FUIMOS MAS QUE DOS cuento

Aquel día estaba en el umbral de la puerta del consultorio en el hospital donde trabajaba, fumaba un cigarrillo mientras esperaba al nuevo médico que recién acaba de llegar de la sierra de Puebla, temerosa como sucedía con frecuencia de que fuese un viejito gruñón, mandón  y enfadoso. Cuál fue mi sorpresa de verle llegar caminando con gran gallardía, exhibiendo una gran sonrisa de cordialidad , alto joven y atractivo, con una mirada penetrante además de franca,   me dijo que terminara de fumar y entonces podríamos iniciar la consulta. Se llamaba Martín, tenía alrededor de treinta y tres años, yo veintiocho, así es que empezamos a ser compañeros de trabajo,  el mi médico, yo su enfermera, un equipo donde prevalecía la tolerancia, el respeto y una buena comunicación para hacer un trabajo de calidad con calidez. Cuando terminaba la consulta iniciaba nuestra charla interminable acerca de todo lo que sabíamos; de nuestra visión del mundo,  de nuestras preferencias,  intereses, necesidades y los que haríamos para hacer concretas muchas de nuestras metas.  Lo que teníamos en común eran un afán incesante por aprender, además, creíamos  en  mundos alternos, en la esoteria, en el  desarrollo de la  espiritualidad, y la diversidad de  métodos de sanación.  Nos convertimos en los mejores amigos, camaradas, cómplices y nuestras salidas fueron cada vez más frecuentes; una despedida por cambio de unidad, una visita a una comunidad, remar en el lago de Valsequillo, tomar café en los portales de Cholula y después bailar en un antro de la recta, pedir pizas y jugar juegos de mesa con mi pequeño hijo Oliver de apenas año y medio. Los tres disfrutando, en su casa a veces, y otras en la mía. Una de las cosas más relevantes fue inscribirnos en un diplomado de hipnosis y escaparnos a Acapulco a un congreso internacional, ahhh como gozamos de este.

Alguien aparece en tu vida y entonces todo se transforma, recibes y das mucho de lo eres, tienes, necesitas, un angel? Cuántos regalos trae a tu vida y lo que tu le das al igual.

En esta etapa de mi vida me estaba retirando emocionalmente  de Leonel el  padre de mi hijo, y venía a casa de vez en cuando para verle, Así es que Martín y Leonel  en algún momento coincidieron,  se conocieron y se cayeron de la patada, pero me sorprendía la ecuanimidad con que Martín manejaba las situaciones   cara a cara, en una ocasión llego Leonel  con un tamborcito para regalarle a nuestro hijo y nos encontró sentados alrededor de la mesa, con botanitas, helados y aguas frescas, armando rompecabezas, muy ofendido quiso llevarse a Oliver para desquitar su ira pero el niño se resistió y lloró, así que tuvo que retirarse porque obviamente Martín le había ganado la partida. Le enseñaba a dizque manejar en su Dart color champaña en el fraccionamiento donde vivíamos, a veces íbamos los tres a ver una película de niños, Oliver nos acompañaba en los paseos al campo, parecíamos una familia de a de veras, una familia feliz, unida por el amor y Martín adoraba a nuestro niño. Lo que inició como amistad se convirtió en amor, y fue un tiempo fugaz el que compartimos una relación amorosa, porque Martín me pidió que me fuera a vivir con él y tuve miedo, un miedo inexplicable.

yo trabajaba hasta extenuarme y no me tome un  tiempo para tomar una decisión tan trascendente…así que lo fui postergando, al cabo de ocho meses de compartirnos le llegó un cambio de unidad, le dieron su base en otra comunidad ubicada a cuatro horas de aquí. Él se tuvo que ir y nos perdimos. Después de seis años Martín  regresó a nuestro hospital y volvimos a querer retomar aquello que quedó inconcluso, pero fue imposible, ambos habíamos cambiado, ya no había chispa, ni conexión, así que nos separamos definitivamente. Me cambié de unidad y deje de verlo diez años.

Martín murió a los 60 años de un infarto de eso ya pasaron cinco años, y yo me he enterado apenas hace unos días. He llorado por no haber estado para despedirlo, he recordado de él solo lo mejor. He guardado en mi corazón ese tiempo que compartimos los tres, porque él nos amó tiernamente a mí y a mi hijo y supo ser el compañero que yo necesitaba en esos momentos, me ayudo a salir del pozo. Sentirme querida, aceptada y protegida por un hombre de este calibre fue crucial para sanar mis heridas de guerra, las heridas del desamor por la traición de mi marido. Me hice más fuerte, más valiente y pude afrontar proseguir sola. Gracias Martín por estar ahí cuando más te necesitaba.

Te amo totalmente y a veces te odio

Demasiadas veces siento que te amo con todo mi corazón, que mis fuerzas, mis anhelos, mi tiempo son insuficientes para entregarte todo lo que soy, todo lo que tengo, te amo irremediablemente porque mi ser no conoce otra patria más que tu corazón. Es la vida que te trajo a mi, es lo inexorable que nos une con hilos invisibles, eres mi más hermoso sueño hecho realidad, y te quiero, te busco, te anhelo, te sorprendo, te motivo y todo ello me hace   invencible, me hace poderosa porque en el darme a ti, me doy  yo misma, en mi entrega absoluta conozco mi capacidad de dar.

 Cuando perdono tus olvidos, disimulo tus imperfecciones, soy tolerante con tus malos días, soy paciente con tus  aristas sin pulir, cuando debo dar el siguiente paso e invitarte a continuar caminando a mi lado, sé que todo esto que hago es parte de mi crecimiento, de mi evolución como mujer, como persona ensayando una y mil veces todas las formas de ser tu pareja.

Mis decisiones provienen de mi corazón, permito que me guíe y murmure instrucciones porque mi mente está a la defensiva, mi cabeza me atormenta con amenazas que acechan mi fe y mi confianza, me recuerdan los errores del pasado e insisten en que repita los mismos esquemas, me invitan al confort y a la inercia.

 Tengo conciencia de cada acontecer en esta historia que vamos escribiendo, mi enfoque siempre apunta a lo mejor de cada uno, de eso que sale espontaneo, claro, brillante, amoroso, abundante, radiante.

Asi es nuestro amor, así somos cada uno, así nos permitimos ir caminando despacio, a veces con saltos cuánticos por nuestra senda evolutiva festejando el encuentro, la convivencia, la distancia, el intervalo, nuestra misión por este lapso llamado vida.

Y también hay días que te siento infinitamente lejano, que no hay nada en absoluto que nos vincule, se cuela el desamor por resquicios diminutos, también hay momentos en que nos perdemos uno de otro con nuestras formas de vida tan equidistantes, porque nuestros tiempos  a veces paralelos o a veces transversos se unen y separan…..y solo basta mirarnos, tocarnos, charlar un rato para regresar a sentarnos en el terreno donde  erigimos nuestra bandera.

Jaime Sabines el poeta lo dice así: “Todos los días te quiero y te odio irremediablemente, y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves, quien podría quererte menos que yo amor mío?”

Te quiero a las diez de la mañana Jaime Sabines en Recogiendo Poemas edic.Zarebska Tel mex. m1.82-3.86c.04.

A la mujer le toca soltar y al hombre retener

En la relación hombre- mujer corresponde a cada uno desempeñar un papel que es el eje del éxito en el mantenimiento y consolidación de esta unión.
Al hombre le corresponde retener a su mujer y lo hace a través de la solidez de su amor, con demostraciones de afecto, ejercitando su rol de proveedor ya sea en lo económico, en lo afectivo y sexualmente, dando cuidados, protección, ternura y apoyo.
A la mujer le toca soltar, hacer sentir a su hombre la total libertad, …y cómo es esto? A base de confianza, las mujeres deben hacer sentir a su hombre que no es perseguido, ni acorralado, nada de estar pidiendo explicaciones por todo, ni pedir cuentas, tampoco interrogatorios de porqués? y a dónde vas? Al hombre le desagrada amenazado, cuanto más libre y a sus anchas se sienta más esta es la condición idónea para entregarse plenamente, solamente así está dispuesto a correr el riesgo de amar totalmente a una mujer y permitir que sea el amor quien tome las riendas en su relación..

En nuestro entorno observamos demasiadas relaciones tóxicas donde cada uno intenta someter al otro, a base de chantajes, de amenazas, de actitudes .Más bien parece que cuando inician una relación con otra persona estuviesen adquiriendo un cachorro del que son dueños y de aquí en adelante a exigirle que le bailen el son preferido. Son modelos que han perdido vigencia porque persiste la creencia de que una relación de dos es para competir, es para sojuzgar, es para ponerse encima del otro. Hoy por hoy la mayoría de personas buscan relaciones ligeras, sin complicaciones, donde pasarla bien y sin mayores compromisos u obligaciones.
La mujer verdaderamente libre es la mujer sabia, la mujer madura, que sabe lo que vale y merece, que reconoce en su hombre a un compañero en iguales condiciones, y que puede tratarlo desde su corazón con amor, consideración y empatía, cada uno es dueño de su vida, tiene planes individuales y planes de pareja, ambos se apoyan uno a otro en el logro de sus objetivos, animan y motivan para persistir, para enfocarse para lograr lo que más anhelan, miran en la misma dirección, se conocen, se admiran, hay atracción sexual y tienen planes en común. No se juran amor eterno, más bien se eligen cada día como compañeros de viaje, se comprometen en el trabajo arduo de mantener su relación en equilibrio, saludable, próspera, feliz. Las dificultades son oportunidades para crecer y aprender, existe la confianza, el apoyo, el entendimiento para que así sea, de tal manera que su vida en común es como una danza continua de celebración de regocijo porque están conscientes de la maravillosa oportunidad que la vida les brinda para crecer en plenitud, para hacerse más sabios, para enriquecerse emocionalmente. Tienen claro que la relación de pareja es un regalo divino, por tanto lo agradecen y celebran todo el tiempo.

PERVERSIONES EN LAS RELACIONES DE PAREJA


Cuando tu mi cónyuge, compañero o pareja me das dinero para el gasto, te haces cargo de las cuentas, resuelves las descomposturas de: plomería, carpintería, herrería y otros más. Cuando reparas el auto y recurro a ti para que me saques de cualquier imprevisto, cuando me llevas a cenar, cuando me dejas la última palabra en cualquier decisión, cuando procuras mi satisfacción sexual por encima de la tuya. Cuando no paro de hablar y no dices nada, Yo asumo que estas todas son tus obligaciones en tu papel de hombre, de proveedor, de jefe de familia, que todo es parte de tu rol y nunca te hago un reconocimiento de lo bien que haces las cosas, de tu mejor intención de que yo esté contenta, de que nuestros hijos no carezcan de nada, pero jamás me pregunto ni te pregunto cómo estás? ¿Cómo te sientes contigo, con tu trabajo, con nosotros?….tampoco te digo cuánto me gustas, ni lo bien que me hacen tus cuidados, tu ternura, tu protección, tu sonrisas, tus silencios y me guardo muchas cosas porque tengo la creencia de que eso no se debe decir, a lo mejor tu lo adivinas y eso basta. Pido, vuelvo a pedir, nunca estoy satisfecha, te extorsiono de mil maneras, siempre quiero más, tu eres mi cajero automático, mi chequera, soy un barril sin fondo, para eso te tengo, no quiero saber que tienes que hacer para traer dinero a la casa, o si tienes que doblar turno, pedir prestado, y aparte de todo llegas a casa y pongo cara de sargento, si estoy viendo mi serie preferida ni siquiera me levanto para darte un beso, una sonrisa, un apapacho, es más te digo “sírvete de cenar ahí hay”.Y si además deseas que tengamos relaciones íntimas me invento un dolor de cabeza y mil patrañas más.

Nuestras relaciones de pareja parecieran ser de amor-odio, Nos percibimos como enemigos, siempre a la defensiva, esperando zarpazos, arañazos y puñaladas por la espalda.
¿De dónde proviene esta forma de relacionarnos?
Proviene de nuestro trans-generacional femenino, subyacen en nuestra memoria las historias de ultraje, de abuso sexual, de ser tratadas como animales, de las épocas en que las mujeres solo servían para hacerles hijos, para usarlas, para dominarlas, maltratarlas, matarlas. Memorias que necesitamos reconocer, identificar y sanar. Memorias que se deben romper y con ello frenar en nuestra historia actual para dejar de repetirlas. Demasiadas mujeres no están conscientes de cómo provocan la parte instintiva de su pareja ya sea con actitudes: manipuladoras, chantajistas, de menosprecio. De sometimiento, de abuso y muchas otras más.
Después pasan a jugar el rol de víctima, incapaces de reconocer a la “perra” que traen adentro y que se asoma de vez en vez para corromper la relación.
Existe una parte sabia en cada mujer, que necesita ser despertada y alimentada, que necesita ser nutrida para después empoderarla y poner en alto las mejores cualidades femeninas como son el amor, la ternura, la empatía, la confianza, la protección, la alegría, la tolerancia etc. porque de tanto defendernos de los hombres, de tanta competencia con ellos no nos hemos dado la oportunidad de convertirnos en adultas positivas dispuestas a propiciar relaciones más igualitarias, más generosas, más amorosas, relaciones que nos llenen el corazón y permitan evolucionar de forma individual, de pareja como familias y como sociedad.

CASTIGAR DESDE EL MACHISMO

 

 

img_randres_20180307-112114_imagenes_lv_terceros_associacio_cultural_falla_lalbufera_de_catarroja-801-krdH-U441329924487G2B-992x558@LaVanEl machismo es entendido como la supremacía del hombre sobre la mujer. Prevalece con la creencia de mujer- objeto, ya sea de uso, de placer, de sometimiento y de explotación, corresponde con una de las concepciones más desfavorables y negativas que ha tenido y tendrá la sociedad a lo largo de diferentes épocas. Todavía hoy vergonzosamente mantenida por las políticas conservadoras y religiosas. Actitudes que se han venido repitiendo de generación en generación y a las cuales nos hemos acostumbrado y que hemos terminado aceptándolas como naturales.

El machismo considera que la mujer es inferior al hombre, tanto en inteligencia, fuerza, capacidades, habilidades y destrezas; dando al hombre mayores oportunidades y beneficios en todos los ámbitos. Es éste quien tiene derecho a mandar, gritar, arrinconar, imponer su voluntad, tomar decisiones. En este sentido la mujer es símbolo de debilidad, y solo sirve para cuidar la casa, procrear, alimentar y rendir pleitesía a su amo y señor. Y no resulta ajeno que todavía hay demasiadas mujeres que miran a su hombre como un ser divino al que han colocado en un nicho y viven para complacerlo en todo.
Hombres que revisan tu teléfono, que te prohíben usar determinado tipo de ropa, que deciden tu amistad con determinadas personas que eligen con quien sÍ y con quién no te debes relacionar, que ven como un peligro que te juntes con mujeres autosuficientes e independientes, con quien debes de consultarlo todo aunque ellos jamás lo hagan. Porque ellos toman decisiones tales como comprar una casa, un auto, un lugar para pasar las vacaciones, dónde comer o cenar, ir con sus mamás cada domingo, dar dinero a su familia de origen, irse con sus amigos los fines de semana. Deja de engañarte esta especie de hombres no saben vivir en pareja, no te ven como tal, ni te dan un lugar, más bien son seres terriblemente egoístas e individualistas que siempre van primero y van solos, tu solo eres un apéndice en sus vidas, estás ahí para acatar sin cuestionar de lo contrario te van a pisotear aún más haciéndote creer que te están haciendo un favor o a ti en especial.
Hombres que para seducirte te halagan, se muestran maravillosos, complacientes, muy preocupados por ti y por tus problemas pero que a la larga van a mostrar su lado obscuro, y poco a poco con actitudes aparentemente inofensivas se van apropiando de cada una de tus decisiones.
Lamentablemente estas costumbres han sido generadas e impuestas por nosotras las mujeres, por aquellas mamas que colocan a sus hijos varones en un rango superior al de sus hijas, con actitudes tan simples y cotidianas como, “Los hombres comen más, entonces el plato más grande es para ellos; las mujeres son de la casa no tienen derecho a salir; la primera y última palabra la tienen ellos”, cosas como estas han hecho que el hombre se instale en un pedestal y desde ahí gobierne despóticamente. El machismo llevado a sus extremos también es la causa de violencia y muerte de muchas mujeres. Gozar de una relación más equitativa requiere educar a nuestros hijos e hijas con los mismos derechos y obligaciones, enseñando con el ejemplo a construir relaciones de mayor solidaridad.
Detrás de un macho hay un inmenso miedo a mostrarse débil y es que no puede reconocer sus emociones, no puede doblegar su orgullo, tampoco será capaz de pedir ayuda, consuelo, ternura de parte de una mujer. Es por ello que prefiere refugiarse en el alcohol.

thXCNRSOV2

En las épocas pasadas cuando el hombre salía a trabajar para la manutención del hogar existía una relación dependiente de la mujer e hijos hacia el proveedor, sin embargo esta situación ha cambiado, son demasiadas las jefas de familia que salen a ganar el sustento y que continúan siendo abusadas por los hombres.
La relación de pareja sufre espantosas crisis debido a actitudes como las que acabo de describir, no se nos ha inculcado una manera de estar en pareja, copiamos y decimos amar desde nuestras egocentrismos, desde relaciones de dominio sumisión pero que han perdido vigencia totalmente porque los tiempos postmodernos requieren que maduremos emocionalmente ensayando modelos de acompañamiento, de amistad, de trabajo en equipo, abiertos a convertirnos en pares de personas que caminan codo a codo, hombro con hombro apoyando uno al otro a ser su mejor versión en todos los sentidos.

VOLVER A SENTIR

 

 

Hombres y mujeres después de los cincuenta experimentan sentimientos de inutilidad cuando dejan de ser productivos pues habiendo cumplido: las mujeres con la crianza de los hijos y los hombres con prodigarse un patrimonio, creen que hasta ahí ha concluido su paso por este planeta. Tanta es la influencia que hijos tienen sobre sus padres porque los empiezan a subestimar, les dicen viejos, más aún con apodos que los denigran, se sitúan por encima de ellos, en una palabra hay un cierto menosprecio hacia su vitalidad porque midiendo fuerzas hay mucha desventajas. Los hijos tienen el vigor, los padres la sabiduría. En el caso de las mujeres son vistas como sus cuidadoras de tiempo completo ya que deben vigilar y alimentar a los hijos y nietos.
Así también toda el mundo del consumo está orientado a las personas jóvenes, a cuerpos atléticos, esbeltos, piel firme, con todo en su lugar. Entonces una mujer en esta fase experimenta su impotencia al no poder competir con este tipo de mujeres que representan una arrolladora oferta cuantitativa.
Las mujeres hemos deambulado por nuestra existencia cumpliendo a la perfección el rol de esposas, madres, hermanas e hijas, nos conformamos con sobrevivir a expensas de los logros de nuestros hijos, marido, nietos y al que poca importancia le damos es al de ser mujeres, nuestros anhelos, nuestros sueños los hemos ido traicionando, hemos renunciado a sentir placer, a buscarlo y a prodigarlo también, Cuando concluimos nuestra vida sexual porque dejamos de gustar, porque ya no hay atracción y el fuego se ha apagado nos refugiamos en dar atención a los demás. Si somos solteras recicladas nos negamos la oportunidad de una vida afectiva plena, de atrevernos a probar una nueva relación amorosa, volver a experimentar nuestra sensualidad, nos avergüenza nuestro cuerpo, somos sensibles al qué dirán. Es así como sepultamos un ámbito de nuestra vida inmenso en creatividad, en ternura, en experimentarnos deseadas y amadas. Porque ciertamente el amor nunca termina y nuestro apetito sexual, y el vigor solo se transforman. Lo mejor de tener una pareja es un incremento en la vitalidad, en la autoestima y la confianza.
Si porque somos mujeres en toda la extensión de la palabra. Una mujer que practica algún deporte, se mantiene en forma, que cuida su salud, que es moderna, que busca actualizarse y que es activa socialmente, que pertenece a muchos grupos y que se sabe consentir es una mujer plena entre los cincuenta sesenta años tiene mucho que ofrecer y sabe también recibir. Mujeres que ya no tienen miedo al embarazo, que son dueñas de su tiempo, que han roto con esquemas de represión, que se informan, que conocen su cuerpo, que reconocen sus necesidades, que han aprendido a ser compañeras, amigas y amantes.

 


Atrevernos a confrontar nuestras creencias que nos mantienen estancadas y reprimidas, revisar nuestra educación sexual y modificarla si es necesario, atrevernos a superarnos académicamente, hacer a un lado el qué dirán, dejar de co-depender de nuestros familiares cercanos, revisar nuestros mitos y tabúes respecto al amor y la sexualidad, recordar nuestros sueños, darnos permiso de explorar, de vivir, de emerger, de meter la pata, pero finalmente atreviéndonos a vivir.
Que bueno sería promover una cultura al rescate de esta esfera de la vida, Que hubiese más mujeres satisfechas, más mujeres que se saben amadas, más mujeres aferradas a vibrar con la vida, porque estoy segura que el mundo sería diferente, quizá el amor irrumpiese de manera sonora, vibrante amorosa, fecunda, prospera y luminosa.

 

thBN829S3I

 

Aprende a volar con tu pareja

 

Demasiadas veces he escuchado a parejas reñir, y preguntarse entre ellos, o el a “ella dime que tienes, o que quieres”? Y escuchar de ella un no sé, tu deberías saberlo, si me quisieras no tendrías porqué preguntar”, inmediatamente ella llora, se hace la ofendida, se retira y dejan de hablar, En este episodio caben un sinfín de actitudes que nos ponen a pensar ¡Cómo la estamos regando hombres y mujeres al no permitirnos la oportunidad de hablar sobre las cosas que verdaderamente importan!, y es que con medias palabras no podemos darnos a entender, ninguno está para adivinar, y aunque nos amemos mucho nadie está obligado a interpretar cada señal, gesto, postura etc. Todo esto que acabo de mencionar son  malos hábitos aprendidos culturalmente  que lejos de facilitarnos el entendimiento si lo empobrece.
Y es que en el sistema que habitamos casi nadie habla de lo que siente, mucho menos de lo que le duele, por tanto nuestro mundo emocional va hacia adentro, nunca hacia afuera. Las mujeres no estamos acostumbradas a decir cosas simples pero contundentes como; “sabes hoy no me has mirado, ni me has acariciado, me gusta que toques mi cuerpo, no me has preguntado cómo estoy, me gustaría que lo hicieras con frecuencia, porque esto me hace sentir más cerca de ti” .Y qué decir de ellos que todo el tiempo se hacen los fuertes quizá si fuesen capaces de dejar entrever la gran necesidad que hay de reconocimiento por lo bien que hacen su trabajo, o de respetar sus silencios sin empezar a cuestionarles, y de recostar su hombro en nuestro pecho tan solo para que se sientan queridos. Quizá podríamos avanzar en construir bienestar emocional, intimidad, relaciones más satisfactorias y placenteras. El escuchar y ser escuchados es parte indispensable de la relación, conocer que pensamos, que nos preocupa, ocupa, y motiva.
Tener una pareja no es tener un objeto o cosa ahí para cambiarle de lugar cuando ya no me guste. Es un proyecto de amor donde ambos deseamos compartirnos, deseamos crecimiento mutuo, deseamos el bien del otro. A veces la relación de pareja es desgastante, otras agobiante, requiere de mucha energía y de gran sabiduría. Tenemos que dejar atrás todo aquello que nos contaron del amor, esquemas, retratos hablados, mapas del tesoro de nada sirven cuando queremos amar lúcidamente.

th4MNKQ8EZ
Relaciones saludables requieren presencia, no fantasías ni falsas esperanzas, con un profundo compromiso de dos seres dispuestos a enfrentar las situaciones más crudas de desesperación, de miedo, de dudas, de ansiedad, de desastre, -poder decir me duele-, -me carcome-, -siento dolor- y no culpo al otro por ese dolor, puedo pedir un poco de apoyo, sin exigirlo. Podemos recomenzar nuestra relación a partir del desplome de sueños prefabricados, de ideales y de expectativas no cumplidas, hacer conscientes nuestros no y nuestros sí dentro de la relación, ¿Qué queremos?, que podemos? Que resulta imposible? Porque en esta relación de reciprocidad no caben los debería.
Admitir profundos sentimientos de desconexión, porque imperceptibles cambios se operan en la psique de cada uno sin saber, porque sin darnos cuenta empezamos a mirar en otra dirección y a querer nuevas cosas, porque el alma y la piel no se ponen de acuerdo.
El aprendizaje sobre lo que nos hace diferentes y a la vez tan únicos es parte de la vida de pareja. Mi pareja es mi espejo, está ahí para revelarme todo aquello que no puedo o no quiero ver de mí misma, mi pareja me da identidad, porque es mi puerto seguro a donde llegar, mi pareja es mi fuente de ternura, de reconocimiento, de estructura cuando tambaleo, cuando me derrumbo y necesito que alguien me diga cómo levantarme. El mundo femenino y masculino parecieran equidistantes, pero si ambos pensamos, sentimos, necesitamos, deseamos porque no tender puentes para acercarnos más, para querernos bien, para regocijarnos por tenernos  y  agradecer a la vida tener alguien a quien amar, a quien reconocer, con quien compartir, impulsar e inspirar.
Cuando en una discusión empleamos frases como: “haz lo que se te la gana”, o “me vale un cacahuate”, o ”no es mi problema” o “yo no tengo nada que ver con eso” estamos siendo excluyentes, egoístas y desconsiderados porque no nos reconocemos como parte de un sistema familiar. Hacerse a un lado vuelve complicado aquello que podría ser fácil, crea resentimiento en la otra parte, es evidente que se le está cargando con toda la responsabilidad. Aprender a ser pareja requiere la toma de conciencia de una decisión que se hizo en algún momento para participar en este proyecto, apropiarnos de nuestro cincuenta por ciento de compromiso y responsabilidad requiere, reciprocidad, paciencia, comunicación asertiva, tomar acuerdos, aprender a negociar, ceder con sensatez, colaborar activamente en todo, sabernos parte de un sistema, asumirlo con gusto, dispuestos siempre a aprender pues al final es una elección personal el querer o no convertirnos en la mejor pareja.

Sigue leyendo