ODIAR A LOS PADRES

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Cómo puedo amar a la persona que más me ha dañado?
El odio sencillamente es una emoción de un gran rechazo hacia alguien.
“El odio también conocido como el síndrome de alienación parental por decirlo brevemente hace alusión a esos hijos que terminan rechazando a sus padres”
Cada ser humano ha sido engendrado por un par de energías: una masculina y otra femenina, y la semilla germina, crece y se desarrolla en el vientre materno. La portadora de esta semilla puede experimentar esto que sucede en su cuerpo de muchas formas; ya sea festiva, expansiva benevolente, resignada, frustrada, enojada, triste, con odio hacia la pareja y con muchas emociones contrarias entre sí que la avasallan, que la confunden y agobian. (Traer al mundo a un nuevo ser con aceptación y alegría es el mejor regalo que le podemos dar). Cada estado emocional que la madre experimenta es trasmitido al feto, y siendo algo tan importante en la salud emocional de madre e hijo resulta alarmante el desconocimiento de esto por parte de muchas mujeres. Destacan algunos factores que inciden e incrementan el desgaste emocional durante la gestación: ausencia de planeación, inexperiencia, postergación o cancelación de los planes inmediatos y a mediano plazo falta de recursos económicos y afectivos así también la ausencia del padre para hacer frente a la llegada de un nuevo ser. Cuando el niño nace en circunstancias adversas percibirá un ambiente hostil hacia su presencia. Ese bebé será una carga para la nueva madre la cual lo ignora, lo maltrata, evade el contacto físico y visual, descuida su limpieza y bienestar en general. Lo deja en manos de otros para su cuidado, , le hace sentir que no merece vivir. Pues su presencia es un estorbo, generando así la formación de heridas que dejarán marcado para siempre a este ser.

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El único anhelo de este niño es su confirmación, ser reconocido, sentir su existencia valiosa para los demás, un ser gozoso, con grandes poderes, mismos que irá perdiendo al ser domesticado por el entorno. Muy rápidamente el bebé descubre que para lograr sus objetivos debe manipular el mundo, llorar, gritar, aventar cosas, sonreír, hacer piruetas, esconderse, trepar son algunas estrategias que el niño utiliza para captar la atención. Se da cuenta que complacer y muchas veces mentir es como obtiene ganancias, aprenderá el miedo, la culpa, el agobio, la tristeza, el enojo y cientos más de emociones que no puede entender. Continua creciendo amando incondicionalmente a los seres que le dieron la vida, hasta que un poco a poco percibe cientos de fisuras en ellos. Se da cuenta que no son congruentes que dicen una cosa y hacen otra, que exigen pero no ponen buenos ejemplos a imitar, observan cuan contradictorios son, prevalece un ambiente desagradable, nula disposición para aproximarse afectivamente: solo enojos, ironías, apatía e insensibilidad, usan formas de obligar a hacer cosas que no desea mediante el chantaje, la extorsión, la represión, es reiterativo el abuso emocional. Crecen temerosos de enfrentar a sus progenitores porque cargan con la idea de que los padres son sagrados, por tanto intocables y menos aún cuestionables, nada de contradecirlos, tampoco juzgarlos y en este dilema reprimen todas las emociones negativas ocasionadas con y por ellos. En algún momento podrán verlos sin filtros para reconocer en ellos a seres incompletos, inmaduros, carentes, con grandes problemas no resueltos que continúan siendo niños emocionalmente hablando y que ahora juega a ser padres, padres discapacitados para responder a sus necesidades afectivas, emocionales y espirituales

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Y aunque hay muchos padres totalmente conscientes de sus responsabilidades como padres, por algún motivo u otro no se hacen cargo de sus hijos.
En cualquier momento cobrarán conciencia del resentimiento, del dolor, de la ira  y desilusión que llevan a cuestas, culpa y tristeza revestidas de odio. Pero no saben cómo encausar este mar embravecido de emociones. Odiarán haber nacido, odiarán la vida que les tocó vivir, la falta de amor les ha provocado grandes deformaciones para poder percibir al mundo como un lugar seguro, digno de experimentar Ahora saben de donde proviene tanta insatisfacción tanta ira volcada hacia sí mismos y se refugiaran en conductas co-dependientes, sexo, alcohol, droga, comida, relaciones destructivas, delincuencia, violencia, exceso de trabajo, redes sociales etc.
El odio no es un pecado, es el resultado de haber sido maltratado en muchos aspectos, y tampoco debería causar culpa, es natural sentirla, no tiene nada de malo, el aceptar esta emoción, darle un espacio en nuestro corazón y trabajar con ella dándole un cause puede ayudar en gran medida a sanarlo.

Sanar las heridas de la infancia requiere primero saber de su existencia, identificarlas y buscar ayuda, sentirnos merecedores de una forma de vida gozosa, es necesario mucho valor, mucho amor propio, requiere reconocernos como seres mutilados, como seres dañados en nuestra vulnerabilidad. Si no hacemos nada por atenderlas iremos por la vida contaminando todo lo que toque nuestras vidas, nuestra evolución emocional quedo detenida Entonces adoptamos multitud de máscaras para esconder nuestras carencias; victimizarnos, tiranizar, dominar, controlar, manipular, chantajear, abusar, mentir, practicar una doble moral, ser los rescatadores de otros, y así sucesivamente. Casi todos los problemas q1ue un ser humano presenta en su vida actual tiene una relación directa con la forma en que experimentó el mundo, la vida y el amor en el inicio y llegada a este mundo. Sus heridas son causadas algunas por mamá, otras por papá, rechazo, traición, abandono, injusticia, humillación son las que encabezan la lista y ser portadores de ellas nos convierte en lisiados para bailar la danza de la vida.
Lo esencial con nuestros hijos consiste en darles amor, un amor de calidad, lo cual es básico, un abrazo, un beso y un te quiero hacen milagros. Protección, nos toca proveer de seguridad y protección a ellos es indispensable para su desarrollo emocional, y límites porque cada día el padre y la madre deben poner su autoridad como pilar para marcar lo bueno y malo de cada situación, de cada decisión, esto debe aplicarse con una actitud de respeto en franca comunicación no de imposición, límites que les proporcionen seguridad, no que les asfixien o que sean tan holgados que no se precisa el principio del final, y nuestro respaldo cuando están pasando por situaciones difíciles, el hacerles sentir que ahí estamos y que cuentan con nosotros para todo, que los amamos incondicionalmente, pase lo que pase, y les acompañamos amorosamente en este viaje que es la vida.

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LOS LIMITES SEGUROS INCREMENTAN TU CALIDAD DE VIDA

 

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Te ha sucedido con algunas decisiones que atinadamente tomaste no tienes la menor idea del recorrido que hiciste para llegar hasta ahi? Y con otras donde hubo consecuencias dañinas por más que buscas no identificas que fue lo que falló. La respuesta está en los personajes que habitan en ti: adulto, adolescente y niño los cuales intercambian los mandos en tu vida según las circunstancias, además podemos de averiguar cuál es la actitud preferida cada uno: travieso, enojón, anárquico y una gran variedad más.
El tipo de elecciones van de la mano con necesidades insatisfechas provenientes de nuestro inconsciente que se manifiestan ante determinadas circunstancias.

Aprender a decidir con madurez requiere que conozcamos un conjunto de estrategias que hasta ahora hemos utilizado ante los demás., son llamados mecanismos de defensa Tenemos muchas caretas mismas que utilizamos según sea la ocasión: el bondadoso, el compartido, el obediente, el sacrificado. el temerario, el cara dura, el juguetón, el que todo lo piensa, el que seduce, el super-razonador, el sabelotodo, el que toma distancia y se dedica a observar, , el abusivo, el chantajista, el manipulador, la víctima, el perseguidor, el arrogante, el que exige,, …Sin embargo todos estos personajes tiene algo en común, se mueven por el tipo de límites aprendidos en la infancia y siempre se acompañan de algún tipo de emoción.

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Todo aquello que no se nos permitió siendo niños, los límites inflexibles o su ausencia nos ha convertido en seres incompletos, esto significa que ponemos límites como nos fueron impuestos en casa ya sea holgados, asfixiantes, incomodos, excesivos, inadecuados o no quizá no los conocimos y se nos permitió todo absolutamente: en ambos casos el daño está ahí. Lo que nos toca ahora que crecimos es revisarlos, conservar lo que sirve, desechar lo que nos destruye y Aprender a poner límites funcionales y saludables a nuestros personajes internos pues esta puesta de conciencia nos da la capacidad de hacerlos con los la gente a nuestro alrededor.

Pongo algunos ejemplos de decisiones destructivas que tomamos de acuerdo al tipo de límites que repetimos con un mínimo de conciencia. Cuando rompes con tu dieta, o dejas de ir al gimnasio varias semanas, tomas o comes en exceso, haces apuestas con tu patrimonio, arriesgas tu vida de pareja permitiendo la intrusión de terceros esto es actúas intrépidamente sin medir consecuencias: quien toma las riendas de tu vida es alguno de los personajes antes mencionados y los resultados son catastróficos porque finalmente son formas de castigo.

Los límites son el espacio saludable entre dos que les permite relacionarse de manera efectiva

Si todavía no puedo usar mis recursos de adulto y recurro a estrategias para evitar sufrir, seguro que estoy siendo destructivo conmigo y en mis relaciones con los demás. Acumulo ira, culpa, vergüenza, e incomprensión porque no puedo ser claro ni directo, Me relaciono desde mi mente, desde mis creencias y racionalizaciones. Preguntarle al corazón es la mejor clave para darnos cuenta de cómo nos sentimos con lo que hacemos, decimos y pensamos.

Dentro de nosotros hay un guía poderoso que nos muestra el camino, que nos aconseja, que nos sostiene en momentos difíciles. Identificar ese guía es crucial para vivir en equilibrio. La parte noble, fuerte, donde radican todas nuestras fortalezas, es intuición, sabiduría, sentido común, experiencia y corazón. Todo esto proviene de nuestro ser. El adulto que evoluciona positivamente tiene una fuerte conexión con esta fuente además de contar con muchos recursos como son la sensatez, claridad, prudencia, confianza, conciencia de sí mismo y de los demás.
Aprender a pedir, sin arrodillarte, sin exigir, sin juicios, sin victimizarte, desde esa parte de ti que se expresa con claridad, con firmeza, sin recurrir a juegos, ni a trampas hace de ti una persona digna, íntegra, dueña de sí misma que se conoce y puede reconocer el lenguaje emocional propio y ajeno. Elegir límites seguros es una decisión basada en la observación de tus experiencias, de tu forma de crianza, de lo que aceptaste o rechazaste, hoy puedes empezar a modificar los límites propios y los que pones a quienes te rodean, Dale un sí a vivir en libertad de elegir y decidir lo que te hace feliz.

 

ENCARIÑARSE ES APEGARSE

 

 

handsclippedDaniel Goleman en su libro emociones destructivas menciona la especificación que hace el Dalai Lama acerca de los tres venenos, y señalando al apego como uno de ellos. Sin embargo el apego es innato a la especie humana, cabe preguntarse entonces ¿en que momentos se vuelve perjudicial?
Se entiende como apego al tipo de lazo emocional y afectivo que surge entre dos individuos y que genera la voluntad de permanecer en la cercanía o en contacto con el otro, de preferencia física.

El apego es parte de estar vivos, sentirnos unidos a los demás nos genera bienestar, confianza, tranquilidad, sentido de pertenencia.

La mayoría de seres que estamos en esta tierra vamos por la vida buscando ser vistos y escuchados, esto es sentirnos vivos en presencia de alguien, tenemos relaciones afectivas con la pareja, los hijos, los amigos, conocidos y muchas más personas de nuestro entorno porque mediante estas se producen intercambios generadores de bienestar emocional.
En su gran mayoría de relaciones hay apegos, y nos apegamos más con quien hay lazos sanguíneos, atracción física, intereses en común, con quien nos quiere como a nosotros nos gusta o es como lo hicieron nuestros padres cuando éramos muy pequeños, y mucho mejor con aquellos que está dispuestos a darnos su tiempo, su espacio, su escucha y sus palabras.
Son en muchos casos nuestro estilo de apego el que definen a quien elegir, con quien estar y a veces lo que se deba soportar, subyacen en nuestras memorias de las formas de relacionarnos con los demás conforme a la respuesta a nuestras demandas de atención recibida por quien nos cuidó en la infancia.
El psiquiatra y psicoanalista John Bowlby (1907 – 1990) creía que las causas del estado de salud mental y los problemas de comportamiento podían atribuirse a la primera infancia. De hecho, La teoría del apego de John Bowlby enuncia que venimos pre-programados biológicamente para construir vínculos con los demás y estos nos ayudan a sobrevivir
El apego infantil es el vínculo emocional específico que adquiere el infante con la madre o con su cuidador primario. Proviene de sentirse protegido, respaldado y aceptado incondicionalmente.
El bebé desde su nacimiento está capacitado para utilizar una serie de técnicas que le harán captar la atención de los padres: llanto, balbuceo, succión, sonrisas. Algo propio de los mamíferos. Ante estos estímulos los cuidadores han de estar pendientes y responder a sus demandas, para que el bebé sienta el vínculo afectivo, que le proporcionará un apego seguro.

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Es así como se instala una relación sólida con el cuidador primario cuando le proporciona al bebé seguridad y estabilidad emocional. Al implante de apego seguro en el niño, este mismo al ir crecer lo irá transformando en habilidades psicológicas y sociales.
Este sistema es generador de cuidados, por eso las figuras que lo representan son los cuidadores, los cuales representan los cimientos de lo que Bowlby llamó la “base segura”.
Bowlby propone cuatro categorías
A. Apego seguro ; prevalece una idea positiva de uno mismo y de los demás
B. Apego evitativo: hay una idea positiva de uno mismo pero negativa hacia los demás
C. Apego ambivalente ; hay una idea negativa de uno mismo y positiva de los demás
D. Apego desorganizado: existe una idea negativa de uno mismo y de los demás.

Lo que nos pasa ahora de adultos tiene que ver con la forma de responder a nuestras demandas de atención de quien nos cuidó durante nuestra infancia. Amamos y queremos siguiendo un modelo de apego, nos relacionamos con nosotros, con los demás y con el mundo exterior a partir del sistema de apego que desarrollamos.
“Quienes sufren la separación o alejamiento de una forma catastrófica, quienes ante la amenaza de perder al amor de su vida optan por doblegarse y sufrir humillaciones, quienes prefieren dar el primer paso para separarse a permitir que los abandonen, quienes ante la muerte de un ser querido pierden su sentido de vida. Quienes mueren al poco tiempo de perder a la persona con mayor convivencia, o ante la pérdida de un empleo, de su salud, de sus pertenencias entablan un sufrimiento crónico son solo algunos ejemplos de personas cuyo sistema de apego no resulta adecuado para sentirse completos aun estando solos”

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Es a partir de esta teoría que podemos explicar nuestra tendencia a establecer vínculos fuertes, selectivos y duraderos entre sí cuando se instaló un apego seguro. Esto nos da la pauta para entender porque hay gente demasiado desconfiada, celosa, controladora y dependiente cuando hay apego desorganizado. O si hay un apego evitativo identificamos actitudes evasivas y la discapacidad de algunas personas para permanecer en una relación o alejarse ante las primeras dificultades.
Observamos cómo la amenaza de ruptura resulta catastrófica cuando tenemos un apego ambivalente.
Salir al mundo, dejar el hogar, alejarnos de nuestros padres, de la familia requiere una gran dosis de apego seguro, el prescindir de la base segura para arriesgarnos nos convierte en personas autosuficientes e independientes que estamos dispuestas a continuar aprendiendo y adquiriendo las herramientas internas necesarias que nos hagan desarrollarnos como adultos competentes. Dependiendo de cómo sea nuestro estilo de apego, podremos enfrentarnos al mundo y a la exploración de lo que nos interesa de una forma u otra. Con angustia, con miedo, con necesidad y ansiedad, con dificultad, o por lo contrario, con interés, valentía, ilusión y viendo las adversidades como retos que nos hagan crecer y avanzar.

La mayoría de nuestras experiencias con nuestro entorno y nuestras interrelaciones personales a lo largo de nuestro ciclo vital, y sobre todo en la infancia, quedan registradas en el inconsciente influyendo en nuestra manera de vincularnos y ofrecer respuestas interpersonales futuras.
El principio de sanar se inicia cuando aceptamos que algo anda mal, cuando identificamos de donde proviene, cuando estamos dispuestos a modificar lo que nos produce daño, cuando pedimos ayuda y sobre todo cuando empezamos a defender nuestro bienestar.
Sanar nuestro apego inseguro, desorientado o ambivalente requiere recibir grandes dosis de afecto a través de palabras y gestos. El desarrollo afectivo de nuestros niños se incrementa mediante caricias armoniosas y palabras que incrementan la autoestima, miradas en cuyos ojos uno percibe la grandiosidad y la aceptación con las que el otro le mira. Incluso cuando interponemos un límite o sanación de una conducta debe estar impregnada de calor emocional además de aceptación.

Nuestro maestro Anand Dilvar autor del libro “El esclavo” nos conforta el corazón con estas palabras: “No estás solo en esta experiencia hermanito, el miedo, el anhelo de una madre que te abrace, la necesidad tremenda de un padre que te apoye, esa ansia de unirte con otro hasta perderte en el, este deseo de que alguien te proteja, este sentirte tremendamente vulnerable. Todo es compartido por cada ser humano en este planeta, no hay nada malo en ello, no es debilidad, no hay tampoco solución porque nada de eso es problema. Una vez más es parte de estar consciente de que existes, parte de la experiencia humana.”

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Referencias
Pérdida afectiva, Bowlby J. Buenos Aires Paidós 1980
Vínculos Afectivos Bowlby J. Buenos Aires Paidós 1993
A través de ti. Anand Dilvar. El camino rojo mayo 2018.

 

 

 

TU Y YO SOMOS UNO MISMO

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Roberta decidió liquidar su relación de pareja con Ramón del que juraba ser “el amor de su vida”, llevaban ya tres años de vida en común.
Lo que llama la atención es el detonante que provoca esta ruptura. Hace algunos meses Roberta tramitó un intercambio de universidad con otro país para realizar prácticas concernientes a su profesión. Ella y Ramón refrendaron el compromiso de permanecer fieles a su relación apoyándose uno a otro en todo lo que fuese necesario.
Roberta fuera de casa descubrió muchos de los acuerdos (implícitos y explícitos) que mantenía con su “ratoncito” a quien llamaba así de cariño, mismos que limitaban la expresión, expansión y realización de cada uno. Roberta renuncio a bailar, a socializar con amigos, ir a fiestas en resumen al ambiente chispeante y jocoso imperante con su familia de origen, solo para no discutir con Ramón. Lo que más impacto causó en Roberta es el que ahora dispone de su libertad, misma siempre había estado ahí en sus manos, pero que ella no había tenido el valor de defenderla en aras de una “relación estable”
Muy pronto se dio cuenta que ni siquiera extrañaba a su amado Ramón. Y sucedió lo que tenía que suceder, al mes ya había tronado su relación. Ramón no pudo cumplir sus promesas, se hizo de la vista gorda con muchas necesidades emocionales y materiales de Roberta.
Ella sin su freno de mano se animó a vivir experiencias de vida que habrían sido imposibles de compartir con Ramoncito. Se dio permiso de vivir la vida como siempre había soñado. Después de cuatro meses Roberta conoció a otro enamorado con el que no piensa repetir la misma historia.
Este tipo de relatos no existirían si una relación de pareja acepta y respeta la singularidad de cada uno, y tiene como puntos de equilibrio la atracción, la admiración, la confianza, los propósitos en común y en el apoyo incondicional y mutuo para que ambos se conviertan en la mejor versión de sí mismos.

Esta relación de pareja empastada es de dominio- sumisión, Uno manda, el otro obedece, uno decide y el otro acata. Puede haber desagrado pero se reprime y los costos a mediano y largo plazo se vienen encima. Una relación no se va a sostener de comodidad a costa del otro, ceder es renunciar a muchas libertades: expresividad, espontaneidad, vivacidad, estar vivos en una palabra.
Ahora mismo existen mujeres que entregan su quincena al marido para que este sea quien decida cómo y en que gastar los ingresos de ambos. Existen todavía algunas especies de hombres que prefieren mujeres que no piensen, que no cuestionen, que acepten y cierren la boquita, de lo contrario va haber discusiones interminables En la actualidad quedan muchas mujeres que piden permiso para todo, que dan una lista de pormenores al marido de su diario acontecer, mujeres que no tiene amigas, que su tiempo es exclusivo de los hijos y del marido. Mujeres que nunca se relajan, que siempre están ocupadas aceitando el engranaje de eso que llaman hogar.
Pero ojo, el mundo ya giró existen demasiados hombres a los cuales ha dejado de interesar el tener sometidas a sus mujeres, porque están conscientes de que todo se ha transformado y que en la vida de pareja es piedra angular la confianza como una práctica de libertad. Cada cual viviendo su plan y proyecto de vida, cada cual aportando lo que corresponde como pareja, con proyectos personales, con planes a futuro, con una visión amplia y a la vez integradora de su caminar por este mundo.file

LO QUE TUS HÁBITOS PUEDEN LOGRAR EN TÍ

 

 

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Muchísima gente se define a sí misma a través de un conjunto de comportamientos repetitivos que  les confirman, les otorgan identidad y configuran su personalidad. Por ejemplo: llegar tarde, enojarse, explotar por cualquier motivo, ser impulsivo, pedir disculpas todo el tiempo, tener adicción a beber, comer, fumar, trabajar, al uso del celular, a desvelarse y así sucesivamente. Esto significa que actuamos y reaccionamos de forma automática sin cuestionarnos desde cuando somos así y si hay manera de modificar estos patrones de comportamientos, es más hemos olvidado ¿cómo surgieron?, ¿qué los motivo?, pero lo que es necesario en este momento es el cuestionar que tanto aportan a nuestra vida o que es lo que nos están robando.
Existen otros hábitos como Hacer ejercicio, levantarse temprano, organizar el tiempo, comer saludable, estar de buen humor, defender nuestra armonía, ahorrar, buscar tiempo para estar con la familia, leer, prepararse más, sonreír, buscar el lado bueno de las dificultades, enfrentar los reveses de la vida con entereza, darle al mal tiempo buena cara, tener la disposición de apoyar a los demás, esto en suma equivale a aceptar los regalos que a diario la vida entrega a cada uno.
Cuál es la diferencia entre estos dos estilos de comportamientos? Los primeros van a configurar una forma de vivir caótica, agobiante que solo hace posible sobrevivir
En el segundo grupo están las personas que tienen claridad en las formas de crearse una vida organizada, equilibrada y satisfactoria.
Los hábitos se pueden cambiar, si somos capaces de identificar tres momentos: “El bucle del hábito tiene tres componentes; señal es el detonante que informa a nuestro cerebro que puede poner el piloto automático y el hábito que ha de usar, luego sigue la rutina y recompensa que puede ser física, mental o emocional .Por último está la recompensa que ayuda a nuestro cerebro a decidir si vale la pena recordar en el futuro este bucle en particular”.

 

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“Un hábito siempre debe ser substituido por otro: La regla de oro para cambiar los hábitos consiste en mantener la misma señal y la misma recompensa, e insertar una nueva rutina. Un hábito no se puede erradicar; sencillamente se ha de SUSTITUIR, y para afianzarlo hemos de CREER que es posible, tener FE es esencial, y está demostrado que cuando se busca ayuda de un grupo hay un incremento en las posibilidades de éxito”.

Charles Duhigg en su libro el poder de los hábitos lo explica de esta manera: “En la parte más profunda, cerca del tronco cerebral, donde el cerebro se une con la columna cerebral, se encuentran las estructuras más antiguas y primitivas. Controlan nuestras conductas automáticas como la respiración y el tragar, o el sobresalto ante algo inusitado. Hacia el centro del cráneo hay una masa de tejido del tamaño de una pelota de golf, que se parece a lo que encontraríamos en un pez, reptil o mamífero. Son los ganglios basales, un grupo de células de forma ovalada, que, durante años ha sido un desconocido para los científicos”. Estos ganglios almacenan los hábitos y se establece como un proceso donde el cerebro convierte una secuencia de acciones en una rutina automática, llamada fragmentación.
Los hábitos controlan nuestra vida porque tenemos la creencia de que así ya somos, más que somos víctimas de ellos y que nada podemos hacer al respecto.
Casi todas las conductas se pueden transformar si la señal y la recompensa se conservan y modificando al su vez la rutina. Por ejemplo tengo el hábito de llegar a casa, ponerme ropa cómoda y servirme una copa de vino, acompañada de una botana: que tal si en lugar de esto: LLEGO A casa me pongo ropa cómoda salgo a caminar veinte minutos, oxigeno mis pulmones y cerebro y de regreso me preparo un jugo, te, café y unos bocadillos bajos en carbohidratos!

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Para cambiar un hábito hay que estar completamente convencidos de que queremos y podemos cambiarlo.
“Los Alcohólicos ansían una copa porque les ofrece una vía de escape, para relajarse, encontrar compañía, calmar la ansiedad, una oportunidad para liberar emociones, pueden tener ganas de tomar un coctel para olvidar sus preocupaciones. Pero no necesariamente anhelan estar borrachos. Mucha gente utiliza el alcohol porque quieren olvidar algo o satisfacer otros deseos y estos deseos satisfechos tienen lugar en partes del cerebro totalmente diferentes a las que anhelan el placer físico.

AA te obliga a crear nuevas rutinas para lo que puedes hacer cada noche en lugar de beber. Puedes relajarte y hablar de tus ansiedades en las reuniones. Los desencadenantes y las recompensas son las mismas, solo cambia la conducta”.
Podemos si queremos poner atención a todos nuestros hábitos o costumbres, empezando por identificar qué beneficios o perjuicios nos aporta y empezar a hacer cambios en ellos, Nuestro cerebro es un conglomerado de neuronas que hacen pistas que recorremos día a día de manera automática, pero si queremos ser líderes de nuestra existencia tenemos que empezar modificar esas pistas neuronales para que nos conduzcan al bienestar, al equilibrio, a la felicidad y al éxito.

 

 

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FUIMOS MAS QUE DOS cuento

Aquel día estaba en el umbral de la puerta del consultorio en el hospital donde trabajaba, fumaba un cigarrillo mientras esperaba al nuevo médico que recién acaba de llegar de la sierra de Puebla, temerosa como sucedía con frecuencia de que fuese un viejito gruñón, mandón  y enfadoso. Cuál fue mi sorpresa de verle llegar caminando con gran gallardía, exhibiendo una gran sonrisa de cordialidad , alto joven y atractivo, con una mirada penetrante además de franca,   me dijo que terminara de fumar y entonces podríamos iniciar la consulta. Se llamaba Martín, tenía alrededor de treinta y tres años, yo veintiocho, así es que empezamos a ser compañeros de trabajo,  el mi médico, yo su enfermera, un equipo donde prevalecía la tolerancia, el respeto y una buena comunicación para hacer un trabajo de calidad con calidez. Cuando terminaba la consulta iniciaba nuestra charla interminable acerca de todo lo que sabíamos; de nuestra visión del mundo,  de nuestras preferencias,  intereses, necesidades y los que haríamos para hacer concretas muchas de nuestras metas.  Lo que teníamos en común eran un afán incesante por aprender, además, creíamos  en  mundos alternos, en la esoteria, en el  desarrollo de la  espiritualidad, y la diversidad de  métodos de sanación.  Nos convertimos en los mejores amigos, camaradas, cómplices y nuestras salidas fueron cada vez más frecuentes; una despedida por cambio de unidad, una visita a una comunidad, remar en el lago de Valsequillo, tomar café en los portales de Cholula y después bailar en un antro de la recta, pedir pizas y jugar juegos de mesa con mi pequeño hijo Oliver de apenas año y medio. Los tres disfrutando, en su casa a veces, y otras en la mía. Una de las cosas más relevantes fue inscribirnos en un diplomado de hipnosis y escaparnos a Acapulco a un congreso internacional, ahhh como gozamos de este.

Alguien aparece en tu vida y entonces todo se transforma, recibes y das mucho de lo eres, tienes, necesitas, un angel? Cuántos regalos trae a tu vida y lo que tu le das al igual.

En esta etapa de mi vida me estaba retirando emocionalmente  de Leonel el  padre de mi hijo, y venía a casa de vez en cuando para verle, Así es que Martín y Leonel  en algún momento coincidieron,  se conocieron y se cayeron de la patada, pero me sorprendía la ecuanimidad con que Martín manejaba las situaciones   cara a cara, en una ocasión llego Leonel  con un tamborcito para regalarle a nuestro hijo y nos encontró sentados alrededor de la mesa, con botanitas, helados y aguas frescas, armando rompecabezas, muy ofendido quiso llevarse a Oliver para desquitar su ira pero el niño se resistió y lloró, así que tuvo que retirarse porque obviamente Martín le había ganado la partida. Le enseñaba a dizque manejar en su Dart color champaña en el fraccionamiento donde vivíamos, a veces íbamos los tres a ver una película de niños, Oliver nos acompañaba en los paseos al campo, parecíamos una familia de a de veras, una familia feliz, unida por el amor y Martín adoraba a nuestro niño. Lo que inició como amistad se convirtió en amor, y fue un tiempo fugaz el que compartimos una relación amorosa, porque Martín me pidió que me fuera a vivir con él y tuve miedo, un miedo inexplicable.

yo trabajaba hasta extenuarme y no me tome un  tiempo para tomar una decisión tan trascendente…así que lo fui postergando, al cabo de ocho meses de compartirnos le llegó un cambio de unidad, le dieron su base en otra comunidad ubicada a cuatro horas de aquí. Él se tuvo que ir y nos perdimos. Después de seis años Martín  regresó a nuestro hospital y volvimos a querer retomar aquello que quedó inconcluso, pero fue imposible, ambos habíamos cambiado, ya no había chispa, ni conexión, así que nos separamos definitivamente. Me cambié de unidad y deje de verlo diez años.

Martín murió a los 60 años de un infarto de eso ya pasaron cinco años, y yo me he enterado apenas hace unos días. He llorado por no haber estado para despedirlo, he recordado de él solo lo mejor. He guardado en mi corazón ese tiempo que compartimos los tres, porque él nos amó tiernamente a mí y a mi hijo y supo ser el compañero que yo necesitaba en esos momentos, me ayudo a salir del pozo. Sentirme querida, aceptada y protegida por un hombre de este calibre fue crucial para sanar mis heridas de guerra, las heridas del desamor por la traición de mi marido. Me hice más fuerte, más valiente y pude afrontar proseguir sola. Gracias Martín por estar ahí cuando más te necesitaba.

Te amo totalmente y a veces te odio

Demasiadas veces siento que te amo con todo mi corazón, que mis fuerzas, mis anhelos, mi tiempo son insuficientes para entregarte todo lo que soy, todo lo que tengo, te amo irremediablemente porque mi ser no conoce otra patria más que tu corazón. Es la vida que te trajo a mi, es lo inexorable que nos une con hilos invisibles, eres mi más hermoso sueño hecho realidad, y te quiero, te busco, te anhelo, te sorprendo, te motivo y todo ello me hace   invencible, me hace poderosa porque en el darme a ti, me doy  yo misma, en mi entrega absoluta conozco mi capacidad de dar.

 Cuando perdono tus olvidos, disimulo tus imperfecciones, soy tolerante con tus malos días, soy paciente con tus  aristas sin pulir, cuando debo dar el siguiente paso e invitarte a continuar caminando a mi lado, sé que todo esto que hago es parte de mi crecimiento, de mi evolución como mujer, como persona ensayando una y mil veces todas las formas de ser tu pareja.

Mis decisiones provienen de mi corazón, permito que me guíe y murmure instrucciones porque mi mente está a la defensiva, mi cabeza me atormenta con amenazas que acechan mi fe y mi confianza, me recuerdan los errores del pasado e insisten en que repita los mismos esquemas, me invitan al confort y a la inercia.

 Tengo conciencia de cada acontecer en esta historia que vamos escribiendo, mi enfoque siempre apunta a lo mejor de cada uno, de eso que sale espontaneo, claro, brillante, amoroso, abundante, radiante.

Asi es nuestro amor, así somos cada uno, así nos permitimos ir caminando despacio, a veces con saltos cuánticos por nuestra senda evolutiva festejando el encuentro, la convivencia, la distancia, el intervalo, nuestra misión por este lapso llamado vida.

Y también hay días que te siento infinitamente lejano, que no hay nada en absoluto que nos vincule, se cuela el desamor por resquicios diminutos, también hay momentos en que nos perdemos uno de otro con nuestras formas de vida tan equidistantes, porque nuestros tiempos  a veces paralelos o a veces transversos se unen y separan…..y solo basta mirarnos, tocarnos, charlar un rato para regresar a sentarnos en el terreno donde  erigimos nuestra bandera.

Jaime Sabines el poeta lo dice así: “Todos los días te quiero y te odio irremediablemente, y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves, quien podría quererte menos que yo amor mío?”

Te quiero a las diez de la mañana Jaime Sabines en Recogiendo Poemas edic.Zarebska Tel mex. m1.82-3.86c.04.