DANZANDO CON LA LUNA

Cuando despierto y me estiro palpando cada uno de mis músculos, huesos y tendones, y escucho  los latidos de mi corazón, me hago consiente de  mi respiración, y algo maravilloso me inunda, una alegría inmensa por  volver a ver, de sentir la tibieza de mi lecho, de poder recordar a las personas amadas y agradecer a la inteligencia divina por su bendita existencia.

Un nuevo día, a estrenar, gritando descíframe, Iniciarlo  encierra miles de posibilidades, miles de decisiones, porque finalmente cada paso, cada instante es mi decisión, es mi voluntad quien me lleva aquí y  allá.

Puedo darme cuenta de lo afortunada que soy por tener un lugar tranquilo donde descansar, un lugar espacioso, soleado, intimo, que invita a pensar. Soy feliz porque puedo caminar, porque huelo, porque aprisiono cada instante con mis ojos, porque puedo tocar, puedo sentir, porque estoy atenta al lenguaje de mis emociones,  porque presiento un mundo interno y profundo tan rico como el de fuera.

 

Que bendición es mirar y aspirar el verde de los árboles, el azul del cielo, el dorado atardecer. Qué bello es que alguien me piense, que hermoso es pensar en el que me piensa, que agradecimiento estar completa, cosechar un poquito de lo sembrado.

Jubilosa  ante lo inesperado, cuando veo como la vida entreteje acontecimientos, une puntos aquí y allá para que suceda lo perfectamente necesario con el plan maestro.

Me entrelazo con la luna, recuesto mi cabeza con el sol, danzo a cada instante, agradezco las experiencias que me han tocado vivir, bendigo las estrellas, me muevo al vaivén del viento, me baño con la lluvia, camino entre las olas, me ilumino del atardecer. Me embriaga la  música, intuyo como cada nota toca las  fibras de mi ser, como toda yo me regocijo,  se regocija mi alma, se regocija mi espíritu, comparto el alimento de los dioses.

Recostada en el pasto, me dejo inundar de inmensidad, cuan basto el firmamento, que desfile de formas, majestuosas, murales que describen mundos alternos, recuerdos que vienen y van . Elijo tener tiempo para estar, para ver, sentir, tocar y  experienciar.  Ahhh que delicia estar en este mundo, tan diverso, tan basto, tan vertiginoso en cambiar.

Pareciera el mundo un carrusel en el que los sentimientos, las emociones pasan, alternan, se enfrentan y casi siempre pese a su incompatibilidad resuenan simultáneamente.

Me permito sentir, me dejo  libre, me suelto y aflora mi ser espontáneo. No quiero controlar, no anticipo, me enamoro de lo que es. Vivo en el hoy, en el aquí y ahora. Enamorarme de lo que es, es enamorarme de mi misma. Mi  amor conmigo puede crecer y hacerse inmenso, para que todo lo pueda abarcar. La comprensión de mis limitaciones temporales  derivan expansión. Me permito ser muy dulce conmigo misma, aceptándome  en profundidad. Así encuentro salud, crezco y me libero, dando pequeños pasos hacia mi evolución. Amo a mi ego, a mi niño  ya con menos heridas, a mis profundos sentimientos de angustia, vacío e ira. En esta atmósfera de amor mi ser se libera instantáneamente; yo soy  esa atmósfera de amor, ese espacio que todo lo contiene.

LA UNIDAD

Las fuentes se mesclan con el río

Y los ríos con el océano

 Los vientos del cielo se mesclan para siempre

 Con un dulce emoción;

 Nada en el mundo está solo

 Todas las cosas por ley divina

  Se reúnen y mesclan en un mismo espíritu

Percy  Bysshe Shelley

 

 

Cerebro y mente- conciencia y voluntad

 

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“el cerebro es el órgano más complejo del cuerpo humano. Tiene unos treinta billones de células llamadas “neuronas”, y cada neurona es como una computadora en miniatura, al establecer conexión una neurona con otra me llevan a recordar situaciones archivadas en lo más profundo de mi conciencia, son recuerdos colectivos de nuestro entorno exterior que se activan automáticamente cuando un suceso se repite.

Toda la información a la que hemos sido expuestos en la vida, ya sean conocimientos o experiencias, está almacenada en las conexiones sinápticas del cerebro.

El cerebro es el soporte físico a través del cual se concretan las funciones de la mente, y la mente se expresa de acuerdo con los diferentes grados y profundidades de conciencia. Esto significa que yo le voy a dar un magnifico uso a mi mente siempre y cuando haya desarrollado un nivel de conciencia equivalente, esto es superior. Y para acceder a ello necesito revisar periódicamente en que medida me comprometo con mi proceso evolutivo, en el plan espiritual, moral y emocional.  ¿De que calidad son mis relaciones, cómo enfrento mis emociones aflictivas? Poner a prueba la calidad de mi trabajo, esto es encaminar  mi mente a plantear hipótesis, a adelantar posibles escenarios en la solución de problemas, tal vez crear símbolos para construir modelos del mundo y así enfrentar sus desafíos.

Nuestra mente es energética, sutil, y capaz de independizarse de la materia. Nuestra mente se ocupa de lo que hemos puesto ahí, si creemos en seres extraterrestres, en fantasmas, en la mala suerte, o bien en la felicidad, en la belleza, o el amor, todo eso ella me lo va a recordar a cada momento pues su trabajo es hacerme la vida más fácil. Mi mente no sabe si tengo razón o no, si lo que creo es verdad o mentira, si exagero o minimizo las cosas, mi mente no puede diferenciar todo esto. Si yo le he dado demasiado poder a mi mente entonces ella me va a controlar poniendo pensamientos e ideas que quizá me puedan atormentar y hasta enfermar.

 

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Cuando hemos desarrollado hacia nuestra mente una relación amigable hemos de aprovecharla para pensar, razonar, ordenar ideas, establecer relaciones entre estas mismas. Desperdiciamos nuestro potencial cuando  nos negamos a pensar. Cuando preferimos recurrir a la opinión de los demás, cuando actuamos en automático, cuando nos rebelamos a buscar información, cuando obedecemos sin cuestionar.

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El potencial intelectual se relaciona más con el alma que con el cerebro, veamos porqué.

La mente está relacionada con otras facultades superiores, como el propósito y la voluntad. Ejercer voluntad depende de cómo hemos desarrollado dominio sobre ella Si solo dependiera de nuestro órgano cerebral, todos los seres humanos tendríamos la misma claridad de propósitos y la misma voluntad para realizarlos, pero, no es así. Infinidad de personas con un potencial intelectual superior adolecen de voluntad y de claridad por lo mismo dejan ir infinidad de oportunidades. Cuando la mente se une a la voluntad, supera su apoyo físico cerebral, y se eleva hacia mayores opciones en múltiples ámbitos. Mente y voluntad pueden logar metas asombrosas, insospechadas. “Pero para ello hay que sacar la basura primero”. Para que yo ponga mi voluntad a mi servicio debo desarrollar este músculo, renunciando a lo fácil, a lo conocido, a todo lo que le resulta agradable a mi cerebro. Así también resolver problemas emocionales que bloquean mi entendimiento, mi capacidad de concentración, mi decisión para emprender nuevos retos y todo aquello que me hace sentir que no merezco las cosas.

Mente es también conocimiento, y sobre todo, capacidad de conocimiento. Es lo que la ciencia actual investiga en el terreno del aprendizaje.

En el cerebro están las bases, pero es la mente la que abre puertas hacia los conocimientos, y un paso más adelante, haciendo uso de la inteligencia, convierte los conocimientos en sabiduría, en experiencia vital.

La mente es la potencia intelectual del alma.

Sustancia pensante, lo que los teólogos llaman alma. Se llamen como se prefiera: energía o alma, porque ningún científico puede dejar de reconocer que el solo funcionamiento de las neuronas es insuficiente para explicar las posibilidades de expansión que tiene el ser humano.

Es a través de ésta energía que se comunica el alma con el cuerpo?

Quizá de aquí proviene aquella creencia de que hay seres sin alma, es decir aquellos que han negado sus emociones, sus sentimientos y que solo dan importancia a cuestiones materiales.

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