LAS HISTORIAS QUE TE CUENTAS

La levedad nos aleja de la tierra, elegimos el peso porque nos ata

Es una elección hacer cosas constructivas o destruir Se elige amar o desconfiar, se elige encumbrarse o bien rodar. Cuando venimos al mundo no sabemos nada de esto, lo iremos aprendiendo a medida que los si-es y los no-es de los padres y  personas a nuestro alrededor nos vayan indicando la diferencia entre dos caminos, esto es cuando refuercen mi acciones aceptándolas o bien la desechen como algo reprobable. En el mundo moderno es aceptado por la mayoría que se es bueno o se es malo nadie es totalmente bueno, nadie es totalmente malo, se hacen cosas buenas, se hacen cosas malas,  y si son malas: desde dónde? y para quién?, por ejemplo andar desnudo en  las ciudades del país es un delito, no así en una playa nudista o en algunas comunidades norteamericanas.

Hemos recibido de nuestros antecesores un cúmulo de creencias o dicho de otra forma filtros respecto a lo bueno y lo malo, ejemplo: es muy malo mentir, los hombres son malos, las brujerías te acercan al infierno, es bueno tener compasión, es malo gastar todo lo que se tiene, la gente con dinero se corrompe, las personas bondadosas lo dan todo sin pedir nada a cambio. Todo esto representa un legado del que no estamos muy conscientes y que trataremos de poner en práctica la mayor parte de las veces. Que sucede cuando actuamos en forma contraria: esto es que desobedecemos, o bien nos rebelamos, ponemos en tela de juicio este sistema al que hago referencia?  Más aún cuando la religión que me han inculcado lo reafirma.

Todos tenemos un nivel de conciencia que puede ser desarrollado o limitado y es la parte que entra en conflicto, esa vocecita interna que siempre nos está recordando que tan bien o mal hacemos las cosas. Según el diccionario: “la conciencia es una facultad del espíritu humano, de tener conocimiento de su existencia, sus atributos y sus actos. Conocimiento preciso y reflexivo de las cosas del mundo exterior y capacidad de discernimiento del bien y el mal”. Pero si decidimos no hacerle caso a esa voz y nos vamos por la libre? Pueden suceder varias cosas, una es que  mi ser evolucione.  Dado que la conciencia es una facultad, esta puede ensancharse, esto es acceder a un nivel mayor de conciencia al abrirme a nuevos parámetros, o bien comprimirse   conformándome a vivir con culpa el resto de mi vida, siempre reprochándome internamente mi desobediencia, y así también atrayendo castigos, sintiendo que no merezco todo lo bueno y maravilloso que la vida me da.

Creo que en gran medida el tomar una u otra alternativa tiene que ver con la maduración de la idea que hemos interiorizado de nuestros respectivos padres. Hago inca-pie mi idea de mis padres es solo eso, una representación que puede estar muy alejada de lo que ellos son en verdad: ellos  pudieron haber sido unos dictadores con actitudes castrantes y malévolas, y la idea que mi inconsciente guarde  de ellos habrá de evolucionar a unos padres amorosos y compasivos que me otorgan el permiso para decidir el rumbo de mi vida. Esta es la parte que nosotros podemos modificar, sobre la que si tenemos control,  pues si modifico mi idea de mis padres puedo encontrar una puerta de salida, pero si mi psique se queda anclada con la imagen autoritaria a la que me he referido, es muy probable que sufra las consecuencias de mi rebeldía.  

La educación y creencias recibidas, heredadas provenientes de nuestros antecesores conforman el patrimonio en valores que hemos de abanderar durante nuestra existencia, y que se va a modificar de acuerdo a los saberes que se vayan acumulando y que a veces pondrán en jaque eso que para nosotros representa la verdad. Que nuevos conocimientos ponen a temblar mis creencias? Primeramente es el cuestionamiento: -en verdad toda la gente adinerada es corrupta? o así justifico  mis limitaciones para acceder a la abundancia del universo?, es malo mentir?: Exagerar, restar importancia, son actitudes individuales y la línea que separa a ambos es muy delgada, acaso no mentimos todos casi siempre? .A veces la gente que se dice demasiada honrada es la más reprimida y por consiguiente dañada mentalmente.

Después hay aprender desde el punto de vista científico, descartar el pensamiento mítico esto es aquel que está plagado de supersticiones. Y finalmente investigar, analizar, reflexionar, elaborar nuevas hipótesis,   nuevas teorías. Es decir prepararme para esta era moderna, actualizar mis conocimientos, descartar los que resultan obsoletos, incorporar saberes que me otorguen autenticidad, libertad, y felicidad. Aprender a usar nuestro libre albedrío uno de nuestros sentidos de vida. El conocernos más y mejor, ayudar a edificarnos, abrir nuevos senderos por donde transitar, y que aligeren nuestra carga. Así también estar claros de que legado les estamos dejando a nuestros hijos, si eso que ellos han asimilado como una herencia les ayuda a caminar o es una piedra enorme a su paso que les impide avanzar.

“La felicidad no crece allí donde hay buenos y malos, víctimas y perseguidores, cumplidores e irresponsables. Si crece, al menos un poco, donde hay personas que se asumen como imperfectas y toman conciencia de que cometieron errores e hicieron daño, y pueden llevarlo con dignidad, y repararlo de una forma constructiva, a la vez que asumen que pueden resultar dañadas, y que ello también forma parte del paisaje de los vínculos de intimidad. Perjudica mucho a las relaciones humanas, y a la vida, seguir pensando en términos de buenos y malos. Es preferible pensar que entre todos hemos creado una realidad y que cada quien aportó su parte proporcional, claro de acuerdo a su nivel de conciencia”

El buen amor en la pareja, Joan Garriga, pp.68 edit. Paidós 2014

A la mujer le toca soltar y al hombre retener

En la relación hombre- mujer corresponde a cada uno desempeñar un papel que es el eje del éxito en el mantenimiento y consolidación de esta unión.
Al hombre le corresponde retener a su mujer y lo hace a través de la solidez de su amor, con demostraciones de afecto, ejercitando su rol de proveedor ya sea en lo económico, en lo afectivo y sexualmente, dando cuidados, protección, ternura y apoyo.
A la mujer le toca soltar, hacer sentir a su hombre la total libertad, …y cómo es esto? A base de confianza, las mujeres deben hacer sentir a su hombre que no es perseguido, ni acorralado, nada de estar pidiendo explicaciones por todo, ni pedir cuentas, tampoco interrogatorios de porqués? y a dónde vas? Al hombre le desagrada amenazado, cuanto más libre y a sus anchas se sienta más esta es la condición idónea para entregarse plenamente, solamente así está dispuesto a correr el riesgo de amar totalmente a una mujer y permitir que sea el amor quien tome las riendas en su relación..

En nuestro entorno observamos demasiadas relaciones tóxicas donde cada uno intenta someter al otro, a base de chantajes, de amenazas, de actitudes .Más bien parece que cuando inician una relación con otra persona estuviesen adquiriendo un cachorro del que son dueños y de aquí en adelante a exigirle que le bailen el son preferido. Son modelos que han perdido vigencia porque persiste la creencia de que una relación de dos es para competir, es para sojuzgar, es para ponerse encima del otro. Hoy por hoy la mayoría de personas buscan relaciones ligeras, sin complicaciones, donde pasarla bien y sin mayores compromisos u obligaciones.
La mujer verdaderamente libre es la mujer sabia, la mujer madura, que sabe lo que vale y merece, que reconoce en su hombre a un compañero en iguales condiciones, y que puede tratarlo desde su corazón con amor, consideración y empatía, cada uno es dueño de su vida, tiene planes individuales y planes de pareja, ambos se apoyan uno a otro en el logro de sus objetivos, animan y motivan para persistir, para enfocarse para lograr lo que más anhelan, miran en la misma dirección, se conocen, se admiran, hay atracción sexual y tienen planes en común. No se juran amor eterno, más bien se eligen cada día como compañeros de viaje, se comprometen en el trabajo arduo de mantener su relación en equilibrio, saludable, próspera, feliz. Las dificultades son oportunidades para crecer y aprender, existe la confianza, el apoyo, el entendimiento para que así sea, de tal manera que su vida en común es como una danza continua de celebración de regocijo porque están conscientes de la maravillosa oportunidad que la vida les brinda para crecer en plenitud, para hacerse más sabios, para enriquecerse emocionalmente. Tienen claro que la relación de pareja es un regalo divino, por tanto lo agradecen y celebran todo el tiempo.

CUANDO MI FELICIDAD DEPENDE DE TI

 

El apego es un estado emocional de dependencia a un cosa, a una situación o persona”.

Para el psicólogo John Bowlby. la conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad.

Hay quienes afirman que la mayor causa del sufrimiento humano proviene de falsas creencias y apegos. Pongo como ejemplo algunas frases: “sin ti yo me muero”, “me haces tanta falta”, “es que no como, no duermo desde que tú no estás”, “que voy hacer sin ti”, “tu eres toda mi felicidad”, se corresponden con depender, necesitar, carecer, tomar de afuera algo para estar bien.

Las personas necesitamos establecer vínculos de amor, respeto y protección hacia nuestros seres amados, estos mismos no pueden ni deben ser excesivos como lo es sobre-proteger, rescatar, controlar, dominar o   inmiscuirse con el afán de  apropiarnos de la vida de ellos. Amar es desear el bien máximo de la otra persona, entonces hay que abrir espacio para que el otro se desarrolle a todo su potencial, podemos acompañar, podemos motivar pero de ninguna forma invadir.

Nuestra dependencia a personas y cosas proviene del miedo a la perdida, proviene de heridas antiguas que no han sanado y requieren atención especial, Necesitar al otro con tanta aprehensión lesiona mi integridad, es una proyección de mis vacíos y carencias, de sentirme incompleto y separado de los demás. Pero además me limita porque pone freno a mi independencia, a mi autonomía, me esclaviza y no me permite salir de mi zona de confort.

Por ejemplo cuando compro una casa y me enamoro de ella, le hago arreglos y adecuaciones por aquí y allá, de tal forma que me siento plenamente identificada con ella, mi casa es como yo, y si en algún momento tengo la oportunidad de cambiar de residencia y debo elegir entre este cambio o mi casa, entonces voy a preferir quedarme en ella, pues es lo que conozco y mudarme significa volver a empezar, cosa que no estoy dispuesta a “sufrir”

 

Yo soy responsable de mi felicidad, yo dedico mi atención a estar bien, a permanecer equilibrada, soy responsable de la satisfacción de mis necesidades, estoy atenta al vaivén de mis emociones y me comprometo en mi salud emocional. No le temo a la soledad, me elijo como mi mejor compañera. Me conozco y me acepto así como soy, puedo reconocer mis debilidades, identifico mis fortalezas y trabajo en mi crecimiento personal. Estoy consciente de que lo que nunca va a cambiar es mi capacidad de amar y asumo ésta empezando por mí misma.

La necesidad de reconocer nuestros apegos y la forma en que nos lastiman, nos limitan, esclavizan y promueven en nosotros actitudes y conductas destructivas es de un valor incalculable. Estar dispuestos a revisar y empezar a modificar patrones de conducta dañinos suma en nosotros bienestar, sobre todo ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido. Todos estamos de paso por esta vida, nuestros vínculos afectivos no se rompen con la salida de casa de nuestros hijos, o de la pareja, unos amigos llegan y otros se van. Lo único que permanece es el cambio. No me aferro a mis seres queridos como si fueran lo más importante, no  busco auto-realizarme a través de ellos, ellos contribuyen a mi felicidad pero no son la fuente misma: Te elijo, pero no te necesito, prefiero estar contigo pero puedo estar sin ti. Disfruto de compartir mi tiempo contigo pero no vivo con el miedo a perderte. Estas frases requieren un alto grado de auto-conocimiento e independencia, de mucha salud emocional del cual todavía la mayoría estamos alejados. Nuestra cultura promueve el apego, promueve el compromiso en las relaciones, la lealtad, la reciprocidad,  y habría que revisar si esta propuesta de desapegarse no está reñida con el modelo mencionado. Finalmente son propuestas que ponen en riesgo nuestras formas de convivencia, porque en el mundo de las relaciones liquidas hay tanto temor al compromiso entre mucha gente y se elige lo transitorio y superficial, entonces vivir desapegado es ideal para no permanecer en algo profundo y duradero.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.(1)

 

 

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Disciplina? como para qué?

Cuando un  padre lleva mucho dolor emocional, frustración y amargura, muy probablemente será agresivo y cruel con sus hijos, lo cual de seguro le generara una enorme culpa, y después…a lavarla! Y a dejar que ellos lo maltraten cumpliéndoles todas sus demandas

La disciplina es una misteriosa cara del amor y de nuestra comprensión de la misma puede surgir la convicción de lo necesaria que resulta y de que puede proporcionarnos entre otras cosas: una vida  más fácil, exitosa, saludable y feliz.

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Para Bruguera Mexicana de Ediciones: “Disciplina es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien. Exige unos lineamientos para poder lograr los objetivos deseados, soportando las molestias que esta ocasiona. Para adquirir este valor se necesita la capacidad de pedirnos a nosotros mismos”

La disciplina desarrolla la tolerancia a la frustración

Frustración es el sentimiento de impotencia, desilusión, decepción, tristeza e ira que se origina cuando queremos y no podemos, cuando lo queremos YA y tenemos que esperar, cuando queremos que la realidad sea verde y sabor chocolate pero es rojo y sabor vainilla.

La tolerancia a la frustración es la fuerza de carácter, la fortaleza interior que nos permite soportar y sobrevivir a las tormentas de la vida, lograr metas, soportar obstáculos, realizar sueños, ser productivos, independientes y capaces de resolver problemas. Una persona que no la tiene es dependiente, débil de carácter y no puede hacerse responsable ni de su propia vida. Quien no tiene tolerancia a la frustración sufre más, pues cuando la vida no es como la desea o no suceden las cosas como las espera, no puede soportarlo.

Esos hijos que no soportan un NO, un “tienes que esperar”, una realidad diferente de la que deseaban, es porque no tienen tolerancia a la frustración, y esto les afectará más allá de lo que imaginamos en todas las áreas de su vida. El hijo siempre está en su derecho de enojarse o frustrarse cuando no obtiene lo que quiere y sus sentimientos son muy respetables, pero esto no debe ser motivo para dejarnos manipular por esos sentimientos y las reacciones que generan.

Para realizar sueños por lo general se tienen que tocar muchas puertas, hasta que por fin una se abre; se tiene que pasar por estrecheces económicas, intentos fallidos, esfuerzos que parecen no dar resultado, sobreponerse a la desaprobación de quienes no creen en uno, esperar más tiempo del que quisiéramos, invertir dinero que a veces se pierde o tarda mucho en regresar, trabajar duro en la siembra, sin ver la cosecha y ser capaces de sobreponerse a todas esas cosas y seguir adelante.

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La Disciplina proporciona seguridad y confianza

Ejercer disciplina equivale a tener un compromiso con uno mismo y en el seno familiar constituye lineamientos y acuerdos que los padres  han de establecer cuando los niños son pequeños y negociar otro tanto  cuando ya son adolescentes.

Un hijo con reglas bien claras y consistentes se sentirá seguro, protegido y confiado; sabe dónde está parado, sabe que esperar, y esto le proporciona seguridad y confianza.

Un hijo con reglas inconsistentes o sin ellas es como un barquito en altamar, sin un timón: se sentirá inseguro, desprotegido y extraviado.

Por paradójico que parezca una persona que es capaz de reconocer y respetar reglas y observar una disciplina en la vida desde que es pequeño, será capaz de discernir de manera sabia cuando una regla debe ser obedecida y cuando estorba a su desarrollo o su bienestar y, por lo tanto no debe ser obedecida.

La Disciplina es un factor que incrementa la autoestima

La disciplina nos ayuda a desarrollar nuestros recursos internos, a volvernos responsables, seguros, fuertes y maduros, que son condiciones necesarias para ser exitosos  todas las áreas de la vida. El poder realizar sueños, el sabernos fuertes y capaces para hacernos cargo de nuestra propia vida, todo esto incide en el concepto de nosotros mismos y proporcionalmente en nuestra autoestima.

Un hijo mimado y sobre-protegido no tiene disciplina,  deja sus proyectos a medias, necesita que le resuelvan y faciliten todo, no se le permite correr riesgos ni enfrentar retos, así su concepto de si es pobre, limitado y  quizá desagradable.

la disciplina evita conflictos entre los miembros de la familia

Es importante que los padres establezcamos normas bien claras de acuerdo con nuestra realidad, costumbres, creencias, convicciones y la edad en que se encuentran nuestros hijos, tales como no se comen golosinas antes de los alimentos, cada uno se encarga de lavar los trastes un día por semana, los niños se van a dormir a tal hora, no se enciende la televisión hasta haber terminado la tarea, la hora de llegar del antro es tal.

Es bueno señalar que las normas se hacen necesarias cuando hay  situaciones de conflicto.

La disciplina nos previene de sentir culpa

Cada vez que un hijo se porta mal, reaccionamos según nuestro estado de ánimo, esto nos genera muchos sinsabores, por tanto hay que dejar claro que si existen reglas también hay una sanción para quien no cumple con ellas. Por ejemplo si no regresan del antro a la hora acordada, esto puede provocar una reacción exagerada de los padres poniendo un castigo enorme y quizá hasta absurdo como: “no vuelves a salir el resto de tu vida”,  cuando baje el coraje, esto desde luego les causará culpa, y además. De seguro no van a cumplir, perdiendo así toda credibilidad y autoridad ante sus hijos.

Así pues la disciplina trae muchas cosas buenas; y a fin  de cuentas, el esfuerzo y el tiempo que se invierte para establecerla es menor del que invertimos en gritar, batallar y lidiar día a día con nuestros hijos.

Resúmen del libro, Hijos tiranos o débiles dependientes Martha Alicia Chávez edit.Grijalbo México 2008 Cap.2 págs. 39-54

 

 

 

DEL TU Y YO AL NOSOTROS

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“En el encuentro verdadero y amoroso con el otro logramos reconocernos profundamente a nosotros mismos”.

Darse al amor y en el amor, al mismo tiempo recibir produce felicidad. El dar de mi alegría, de mi interés, de mi comprensión, de mi conocimiento, de mi humor, de mi tristeza. Dar mi tiempo este que no tiene precio, dar de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en nosotros. Al dar así ambos nos enriquecemos, aunque a veces uno de más que el otro.

Si me siento a gusto así como soy, sin caretas, sin poses, sin exageraciones, sin desear tapar u ocultar algo de mi ser, me estoy dando permiso de mostrarme genuinamente, y si además nos gozamos mi pareja y yo en esta entrega, puedo entonces conocer más de mí, pueden revelarse matices que no conocía y con la aceptación incondicional que tengo puedo integrarlos a mí persona sin sentir que corro algún peligro.

Cuando establezco una relación que resulta importante para mí, quizá en mi intento de impresionar estoy haciendo demasiadas maniobras para ser aceptada, mismas que al pasar el tiempo, dejaré de hacer y entonces me mostraré simple y llanamente, -esto da miedo- porque mi mayor temor es que no me quieran -así al desnudo.

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Para Joan Garriga “el buen amor se reconoce porque en el somos exactamente como somos y dejamos que el otro sea exactamente como es, porque se orienta al presente y hacia lo que está por venir en lugar de atarnos al pasado, y sobre todo porque produce bienestar y realización

“La idea de que la pareja debe hacernos felices no solo es una falacia individual, sino que pertenece a nuestro imaginario colectivo. Ello se debe a que la pareja es un ingrediente, aunque no el único, de un estado interno que experimentamos como gozo y armonía y que consiste en sentirnos vinculados, pertenecientes, unidos y en familia. A través de la pareja nos sentimos acompañados y ahuyentamos la temida soledad, esa conciencia trémula que se asoma al borde del mundo para otear el frio e insondable abismo sin vida”.

“Muchas parejas reales admiten que el otro no les trajo mayor felicidad, sino mayores retos y complicaciones, así como una mayor capacidad para afrontar problemas, conflictos y desacuerdos, además incluso sienten que la relación y la convivencia les debilitan, desgastan, y desvitalizan, por lo que necesitan revisarlas cada tanto y realizar cambios. Las parejas que perduran afrontan distintos ciclos vitales y retos, como la crianza de los hijos, su crecimiento, su autonomía, la muerte de los padres, la vejez, etcétera, y a menudo necesitan movilizar grandes recursos para salir airosos y reforzar su vínculo”.(1)

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“Para Fromm el amor es dar cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. El amor es un poder del alma”.

 

“El amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación”.(2)

Si yo amo de una manera posesiva y quiero estar encima de mi pareja, acosando, persiguiendo, acorralando, no tengo conciencia de lo mal que aplico mi respeto a la relación, porque aunque digo amarla, estas actitudes comprueban que hay desconfianza, miedo, dependencia, pues no me atrevo a soltar, aprisiono hasta ahorcar y con ello mato mi amor.

El amor nos eleva por encima de las demás especies cuando es desinteresado y bondadoso, pero también nos denigra cuando está contaminado de destructividad, celos, opresión, tristeza.

Para Walter Riso el mal amor es inseguro y cobarde, se ampara en experiencias pasadas para flagelarse y cerrarse a nuevas posibilidades.

A veces de manera inconsciente buscamos personas que nos lastiman, que nos engañan, solo para comprobar que no existen seres buenos, sanos y equilibrados. Aunque cuando aparece uno por ahí que es bondadoso, leal, profundo lo rechazamos y decimos qué flojera. Nos convencemos una y otra vez que no merecemos ser amados.  Y es que amamos también desde nuestras patologías, desde nuestras zonas oscuras quebrantadas, desde las murallas que hemos erigido a aquellos que nos rompieron el corazón. (3)

El humano amor hay  que reconocerlo, abastecerlo y hasta sudarlo para sacarlo adelante. Nuestro siguiente reto en cuestiones de amor es enamorarnos de nosotros mismos, al aceptarnos y  reconocernos tenemos la posibilidad de construir una relación a la medida de nuestras necesidades, de nuestros anhelos, de nuestros sueños, y condimentarla  con creatividad, entusiasmo, fantasía y pasión e irnos puliendo durante el proceso, quizá nos podamos convertir en los mejores amantes y compañeros

“Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal como es, el respeto asume así la ausencia de explotación”.(2)

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QUE QUIEREN LAS MUJERES?

 

libertad-igualdad-fraternidad-nueva-pieza-de-banksy-critica-el-uso-de-bombas-de-gas-contra-migrantes“Tradicionalmente se nos enseña que las mujeres no necesitamos el poder, el de los hombres .Se nos dice que nuestro poder es nuestro cuerpo, que atrae, seduce y finalmente procrea .Que nuestro carácter femenino es la otra fuente de poder, el poder de la dulzura, de la suavidad y de la ternura.” En Genero y Poder , Graciela Hierro,1991.

Ser mujer es una condición de vida donde casi todas las mujeres continuamos las tradiciones que nuestras generaciones familiares  han mantenido a lo largo del tiempo. Las antiguas amas de casa, esposas y madres lograban su autorrealización asumiendo estos  roles. Ser obediente, hacendosa, tierna, cariñosa, con sentido del humor, atenta y servicial eran solo algunos de los atributos deseables en “”una buena esposa”

Si una mujer llega a los veinticinco años y aún no tiene un anillo de compromiso empieza a ver con desesperación su situación, al parecer se está desviando de las expectativas familiares y sociales impuestas. A los treinta esta misma condición es lamentable, -empieza a ser urgente encontrar a alguien, aunque sea solo para procrear- sobre todo si pertenece a un matriarcado de madres solteras. Y una mujer a los cuarenta se ha convertido en el hazme-reír de aquellas que si lograron atrapar marido, una cuarentona cuyo destino es cuidar a los sobrinos para canalizar su instinto materno, buscar algún lugar en la iglesia, dar catecismo, hacer labor social, pues “’se quedó para vestir santos”.

Con el ingreso de la mujer al sistema productivo, a mediados del siglo pasado estas condiciones se transforman. y las exigencias del mercado laboral obligan a la mujer a responder con una adecuada preparación laboral, académica y a veces también política Cada día hay más mujeres estudiosas, empresarias, profesionistas exitosas que van conquistando lugares importantes en todos los ámbitos. Sin renunciar por ello a su rol de esposa y madre de familia. Pero el querer tenerlo todo, tiene un precio, y precisamente la renuncia a sí misma ha sido un resultado no previsto La mujer se debate entre la conquista de un lugar importante en el mercado laboral y el de ser una buena madre y esposa. Pero a veces debe elegir entre los dos.

“Gracias al trabajo la mujer ha franqueado en parte la distancia que la separaba del varón. Únicamente el  trabajo es el que puede garantizarle una libertad concreta. Tan pronto como deja de ser un parásito, el sistema fundado sobre su dependencia se derrumba. La maldición que pesa sobre la mujer vasalla consiste en que no le está permitido hacer nada; entones se obstina en la imposible persecución del ser a través del narcisismo, del amor, la religión; productora y activa reconquista su trascendencia; en sus proyectos se afirma concretamente como sujeto; por su relación con el fin que persigue, con el dinero y los derechos que se apropia, experimenta su responsabilidad” Beauvier Simone  El Segundo Sexo 2010

Es admirable todo lo que las mujeres hemos conseguido en relación a nuestros derechos sociales, laborales  y familiares, es innegable que hay una gran distancia entre las mujeres del siglo pasado y las de ahora, las luchas ,las batallas que se tuvieron que dar de frente a las instituciones dirigidas por  los hombres han dado resultados,- no siempre los mejores-.

Si ya no tenemos el poder de la seducción, ni el de la procreación como medios absolutos para nuestra auto-realización, y hemos dejado de ser dulces. Suaves y tiernas? Cuál es el poder que la mujer ostenta para ganarse un  lugar? Significa entonces que la mujer actual ha dejado su lugar de servidumbre doméstica  en un segundo plano,   para incorporarse de lleno al trabajo en  ámbitos de mayor trascendencia, de toma de decisiones, en esferas políticas,  de poder y  ser ella quien decida el rumbo de la sociedad a la que pertenece. Este es  nuestro  gran reto, ser merecedoras de las oportunidades que la vida moderna ofrece.

No es falta de libertad el problema de la mujer moderna, es que va hacer con los viejos estereotipos? Que va hacer con las creencias que arrastra desde tiempo inmemorial. Que va hacer para dejar de responder emocionalmente? Tendrá que madurar en muchos sentidos, crearse nuevos recursos, inventarse otras formas para negociar ante    todos los ardides usados en su contra para que regrese a casa .Pues en  teoría buscamos  igualdad, pero en los hechos nos  sometemos  y dependemos emocionalmente del hombre. Necesitamos la aprobación del esposo, de la familia y de la sociedad.

Que desean las mujeres modernas? Llegar tarde a casa, fumar, beber, asistir a fiestas, no pedir permiso, no dar cuenta de sus actos, gastar su dinero en sí mismas, es más ser ellas las que pagan a los hombres las bebidas y salidas, esto no es igualdad, más bien es competencia, es falta de respeto hacia sí mismas y  un poco de libertinaje. Esto significa que el sentido que dan a su liberación está en proporción directa a realizar cosas que hasta hace poco les estaban permitidas solo a los hombres

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Las mujeres que así se manifiestan además de estar empeñadas en demostrar su autosuficiencia y su dizque igualdad,  deberían prepararse más y mejor para tener relaciones satisfactorias consigo mismas para empezar, y después con los demás: relaciones que aporten equilibrio emocional, crecimiento, que contribuyan a un bienestar común: sean de solidaridad, amistad, empatía y compromiso.

 

El hombre al ser relegado del sistema familiar se le está separando, se le está dejando fuera, y para no crearse problemas prefiere claudicar, hacerse a un lado. El empoderamiento de las mujeres ha desarmado al hombre pero también le ha quitado la brújula que lo guiaba dentro del seno familiar.

Es así como la mujer va perdiendo al hombre, en ese desencuentro de sí misma, no solo no se halla, sino que ha perdido al marido, al amante, al amigo. Y quienes más dicen no necesitar de los hombres son las que más se han ensañado con ellos para discriminarlos.

Este empoderamiento del matriarcado moderno muy mal entendido  de ninguna manera es justo para  nadie: cabe reflexionar en donde se perdió el rumbo? que papeles podemos conservar y cuales proponer para equilibrar la vida en pareja? pues su deterioro nos sigue perdiendo a todos en todos los sentidos.

 

2015-11-15 09.32.02

Dibujo reproducción a lápiz de Carolyn Orozco de la pintura original de Cordelia Urueta |1908-1995 La voz 1958, Museo de Arte moderno.