Te amo totalmente y a veces te odio

Demasiadas veces siento que te amo con todo mi corazón, que mis fuerzas, mis anhelos, mi tiempo son insuficientes para entregarte todo lo que soy, todo lo que tengo, te amo irremediablemente porque mi ser no conoce otra patria más que tu corazón. Es la vida que te trajo a mi, es lo inexorable que nos une con hilos invisibles, eres mi más hermoso sueño hecho realidad, y te quiero, te busco, te anhelo, te sorprendo, te motivo y todo ello me hace   invencible, me hace poderosa porque en el darme a ti, me doy  yo misma, en mi entrega absoluta conozco mi capacidad de dar.

 Cuando perdono tus olvidos, disimulo tus imperfecciones, soy tolerante con tus malos días, soy paciente con tus  aristas sin pulir, cuando debo dar el siguiente paso e invitarte a continuar caminando a mi lado, sé que todo esto que hago es parte de mi crecimiento, de mi evolución como mujer, como persona ensayando una y mil veces todas las formas de ser tu pareja.

Mis decisiones provienen de mi corazón, permito que me guíe y murmure instrucciones porque mi mente está a la defensiva, mi cabeza me atormenta con amenazas que acechan mi fe y mi confianza, me recuerdan los errores del pasado e insisten en que repita los mismos esquemas, me invitan al confort y a la inercia.

 Tengo conciencia de cada acontecer en esta historia que vamos escribiendo, mi enfoque siempre apunta a lo mejor de cada uno, de eso que sale espontaneo, claro, brillante, amoroso, abundante, radiante.

Asi es nuestro amor, así somos cada uno, así nos permitimos ir caminando despacio, a veces con saltos cuánticos por nuestra senda evolutiva festejando el encuentro, la convivencia, la distancia, el intervalo, nuestra misión por este lapso llamado vida.

Y también hay días que te siento infinitamente lejano, que no hay nada en absoluto que nos vincule, se cuela el desamor por resquicios diminutos, también hay momentos en que nos perdemos uno de otro con nuestras formas de vida tan equidistantes, porque nuestros tiempos  a veces paralelos o a veces transversos se unen y separan…..y solo basta mirarnos, tocarnos, charlar un rato para regresar a sentarnos en el terreno donde  erigimos nuestra bandera.

Jaime Sabines el poeta lo dice así: “Todos los días te quiero y te odio irremediablemente, y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves, quien podría quererte menos que yo amor mío?”

Te quiero a las diez de la mañana Jaime Sabines en Recogiendo Poemas edic.Zarebska Tel mex. m1.82-3.86c.04.

DANZANDO CON LA LUNA

Cuando despierto y me estiro palpando cada uno de mis músculos, huesos y tendones, y escucho  los latidos de mi corazón, me hago consiente de  mi respiración, y algo maravilloso me inunda, una alegría inmensa por  volver a ver, de sentir la tibieza de mi lecho, de poder recordar a las personas amadas y agradecer a la inteligencia divina por su bendita existencia.

Un nuevo día, a estrenar, gritando descíframe, Iniciarlo  encierra miles de posibilidades, miles de decisiones, porque finalmente cada paso, cada instante es mi decisión, es mi voluntad quien me lleva aquí y  allá.

Puedo darme cuenta de lo afortunada que soy por tener un lugar tranquilo donde descansar, un lugar espacioso, soleado, intimo, que invita a pensar. Soy feliz porque puedo caminar, porque huelo, porque aprisiono cada instante con mis ojos, porque puedo tocar, puedo sentir, porque estoy atenta al lenguaje de mis emociones,  porque presiento un mundo interno y profundo tan rico como el de fuera.

 

Que bendición es mirar y aspirar el verde de los árboles, el azul del cielo, el dorado atardecer. Qué bello es que alguien me piense, que hermoso es pensar en el que me piensa, que agradecimiento estar completa, cosechar un poquito de lo sembrado.

Jubilosa  ante lo inesperado, cuando veo como la vida entreteje acontecimientos, une puntos aquí y allá para que suceda lo perfectamente necesario con el plan maestro.

Me entrelazo con la luna, recuesto mi cabeza con el sol, danzo a cada instante, agradezco las experiencias que me han tocado vivir, bendigo las estrellas, me muevo al vaivén del viento, me baño con la lluvia, camino entre las olas, me ilumino del atardecer. Me embriaga la  música, intuyo como cada nota toca las  fibras de mi ser, como toda yo me regocijo,  se regocija mi alma, se regocija mi espíritu, comparto el alimento de los dioses.

Recostada en el pasto, me dejo inundar de inmensidad, cuan basto el firmamento, que desfile de formas, majestuosas, murales que describen mundos alternos, recuerdos que vienen y van . Elijo tener tiempo para estar, para ver, sentir, tocar y  experienciar.  Ahhh que delicia estar en este mundo, tan diverso, tan basto, tan vertiginoso en cambiar.

Pareciera el mundo un carrusel en el que los sentimientos, las emociones pasan, alternan, se enfrentan y casi siempre pese a su incompatibilidad resuenan simultáneamente.

Me permito sentir, me dejo  libre, me suelto y aflora mi ser espontáneo. No quiero controlar, no anticipo, me enamoro de lo que es. Vivo en el hoy, en el aquí y ahora. Enamorarme de lo que es, es enamorarme de mi misma. Mi  amor conmigo puede crecer y hacerse inmenso, para que todo lo pueda abarcar. La comprensión de mis limitaciones temporales  derivan expansión. Me permito ser muy dulce conmigo misma, aceptándome  en profundidad. Así encuentro salud, crezco y me libero, dando pequeños pasos hacia mi evolución. Amo a mi ego, a mi niño  ya con menos heridas, a mis profundos sentimientos de angustia, vacío e ira. En esta atmósfera de amor mi ser se libera instantáneamente; yo soy  esa atmósfera de amor, ese espacio que todo lo contiene.

LA UNIDAD

Las fuentes se mesclan con el río

Y los ríos con el océano

 Los vientos del cielo se mesclan para siempre

 Con un dulce emoción;

 Nada en el mundo está solo

 Todas las cosas por ley divina

  Se reúnen y mesclan en un mismo espíritu

Percy  Bysshe Shelley