ACEPTAR LOS “NO” IMPLICA MADUREZ

 

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Me vuelvo iracundo cuando me dicen ¡no!
Frustración es posponer la gratificación de algo que deseamos para disfrutarse aún más cuando por fin se consigue.
Mucha gente alude a este término para designar a personas que no han logrado sus propósitos, es decir que no hay ganancias visibles que justifiquen sus esfuerzos. También para aquellos que viven con resentimiento por no haber logrado éxito, dinero, fama o suficiencia y que van por la vida salpicando de amargura a quienes les rodean.
La baja tolerancia a la frustración implica una actitud aversiva hacia todo lo desagradable, que funciona como una lente de aumento, amplificando el lado no deseado de cada situación. Lo feo es espantoso, lo malo es horrible, lo molesto es insoportable. De este modo la vida de estas personas está llena de tragedias y acontecimientos estresantes. Frecuentemente albergan sentimientos de ansiedad, tristeza, agitación, resentimiento, humillación y enfado se creen víctimas, se quejan continuamente, culpan a los demás y al mundo.

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Cuando reprueban un examen, los deja la novia o no obtienen likes en sus publicaciones se quieren suicidar ¿qué significa esto?, que hay una anemia emocional.
Algunas generaciones formamos a nuestros hijos con la creencia de que ellos no debían padecer por nada, cualquier deseo que ellos manifestasen nosotros de los debíamos de conceder, pues ellos no soportarían sufrimiento como pasó con nosotros. Hemos criado hijos intolerantes, mal agradecidos, tiranos, groseros, y sobretodo desnutridos emocionales ante cualquier tipo de obstáculo. Tolerar la frustración es aceptar < los no>, < muchos no>, <todos los no que la vida va ir poniendo en nuestro camino>.

Es generarnos recursos y lograr nuestros propósitos enfocando nuestras energías, es hacernos merecedores de un sinfín de oportunidades, experiencias y regalos que el universo no da por el simple hecho de existir. . Es saber que hay una ley de correspondencia y que todo lo que va, regresa, que no podemos recibir solamente, sino también nos toca devolver.

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Como padres podemos reafirmar en nuestros hijos el ser persistentes, tener autocontrol, automotivación, desempeño, que no se rindan ante las dificultades. Moldear actitudes de fortaleza ante las derrotas, ante los golpes, ante la adversidad. De lo contrario cualquier experiencia de este tipo los hará pedazos.
La gente con baja tolerancia a la frustración mantiene una serie de creencias que están condicionadas por su forma de ver el mundo e interpretar la realidad sin tener mucha conciencia de ello. Es decir, siguen manteniendo un modo inmaduro de ver las cosas, tal y como hacían en la infancia. Creen que tienen que obtener todo lo que quieren y para ello exigen, ordenan e insisten para que se satisfagan sus deseos a toda costa. Son irracionales, mandones, amargados, tiranos, déspotas. Personas con quienes la convivencia es una tortura.

La negativa a complacer todas las demandas de nuestros hijos, y muchos caprichos entre ellos, el posponer o aún más el retarlos a conseguir eso que desean mediante otras fórmulas ejercita en ellos el músculo de la tolerancia a la frustración son ingredientes de formación que les darán voluntad y carácter para enfrentarse al mundo que les toca vivir.

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METERSE AL DUELO CON TODAS SUS CONSECUENCIAS

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La biografía de toda persona, hombre o mujer, en cualquier edad, está sembrada de una sucesión de apegos, pérdidas y separaciones que le recuerdan, consciente o inconscientemente la precariedad y fragilidad del ser humano pero además de todo vínculo con los demás.
Vivir es ir diciendo adiós a las cosas .Es una lista de adioses y despedidas, de boletos de avión y de  tren volando en nuestros rostros.
Y es en la capacidad de experimentar, acomodar y asumir de una manera constructiva todo ese conjunto de pérdidas en las que el ser humano encontrará una de las mayores fuentes de energía para su crecimiento personal y para seguir enfrentándose a la vida con actitudes vitales sanas.

 Toda pérdida requiere de un duelo:

El duelo  según Jorge Bucay “ es el doloroso proceso normal de elaboración de una pérdida tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a la nueva realidad”
La autora Kübler Ros (1969- 1975) determina cinco etapas por las que se pasa en un proceso de duelo que son:
1  Etapa de Negación.-Es cuando la persona rechaza obstinadamente la posibilidad de muerte y en su desesperación busca otras opciones como curas mágicas, terapias exóticas, recursos sobrenaturales entre otras.
2  Etapa de la Ira.-Es cuando el enfermo se percata de que está próxima la muerte sin remedio y las personas sienten que sus planes y sueños no se realizaran provocando la aparición de emociones como ira, resentimiento y envidia.
3  Etapa de Negociación.- Existe un acercamiento con el poder superior (Dios, o en quien se crea) realizando promesas en una especie de ganar tiempo buscando un alivio al dolor.
4 Etapa de Depresión.- Cuando el enfermo se percata de que el tiempo se está acabando se lamenta las pérdidas que hayan ocurrido por separaciones de familia, amigos y demás.
5  Etapa de Aceptación.-En esta se acepta y espera con tranquilidad y serenidad el desenlace y los familiares alcanzan la resignación.
Estas etapas no siempre se presentan en todos los casos y en el orden que se comentan si no que pueden variar de acuerdo a los factores personales culturales, religiosos y filosóficos que cada sujeto vive. Lo que en general buscan las personas es poner en orden los asuntos de su vida y es común la búsqueda de parientes y amigos para despedirse, pedir perdón por rencillas, faltas y esto deja un legado de sabiduría y conformidad a los seres queridos que atraviesan por este trance.”(1 )
La ayuda que se requiere por quienes pasan el duelo es escucha activa y empática para acompañarles en la superación de la pérdida además de propiciar la reflexión, brindando apoyo moral y conocimiento profundo de lo que se está experimentando.
El duelo es un proceso y no un estado. Por eso, después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que podemos llevar a cabo quienes decidimos acompañar al doliente.
• Familiarizarse con el proceso de duelo para acompañar al que sufre con un mayor equilibrio y serenidad.
• Evitar las frases hechas, repetir palabras no sirve de mucho es mejor es el silencio o el contacto físico
• Sugerir la ayuda de un profesional especializado cuando intuimos que existe el riesgo de que el duelo pueda prolongarse o hacerse crónico.
• Cultivar los recuerdos, permitiéndoles evocar los momentos positivos vividos junto a la persona desaparecida; así también se puede alternar los aspectos negativos, para completar el sentimiento y la verdad total respecto a la persona ausente.
• Buscar la objetividad al elegir y tomar decisiones, ya que la persona en duelo se encuentra muy confundida y a veces fuera de su centro durante algún tiempo.
Respetar la diversidad de reacciones, ya que el duelo es una experiencia universal, pero que cada uno la vive de un modo extremadamente personal.
• Promover un clima de esperanza.
• Acompañarle a descubrir nuevos horizontes, nuevos motivos y relaciones, invitándole a que poco a poco vaya saliendo del aislamiento y la pena ocupándose también de otros sentimientos y necesidades de los demás y de sus familiares cercanos.
Cuando nos entregamos al duelo y nos permitimos abrazarlo completamente, abriendo nuestro corazón, dando rienda suelta a todo lo que sentimos, y aceptamos nuestras emociones sin juzgarlas. Experimentamos en toda su magnitud nuestro dolor, nuestro vacío, nuestra orfandad y es gracias a este tiempo que entramos a sentir en él de forma absoluta lo que nos hará posible salir de él más rápido y a su vez mas integrados y con capacidades futuras para enfrentarnos a situaciones similares.
El objetivo de establecer contacto con nuestra desolación es favorecer la curación, no escapar de ella, no es un atajo para saltarse ninguna de las fases del proceso de curación. Debe ser más bien un enriquecimiento para sanar, una fuente de la cual se puede extraer consuelo y estímulo.
Honrar los sentimientos significa que al advertir nuestras emociones de forma pura y simple, tengamos conciencia de ellas. Si estás triste, date permiso de estarlo, si estás feliz, permítete estarlo. Los sentimientos, no son peligrosos. La mayoría de las personas descubren que una vez que comienzan a sentir, no es tan terrible como temían. Cuanto más aprenda yo a soltar más fácil va a ser que el crecimiento se produzca, dejo algo dolorosamente para dar lugar a lo nuevo que me espera.
Sanar es soltar, dejar ir, permitir que se vaya la tristeza, el dolor, los hubiera y también los debería, es darnos permiso de aceptar nuestro pasado, tal y como fue, con la convicción de que en el presente podemos modificar lo que si se puede cambiar.
Sanar requiere el coraje de volvernos a enamorar de nuestra vida, requiere de la sabiduría para aceptar nuestra nueva condición, volver a instalarnos en el presente poniendo en la mesa todo lo aprendido y continuar desarrollando nuestro enorme potencial que con esta experiencia seguramente se habrá incrementado.
Es abrirnos para la ternura del hoy sin tener la sensación de estar traicionando a quien ya se fue. Valorar que sucedió, -que estuvo conmigo-, -que me perteneció una parte de su ser, de su tiempo, y eso que compartimos juntos le dio sentido a mi vida, en su tiempo y forma, con quien probablemente aprendí también muchas cosas. Permitir soltar no es olvidar, ni desear borrar las huellas del ausente, es aceptar que estuvo en mi vida, que sigue siendo parte de mí y que ahora debo aprender a vivir sin su presencia física.

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La escritura, como instrumento de sanación puede servir pues se trata de volcar en ella todas las emociones reprimidas. Lo que harás es una especie de escritura libre, a vuelta pluma, o automática, siguiendo el discurrir de la conciencia cuando estés conectado con tus sentimientos, esto es inspirado, permite sacar todo lo que está atorado, ya que seguramente vas a hacer grandes descubrimientos, es decir que te van a caer muchos veintes. El sentido que tiene este ejercicio es el de desconectar algunos de nuestros censores para poder decir lo que necesitamos decir.”(3 )

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Elige emociones agradables para brillar más

 

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Por definición las emociones son producto de nuestras experiencias en la vida. Cualquier evento que se experimente crea redes neuronales con una estructura en particular que lo reflejan. Inmediatamente al conectarse las células nerviosas, el cerebro libera sustancias químicas que van a producir en el cuerpo una reacción llamada emoción.
Los sentimientos son percepciones sobre el estado de nuestro cuerpo es por ello que las emociones surgen a partir de lo que estamos sintiendo.
Los neuro-trasmisores son mensajeros químicos procedentes del cerebro y de la mente, los neuro-péptidos son señaladores químicos que comunican al cerebro con el cuerpo, para hacernos sentir acorde con nuestros pensamientos y las hormonas son sustancias químicas relacionadas con los sentimientos del cuerpo. Es así como se conectan el cerebro y el cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones.
La aparición de una emoción provoca una serie de cambios en nuestra expresión, en nuestro rostro, en la voz, (enrojecer, temblor, sudoración, taquicardia)en el modo que pensamos y nos moviliza a la acción. Estos cambios se producen de manera involuntaria y si no estamos de acuerdo con ellos, se inicia una lucha interna, en cuyo caso nos esforzamos por controlar, por no mostrar, por no hablar o por no actuar.
He aquí algunos ejemplos:
Cuando paso del enfado a la cólera, mi ser emocional se desequilibra, me vuelvo impulsivo, grito, insulto, todo lo que estaba por ahí arrinconado sube como leche a derramarse, y si permito que exceda de nivel puedo parecer un demente vociferando, pateando, manoteando. Puede surgir entonces otra emoción derivada de esto como es el rencor, el odio, la crueldad o deseos de venganza.
Expresar el enojo o ira es extraordinario, limpiamos de toxinas nuestro cuerpo, nos permite hacer contacto con lo que sentimos, nos conocemos más y, cuantificamos nuestros alcances, siempre y cuando lo hagamos en el momento, lugar y con las personas apropiadas.

Cuando tengo miedo, me vuelvo desconfiado, siento recelo, ando a la defensiva, no espero nada bueno de la vida ni de los demás. Yo solo me aíslo, y al adoptar una actitud hostil me pierdo de la belleza momentos que podrían ser reconfortantes. Como consecuencia me siento perseguido, amenazado, cualquier acontecimiento parece ser un indicio de algún desastre. Veo descorazonador mi futuro, vibro en una frecuencia muy baja y atraigo eso que me produce pánico.. Convierto mi vida es un drama continuo.
Cuando hay apatía nada me conmueve, todo es plano y gris, ni me enojo, ni me entristezco, el panorama es descolorido,  es como si me arrastrara en cámara lenta, mi mente divaga, o hay nada que me atrape solo el desinterés. He perdido mi conexión con los demás, y con mi esencia divina.
Cuando siento envidia creo que no es justo que los demás tengan más y mejor que yo, pienso que no se lo merecen pues yo me esfuerzo muchísimo y tengo menos, me irita que les pasen cosas buenas, ahhh -como disfruto cuando les pasa algo malo-. Si ellos se compran una camioneta yo tendría una mejor, y si van a comer a un buen restaurant yo elijo otro más caro, solo para que me vean.
Cuando siento culpa, hay una sensación de desmerecimiento que proviene de la comparación. No estoy a la altura de muchas de las cosas buenas que me suceden, creo que necesito sacrificarme más, sufrir, sentir dolor para merecer algo bueno. Cuando las cosas buenas llegan a mi y siento que no las merezco , me provoco accidentes, pérdidas, dilemas en donde renuncio a la ventaja que había ganado. Esta emoción resulta inútil es una pérdida de energía.

La distracción o el olvido que tiene que ver con mi falta de interés o de atención proveniente de mi mente incoherente que se ve arrastrada por todo tipo de estímulos. No logro control interno, no he aprendido a enfocar mi atención en lo importante, quien tiene el control es una mente desbocada y para rematar desconozco la introspección.
Codicia es una identificación con algo en concreto y la necesidad apremiante de tenerlo, esta emoción puede ser alentada por el enojo, la ambición, la envidia u otras más.
La mente es por naturaleza luminosa. pero su luminosidad se opaca cuando dejamos que emociones negativas nos dominen  considerando que este tipo de emociones restringen nuestra libertad interna y obstaculizan nuestra capacidad de juicio, ya que son formas distorsionadas de percibir el mundo.

Quizá llegue el momento en que podamos afrontarlas con inteligencia, permitiéndonos  aceptarlas en primer lugar, observarlas desde afuera, como si yo fuera otro, y   encausarlas hacia un objetivo y mirar como desparecen por sí solas, sin sembrar semillas para su posterior reaparición.
Y si en su lugar empezamos a sembrar en el jardín de nuestra mente emociones que nos generen dicha, bienestar, satisfacción, calma entre otras más, podemos crear nuevas redes neuronales que irán modificando nuestros estados de ánimo y la percepción tóxica que tenemos de la vida, del mundo y hasta de nosotros mismos.
La dicha y la paz no dependen de factores externos sino que son un conjunto de habilidades que se aprenden, se practican y de las cuales, nosotros somos responsables. Yo puedo transformar mi destino si asumo que mis pensamientos generan consecuencias para mi bienestar  o para hacerme difícil la existencia.

Considero que si nos proponemos cultivar emociones tales como: la humildad, sentido del humor, el perdón, la aceptación, el agradecimiento, la compasión y la generosidad empezaremos a vibrar en otra frecuencia y entonces nos alineamos con el plan infinito.

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Confiar en el proceso de la vida

 

 

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Defino como bienestar emocional al manejo responsable de los sentimientos, pensamientos y comportamientos; reconociéndolos, dándoles un nombre, aceptándolos, integrándolos y aprovechando la energía vital que generan para que estén al servicio de la vida Las personas emocionalmente sanas son capaces de identificar y controlar sus sentimientos de manera asertiva y se sienten bien acerca de si mismos, tienen buenas relaciones personales y han aprendido estrategias para hacerle frente al estrés y a las dificultades de la vida cotidiana.

Esto significa que me doy cuenta de que es lo que pienso y asumo la responsabilidad de continuar o no con dicho pensamiento, luego conectar lo que siento con con lo que pensé y darme cuenta del tipo de actitud y comportamiento derivados de esto. Ejemplo : Necesito ir al banco, pero de antemano veo una multitud haciendo fila, entonces me pongo de mal humor y a regañadientes acudo al mismo, efectivamente está lleno, tal como imagine. Veamos;;  todo aquello que visualizo como posible, el universo me lo va a dar

Los resultados que obtenemos  tienen que ver con la forma en que pensamos, cuando hacemos algo de malas o vamos esperando algo difícil es mas probable que suceda.

La salud mental se refiere a la forma en que manejamos nuestra vida diaria y la forma en que nos relacionamos con los demás en distintos ambientes, ej: en la familia, la escuela, el trabajo, en las actividades recreativas y en la comunidad.  También tiene que ver con la manera en que equilibramos nuestros deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y valores para hacer frente a las múltiples demandas de la vida.

Organizar nuestro tiempo, establecer prioridades, dedicarse tiempo a uno mismo, a los amigos y a  la familia, emprender nuevas cosas,  actualizar   sueños y anhelos, desenrollar dones y talentos,  crear nuevas relaciones.

Trabajar nuestra salud mental es seleccionar pensamientos constructivos, tener una actitud optimista, no preocuparse innecesariamente, confiar en el proceso de la vida, reírnos de nuestras limitaciones, perdonarnos nuestros errores, ser tolerantes con las debilidades de los demás, practicar la ecuanimidad, darnos tiempos para despejar la mente,. Prescindir de noticias que causan alarma, de programas violentos, estresantes o corrosivos. Así también no engancharnos en charlas tóxicas donde se ventilan las miserias y tragedias actuales.

“Si observamos nuestra mente comprobaremos que vivimos en un estado casi continuo de malestar y de ansiedad. En cuanto dejamos de preocuparnos por una cosa, empezamos a obsesionarnos con otra. Las perturbaciones mentales no nos dan respiro, sentimos desasosiego y muy rara vez felicidad verdadera. La televisión y la radio y ahora el teléfono nos bombardean con multitud de imágenes y sonidos que vienen a contaminar nuestra mente.”

Nuestro bienestar emocional es un legado que seguramente hemos construido y capitalizado a base de estrategias para protegernos de los ataques de afuera. Bien de personas tóxicas, metiches y negativas o de noticias amarillistas, y de todo aquello que resta armonía. Muchas veces estamos de excelente humor, enfrascados en nuestras actividades cotidianas, pero de repente recibimos uno o varios mensajes que vienen a romper con este escenario cálido donde transcurre nuestra vida. Aplicar templanza equivale a poner cerrojos y candados a los intrusos que vienen a devastar nuestra paz interna, es quizá lo que podemos empezar hacer. Elige lo que ves, elige lo que escuchas,elige lo que piensas, se consciente de tus reacciones, aprende a permanecer en el aquí y ahora y no te enganches con el desequilibrio de los demás.

Ocho pasos hacia la felicidad ,Gueshe Kelsang Gyatso, Edit Tharpa Méx 2015

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Moldear la confianza en los niños 

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La confianza no es sólo tener optimismo ante los acontecimientos de la vida, es una forma de ser. En su máxima expresión, es una cualidad de conciencia que le pertenece a nuestro Ser. Esto es que va más allá de nuestra conciencia.

“Si cuando eras niño te enseñaron que el mundo era un lugar terrorífico, entonces aceptas como verdadero todo lo que veas y escuches que encaje con esta creencia.

“Por otro lado si durante nuestra vida temprana nos enseñaron que el mundo es un lugar seguro, entonces tendremos otras creencias”, con facilidad podemos aceptar que el amor está en todas partes y que la gente es amigable, y que siempre tendremos lo que sea que necesitemos.

“En su Texto básico, Infancia y Sociedad Erik Erikson identificó ocho etapas de desarrollo psico-social, cada una fundamentada en la conclusión sana de las etapas previas.Aquí vamos a ocuparnos de la primera:

“La primera etapa, Confianza Básica contra Desconfianza, ocurre entre el nacimiento y los primeros dos años de edad. La confianza Básica es impulsada y reforzada por figuras materna y paterna amorosas y atentas, dicha confianza resulta indispensable en la infancia temprana convirtiéndose en un indicador del merecimiento de todo lo bueno que la vida tiene para nosotros” 

“La desconfianza surge a partir de figuras paternas consistentemente no amorosas o no atentas. Si no se resuelve, la desconfianza puede llevar después a una crisis de identidad. La confianza básica y un entorno seguro son esenciales para que un niño experimente lo que llamó una sensación de ser. Cuando permitimos que esta confianza básica se manifieste podemos entender que la vida es fundamentalmente benévola y nos ayuda a soltar pensamientos, ideas falsas, identificaciones, figuras y modelos que causan que nos sintamos indignos de ser amados y poco merecedores. moldear la confianza básica resulta relevante pues equivale a la fe convertida en fuerza vital que nos ayuda a impulsar nuestra vida y a ser valientes y auténticos. Sin ella vivimos nuestra vida a la defensiva, en conflicto con los demás y con nosotros mismos”.

Qué es una crisis de identidad?

“Cualquier crisis es un estado temporal de desorganización, e inestabilidad emocional caracterizado por  la imposibilidad del individuo de resolver situaciones particulares o generales con los mismos métodos o maneras que solía utilizar”.

“Las crisis nos obligan a re-definir quiénes somos para saber luego qué somos y cómo actuar en consecuencia”.

“El ego se manifiesta con la sensación de mi Yo separado en lucha por entender la confianza, porque la confianza solo se siente en alineación con la propia alma”. Cuando me permito sentirme parte de un tejido humano donde todos somos iguales y nos alineamos con las necesidades de todos y cada uno unos a otros es cuando puedo esperar algo bueno de los que están a mi alrededor.

Muchas oportunidades no aprovechadas tienen que ver con nuestra desconfianza, con no creer en nosotros, ni en la bondad de la vida, en que muchos recursos aparecerán durante el proceso, que siempre habrá gente dispuesta a ayudarnos, que habrá quien nos conforte y sostenga si hace falta,   quien nos impulse a continuar adelante, quien nos aplauda y también quien nos critique, nos juzgue y desmotive.

En que podemos confiar? En la sabiduría que de forma natural habita en nosotros, al llamado interno o intuición, a toda la gente que va apareciendo para convertirse en puente hacia el cumplimiento de nuestros deseos, necesidades y anhelos.En nuestro poder, en nuestra conexión divina, en  que todo lo que venimos a aprender es perfecto para nuestra evolución

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Lo que nos choca, nos checa

<A veces desconfiamos hasta de nuestra sombra>

<No se despega de ella parece su sombra>

En el vocabulario popular la sombra es eso que proyectamos como efecto del contraste entre la luz y la oscuridad

 

La sombra es una de nuestras polaridades ya que somos  seres divididos. Tiene que ver con  la proyección de aspectos que admiro o rechazo en los demás, pero no puedo reconocer en mí. Para Jung es la suma de facetas que no reconozco en mí, Pero además me crean conflicto.

Todo aquello que resalta en los demás, lo que admiro, lo que critico, lo que me causa molestia, lo que juzgo como bueno, malo, aceptable, feo, grotesco, hermoso, etc. todo eso está contenido en mi sombra.

Todos los demás están ahí para reflejarme, mi pareja, mis amigos, mis compañeros son mi sombra: cuando yo me doy cuenta del mundo puedo percibirlo de una  forma específica me hago una descripción, de acuerdo con lo que me está pasando, con mis expectativas, valores, creencias, es a lo que llamo mi realidad. Mi realidad esa que existe solo para mí porque no es la realidad de los demás.

A veces la sombra y el exterior son lo mismo, si puedo reconocer mis proyecciones tal vez logre un nivel de integración más completo . Nuestro entorno hace las veces de espejo. Ni mandamientos, ni leyes, ni moral conducen al hombre a la perfección,  solo el autoconocimiento nos vuelve más responsables. La sombra es el mayor enemigo del hombre, ahí se depositan las cualidades no desarrolladas porque se alimenta y  es más fuerte que todo.  Cualidades ocultas en la parte superior de mi sombra hacen que me enamore de aquel a quien le he proyectado eso que me gustaría ser, pero las de abajo que me molestan, , alteran y rechazo, ¡cuánto me cuesta aceptarlas.! Los amigos nos muestran lo que podemos hacer y nuestros enemigos lo que tenemos que hacer. Camino en elementos opuestos hasta que puedo integrarlos, reconozco mi maldad, fealdad, instinto, locura, torpeza. Todo en mi es doble, soy amor y odio, luz y obscuridad, tristeza y alegría. Cuando acojo mi dualidad es que reconozco que procedo de madre y padre, y puedo ver a ambos en una sola imagen no separados. Me permito ser mi padre y mi madre, todo el bagaje que cargo, se lo cedo a mi descendencia.

 De manera que hay momentos en que percibimos al mundo como una gran amenaza  que con su  gente   malvada  quisieran aniquilarnos, vemos allá afuera proyectado toda nuestra inseguridad, inconformidad , enojo, dolor,  tristeza, culpa, remordimiento,  desamor, lo que corresponde a la obscuridad. Todo aquello que creemos que no nos pertenece pues ha sido más fácil colgárselo a cualquiera que reconocerlo en nosotros mismos .Esto representa todas y cada una de las desintegraciones sufridas por  nuestro ser, debido a que hemos  renunciado a sentir, cuando no nos permitimos expresar todas y cada una de las emociones que tocan nuestro ser.

Hay otras donde todo se ilumina, todo es hermoso, divino, mágico, vibramos alto, en el amor, irradiamos luz y atraemos lo similar, es cuando mejores decisiones tomamos, cuando nos sentimos agradecidos con la vida, en esta fase estamos caminando hacia la luz, y podemos guiar a los demás, reconocemos la belleza, la benevolencia, la grandeza del mundo en que vivimos.

El instrumento del cambio es el cerebro, Si me permito estar atento a lo que percibo, si acepto mis juicios respecto a los demás, si me permito reconocer lo que me pertenece, si dejo de criticar y clasificar como bueno y malo puedo empezar a modificar mi cerebro, puedo trabajar con mi sombra para beneficiarme pues me conozco mejor. Al innovar se hago nuevas conexiones, cambia mi campo mórfico y atraigo personas y situaciones diferentes. Mi cuerpo es la historia. Sí tengo conciencia de que todo lo que veo afuera proviene de adentro de mí, que todo lo que desconozco de mi se revela en la gente que me rodea, si me cacho juzgando, criticando, persiguiendo todo aquello que no me gusta en mi pareja, amigos etc. entonces puedo saber mucho que desconozco de mi, puedo aceptarlo e integrarlo, convertirme en un ser más completo y agradecer al otro por haberme revelado todo esto que era desconocido por mí.tristeza

 

 

 

 

Egocentrismo y amor propio

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¿CUAL ES LA DIFERENCIA ENTRE EGO Y AUTOESTIMA? Muchos piensan que es lo mismo.  -Por definición-: Ego es lo que pensamos que piensan los demás sobre nosotros. La autoestima es simplemente lo que pensamos sobre nosotros. ¿Cómo se relacionan? Se puede tener mucho ego, pero muy baja autoestima. Mientras que lo contrario es menos probable, personas con alta autoestima y bajo ego. Es cierto que cuando nos inflan el ego a través de halagos  nos sentimos bien, pero no nos confundamos.  Las personas con  adecuada autoestima no dependen tanto de su ego. Ellos se valoran por lo que son, se aceptan y se quieren, y eso es independiente de si les felicitan o les reclaman. Son personas que no temen pasar vergüenza o enfrentar situaciones difíciles, porque en general son seguras de sí mismas.

En otras palabras, una persona con “demasiado ego” viene desde una posición de debilidad, y  la encubre con poses de superioridad, pues muy dentro de él se siente chiquito

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Se puede decir que el ego es la máscara social que usamos ante los demás para estar a la altura, para competir, para demostrar lo exitosos que somos.

“Así como la mente no es un “ente” energético por sí solo, -el ego si lo es- tiene una fuerte personalidad, o mejor dicho, tiene múltiples personalidades provenientes, en cierto modo de lo que nuestro ADN ha acumulado durante los años de evolución de la raza humana y que se transforman en diferentes facetas y caracteres que salen a la luz sin que lo queramos o lo deseemos, en la mayoría de los casos.

Esta personalidad, compuesta por múltiples sub-caracteres, es una compleja malla de sensaciones, pensamientos, comportamientos, miedos y todo tipo de emociones. Cada uno de nosotros, en todos y cada uno de los momentos de nuestra vida, nos vemos obligados a sacar una parte que nos sirva para “enfrentar” o manejar aquella situación en la que nos encontramos.            Sea nuestro “yo” valiente, nuestro “yo” sabio, nuestro “yo” consejero, a veces no nos damos cuenta de esos sub-caracteres que predominan con fuerza en nosotros y que afloran según las circunstancias en las que son necesarios, y que, sin embargo, no son más que diferentes representaciones de nuestro ego, diferentes papeles que asume según la situación en la que nos encontremos”.

DavidTopi.com/entendiendo-al-ego

Es importante que seas consciente de que cuando creíste en algo fue porque estabas convencido de que esa creencia te ayudaría a ser más feliz. Pero una grata noticia: la gran mayoría de las creencias acumuladas desde tu infancia ya no te son útiles. Algunas pudieron haberlo sido, pero la mayoría ya no lo son.

“Si hemos permitido que el ego nos dirija y se apropie de la mayoría de nuestras decisiones, es muy probable que nos esté impidiendo ser quien en verdad somos, así también estamos bloqueando muchos deseos. El ego está convencido de que lo que él cree es lo que más  nos conviene, aunque es verdaderamente incapaz de conocer nuestras verdaderas necesidades, pues solo se basa en los recuerdos del pasado. El ego es estrictamente una creación de la mente humana. Al aprender a vibrar en el amor permitimos que sea el corazón quien dirija nuestras vidas. Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, y amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias”.

Vivimos una constante lucha, entre nuestro ser y nuestro ego, debido a la importancia desproporcionada que le hemos concedido. Nos dirige, nos controla, nos atemoriza, nos separa y aísla, nos chantajea. Nos convierte en competidores crónicos, en seres insatisfechos que cada día quieren más y más y por si fuera poco nos reclama todo lo que le resulte nuevo, diferente, auténtico. Es decir todo aquello que lo ponga en peligro.

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, como el sentido de la singularidad, especialmente porque los seres humanos necesitamos sentirnos especiales y diferentes a los demás.

La definición original de 1890 presentaba a la autoestima como un promedio entre los éxitos logrados y las pretensiones que uno tenía, o sea cuanto se logra y cuanto se falla.

Ya en los años 60, Morris Rosenberg la definió como un sentido estable de la valoración personal. Esta definición fue la más usada en investigación, pero tenía el problema de los límites de la misma, ya que la autoestima no era distinguible del narcisismo o simple fanfarroneo.

Pero para 1969 Nathaniel Branden la definió como “la experiencia de ser competente para arreglárselas con los desafíos básicos de la vida y ser digno de la felicidad”. Una forma de lidiar con el problema de que sólo se estime el valor.

La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar, actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás.   En consecuencia nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir  prosperar y de actuar escapa a la influencia de la autoestima.

Abraham Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, describe la necesidad de aprecio, que se divide en dos aspectos, el aprecio que se tiene uno mismo (amor propio, confianza, aptitud, suficiencia, etc.), y el respeto y estimación que se recibe de otras personas (prestigio, valoración,  aceptación, etc.).

Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, propone que la raíz de los problemas de muchas personas es que se desprecian y se consideran seres sin valor e indignos de ser amados; de ahí la importancia que le concedía a la aceptación incondicional de uno mismo. En efecto, el concepto de autoestima se aborda desde entonces en la escuela humanista como un derecho inalienable de toda persona. Cada ser humano es valioso por el solo hecho de existir.

Una correcta autoestima permite a las personas enfrentarse a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, y por consiguiente alcanzar más fácilmente sus objetivos para auto-realizarse. Estimula el  que uno sea más ambicioso respecto a lo que espera experimentar: emocional, creativa y espiritualmente.

Desarrollar la autoestima es ampliar la capacidad de ser felices; la autoestima permite tener el convencimiento de merecer la felicidad.

El desarrollo de la autoestima positiva aumenta la capacidad de tratar a los demás con respeto, benevolencia y buena voluntad, favoreciendo así las relaciones interpersonales enriquecedoras y evitando las destructivas.

En nuestros hogares tenemos puertas, ventanas, cerrojos, que impiden que los extraños o los ladrones invadan  nuestras casas y la desvalijen. Esa es la función de la autoestima, evitar la invasión de los que quieren hacernos daño.

La autoestima es el sistema inmunitario del “yo”. Es la defensa humana fundamental en nuestro mundo psíquico contra los enemigos que quieren asaltarnos y destruirnos. Esta vacuna ya la traemos o no desde que nacemos, y  si no es así podemos construirla.

“”El ego, no es solo ese punto de altanería, egoísmo, o sobrevaloración de uno mismo del que se tiende uno a referir cuando alguien se comporta así pero que pesado es ese tipo!, se cree el mejor!). No. El ego es el conjunto de nuestras personalidades. Los diferentes componentes creados y con vida propia, que existen en nuestra mente, que manejan los mandos y el teclado de nuestro súper ordenador, que estimulan ciertas reacciones nuestras: el miedo, el titubeo, el valor, el deseo de ganar, etc., y que sobretodo tiene una función  precisa: la supervivencia del cuerpo humano, y con ello, de la raza humana como. Su único objetivo es eseSobrevivir”

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La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal

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