CASTIGAR DESDE EL MACHISMO

 

 

img_randres_20180307-112114_imagenes_lv_terceros_associacio_cultural_falla_lalbufera_de_catarroja-801-krdH-U441329924487G2B-992x558@LaVanEl machismo es entendido como la supremacía del hombre sobre la mujer. Prevalece con la creencia de mujer- objeto, ya sea de uso, de placer, de sometimiento y de explotación, corresponde con una de las concepciones más desfavorables y negativas que ha tenido y tendrá la sociedad a lo largo de diferentes épocas. Todavía hoy vergonzosamente mantenida por las políticas conservadoras y religiosas. Actitudes que se han venido repitiendo de generación en generación y a las cuales nos hemos acostumbrado y que hemos terminado aceptándolas como naturales.

El machismo considera que la mujer es inferior al hombre, tanto en inteligencia, fuerza, capacidades, habilidades y destrezas; dando al hombre mayores oportunidades y beneficios en todos los ámbitos. Es éste quien tiene derecho a mandar, gritar, arrinconar, imponer su voluntad, tomar decisiones. En este sentido la mujer es símbolo de debilidad, y solo sirve para cuidar la casa, procrear, alimentar y rendir pleitesía a su amo y señor. Y no resulta ajeno que todavía hay demasiadas mujeres que miran a su hombre como un ser divino al que han colocado en un nicho y viven para complacerlo en todo.
Hombres que revisan tu teléfono, que te prohíben usar determinado tipo de ropa, que deciden tu amistad con determinadas personas que eligen con quien sÍ y con quién no te debes relacionar, que ven como un peligro que te juntes con mujeres autosuficientes e independientes, con quien debes de consultarlo todo aunque ellos jamás lo hagan. Porque ellos toman decisiones tales como comprar una casa, un auto, un lugar para pasar las vacaciones, dónde comer o cenar, ir con sus mamás cada domingo, dar dinero a su familia de origen, irse con sus amigos los fines de semana. Deja de engañarte esta especie de hombres no saben vivir en pareja, no te ven como tal, ni te dan un lugar, más bien son seres terriblemente egoístas e individualistas que siempre van primero y van solos, tu solo eres un apéndice en sus vidas, estás ahí para acatar sin cuestionar de lo contrario te van a pisotear aún más haciéndote creer que te están haciendo un favor o a ti en especial.
Hombres que para seducirte te halagan, se muestran maravillosos, complacientes, muy preocupados por ti y por tus problemas pero que a la larga van a mostrar su lado obscuro, y poco a poco con actitudes aparentemente inofensivas se van apropiando de cada una de tus decisiones.
Lamentablemente estas costumbres han sido generadas e impuestas por nosotras las mujeres, por aquellas mamas que colocan a sus hijos varones en un rango superior al de sus hijas, con actitudes tan simples y cotidianas como, “Los hombres comen más, entonces el plato más grande es para ellos; las mujeres son de la casa no tienen derecho a salir; la primera y última palabra la tienen ellos”, cosas como estas han hecho que el hombre se instale en un pedestal y desde ahí gobierne despóticamente. El machismo llevado a sus extremos también es la causa de violencia y muerte de muchas mujeres. Gozar de una relación más equitativa requiere educar a nuestros hijos e hijas con los mismos derechos y obligaciones, enseñando con el ejemplo a construir relaciones de mayor solidaridad.
Detrás de un macho hay un inmenso miedo a mostrarse débil y es que no puede reconocer sus emociones, no puede doblegar su orgullo, tampoco será capaz de pedir ayuda, consuelo, ternura de parte de una mujer. Es por ello que prefiere refugiarse en el alcohol.

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En las épocas pasadas cuando el hombre salía a trabajar para la manutención del hogar existía una relación dependiente de la mujer e hijos hacia el proveedor, sin embargo esta situación ha cambiado, son demasiadas las jefas de familia que salen a ganar el sustento y que continúan siendo abusadas por los hombres.
La relación de pareja sufre espantosas crisis debido a actitudes como las que acabo de describir, no se nos ha inculcado una manera de estar en pareja, copiamos y decimos amar desde nuestras egocentrismos, desde relaciones de dominio sumisión pero que han perdido vigencia totalmente porque los tiempos postmodernos requieren que maduremos emocionalmente ensayando modelos de acompañamiento, de amistad, de trabajo en equipo, abiertos a convertirnos en pares de personas que caminan codo a codo, hombro con hombro apoyando uno al otro a ser su mejor versión en todos los sentidos.

QUE QUIEREN LAS MUJERES?

 

libertad-igualdad-fraternidad-nueva-pieza-de-banksy-critica-el-uso-de-bombas-de-gas-contra-migrantes“Tradicionalmente se nos enseña que las mujeres no necesitamos el poder, el de los hombres .Se nos dice que nuestro poder es nuestro cuerpo, que atrae, seduce y finalmente procrea .Que nuestro carácter femenino es la otra fuente de poder, el poder de la dulzura, de la suavidad y de la ternura.” En Genero y Poder , Graciela Hierro,1991.

Ser mujer es una condición de vida donde casi todas las mujeres continuamos las tradiciones que nuestras generaciones familiares  han mantenido a lo largo del tiempo. Las antiguas amas de casa, esposas y madres lograban su autorrealización asumiendo estos  roles. Ser obediente, hacendosa, tierna, cariñosa, con sentido del humor, atenta y servicial eran solo algunos de los atributos deseables en “”una buena esposa”

Si una mujer llega a los veinticinco años y aún no tiene un anillo de compromiso empieza a ver con desesperación su situación, al parecer se está desviando de las expectativas familiares y sociales impuestas. A los treinta esta misma condición es lamentable, -empieza a ser urgente encontrar a alguien, aunque sea solo para procrear- sobre todo si pertenece a un matriarcado de madres solteras. Y una mujer a los cuarenta se ha convertido en el hazme-reír de aquellas que si lograron atrapar marido, una cuarentona cuyo destino es cuidar a los sobrinos para canalizar su instinto materno, buscar algún lugar en la iglesia, dar catecismo, hacer labor social, pues “’se quedó para vestir santos”.

Con el ingreso de la mujer al sistema productivo, a mediados del siglo pasado estas condiciones se transforman. y las exigencias del mercado laboral obligan a la mujer a responder con una adecuada preparación laboral, académica y a veces también política Cada día hay más mujeres estudiosas, empresarias, profesionistas exitosas que van conquistando lugares importantes en todos los ámbitos. Sin renunciar por ello a su rol de esposa y madre de familia. Pero el querer tenerlo todo, tiene un precio, y precisamente la renuncia a sí misma ha sido un resultado no previsto La mujer se debate entre la conquista de un lugar importante en el mercado laboral y el de ser una buena madre y esposa. Pero a veces debe elegir entre los dos.

“Gracias al trabajo la mujer ha franqueado en parte la distancia que la separaba del varón. Únicamente el  trabajo es el que puede garantizarle una libertad concreta. Tan pronto como deja de ser un parásito, el sistema fundado sobre su dependencia se derrumba. La maldición que pesa sobre la mujer vasalla consiste en que no le está permitido hacer nada; entones se obstina en la imposible persecución del ser a través del narcisismo, del amor, la religión; productora y activa reconquista su trascendencia; en sus proyectos se afirma concretamente como sujeto; por su relación con el fin que persigue, con el dinero y los derechos que se apropia, experimenta su responsabilidad” Beauvier Simone  El Segundo Sexo 2010

Es admirable todo lo que las mujeres hemos conseguido en relación a nuestros derechos sociales, laborales  y familiares, es innegable que hay una gran distancia entre las mujeres del siglo pasado y las de ahora, las luchas ,las batallas que se tuvieron que dar de frente a las instituciones dirigidas por  los hombres han dado resultados,- no siempre los mejores-.

Si ya no tenemos el poder de la seducción, ni el de la procreación como medios absolutos para nuestra auto-realización, y hemos dejado de ser dulces. Suaves y tiernas? Cuál es el poder que la mujer ostenta para ganarse un  lugar? Significa entonces que la mujer actual ha dejado su lugar de servidumbre doméstica  en un segundo plano,   para incorporarse de lleno al trabajo en  ámbitos de mayor trascendencia, de toma de decisiones, en esferas políticas,  de poder y  ser ella quien decida el rumbo de la sociedad a la que pertenece. Este es  nuestro  gran reto, ser merecedoras de las oportunidades que la vida moderna ofrece.

No es falta de libertad el problema de la mujer moderna, es que va hacer con los viejos estereotipos? Que va hacer con las creencias que arrastra desde tiempo inmemorial. Que va hacer para dejar de responder emocionalmente? Tendrá que madurar en muchos sentidos, crearse nuevos recursos, inventarse otras formas para negociar ante    todos los ardides usados en su contra para que regrese a casa .Pues en  teoría buscamos  igualdad, pero en los hechos nos  sometemos  y dependemos emocionalmente del hombre. Necesitamos la aprobación del esposo, de la familia y de la sociedad.

Que desean las mujeres modernas? Llegar tarde a casa, fumar, beber, asistir a fiestas, no pedir permiso, no dar cuenta de sus actos, gastar su dinero en sí mismas, es más ser ellas las que pagan a los hombres las bebidas y salidas, esto no es igualdad, más bien es competencia, es falta de respeto hacia sí mismas y  un poco de libertinaje. Esto significa que el sentido que dan a su liberación está en proporción directa a realizar cosas que hasta hace poco les estaban permitidas solo a los hombres

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Las mujeres que así se manifiestan además de estar empeñadas en demostrar su autosuficiencia y su dizque igualdad,  deberían prepararse más y mejor para tener relaciones satisfactorias consigo mismas para empezar, y después con los demás: relaciones que aporten equilibrio emocional, crecimiento, que contribuyan a un bienestar común: sean de solidaridad, amistad, empatía y compromiso.

 

El hombre al ser relegado del sistema familiar se le está separando, se le está dejando fuera, y para no crearse problemas prefiere claudicar, hacerse a un lado. El empoderamiento de las mujeres ha desarmado al hombre pero también le ha quitado la brújula que lo guiaba dentro del seno familiar.

Es así como la mujer va perdiendo al hombre, en ese desencuentro de sí misma, no solo no se halla, sino que ha perdido al marido, al amante, al amigo. Y quienes más dicen no necesitar de los hombres son las que más se han ensañado con ellos para discriminarlos.

Este empoderamiento del matriarcado moderno muy mal entendido  de ninguna manera es justo para  nadie: cabe reflexionar en donde se perdió el rumbo? que papeles podemos conservar y cuales proponer para equilibrar la vida en pareja? pues su deterioro nos sigue perdiendo a todos en todos los sentidos.

 

2015-11-15 09.32.02

Dibujo reproducción a lápiz de Carolyn Orozco de la pintura original de Cordelia Urueta |1908-1995 La voz 1958, Museo de Arte moderno.