LAS MUJERES SABIAS NO SE DESTROZAN ENTRE SÍ

Las relaciones que mantenemos entre mujeres son despiadadas, marcadas por una competencia atroz, destructiva, corrosiva que lesiona la integridad de quienes entran en este juego. Hablamos mal, intrigamos, criticamos siempre unas en contra de otras. Es rarísimo que en las charlas de mujeres se edifique, se aporte algo provechoso para incrementar nuestra calidad de vida. El mundo globalizado nos ha vendido esta idea y está bien metida en nuestro subconsciente, toda la publicidad, programas, series, películas nos muestran el modelo de violencia para relacionarnos entre nosotras (“Tu tienes que ser la más hermosa”, “la más elegante”, “con el mejor buen gusto”, “la más sexi”, “la más glamorosa” :tienes que lograr que se retuerzan de envidia quienes te vean). Casi es una regla que el consumo de accesorios, alhajas, ropa, cosméticos, cirugías y todo aquello que engrandezca la apariencia física de una mujer se realiza con un solo propósito el de ponernos por encima de las otras. En estos juegos todos perdemos porque la dependencia que hay con el mundo del consumo a favor del anti-envejecimiento se incrementa, nadie quiere ser vieja, todas queremos la juventud para seguir estando vigentes. Esta separación en la que nos movemos es una estrategia que usa bien la mercadotecnia y sociedad en general, muy convenientemente, DIVIDE Y VENCERÁS es más si no existiese este vicio de relación no existiría la infidelidad. Quien se atrevería a quitarle el marido o novio a otra mujer a quien ve como su igual?
Los hombres lo saben, saben perfectamente de estos comportamientos entre nosotras y es por ello que se aprovechan, y lo hacen buscando una pareja que les satisfaga todos sus caprichos, no en balde ese dicho de que “ellos salen a buscar fuera aquello que no hay en casa” Pues hay la creencia de que nosotras debemos convertirnos en unas supe–mujeres dispuestas a lo que sea con tal de retener a nuestro hombre. Y ahí radica el gran mito, los hombres nos aman así como somos, sin caretas, sin poses, sin máscaras, porque aceptándonos así sin” maquillajes”, podemos aceptar a los demás en el mismo sentido nos quieren por lo que somos, por nuestra esencia y esta se nutre se SER, de permitirnos mostrarnos tal cual somos, valientes, hermosas, compasivas, vulnerables, amorosas, sensibles, poderosas y conectadas con nuestra energía femenina siempre dispuestas a acompañar y a dar incondicionalmente, con paciencia, prudencia, y generando en los demás algo maravilloso que se llama CONFIANZA .
Es vindicativo lograr conciencia de un cambio que resulta impostergable donde empoderemos a nuestra adulta positiva, como parte de un todo entre mujeres, propiciando relaciones constructivas de solidaridad, de apoyo, de empatía, sumando a nuestra lucha por un lugar digno dentro de nuestra sociedad.

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CUANDO MI FELICIDAD DEPENDE DE TI

 

El apego es un estado emocional de dependencia a un cosa, a una situación o persona”.

Para el psicólogo John Bowlby. la conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad.

Hay quienes afirman que la mayor causa del sufrimiento humano proviene de falsas creencias y apegos. Pongo como ejemplo algunas frases: “sin ti yo me muero”, “me haces tanta falta”, “es que no como, no duermo desde que tú no estás”, “que voy hacer sin ti”, “tu eres toda mi felicidad”, se corresponden con depender, necesitar, carecer, tomar de afuera algo para estar bien.

Las personas necesitamos establecer vínculos de amor, respeto y protección hacia nuestros seres amados, estos mismos no pueden ni deben ser excesivos como lo es sobre-proteger, rescatar, controlar, dominar o   inmiscuirse con el afán de  apropiarnos de la vida de ellos. Amar es desear el bien máximo de la otra persona, entonces hay que abrir espacio para que el otro se desarrolle a todo su potencial, podemos acompañar, podemos motivar pero de ninguna forma invadir.

Nuestra dependencia a personas y cosas proviene del miedo a la perdida, proviene de heridas antiguas que no han sanado y requieren atención especial, Necesitar al otro con tanta aprehensión lesiona mi integridad, es una proyección de mis vacíos y carencias, de sentirme incompleto y separado de los demás. Pero además me limita porque pone freno a mi independencia, a mi autonomía, me esclaviza y no me permite salir de mi zona de confort.

Por ejemplo cuando compro una casa y me enamoro de ella, le hago arreglos y adecuaciones por aquí y allá, de tal forma que me siento plenamente identificada con ella, mi casa es como yo, y si en algún momento tengo la oportunidad de cambiar de residencia y debo elegir entre este cambio o mi casa, entonces voy a preferir quedarme en ella, pues es lo que conozco y mudarme significa volver a empezar, cosa que no estoy dispuesta a “sufrir”

 

Yo soy responsable de mi felicidad, yo dedico mi atención a estar bien, a permanecer equilibrada, soy responsable de la satisfacción de mis necesidades, estoy atenta al vaivén de mis emociones y me comprometo en mi salud emocional. No le temo a la soledad, me elijo como mi mejor compañera. Me conozco y me acepto así como soy, puedo reconocer mis debilidades, identifico mis fortalezas y trabajo en mi crecimiento personal. Estoy consciente de que lo que nunca va a cambiar es mi capacidad de amar y asumo ésta empezando por mí misma.

La necesidad de reconocer nuestros apegos y la forma en que nos lastiman, nos limitan, esclavizan y promueven en nosotros actitudes y conductas destructivas es de un valor incalculable. Estar dispuestos a revisar y empezar a modificar patrones de conducta dañinos suma en nosotros bienestar, sobre todo ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido. Todos estamos de paso por esta vida, nuestros vínculos afectivos no se rompen con la salida de casa de nuestros hijos, o de la pareja, unos amigos llegan y otros se van. Lo único que permanece es el cambio. No me aferro a mis seres queridos como si fueran lo más importante, no  busco auto-realizarme a través de ellos, ellos contribuyen a mi felicidad pero no son la fuente misma: Te elijo, pero no te necesito, prefiero estar contigo pero puedo estar sin ti. Disfruto de compartir mi tiempo contigo pero no vivo con el miedo a perderte. Estas frases requieren un alto grado de auto-conocimiento e independencia, de mucha salud emocional del cual todavía la mayoría estamos alejados. Nuestra cultura promueve el apego, promueve el compromiso en las relaciones, la lealtad, la reciprocidad,  y habría que revisar si esta propuesta de desapegarse no está reñida con el modelo mencionado. Finalmente son propuestas que ponen en riesgo nuestras formas de convivencia, porque en el mundo de las relaciones liquidas hay tanto temor al compromiso entre mucha gente y se elige lo transitorio y superficial, entonces vivir desapegado es ideal para no permanecer en algo profundo y duradero.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.(1)

 

 

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LAS TRAMPAS DEL EGO

 

 

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De que formas nos dejamos manipular por el ego? Como podemos saber que es el ego quien ha tomado las riendas de nuestra vida? Si es el ego quien está en un extremo, es de suponer que hay otra alternativa ¿Podemos quitarle poder a nuestro ego?
El ego es el conjunto de nuestras personalidades. Son todos los papeles que nos toca desempeñar socialmente, con los cuales nos hemos identificado tanto que a veces los actuamos indiferenciadamente, por ejemplo un profesor, que se comporta como tal ya no solo en el salón de clases, sino en cualquier ámbito. El ego es un conjunto de facetas creadas y con vida propia, que existen en nuestra mente, que manejan los mandos y el teclado de nuestro súper ordenador, que estimulan ciertas reacciones nuestras: el miedo, el titubeo, el valor, el deseo de ganar, etc., y que sobre-todo tiene una función precisa: la supervivencia del cuerpo humano, y con ello, de la raza humana.

Nuestra mente o ego se nutre de todas aquellas programaciones que desde muy pequeños fuimos incorporando con la familia, la escuela y otras figuras de autoridad. Hemos asimilado la creencia que somos imperfectos e incompletos, que hay algo malo en nosotros que tenemos que modificar, que hay que ser “alguien” “exitoso” en la vida para recibir aceptación.

 

El ego corresponde con todo aquello que aceptamos como cierto pero que solo es una opinión de los demás
Nuestro ego nos mantiene en una zona de confort, nos arraiga con el pasado, con lo ya conocido, a lo familiar y en cuanto pretendemos escabullirnos inmediatamente nos trae de regreso. A nuestro ego no le gustan las sorpresas, ni lo incierto, tampoco lo ambiguo. La pretensión del ego es evitarnos sufrimiento así que siempre nos está avisando de peligros incluyendo aquellos que son imaginarios.
Nuestro ego jamás se satisface, se inventa falsas necesidades siempre quiere más por lo tanto nos obliga a ser competitivos. Somos movidos por infinidad de motivaciones, algunas muy claras y otras no tanto, la mayoría de nuestras decisiones son inconscientes, a veces relacionadas con motivos del pasado. Quiero, deseo, necesito, me tienes que dar… no soporto estar sin… es insoportable no tener…son solo algunas palabras y frases que designan carencia, vacío y/o dependencia, pero además que implican tomar algo de afuera para satisfacerse. Es aquí donde proviene la idea de que mi felicidad corresponde con tener lo de afuera, sin percatarme que lo que debiera hacerme sentir satisfecho está dentro de mí.
Muchos de nuestros momentos de alegría se los atribuimos a circunstancias externas: asistir a una fiesta, ir de vacaciones, hacer compras millonarias o degustar un platillo excesivamente caro son condiciones que el mundo coloca como imprescindibles para ser felices. Entonces andamos a la caza de este tipo de experiencias para llenarnos de esa dizque felicidad tan codiciada Pero cuidado…podemos estar alegres, sin ser felices
Nos da mucho miedo la infelicidad, nos aterra estar solos y sentir nuestros vacíos, cuando aparece la tristeza queremos evitarla a toda costa, entonces vamos de shopping y nos engañamos pensando que así vamos a estar a la altura de las circunstancias, entre otras porque hemos validado un catálogo de todo aquello que nos mantiene en la línea de la normalidad, es decir estables. Todo ha sido clasificado y ordenado de acuerdo a intereses de consumo en un mundo global.
En nuestra separación con la naturaleza hemos renunciado a sentir, vivimos anestesiados, separados de los demás, siempre en la competencia de haber quien tiene más, quien acumula, quien va a la vanguardia de lo más nuevo y sofisticado.
Permitimos que nuestra mente o ego nos guie, razonamos todo, y racionalizamos también, decidimos desde una postura de miedo, no del amor y nos conformamos con medio vivir, sin atrevernos a soltar nuestros miedos para regalarnos lo que más deseamos, y es que una parte de nosotros sabe que lo que más anhelamos no tiene nada que ver con el consumo, ni con quedar bien. Porque en el fondo le tenemos mucho pánico a obtener lo que más queremos, y preferimos posponer, conformarnos, racionalizar, pedimos con la mente, no con el corazón, pero preferimos lo tibiecito nunca los extremos, así que vamos por la vida dando tumbos, convencidos de que esta es nuestra alegría, felicidad, goce, abandonando todo intento de conectar con nuestra esencia, de nuestra divinidad, porque el mundo dice que así está bien. No solo es no aceptarme, es no amarme y también odiarme, por diferentes motivos: por no estar a la altura de las circunstancias, por sentir que no merezco lo bueno, por no agradar a los demás, por ser como soy, por sentirme un ser inacabado, defectuoso, alguien que debe ser reparado y ajustado.

El odio es la brújula que indica hacia dónde va nuestra vibración, odiamos ser lo que somos, odiamos nuestra vida y odiamos a los demás, porque odiar nos da fuerza, nos da poder, mientras que muy debajo está la tristeza, de no aceptarnos tal y como somos, de no tenernos un poquito de misericordia para abrazar nuestros miedos, nuestras frustraciones y empezar de nuevo, ahora en la confianza de que lo que hay en este momento no pudo ser mejor

 

EL LENGUAJE DEL AMOR

 

 

Hace días que lo traigo metido entre ceja y ceja, me gusta, si me gusta demasiado, ya hemos platicado en cinco seis ocasiones, somos amigos nada más, y a él no parece interesarle otra cosa. Veo sus manos, sus dedos afilados e imagino que tocan mi rostro, que se deslizan lentamente por mi espalda, por mis muslos, por mis rodillas, ahhh no puedo dejar divagar así mi mente, porque si sigo imaginando no sé hasta donde me va a llevar. Mente….mente, empiezo a sospechar que no es mi mente pues cuando estamos juntos mi piel se pone chinita, transpiro, mi corazón se agita, tan solo de verle y aún más de tocar sus manos!!! ¿Cómo se nombra esto? En verdad puedo definirlo con palabras…creo que me estoy enamorando y él no se dá cuenta, o quizá no le gusto, cómo saberlo? Ayer estuvimos cantando y entre nota y nota le solté una que otra frase de amor, ahhhh como un pajarillo inquieto que quiere emprender el vuelo así es este sentimiento atrapado en la jaula de mi corazón. Ensaye frente al espejo como decirle, pero me desarma, cuando me mira empiezo a perder contacto con la tierra y si me roza con su cuerpo accidentalmente tiemblo.


Y es que no puedo ir a decirle: -mira estas semanas que hemos estado saliendo has logrado que me enamore perdidamente de ti-, ¿qué hacemos con esto? O es algo mío que sólo yo debo resolver? ¿A ver como hago con todo lo que siento?, ¡si eres tú quien lo provoca!. Bueno no es que no pueda, creo que me detengo porque habíamos decidido ser sólo amigos y no estaba en mis planes que esto pasara. Por otro lado ser yo quien tome la iniciativa puede desdibujar la imagen que tiene de mí, y si además no me corresponde tan solo voy hacer el ridículo, y esto- ¡mi ego no lo puede tolerar!.- Mejor hago como que no pasa nada, a ver cuánto resisto, quizá él lo adivine, quizá él sea quien me tome entre sus brazos… y sea el él de la iniciativa.
Han transcurrido más de diez semanas y percibo que algo muy dentro de mí va estallar, tengo tanto miedo de mí, de entregar mi corazón y volver a sufrir, tengo miedo al desengaño, a la duda, tengo miedo de que todo sea producto de mi mente, de estar soñando y despertar a solas como hace ya tantos años. Le he pedido vernos, le he dicho que venga a cenar

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He estado silenciosa más que nunca, perdida en la profundidad de sus hermosos ojos castaños, le he besado en los ojos con mi mirada y cada silencio ha ido telegrafiando palabra a palabra todo lo que ahora siento por él. Él sabe que lo amo locamente….me ha besado en la boca…….no han hecho falta palabras, el lenguaje del amor ha triunfado. Me siento libre y en conexión con él, es el inicio de la mejor historia de mi vida.
En cosas del amor no hay reglas, tampoco se pueden seguir acuerdos, no es con razonamientos que nos encontramos frente a frente con nuestros sentimientos, se requiere una dosis de honestidad, otra de valor, mucha alegría por este gran descubrimiento, creatividad, intuición, emoción. Y permitir que sea el corazón quien nos guíe, es confiar en el proceso de la vida, es permitirnos fluir con el universo
P.D. Toda relación se convierte en un ser vivo que ha sido engendrado por dos soñadores.

 

 

“En el encuentro verdadero y amoroso con el otro logramos reconocernos profundamente a nosotros mismos” Joan Garriga

 

Porque el amor duele?

 

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Son muchas las generaciones que hemos sobrevalorado al amor, le hemos encargado el cumplimiento de muchos sueños, de grandes alegrías, de nuestra auto-realización, entre muchas otras. Nos llenamos de expectativas con el interés de que sea una especie de tabla de salvación. Llegará o nos lo encontramos en la persona adecuada que nos hará felices para siempre.
Resulta lógico pensar y sentir así pues nuestra educación emocional estuvo en manos de la televisión abierta con programas como la Rosa de Guadalupe, Mujer casos de la vida real y las incontables telenovelas que hemos visto. Así también en las canciones de José José, Juan Gabriel, Vicente Fernández, entre otros, donde el tema principal es el abandono, el engaño, la perfidia, y la frustración. Aprendimos una forma de amar, un estilo de ser pareja -obviamente no el más sano-  el mal amor en otras palabras. Mucho de lo que aprendimos en estas dramáticas historias es que el amor duele, que provoca sufrimiento, que hay que ganarlo, que entre mayores dificultades tengamos con la pareja más fuerte y profundo será nuestro amor, Un amor que nos libera de la tristeza, de la soledad, que nos hace ser alguien en la vida, que le da sentido, que nos limpia del dolor y la miseria.
Mantenemos una creencia errónea; – que la persona existe en algún lugar y solo se requiere de un poco de suerte para hallarla- y luego todo sucederá mágicamente.
El buen amor se edifica, hay una construcción del mismo, la mayoría de las veces cuando ha pasado el enamoramiento. Es a base de una buena comunicación aceptación, admiración, respeto, trabajo de equipo y proyectos en común como podemos cimentarlo. Para hacerlo crecer hay que creer en nosotros y en nuestro vínculo al que hay que tener fidelidad, confianza y perseverancia”.(1 )
Modificar todas las creencias que subyacen en torno a la vida afectiva de la pareja depende de una actitud madura para relacionarnos, también así del autoconocimiento que tenemos, depende de la forma que hemos enfrentado y curado nuestras heridas de la infancia, de tejer con conciencia y coraje un presente digno, así también la disposición de enfrentarnos a nosotros mismos con el espejo que es nuestra pareja, pues es en ella donde podemos vernos reflejados en nuestra totalidad.
El vínculo amoroso atraviesa por un proceso evolutivo donde los dos somos responsables de su desarrollo y plenitud.
Vivir la relación de pareja con la expectativa de que debe hacerme feliz es alimentar la codependencia, mi felicidad depende de mí y mi pareja amplifica esa mi felicidad pero no le toca resolver mis insatisfacciones.
“La pareja es un ingrediente, aunque no el único, de un estado interno que experimentamos como gozo y armonía y que consiste en sentirnos vinculados, pertenecientes, unidos y en familia. A través de la pareja nos sentimos acompañados hay un sensación de esperanza en la que nuestros vacíos desaparecen y aunque sea por momentos nos sentimos completos”.(1 )
Jorge Bucay explica; “muchas parejas reales admiten que el otro no les trajo mayor felicidad, sino mayores retos y complicaciones, así como una mayor capacidad para afrontar problemas, conflictos y desacuerdos, además incluso sienten que la relación y la convivencia les debilitan, desgastan, y desvitalizan, por lo que necesitan revisarlas cada tanto y modificar lo que ha dejado de funcionar. Las parejas que perduran afrontan distintos ciclos vitales y retos, como la crianza de los hijos, su crecimiento, su autonomía, la muerte de los padres, la vejez, etcétera, y a menudo necesitan movilizar grandes recursos para salir airosos y reforzar su vínculo. Convivir es mucho más que estar juntos, mucho más difícil, mucho más desgastante, mucho más movilizador pues requiere ingenio, creatividad y constancia para mantenernos unidos
La convivencia implica necesariamente la constitución de una lista de pactos que mientras no convivíamos no eran necesarios.
Por eso la convivencia representa en sí misma una gran puesta a prueba para el vínculo amoroso. Es muy diferente que nos peleemos y te lleve a casa y vuelva a la mía, o cuelgue el teléfono y no te llame hasta que se me pase, o no atienda el timbre para ignorarte, que discutir a rabiar pero dormir en la misma cama toda la noche”.(2 )
Aunque algunos son escépticos ante los vínculos actuales, pues tienen una duración cada vez más corta, hay hombres y mujeres que a los treinta años han tenido tres parejas e hijos con cada una, que sucede entonces?
En el mundo de los amores líquidos se plantea de esta manera; “el compromiso con otra persona, particularmente un compromiso incondicional como el de “hasta que la muerte nos separe, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, se parece cada vez más a una trampa que debe evitarse a cualquier precio”. ( 3)Significa que las parejas actuales no están dispuestas a soportar, sostener y equilibrar la relación porque hoy todo es desechable, es intercambiable entonces no necesitan esforzarse por permanecer juntas.
“La dependencia que ha cobrado rápidamente un matiz peyorativo, es la base de la responsabilidad moral hacia el otro” (3 )Esto también lo podemos observar en relaciones donde hay sexo sin amor, y parece que la apuesta es no enamorarse para no crear lazos, ni derechos, tampoco obligaciones. Se permanece junto al otro mientras no haya dificultades, de lo contrario buscan la salida fácil ya que la oferta afuera es impresionante.

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Petra por su Casa

  La recuerdo sonriente, siempre alegre y jocosa, juguetona, parlanchina, invariablemente rodeada de chiquillos tramando un sinfín de travesuras. Ocurrente a más no poder, con una gran creatividad para divertir y pasarla a gusto, sin jamás preocuparse por nadie y por nada

thEK8WGY2MEdelmira es gruesa, con una cara cuadrada, de mirada desconfiada y caminar titubeante,   se ha vuelto solemne,  hay un dejo de tristeza en su mirada, vive en la añoranza de sus tiempos de juventud, donde conoció el amor, el éxito, el placer, la abundancia. A Edelmira por el lugar que ocupa en su clan familiar le toco ser nana de algunos de sus hermanos, la obligaron a crecer siendo una niña, no pudo prolongar su etapa de juegos con muñecos ya que estos fueron substituidos por el hermanito que año con año su madre daba a luz.
Edelmira fue la hija favorita de su madre quien le dio un lugar privilegiado entre sus hermanos, a cualquiera se le podía castigar menos a ella. Entonces a veces los castigos que le tocaban a ella su papá los repartía entre sus demás hermanos. Quizá de aquí provienen las relaciones un poco tensas que mantiene con algunos de ellos. Nuestra buena amiga cree que debería ser tratada como lo hacía su madre, pero esta murió hace ya un buen tiempo, y de alguna forma Edelmira tiende a relacionarse de una manera abrupta con su gente más cercana.
A Edelmira nunca le gustaron las labores escolares, ¡que fastidio aprender a multiplicar!¡a pronunciar letras!, ¡identificar lugares remotos que quizá nunca fuese a visitar! ella prefería contar chistes, bailar, brincar, corretear insectos, cortar frutillas silvestres, llenarse la barriga de fruta verde bajada de los árboles. Su vida infantil era un vacacionar permanente, nada se tomaba en serio y hasta los severos castigos de su padre le resultaban divertidos. Pudo haber sido una bailarina famosa si se le hubiese encausado bien, pero en el seno familiar donde vino a caer no había tiempo para planear el futuro, y mucho menos para conocer las necesidades de cada descendiente. Papá y Mamá cumplían con alimentar frugalmente a sus hijos pero desconocían su vida emocional, sus aptitudes y mucho menos estaban al pendiente de sus avances y retrocesos para desarrollarse. Así que creció un poquitín torcida a falta de atención de sus progenitores. Edelmira tomaba semillas de aquí y de allá, frutas, hortalizas y todo lo que apareciese ante ella sin custodia visible, era algo que disfrutaba mucho, y hasta hoy que ya es mayor lo sigue haciendo, pues nunca interiorizo que cada cosa tiene un dueño.

Su gran pasión es estar al tanto de su familia así que se pasa de visita con cada una de las tías, primas, sobrinas y demás descendencia, es uno de sus grandes valores la convivencia familiar, ella puede renunciar a muchas cosas pero por nada se pierde el pasar lista con su parentela. Y vaya que se preocupa por todos ellos, resulta conmovedor lo acomedida, lo servicial, y el gran interés que tiene por mantener a su gente unida.th

En la familia de Edelmira se carecía de centro, así que la maduración en cada uno de sus hermanos llevó un poquitín más de tiempo y es quizá  en lo más profundo de su ser hay una renuencia a madurar y responsabilizarse de su vida. Camina  adoptando facetas de niña desprotegida y quizá sin darse cuenta lo usa para chantajear emocionalmente a los demás. Le ha servido para recibir apoyos de muchas índoles de parte de sus parientes y demás gente a su alrededor.
Edelmira es muy buena para dibujar, tiene mucha facilidad para elaborar caricaturas. Así que invierte una gran parte de su tiempo a plasmar caritas sonrientes, enojadas, malévolas de personajes animados que va a entregar en una editorial, lo que resulta cruel es que recibe muy poco a cambio, pues ella no sabe el valor comercial de su trabajo extraordinariamente creativo. Este es un don heredado de su abuela materna, ella siempre hizo dibujos geniales, mismos que le dieron sustento en demasiadas ocasiones pues sus amigas le hacían encargos de perros, gatos, conejos, ardillas, loros, pájaros y cualquier especie del mundo animal.
También es excelente para la repostería, le fascina preparar pasteles en miniatura de muchos colores y sabores, siempre mesclando nuevas texturas, nuevas combinaciones .que orgullosamente elabora en cada reunión familiar, recetas secretas que nadie conoce.

Ella cree que es una “guerrera justiciera”, que vino al mundo a poner a cada oveja descarriada  en su lugar, así que no se muerde la boca para decirle sus “verdades” a cuantos  se cruzan por su vida. Sus delirios de grandeza le hacen imaginar que ella es una elegida de dios, portadora de la verdad, “su verdad” obviamente, y que su misión en esta vida es darla a conocer a personas desarraigadas. ¡¡¡Ahh que diera por viajar a la India, o al Africa y llevar la luz de Dios a toda esa gente que vive en las tinieblas ya que danzan con el diablo. Edelmira no ha podido acomodar de manera amigable la infinidad de experiencias desagradables  que ha venido a padecer. La influencia del clan familiar pesa demasiado sobre sus hombros, ella carga sin saberlo con mandatos ancestrales que la mantienen prisionera, su libertad depende del grado de conciencia que pudiese lograr con tan solo aplicar a su vida todo aquello que predica.

Edelmira no es mala, solo que sus creencias la arrastran a realizar cosas que resultan abominables, es demasiado tóxica y la relación con ella debe ser con pincitas ya que todo lo interpreta y retuerce a conveniencia. Siempre está dispuesta a dar favores para que posteriormente esto implique ponerse con ella en un alto nivel de deuda,  es ingeniosa, es creativa, es original, tiene talentos artísticos, y no pocas virtudes que ni ella misma conoce. Es una lástima que en esta vida no pueda mirarse, reconocerse, alegrarse de ser quien es y amarse.
Hoy Edelmira encontró con un viejo pretendiente y han estado saliendo de vez en vez, él le ha propuesto que venga a vivir con él y Edelmira está sumamente emocionada, ¡que pena! pues Urtecho le anda diciendo y prometiendo esto mismo a media docena de mujeres con las que en alguna época tuvo algún tipo de acercamiento. ¿Porque siendo tan desconfiada con los demás resulta tan crédula con los hombres?

Edelmira podría ser más  feliz si pudiese reconocerse en sus imperfecciones, necesita conocerse y conectarse con la gente a través del amor, de un amor basto sin condiciones, sin exigir garantías de nada. Necesita aprender a confiar en ella y en el gran potencial que tiene. Toda su divinidad está agazapada queriendo salir pero no sabe cómo apropiárselo. Edelmira tiene que romper con su pasado, darle un re-significación a cada una de sus experiencias, hacer las paces con todo ello e instalarse en el presente, permitiéndose ser simple y sencillamente sin todas esas identidades que se ha ido inventando. El día que ella se acepte así al natural dejará de necesitar que los demás la vean.

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El día que no compro me siento mal

 

thMDN228C7Comprar produce un placer indescriptible, sobre todo cuando lo hacemos impulsivamente, pues resulta un poco amargo razonar ¿el por qué queremos una blusa más? si tenemos guardadas treinta, de las cuales solo cinco usamos con frecuencia.
Demasiada gente acude a tiendas cuando se siente ansiosa, triste, deprimida y sola. Entonces compra, compra y sigue comprando cosas que no necesita, que ya tiene, o que resultan excesivas. Si comprar requiere cierta dosis de inconciencia, tiene que ver con un ego al que necesitamos alimentar. Sabernos importantes, que somos alguien, que elegimos libremente, que asumimos nuestro gran poder con solo firmar.
En el mundo globalizado que habitamos somos equis y al parecer dejamos de serlo cuando un vendedor nos llama por nuestro nombre y apellido, salimos del anonimato para surgir como un don Enrique o Doctor Ruvalcaba, o Licenciado fulano. Nuestra hambre de pertenencia entra en escena, aunque esa necesidad de encajar en una sociedad post moderna nos obligue a acumular cosas.
Que saciamos cuando compramos? El sentirnos separados de los demás? El querer llenar uno o varios vacíos en lo más profundo de nuestro ser? El creer que al darnos nos estamos amando porque así dice el eslogan” “porque te lo mereces”, creer que lo adquirido nos vuelve interesantes, más populares, más guapos, atractivos y modernos?
Desear y necesitar no es igual, sin embargo frecuentemente decimos voy a tal o cual tienda porque necesito un vestido, como si tuviésemos una carencia. Nuestros deseos toman las riendas de muchas decisiones, porque lo hacemos desde nuestra esfera emocional.
Sin embargo cuando compramos algo, más bien estamos pagando por intangibles como son la belleza, la inteligencia, la pertenencia, el poder, la autenticidad y muchos otros más. Finalmente el comprar significa un estilo de vida.

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Para April Lane Bénson experta en el tema: “Tener más cosas no significa ser más feliz, sino ir más pesado. Lo que consumimos termina consumiéndonos”.
Es en la década de los noventa cuando la escritora Guadalupe Loaeza en sus libros: las niñas bien, las reinas de Polanco, Debo luego sufro y otros más, hace un análisis concienzudo sobre este fenómeno del consumo en todos sus niveles: no solo de cosas, también de diversión, de ocio, tiempo libre, de lugares donde se exhiben los bienes que dan estatus tales como son: salas de espectáculos, clubes, restaurantes, y todos aquellos donde transcurre la vida de una burguesía que nuestra querida escritora retrata con sentido del humor ameno e ingenioso. He aquí un párrafo en la presentación de Debo luego sufro: ” Guadalupe Loaeza ha creado personajes que les aqueja un mal tipificado por los psiquiatras como trastorno del control de los impulsos: compulsive shopping; buscan mediante las compras, subsanar carencias esenciales: la falta de un sentido concreto para sus vidas, de un auténtico conocimiento de quienes son y quienes les rodean. Pero esta es una conducta contraproducente. A las aflicciones radicales por el destino de la existencia, se suma el horror de los vauchers, de las fechas límite, de ser fichado en la versión moderna del Santo Oficio; El Buro Nacional de crédito”. (1)
“La era del vacío significa, en lo más profundo, la derrota de las grandes ideologías, de la historia, y al mismo tiempo, el advenimiento de un nuevo individualismo, marcado por el culto de la autonomía individual del cuerpo, por el culto del placer. Este proceso tiene como resultado un fenómeno de ansiedad y de comunicación de esa ansiedad. Esta nueva faceta del individualismo continúa desde hace varias décadas porque la sociedad de consumo y la comunicación se desarrolla siempre y cuando las grandes ideologías ya no pueden regresar. Vivimos una época marcada por el derrumbe de las grandes ideologías y las tradiciones, . Ya no existe el orden social y religioso que lo guiaba y que, de cierta manera le ayudaba a vivir”.(2)

 

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