nuestras emociones y de nuestros amores!  Aprender esto merece un rodeo porque no podemos crecer y ayudar a crecer a nuestros hijos si no respetamos para nosotras mismas ese ciclo nutridor de la vida” (3)

.   

El arte  de Amar, Erich Fromm, Paidos México 198 pags. 1ª edición 1959 (1)

Feminitud  Una exploración de los misterios del ser interior Monique Grande Ed. Obelisco  2020(2)

@psicología 21(3)

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