El día que no compro me siento mal

 

thMDN228C7Comprar produce un placer indescriptible, sobre todo cuando lo hacemos impulsivamente, pues resulta un poco amargo razonar ¿el por qué queremos una blusa más? si tenemos guardadas treinta, de las cuales solo cinco usamos con frecuencia.
Demasiada gente acude a tiendas cuando se siente ansiosa, triste, deprimida y sola. Entonces compra, compra y sigue comprando cosas que no necesita, que ya tiene, o que resultan excesivas. Si comprar requiere cierta dosis de inconciencia, tiene que ver con un ego al que necesitamos alimentar. Sabernos importantes, que somos alguien, que elegimos libremente, que asumimos nuestro gran poder con solo firmar.
En el mundo globalizado que habitamos somos equis y al parecer dejamos de serlo cuando un vendedor nos llama por nuestro nombre y apellido, salimos del anonimato para surgir como un don Enrique o Doctor Ruvalcaba, o Licenciado fulano. Nuestra hambre de pertenencia entra en escena, aunque esa necesidad de encajar en una sociedad post moderna nos obligue a acumular cosas.
Que saciamos cuando compramos? El sentirnos separados de los demás? El querer llenar uno o varios vacíos en lo más profundo de nuestro ser? El creer que al darnos nos estamos amando porque así dice el eslogan” “porque te lo mereces”, creer que lo adquirido nos vuelve interesantes, más populares, más guapos, atractivos y modernos?
Desear y necesitar no es igual, sin embargo frecuentemente decimos voy a tal o cual tienda porque necesito un vestido, como si tuviésemos una carencia. Nuestros deseos toman las riendas de muchas decisiones, porque lo hacemos desde nuestra esfera emocional.
Sin embargo cuando compramos algo, más bien estamos pagando por intangibles como son la belleza, la inteligencia, la pertenencia, el poder, la autenticidad y muchos otros más. Finalmente el comprar significa un estilo de vida.

th9JNFWFD0

Para April Lane Bénson experta en el tema: “Tener más cosas no significa ser más feliz, sino ir más pesado. Lo que consumimos termina consumiéndonos”.
Es en la década de los noventa cuando la escritora Guadalupe Loaeza en sus libros: las niñas bien, las reinas de Polanco, Debo luego sufro y otros más, hace un análisis concienzudo sobre este fenómeno del consumo en todos sus niveles: no solo de cosas, también de diversión, de ocio, tiempo libre, de lugares donde se exhiben los bienes que dan estatus tales como son: salas de espectáculos, clubes, restaurantes, y todos aquellos donde transcurre la vida de una burguesía que nuestra querida escritora retrata con sentido del humor ameno e ingenioso. He aquí un párrafo en la presentación de Debo luego sufro: ” Guadalupe Loaeza ha creado personajes que les aqueja un mal tipificado por los psiquiatras como trastorno del control de los impulsos: compulsive shopping; buscan mediante las compras, subsanar carencias esenciales: la falta de un sentido concreto para sus vidas, de un auténtico conocimiento de quienes son y quienes les rodean. Pero esta es una conducta contraproducente. A las aflicciones radicales por el destino de la existencia, se suma el horror de los vauchers, de las fechas límite, de ser fichado en la versión moderna del Santo Oficio; El Buro Nacional de crédito”. (1)
“La era del vacío significa, en lo más profundo, la derrota de las grandes ideologías, de la historia, y al mismo tiempo, el advenimiento de un nuevo individualismo, marcado por el culto de la autonomía individual del cuerpo, por el culto del placer. Este proceso tiene como resultado un fenómeno de ansiedad y de comunicación de esa ansiedad. Esta nueva faceta del individualismo continúa desde hace varias décadas porque la sociedad de consumo y la comunicación se desarrolla siempre y cuando las grandes ideologías ya no pueden regresar. Vivimos una época marcada por el derrumbe de las grandes ideologías y las tradiciones, . Ya no existe el orden social y religioso que lo guiaba y que, de cierta manera le ayudaba a vivir”.(2)

 

Sigue leyendo

CAMINO A LA SABIDURIA

 

Proposito de vida

Es en la madurez cuando muchas personas adultas volvemos a examinar las decisiones tomadas en años anteriores y los logros que hemos obtenido respecto a nuestra intimidad, paternidad o maternidad y profesión.

Un individuo maduro se distingue por el control que logra de su vida emocional, y gracias a esto puede afrontar los problemas de la vida con mayor seguridad y serenidad.

Es la madurez una etapa marcada por la transición hacia la senectud en la cual los adultos maduros deben afrontar y ajustarse a cambios principalmente en las relaciones familiares, de pareja, sociales y laborales, así como a los cambios fisiológicos propios. Es importante señalar la necesidad de aportar importantes contribuciones a distintas generaciones y a la sociedad en general.

Desarrollamos generatividad esto es desear legar algo a nuestro mundo, en recompensa por todo lo que hemos recibido a cambio. Puede ser: servir a los demás, ser útiles o dar sin esperar algo a a cambio.

 

anexo-4-10presentac-proyecto-de-vida-8-638

Los 60 años puede ser una época muy interesante en la vida de una persona, un caudal de alternativas aparecen y la vida se vuelve más fluída.Podemos emplear el tiempo en solo aquello que nos deleita, en aquello que resulta fascinante o apasionante. Puesto que ya no hay que dar cuentas a nadie, ya no hay que quedar bien, ya no hay que demostrarles a los demás que tan capaces somos .Es una época en donde se exploran nuevas opciones tanto en talentos, como en aptitudes y en valores, se intenta consolidar lo que ya se tiene e integrar un abanico de posibilidades en todos los rangos. Realizar cosas que en verdad nos agradan nos regresan a un tiempo lejano, el de la niñez, donde deseábamos jugar, dibujar, estar con otros niños, correr, saltar, hacer travesuras, llenarnos los bolsillos de guijarros, cantar, y nunca cansarnos de estar haciendo algo. Es este tiempo donde podemos reivindicar muchos anhelos, fantasías, sueños que permanecen por ahí guardados. Arriesgarnos a perseguir nuestros sueños, y para ello debemos tener el valor de rescatarlos como algo muy valioso, esto es sin juzgarlos.

Con más experiencia y más sabiduría,  se puede disfrutar mejor los días que vienenSe siente muy cerca la anhelada tranquilidad: uno se acostumbra a la jubilación y se tienen muchos amigos. “Hay mucha más ‘compinchería’.

Ya pensionadas, hay tiempo y ahorros”, comenta Isabel Londoño, ‘coach’ y directora de la Fundación Mujeres por Colombia. Algo particular de las sesenteras de ahora es que no se sienten viejas. “Antes se ‘deterioraban’ más, lucían más aseñoradas”, dice la psicóloga María Elena López. “Ahora tienen mucha energía y entusiasmo”

He aquí una serie de cosas que se pueden intentar: Viajar, aprender nuevas cosas, conocer nuevos amigos, cuidar la salud, arriesgarse, tener un reto, vivir el amor, servir a los otros, perdonar y mantener la fe por mencionar solo algunos.

UNA SOLA VIDA

Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante

que el que viví hasta ahora.

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa….

Sin muchos dulces en el paquete….

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores

Que no envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora

Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Si…tengo prisa por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…..

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia

Tenemos dos vidas, y la segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una.

Mario Andrade, poeta brasileño

 

 

 

 

Lo que el dinero no puede comprar

 

que-significa-sonar-con-pescados

 

El dinero por sí mismo no hace que la gente nos ame, tampoco nos hace simpáticos o agradables, no puede comprar: amistad, dignidad, alegría, salud, felicidad, integridad, paciencia, humildad, sabiduría y muchos otros valores más. Ya que estos provienen de nuestro espíritu así como del nivel de conciencia que hemos logrado. Quizá aquí es donde podemos decir que hay personas que han estado tan ocupadas gastando su dinero que no han tenido tiempo de desarrollar estos valores que antes mencionados, arrastrando consigo un nivel mayor de pobreza en todas las esferas de su vida.

 Nuestra relación con el dinero está condicionada con la forma en que nuestros padres lo hicieron. Si hubo una relación de carencia o lo fue de abundancia ello se reflejará en el valor que le asignamos a lo material. Tener una relación sana con el dinero nos permite muchas libertades.Pero si nuestro apego a el se vuelve excesivo terminamos esclavizados a posesiones y a cosas.

El dinero sirve para gastos de supervivencia : comida, techo, ropa, en primer lugar, también para darnos comodidad, sirve entre muchas cosas para hacernos la vida más ligera, para darnos gustos, satisfacciones y caprichos. Pero no puede darnos todo, adjudicarle todo el valor a este elemento no hace bien a nadie. Por ejemplo el dinero me da la posibilidad de inscribirme en un gimnasio, no así las ganas, la persistencia y la fuerza de voluntad para ejercitar mi cuerpo, moldearlo y mantenerlo en forma. El dinero no compra carácter ni fuerza de voluntad, no compra persistencia, ni interés, tampoco motivación o placer por realizar algo. Me da la posibilidad de comprar ropa cara, perfumes, cosméticos, accesorios, alhajas, pero no así el que al portarlos yo me vea bien y además me sienta cómoda confiada, y plena. El dinero me abre infinidad de posibilidades; da vuelo a mis fantasías, anhelos, pone de relieve mis carencias y me enfrenta con mi ego. Claro que si porque mucho de lo que yo haga con el dinero va a ser para encajar, para quedar bien, para sorprender, para competir con gente que alguna vez me trató con desdén. Le doy gusto a mi ego en este mano a mano con la vida, con todo lo que me ha hecho sentir inferior o insuficiente. El dinero me permite jugar muchos juegos que en algún momento se convierten en trampas que la vida moderna enarbola como éxito.

Nuestra relación con el dinero puede ser fluida, podemos si queremos aprender a darle su justo valor sin esperar de él magia, ni milagros, ya que tampoco es responsable de nuestro crecimiento emocional, moral o espiritual. Si hemos logrado resolver las necesidades de subsistencia entonces podemos aprovecharlo con sensatez para crecer más en aquellas áreas de nuestra vida que permanecen incompletas. Como pueden ser mayor preparación académica, mayor salud física y emocional, mayor sentido de vida, mayor participación social y un sinfín de proyectos.2010-11-21 06.45.33

 

 

HEDONISMO=FELICIDAD

Hedonismo.-m. doctrina que considera el placer como único fin de la vida”

“Felicidad.-estado de ánimo de quien tiene lo que desea o algo que le proporciona satisfacción o alegría completa, satisfacción, contento”

sociedad_consumo22

frases de placer

Estamos tan acomodados a nuestra vida moderna que no nos cuestionamos los indicadores del mundo del consumo para ser felices.  Así por ejemplo una persona que está al corriente de espectáculos, nuevos restaurantes, plazas comerciales, tiendas y lugares comunes se dice que es moderna, versátil y por supuesto feliz.

Y es obvio que si esta  época es de intercambio de dinero por mercancías y  producción a gran escala de cosas (la mayoría innecesarias) es muy difícil sustraerse a tenerlas.  Es más el día que nos abstenemos de algo, hasta nos  sentimos tristes,  pues en este gran monstruo de la mercadotecnia nos hace creer que la felicidad se compra y que los placeres constituyen la felicidad. Esta misma ataca de forma repetitiva a nuestros egos y  ha logrado convencernos que tener cosas es la fórmula para estar superbién.

También se ha confundido la diversión con la felicidad .Creemos que entre más divertida sea nuestra vida, mayor es la felicidad. Algunos estudiosos de la mercadotecnia  aseguran  que aquellos que más consumen diversión creen ser más felices.

Estar durante el día en varios lugares de consumo es sinónimo de éxito. Si no me muevo, no salgo, no voy, no compro, no me incluyo en la masa amorfa que vive para comprar entonces soy un anticuado, pasado de moda, amargado. La mayoría cree que la felicidad proviene de afuera no de adentro. Entonces dedican la mayor parte de su tiempo a planear, esto es vivir en el futuro, la siguiente fiesta, cumpleaños, idas a la playa, e invierten mucho presupuesto para destacar y dejar con el ojo cuadrado a quienes  vean a través de fotos o asistan personalmente a los mencionados eventos. Es increíble la cantidad de cosas de las que depende mi popularidad: el acaparar la atención, ese despertar la envidia de los demás, o bien su admiración, publicarlo inmediatamente en mi muro y en retribución es la dosis de satisfacción que me dará felicidad, o más bien que la mayoría  creen que les hace felices.

Otras cosas a las que se les adjudica demasiada felicidad es el portar marcas, en la ropa, calzado, accesorios, alhajas, bolsas, perfumes etc. No basta con andar bien vestido, ser pulcro sino además traer lo que está de moda y que haya costado mucho, pues la marca lo vale, y  que no decir del celular,  muchos niños y  jovencitos exigen a sus padres aparatos sofisticados solo por el hecho de que en su clase hay competencia para ver quien se compra el más caro.

Gran culto al hedonismo, buscar saciar comiendo, bebiendo, comprando, en espectáculos etc. etc.

Se nos inculca una forma de vida, una forma de pasar el tiempo, de gozar y de ser feliz. Lo curioso es que habiendo comprado descubrimos que nos  seguimos sintiendo incompletos, vacíos, con demasiadas carencias.

Si le sigo apostando a tener cosas para sentirme completo,  conectado y  en sincronía, me voy a frustrar, esto pasa porque siempre habrá cosas fuera de mi alcance, nuevas modas que van saliendo y de las cuales creo que depende mi felicidad.

Sospecho  que hay bastante gente que no se la cree al sistema, pues está consciente de que la felicidad se edifica, se construye día con día a través de la forma en que existimos en el mundo  aún mejor,   que perseguimos diferentes formas de soñar y de existir  para estar bien con nosotros mismos. Comer y lamer una paleta embarrándome la ropa, masticar mis alimentos, acariciar a mi mascota, llenarse los sentidos con  frutas y verduras en el mercado, inundarse de aromas, quedarse quietecito sintiendo la respiración no existen  como acontecimientos importantes en las guías para ser felices.

Soy una persona, un ser humano, unido a los demás aunque no me dé cuenta  y lo que mejor puede rescatarme es mi amor por mí y por la humanidad. Sentir que valgo por el solo hecho de existir, que mi vida tiene un sentido, que no estoy aquí solo para tomar, recibir, sino también para dar, para legarle algo al mundo. Esa  contribución que el mundo necesita de mí, mi gota de agua en el océano tiene que ver con hacer lo que más me gusta, lo que me apasiona, lo que más disfruto realizar, eso que haría aunque no me paguen.

La felicidad tiene que ver con nuestro ser, con la parte esencial de nosotros, donde reside la paz, la armonía, la ausencia de deseos, es mirarme desde fuera y sentirme conectado con el universo, con el infinito. En ese lugar donde no hay necesidad de nada y veo el mundo con amor, comprendo mi papel dentro de él y me siento integrado con el género humano y al hacerlo entro en mi propia divinidad

. Diccionario enciclopédico para el siglo xx

Woman stretching on rock against cloudy sky

images