LAS TRAMPAS DEL EGO

 

 

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De que formas nos dejamos manipular por el ego? Como podemos saber que es el ego quien ha tomado las riendas de nuestra vida? Si es el ego quien está en un extremo, es de suponer que hay otra alternativa ¿Podemos quitarle poder a nuestro ego?
El ego es el conjunto de nuestras personalidades. Son todos los papeles que nos toca desempeñar socialmente, con los cuales nos hemos identificado tanto que a veces los actuamos indiferenciadamente, por ejemplo un profesor, que se comporta como tal ya no solo en el salón de clases, sino en cualquier ámbito. El ego es un conjunto de facetas creadas y con vida propia, que existen en nuestra mente, que manejan los mandos y el teclado de nuestro súper ordenador, que estimulan ciertas reacciones nuestras: el miedo, el titubeo, el valor, el deseo de ganar, etc., y que sobre-todo tiene una función precisa: la supervivencia del cuerpo humano, y con ello, de la raza humana.

Nuestra mente o ego se nutre de todas aquellas programaciones que desde muy pequeños fuimos incorporando con la familia, la escuela y otras figuras de autoridad. Hemos asimilado la creencia que somos imperfectos e incompletos, que hay algo malo en nosotros que tenemos que modificar, que hay que ser “alguien” “exitoso” en la vida para recibir aceptación.

 

El ego corresponde con todo aquello que aceptamos como cierto pero que solo es una opinión de los demás
Nuestro ego nos mantiene en una zona de confort, nos arraiga con el pasado, con lo ya conocido, a lo familiar y en cuanto pretendemos escabullirnos inmediatamente nos trae de regreso. A nuestro ego no le gustan las sorpresas, ni lo incierto, tampoco lo ambiguo. La pretensión del ego es evitarnos sufrimiento así que siempre nos está avisando de peligros incluyendo aquellos que son imaginarios.
Nuestro ego jamás se satisface, se inventa falsas necesidades siempre quiere más por lo tanto nos obliga a ser competitivos. Somos movidos por infinidad de motivaciones, algunas muy claras y otras no tanto, la mayoría de nuestras decisiones son inconscientes, a veces relacionadas con motivos del pasado. Quiero, deseo, necesito, me tienes que dar… no soporto estar sin… es insoportable no tener…son solo algunas palabras y frases que designan carencia, vacío y/o dependencia, pero además que implican tomar algo de afuera para satisfacerse. Es aquí donde proviene la idea de que mi felicidad corresponde con tener lo de afuera, sin percatarme que lo que debiera hacerme sentir satisfecho está dentro de mí.
Muchos de nuestros momentos de alegría se los atribuimos a circunstancias externas: asistir a una fiesta, ir de vacaciones, hacer compras millonarias o degustar un platillo excesivamente caro son condiciones que el mundo coloca como imprescindibles para ser felices. Entonces andamos a la caza de este tipo de experiencias para llenarnos de esa dizque felicidad tan codiciada Pero cuidado…podemos estar alegres, sin ser felices
Nos da mucho miedo la infelicidad, nos aterra estar solos y sentir nuestros vacíos, cuando aparece la tristeza queremos evitarla a toda costa, entonces vamos de shopping y nos engañamos pensando que así vamos a estar a la altura de las circunstancias, entre otras porque hemos validado un catálogo de todo aquello que nos mantiene en la línea de la normalidad, es decir estables. Todo ha sido clasificado y ordenado de acuerdo a intereses de consumo en un mundo global.
En nuestra separación con la naturaleza hemos renunciado a sentir, vivimos anestesiados, separados de los demás, siempre en la competencia de haber quien tiene más, quien acumula, quien va a la vanguardia de lo más nuevo y sofisticado.
Permitimos que nuestra mente o ego nos guie, razonamos todo, y racionalizamos también, decidimos desde una postura de miedo, no del amor y nos conformamos con medio vivir, sin atrevernos a soltar nuestros miedos para regalarnos lo que más deseamos, y es que una parte de nosotros sabe que lo que más anhelamos no tiene nada que ver con el consumo, ni con quedar bien. Porque en el fondo le tenemos mucho pánico a obtener lo que más queremos, y preferimos posponer, conformarnos, racionalizar, pedimos con la mente, no con el corazón, pero preferimos lo tibiecito nunca los extremos, así que vamos por la vida dando tumbos, convencidos de que esta es nuestra alegría, felicidad, goce, abandonando todo intento de conectar con nuestra esencia, de nuestra divinidad, porque el mundo dice que así está bien. No solo es no aceptarme, es no amarme y también odiarme, por diferentes motivos: por no estar a la altura de las circunstancias, por sentir que no merezco lo bueno, por no agradar a los demás, por ser como soy, por sentirme un ser inacabado, defectuoso, alguien que debe ser reparado y ajustado.

El odio es la brújula que indica hacia dónde va nuestra vibración, odiamos ser lo que somos, odiamos nuestra vida y odiamos a los demás, porque odiar nos da fuerza, nos da poder, mientras que muy debajo está la tristeza, de no aceptarnos tal y como somos, de no tenernos un poquito de misericordia para abrazar nuestros miedos, nuestras frustraciones y empezar de nuevo, ahora en la confianza de que lo que hay en este momento no pudo ser mejor

 

Una inteligente educación emocional

 

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Por definición las emociones son producto de nuestras experiencias en la vida. Cualquier evento que se experimente crea redes neuronales con una estructura en particular que lo reflejan. Inmediatamente al conectarse las células nerviosas, el cerebro libera sustancias químicas que van a producir en el cuerpo una reacción llamada emoción.
Los sentimientos son percepciones sobre el estado de nuestro cuerpo es por ello que las emociones surgen a partir de lo que estamos sintiendo.
Los neuro-trasmisores son mensajeros químicos procedentes del cerebro y de la mente, los neuro-péptidos son señaladores químicos que comunican al cerebro con el cuerpo, para hacernos sentir acorde con nuestros pensamientos y las hormonas son sustancias químicas relacionadas con los sentimientos del cuerpo. Es así como se conectan el cerebro y el cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones.
La aparición de una emoción provoca una serie de cambios en nuestra expresión, en nuestro rostro, en la voz, (enrojecer, temblor, sudoración, taquicardia)en el modo que pensamos y nos moviliza a la acción. Estos cambios se producen de manera involuntaria y si no estamos de acuerdo con ellos, se inicia una lucha interna, en cuyo caso nos esforzamos por controlar, por no mostrar, por no hablar o por no actuar.
He aquí algunos ejemplos:
Cuando paso del enfado a la cólera, mi ser emocional se desequilibra, me vuelvo impulsivo, grito, insulto, todo lo que estaba por ahí arrinconado sube como leche a derramarse, y si permito que exceda de nivel puedo parecer un demente vociferando, pateando, manoteando. Puede surgir entonces otra emoción derivada de esto como es el rencor, el odio, la crueldad o deseos de venganza.
Expresar el enojo o ira es extraordinario, limpiamos de toxinas nuestro cuerpo, nos permite hacer contacto con lo que sentimos, nos conocemos más y, cuantificamos nuestros alcances, siempre y cuando lo hagamos en el momento, lugar y con las personas apropiadas.

Cuando tengo miedo, me vuelvo desconfiado, siento recelo, ando a la defensiva, no espero nada bueno de la vida ni de los demás. Yo solo me aíslo si adopto una actitud hostil me pierdo de momentos que podrían ser reconfortantes. Como consecuencia me siento perseguido, amenazado, cualquier acontecimiento parece ser un indicio de algún desastre. Veo descorazonador mi futuro, vibro en una frecuencia muy baja y atraigo eso que me produce pánico.. Convierto mi vida es un drama continuo.
Cuando hay apatía nada me conmueve, todo es plano y gris, ni me enojo, ni me entristezco, el panorama es descolorido, la chispa divina se extingue, es como si me arrastrara en cámara lenta, mi mente divaga, o hay nada que me atrape solo el desinterés. He perdido mi conexión con los demás, y con mi esencia divina.
Cuando siento envidia creo que no es justo que los demás tengan más y mejor que yo, pienso que no se lo merecen pues yo me esfuerzo muchísimo y tengo menos, me irita que les pasen cosas buenas, ahhh -como disfruto cuando les pasa algo malo-. Si ellos se compran una camioneta yo tendría una mejor, y si van a comer a un buen restaurant yo elijo otro más caro, solo para que me vean.
Cuando siento culpa, hay una sensación de desmerecimiento que proviene de la comparación. No estoy a la altura de muchas de las cosas buenas que me suceden, creo que necesito sacrificarme más, sufrir, sentir dolor para merecer algo bueno.Cuando las cosas buenas llegan a mi y siento que no las merezco , me provoco accidentes, pérdidas, dilemas en donde renuncio a la ventaja que había ganado. Esta emoción resulta inútil es una pérdida de energía.

La distracción o el olvido que tiene que ver con mi falta de interés o de atención proveniente de mi mente incoherente que se ve arrastrada por todo tipo de estímulos. No logro control interno, no he aprendido a enfocar mi atención en lo importante, quien tiene el control es una mente desbocada y para rematar desconozco la introspección.
Codicia es una identificación con algo en concreto y la necesidad apremiante de tenerlo, esta emoción puede ser alentada por el enojo, la ambición, la envidia u otras más.
La mente es por naturaleza luminosa. pero su luminosidad se opaca cuando dejamos que emociones negativas nos dominen  considerando que este tipo de emociones restringen nuestra libertad interna y obstaculizan nuestra capacidad de juicio, ya que son formas distorsionadas de percibir el mundo.

Quizá llegue el momento en que podamos afrontarlas con inteligencia, permitiéndonos observarlas poniendo un poco de distancia, encausarlas hacia un objetivo y mirar como desparecen por sí solas, sin sembrar semillas para su posterior reaparición.
Y si en su lugar empezamos a sembrar en el jardín de nuestra mente emociones que nos generen dicha, bienestar, satisfacción, calma entre otras más, podemos crear nuevas redes neuronales que irán modificando nuestros estados de ánimo y la percepción tóxica que tenemos de la vida, del mundo y hasta de nosotros mismos.
La dicha y la paz no dependen de factores externos sino que son un conjunto de habilidades que se aprenden, se practican y de las cuales, nosotros somos responsables. Yo puedo transformar mi destino si asumo que mis pensamientos generan consecuencias para mi bienestar  o para hacerme difícil la existencia.

Considero que si nos proponemos cultivar emociones tales como: la humildad, sentido del humor, el perdón, la aceptación, el agradecimiento, la compasión y la generosidad empezaremos a vibrar en otra frecuencia y entonces nos alineamos con el plan infinito.

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Dar una segunda oportunidad

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En el cofre de recuerdos afectivos perduran recuerdos de las parejas que más nos amaron, las que nos transformaron, también así las que nos lastimaron.

Si en tiempos pasados tuviste con alguien una muy buena relación puedes sentirte satisfecho y hasta orgulloso, porque esta suele es la mejor versión   ante tu pareja en turno, así que la idealizas y le cuelgas muchas virtudes que a lo mejor ni siquiera fueron ciertas, también es una fuente de seguridad pues recurres a dicha persona para recordarle a tu pareja actual que hubo alguien que te valoró más, que te quiso más, aunque desafortunadamente se haya ido.

Y otra de nuestras fantasías que se asoma de vez en cuando es qué sucedería si tal o cual pareja viniese a buscarme para pedirme una segunda oportunidad: ¿Es válido dárnosla?, son de mal gusto los segundos tiempos?¿que es lo peor que puede pasar?

El paso del tiempo junto con todas las experiencias vividas nos afinan, pero no todos cambiamos de la misma forma ni en el mismo nivel. Así puede suceder que de la persona de la que me enamore hace diez años e incluso hace dos ya no sea la misma, ni tampoco yo. Podemos transformarnos en la mejor versión de nosotros, podemos quedarnos atorados sin hallar un rumbo. Habrá cambios que nos ayuden a florecer, habrá cambios que nos dañen, nuestra evolución puede tomar diferentes caminos y por todo ello también es posible que descubramos que nuestro gran amor de antaño es ahora un ente raro alejado de esa extraordinaria persona de la que un lejano día me enamore.

También puede pasar que el reencuentro con esa mi pareja sea de lo más valioso que me esté pasando, cuando percibo que me siento tan bien, como si el tiempo no haya pasado, y que esos cambios que se operaron en cada uno de nosotros nos acerquen todavía más .

Nuestro camino evolutivo suele ser caprichoso, a veces encontramos personas y condiciones inmejorables de superar conflictos que hemos arrastrado desde nuestra infancia y es que gracias a esto porque creamos resiliencia, nos volvemos más fuertes y más hábiles pero también más comprensivos y bondadosos. También suele suceder lo contrario que las circunstancias con las que hemos tenido que lidiar incrementen nuestra condición de desamparo, de conflicto y que esto de lugar a una situación de estancamiento. En definitiva; no solo que ya no me parezco al que fui, sino además me desdibujo frente a los que me conocieron en otras épocas. Con quien va a ser más fácil que me relacione? Con aquellas personas con las que vibro en la misma frecuencia, desconfianza atrae desconfianza, pobreza de corazón igual, deshonestidad atrae más deshonestidad. Todos elaboramos siendo niños un estilo afectivo afirma  Boris Cyrulnik (1) y es el que determina la forma en que nos perciben los demás y a la vez percibimos nosotros.

“El estilo afectivo adquirido y el sentido atribuido a la herida constituyen por tanto el capital mental con el que la persona se representa su implicación futura, y también el capital mental con el que responderá a ella. Algunos ejemplos son: Vínculo seguro son los que se desenvuelven mejor, vinculo de evitación son aquellos a quienes les da miedo expresar sus emociones, vínculo ambivalente son los que por angustia agreden a quien aman, Vinculo angustiado son los que solo se sienten bien si aprisionan el objeto de su amor, vínculo desorganizado corresponde a los que siempre se encuentran desamparados, tienen pocos amigos a causa de sus relaciones difíciles”

Entonces no es casual que atraiga a determinado tipo de personas, pues de la forma en que me manifiesto, actúo, me trato a mi mismo y+ trato a los demás será el tipo de relación y  de pareja que podre establecer.

Si hemos podido gestionar nuestras carencias, debilidades, vacíos, y limitaciones en consonancia con nuestras relaciones familiares y de pareja, sin duda hemos logrado evolucionar y esto nos dará oportunidades de relaciones más satisfactorias.

Entonces mi decisión de volver o no con mi ex no puede estar basada en mis emociones, o en los recuerdos, tiene que ver con la forma en que hemos evolucionado cada uno, cada una de las experiencias que tuvimos alguna marca habrán dejado ya sea para bien o para mal, en conjunto todo esto nos habrá convertido en alguien diferente, más atractivo o menos deseable.

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Padres violentos fueron niños heridos

 

 

nic3b1o-interiorMuchos de los que ahora son adultos recibieron abusos y muchas formas de violencia emocional pero lo alarmante es que en un gran porcentaje, usualmente ha sido con la familia “El niño herido crece, pasa por una adolescencia difícil y se convierte en otro adulto angustiado, estresado, lleno de miedos, de culpa, de violencia hacia él y/o hacia los demás, triste, solo en lo interior, viviendo una vida en blanco y negro y haciendo con sus hijos lo mismo que sus padres hicieron con él. Así se va perpetuando el ciclo, con los difíciles resultados que hoy vemos reflejados en nuestra sociedad llena de familias disfuncionales, de aumento de violencia, indiferencia y caos.”(1)

Abusos en el niño

“Se llama abuso emocional cuando a un niño le cargan trabajo y responsabilidades (como si fuera un pequeño adulto) como vigilar y cuidar a los hermanos menores. Esto es abuso porque de alguna manera le roba su infancia, y se le hace sentir culpable, si falla al no cumplir las tareas asignadas. Los padres esperan más allá de las capacidades evolutivas del pequeño, no se dan cuenta que en el crecimiento de sus hijos hay etapas de maduración, tiempos determinados para que puedan responder a sus requerimientos.

Es también abuso emocional la no disponibilidad emocional, la falta de respuesta, y la negligencia, así como atribuciones negativas y erróneas hacia el niño. Actitudes hostiles y rechazo sistemático hacia un niño donde el cree que lo que le sucede es porque lo merece “. (1)

 

Ser adulto con un niño herido a cuestas es una forma de sobrevivir, nada puede llenar el vacío de todas las necesidades soslayadas.

“Cuando se detiene el desarrollo de un niño, cuando se reprimen los sentimientos, sobre-todo los de rabia y dolor, una persona llega a adulto con un niño enfadado y dolido dentro de él“(2)th

Cuando pensamos en un hogar disfuncional, conformado por adultos y menores de edad, podemos darnos cuenta, que generalmente sólo existen niños heridos, los menores de edad y los que moran dentro de los padres; la familia es pues un grupo de niños profundamente heridos interactuando, sin importar la edad cronológica. La única diferencia es que algunos (los padres) son niños con poder.(1)

Un padre lastimado va a ser uso inadecuado del poder, ya que lo va a aprovechar para resolver necesidades propias.

Mucha infelicidad de los seres humanos tiene su raíz en esta problemática, ya que no podemos enfrentar las demandas que como adultos nos hace la familia, el trabajo, la sociedad, cuando seguimos respondiendo con rabietas, con reacciones fuera de control, con actitudes inapropiadas, relaciones perjudiciales a veces adictivas, cuando no sabemos poner límites o queremos adivinar lo que los demás necesitan. )No se puede responder como adulto cuando las carencias de la infancia dejaron huellas que cada día se hacen más grandes.

Funciones de la familia. La familia tiene como objetivo la construcción de personas adultas con autoestima y sentido de sí mismo, es un escenario de preparación para afrontar retos y asumir responsabilidades y compromisos orientados hacia la dimensión productiva y la plena realización. Es el territorio de encuentro intergeneracional donde los adultos amplían su horizonte y se construye el puente entre el pasado y el futuro, es una red de apoyo social para las distintas transiciones del adulto”(Espinal 2002)

Una familia disfuncional con padres lastimados no puede cumplir con la función de construir personas con autoestima y sentido de sí mismo, es más va a dar como resultado personas con limitaciones en todos los aspectos y que lejos de nutrir sabotea, empobrece, y deforma.

Cabe preguntarnos si estamos dispuestos a revisar cómo está nuestro niño interior, que tan saludable es y si conviene buscar ayuda terapéutica si es que estamos pensando en formar una familia.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Curso taller para adultos sanando al niño interior. Yraís Araceli Acevedo Ovando Puebla Pue.2014
  2. John Bradshaw ,2015 Volver a Casa, México Gaia
  3. Blanco, M. (2013) Sanación emocional del niño interno. México: Índigo.
  4. Cadarso, V. (2013). Abraza a tu Niño Interior. Nunca es tarde para sanar tu infancia. Madrid, España:Palmyra
  5. Charles L.Withfield. (1999). Sanar nuestro niño interior. España: Obelisco Ediciones
  6. Abrams, Jeremiah. (1994). Recuperar el niño interior. España: editorial Kairos
  7. Chopich, Erika J. y Paul Margaret. (2012). Cura tu soledad. Cómo encontrar el amor y la plenitud a través de tu niño interior. España: Editorial Edaf
  8. Espinal Durán Isabel. Tesis “Estudio comparativo entre familias dominicanas y españolas con hijos en educación infantil, basado en las dimensiones de estilo educativo y competencia” Universidad de Valencia,
  9. [1] Danya Glaser. (1993). “Abuso y negligencia emocional (maltrato psicológico): un marco conceptual”. Department of Psychological Medicine, Great Ormond Street Hospital for Children, London, 3JH , England.
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EMOCIONES DESTRUCTIVAS O AFLICCIONES MENTALES

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Las emociones destructivas son aquellas que dañan a los demás o a nosotros mismos.

Desde la perspectiva darwiniana las emociones destructivas perduran en nosotros a modo de vestigios de aspectos que, en algún momento de nuestra evolución desempeñaron un papel esencial para nuestra supervivencia. Un ejemplo es el miedo, pues nos avisa de probables peligros

Gran parte del sufrimiento humano se deriva de las emociones destructivas como el odio, que alienta la violencia, o el deseo que promueve la adicción.

La mayoría de filósofos occidentales solo atienden a la función de las emociones como facilitadoras de las relaciones interpersonales despreocupándose de su importancia para el perfeccionamiento de nuestra naturaleza interna.

Existen algunas emociones que son indisociables de la naturaleza humana como la ira, el desprecio, la indignación, el miedo, la felicidad, la tristeza, el amor, la amistad, el perdón, la gratitud, el arrepentimiento (o el remordimiento por haber hecho algo mal). Y luego también está la compasión.

El análisis budista no establece la misma diferencia entre las emociones destructivas y las emociones constructivas, sino que las considera como estados mentales que empañan la claridad y ocasionan un desequilibrio emocional.

En la medida en que las emociones negativas se adueñan poco a poco de la mente acaban transformándose en estados de ánimo y, a la postre, en rasgos temperamentales. Por ejemplo si varias veces al día me pongo triste, me convierto en una persona deprimida, o si permito que el enojo se apodere de mi con facilidad, entonces me vuelvo hostil y gruñón, si rio con facilidad, la gente me va a considerar una persona alegre.

Ciertamente no tenemos que reprimir las emociones, pero podemos encausarlas de manera adecuada e inteligente, utilizándolas para conocer la naturaleza de nuestra mente. Identificar que emociones aparecen con frecuencia? cómo aparecen?  Si se han vuelto rasgos de personalidad? Que he hecho para darles una salida favorable?

Podemos considerar que las emociones destructivas restringen nuestra libertad interna y obstaculizan nuestra capacidad de juicio, el hecho de liberarnos de ellas disminuirá su fuerza y nos permitirá gozar de mayor libertad y felicidad.

A continuación se presenta una lista de seis aflicciones mentales primarias, algunas de las cuales identificaremos fácilmente como emociones, y otras no.

  1. Apego o deseo
  2. Ira (que incluye la hostilidad y el odio)
  3. Orgullo
  4. Ignorancia o ilusión
  5. Duda
  6. Visiones erróneas

El apego, el deseo y la hostilidad están fijadas en algún objeto; en el primer caso, esa fijación tiene que ver con el apego, es decir ir hacia el objeto; en el segundo, con la repulsión, con el hecho de alejarse del objeto.

La duda, nos lleva a una comprensión errónea de la realidad. No se trata de una mera vacilación, sino de un titubeo que nos aleja de la realidad. Aunque también existen formas sanas de duda. De hecho, la duda es muy importante para el cultivo de la comprensión profunda. Del mismo modo que no todas las dudas son aflictivas, tampoco toda ira es aflictiva. Existen ciertos tipos de ira movilizados por la compasión en cuyo caso se trata de un estado mental ajeno al odio. Es cierto que se expresa en forma de ira, pero una ira derivada de la compasión.

A la compasión se le considera como un estado mental virtuoso y sano. Pero también es posible que el afecto se combine con la identificación, en cuyo caso esa mezcla de compasión y apego es muy probable que acabe convirtiendo la compasión en algo aflictivo.

Mencionaremos ahora otras veinte aflicciones mentales secundarias derivadas, todas ellas, de las aflicciones fundamentales del apego o deseo, la ira y la ignorancia, lo que la literatura budista denomina los Tres Venenos:

Los tres venenos

 

 

 

Ira

 

 

 

Apego

 

 

 

Ignorancia

 

 

 

Ignorancia+ Apego

 

1.       Cólera

2.       Resentimiento

3.       Rencor

4.       Envidia/Celos

5.       Crueldad

6.       Avaricia

7.       Autoestima exagerada

8.       Excitación

9.       Ocultamiento de los propios defectos

10.   Embotamiento

11.   Fe ciega

12. Pereza espiritual

13.  Olvido

14.  Falta de atención    introspectiva

15. Petulancia

16. Engaño

17. Desverguenza

18. Desconsideración hacia los demás

19. Falta de escrúpulos

20. Distracción

Explicaremos algunas. Las cinco primeras aflicciones secundarias se derivan de la ira. La cólera no es más que un brote de exasperación, un ataque de furia. El resentimiento es un ataque de ira más duradero. El rencor es otro derivado de la ira, como también se dice que lo son la envidia y los celos

El exceso de autoestima consiste en una visión desproporcionada de nuestras propias cualidades.

El embotamiento es un término ligado a la meditación, aunque tiene manifestaciones mucho más ubicuas y consiste en una falta de claridad mental.

El budismo considera la fe como una virtud, pero no ocurre lo mismo con la fe ciega, en este sentido la fe inteligente se basa en la realidad.

El olvido es un término procedente de la literatura meditativa que se refiere a la falta de atención o falta de interés.

La petulancia es un tipo de ilusión en la que uno pretende de manera consciente y deliberada tener cualidades que, de hecho no posee o exagerarlas desproporcionadamente.

La desvergüenza se deriva de una falta de conciencia en la que, independientemente de que los demás nos descubren o no, uno carece de toda sensación de dignidad.

La inconsciencia es una actitud de completa indiferencia hacia las acciones, las palabras y los pensamientos sin la menor preocupación por su adecuación. La distracción se asemeja al olvido y tiene que ver con una mente incoherente que se ve arrastrada por todo tipo de estímulos.

-Según la tradición tibetana todas las aflicciones mentales son procesos que desestabilizan el equilibrio de la mente, independientemente de que posean un componente fuertemente emocional o no.

Para contrarrestar a las aflicciones mentales o emociones destructivas es importante la introspección o conocimiento de uno mismo, control emocional, la meditación y la auto-reflexión.

Nuestras actitudes erróneas acompañadas de emociones negativas como la culpabilidad, búsqueda de atención, la hostilidad, la tristeza, la fe ciega, la inconsistencia, la soberbia y muchas otras más deben considerarse como las causas más severas de desequilibrio físico, mental y emocional.

Cuando el cuerpo nos habla a través de un malestar o una enfermedad, lo hace para ayudarnos a tomar conciencia de una forma de pensar que no es benéfica para nosotros. Esto, aunque sea de forma inconsciente perjudica a todo nuestro ser, es la razón por la que enfermamos.

Las emociones destructivas, Daniel Goleman en colaboración con  el Dalai Lama.Edit. Vergara México, 2005

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Si algo se repite, tiene que ver con tu plan evolutivo

 

untitledEn cada familia persisten particulares maneras de entender y afrontar el mundo, algunas logran cierto grado de bienestar, otras más no demasiado. No hay familias perfectas, en todas hay desacuerdos, situaciones que negociar, problemas de comunicación, dificultades en el dar y recibir, emociones aflictivas como son los  enojos, tristezas, hostilidad, desaliento, desesperación.  Así también secretos muy bien guardados. Muchos de los problemas con nuestro clan familiar (llamados también transgeneracionales)  provienen de nuestros ancestros dado que ellos no pudieron resolverlos. Cada uno de nosotros vino a algo concreto y es a romper con una cadena de conflictos que han ido encadenando generación tras generación .

Todos los seres humanos hemos nacido de dos polos opuestos, hombre y mujer, somos la creación perfecta del universo, nuestros padres enriquecen y nos aportan abundante información proveniente de nuestros ancestros, es así como venimos al mundo para continuar una serie de tradiciones: creencias, saberes, pensamientos y actitudes. El sentido de pertenencia es tan fuerte que a veces estamos dispuestos a hacer lo que sea (enfermar por ejemplo, renunciar a la riqueza, o a una vocación) con tal de quedar dentro del clan  familiar. La energía que nos alimenta es la del clan familiar inscrita en nuestros genes. Lo que yo recibo de mis padres, mis padres me dan; mi madre me da incondicionalmente, y a través de ella aprendo a recibir. Mi padre da siempre y cuando haga bien las cosas, esto es a condición de algo. Mi madre se representa por mi lado izquierdo, mi padre por el derecho, representan ambos una analogía de mis dos hemisferios cerebrales

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Todos surgimos como un retoño en un árbol espiritual universal; este árbol une a todos los seres humanos con sus raíces. Cada uno de nosotros debe aprender a convertirse en un dirigente que de amor, cuidados y alimento a la preciosa vida que le ha sido otorgada. La manera como usamos nuestra esencia espiritual demuestra el valor que le damos a la vida, las conexiones físicas con nuestra espiritualidad están bien resguardadas en nuestras semillas humanas.



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Cada generación está marcada para seguir un patrón de comportamientos, los mismos que generaciones anteriores han ido reproduciendo. Cada familia debe aprender como continuar la tradición(o bien romper con ella).  Si la tradición dice que debe haber madres solteras, eso se me va a inculcar desde pequeña, de forma indirecta, a través de actitudes, de mensajes dirigidos a mi inconsciente. Una familia es un cosmos donde se adoctrina de manera sistemática con creencias, demandas, y contratos todo lo que mi familia cree, piensa, hace, dice planea y ejecuta de manera consciente e inconsciente, esto significa que muchas familias desconocen cuáles son las tradiciones que siguen y solo las conservan de forma automática, pues no han podido confrontarlas con las condiciones imperantes de la realidad actual.

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Por ejemplo si mi abuela y mi madre tuvieron relaciones de odio, es muy probable que yo las continúe pues ellas no serán ejemplos amorosos a imitar. Pero si yo no deseo odiar a mi madre, debo aprender a relacionarme de otras formas y a entrenar mis sentimientos para no continuar en ese esquema, además de perdonarme y perdonarla por tan dura lección. Además debo identificar mis creencias, como surgieron y de qué forma las sigo perpetrando. Cada miembro de la familia tiene la facultad de elegir ser una copia renunciando a sus sueños o reinventarse en una forma singular lo cual es permisible. Lo deseable es HONRAR  a los padres, agradecer su legado y pedir permiso para caminar en otro sentido. Cuando hay desagrado, rechazo, y a veces repudio de las herencias ancestrales, se está renunciando a la energía cósmica que nos motiva a crecer. Esto significa que la energía que sustenta mi existencia proviene de los seres que me dieron la vida, cuando hay odio hacia ellos, de forma implícita me estoy odiando a mi mismo,  de ellos nos viene nuestro poder personal. Todo aquello criticable en mis padres, es algo que de forma inconsciente voy a repetir, , mi trabajo en esta vida no consiste en hacerlos que cambien, quien debe evolucionar soy yo. Esta vida que me fue otorgada por mis padres es para que yo evolucione y ellos me están dando las condiciones idóneas para que yo aprenda lo que vine a aprender. Mi herencia familiar son todas las vivencias y experiencias que me tocó vivir, positivas y negativas, agradables y desagradables, son el legado que yo debo recibir y aceptar para estar bien con mi clan familiar.
El enfoque sistémico nos enseña que, además de tener una identidad individual, formamos parte de un colectivo mayor. Todos estamos insertados en una mente común mayor. Una Alma Familiar que establece reglas, una de ellas es amar a nuestros padres y combatir la debilidad de sacrificarnos por nuestros mayores creyendo falsamente que así los rescatamos.Si deseas alinear tu energía de forma armónica acude a un centro de constelaciones familiares para recibir la ayuda que requieras. Nuestro equilibrio individual se relaciona con nuestra energía, del cómo está alineada.

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