EL LENGUAJE DEL AMOR

 

 

Hace días que lo traigo metido entre ceja y ceja, me gusta, si me gusta demasiado, ya hemos platicado en cinco seis ocasiones, somos amigos nada más, y a él no parece interesarle otra cosa. Veo sus manos, sus dedos afilados e imagino que tocan mi rostro, que se deslizan lentamente por mi espalda, por mis muslos, por mis rodillas, ahhh no puedo dejar divagar así mi mente, porque si sigo imaginando no sé hasta donde me va a llevar. Mente….mente, empiezo a sospechar que no es mi mente pues cuando estamos juntos mi piel se pone chinita, transpiro, mi corazón se agita, tan solo de verle y aún más de tocar sus manos!!! ¿Cómo se nombra esto? En verdad puedo definirlo con palabras…creo que me estoy enamorando y él no se dá cuenta, o quizá no le gusto, cómo saberlo? Ayer estuvimos cantando y entre nota y nota le solté una que otra frase de amor, ahhhh como un pajarillo inquieto que quiere emprender el vuelo así es este sentimiento atrapado en la jaula de mi corazón. Ensaye frente al espejo como decirle, pero me desarma, cuando me mira empiezo a perder contacto con la tierra y si me roza con su cuerpo accidentalmente tiemblo.


Y es que no puedo ir a decirle: -mira estas semanas que hemos estado saliendo has logrado que me enamore perdidamente de ti-, ¿qué hacemos con esto? O es algo mío que sólo yo debo resolver? ¿A ver como hago con todo lo que siento?, ¡si eres tú quien lo provoca!. Bueno no es que no pueda, creo que me detengo porque habíamos decidido ser sólo amigos y no estaba en mis planes que esto pasara. Por otro lado ser yo quien tome la iniciativa puede desdibujar la imagen que tiene de mí, y si además no me corresponde tan solo voy hacer el ridículo, y esto- ¡mi ego no lo puede tolerar!.- Mejor hago como que no pasa nada, a ver cuánto resisto, quizá él lo adivine, quizá él sea quien me tome entre sus brazos… y sea el él de la iniciativa.
Han transcurrido más de diez semanas y percibo que algo muy dentro de mí va estallar, tengo tanto miedo de mí, de entregar mi corazón y volver a sufrir, tengo miedo al desengaño, a la duda, tengo miedo de que todo sea producto de mi mente, de estar soñando y despertar a solas como hace ya tantos años. Le he pedido vernos, le he dicho que venga a cenar

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He estado silenciosa más que nunca, perdida en la profundidad de sus hermosos ojos castaños, le he besado en los ojos con mi mirada y cada silencio ha ido telegrafiando palabra a palabra todo lo que ahora siento por él. Él sabe que lo amo locamente….me ha besado en la boca…….no han hecho falta palabras, el lenguaje del amor ha triunfado. Me siento libre y en conexión con él, es el inicio de la mejor historia de mi vida.
En cosas del amor no hay reglas, tampoco se pueden seguir acuerdos, no es con razonamientos que nos encontramos frente a frente con nuestros sentimientos, se requiere una dosis de honestidad, otra de valor, mucha alegría por este gran descubrimiento, creatividad, intuición, emoción. Y permitir que sea el corazón quien nos guíe, es confiar en el proceso de la vida, es permitirnos fluir con el universo
P.D. Toda relación se convierte en un ser vivo que ha sido engendrado por dos soñadores.

 

 

“En el encuentro verdadero y amoroso con el otro logramos reconocernos profundamente a nosotros mismos” Joan Garriga

 

DEL ENAMORAMIENTO AL AMOR

 

Para Francesco Alberoni “el enamoramiento aparece cuando hemos cambiado interiormente, intolerantes con el pasado, obscuramente insatisfechos del presente y abiertos a nuevas experiencias, aceptadores de lo desconocido y dispuestos a abrazar nuevas emociones. Cuando nos damos permiso de volver a intentar estar con alguien para cambiar pero no cambiamos solos, cambiamos cuando nos unimos emocional y físicamente con otros.
El enamoramiento empieza a manifestarse cuando el sujeto está preparado para transformarse y, a través del amor comienza, entusiasta una nueva vida, reconstruye junto con el amado o la amada, su propio mundo emocional y social.
El proceso de enamoramiento requiere de una correspondencia profunda entre las personas, si nos ama quien amamos, el universo entero se vuelve accesible y benigno, sonriente y amoroso. A través de la unión con quien amamos, tenemos la impresión de estar en consonancia con la esencia del cosmos, de participar en su divina armonía. Ya no nos sentimos absolutamente solos sino fusionados con el todo, y parte de una sustancia común.
Nos enamoramos de la persona que nos comunica con señales, símbolos, cómo realizar nuestras nuevas posibilidades, que nos permite ir en una dirección que responde a exigencias internas. Según el psicoanálisis nos enamoramos de quien nos recuerda a nuestra madre de la primera infancia y si esto sucede milagrosamente, solo quiere decir que resume en sí tantos mis sueños como mis esperanzas y las defensas que hemos erigido contra la tentación de cambiar, pueden caer bruscamente. Es entonces cuando las cerraduras y candados con que nos habíamos estado protegiendo ceden y se abren puertas para dejar entrar un sinfín de posibilidades.
Nos sentimos interesados, atraídos, experimentamos el deseo de volver a verla, de hablar, estar con ella, se intensifica el deseo de conocer en profundidad el mundo afectivo del otro, Solo el amor quiere saberlo todo del amor, nos vuelve ávidos del pasado de esa persona y celosos de todos aquellos a quienes ha amado.
Lo que caracteriza el verdadero enamoramiento es un continuo descubrir aspectos nuevos y sorprendentes en la misma persona, todo en ella es tan radiante y provocador de una sucesión de flechazos”.(1)

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Esa persona particular en la cual podemos renacer es única, exclusiva, inconfundible, el enamorado tiene la impresión de haberla estado esperando desde siempre y puede reconocerle porque han estado juntos en otras dimensiones, quizá en vidas pasadas.
Aprendemos enamorados a detectar señales cuando el otro está enojado, triste, preocupado, cuando algo no anda bien. Sabemos de memoria la geografía de su rostro, el abanico de expresiones, sus mohines, y tenemos las combinaciones de sus candados emocionales, sabemos cómo hacerla reír o enojar.
Cada nuevo amor supone un riesgo, y solo tú podrás recoger los frutos, si vences tus temores y otorgas a esa persona y a ti mismo una oportunidad.
“Del yo al nosotros. Las etapas del amor se inician en el momento en que dos personas se conocen y concluyen en el momento en que estos mismos deciden mutuamente formar una nueva entidad: NOSOTROS, los que denominaremos Conexión, exploración, evaluación, intimación y compromiso.
*Existe conexión cuando el intercambio de energía entre dos fluye sin reservas.
*Exploración o fase del conocimiento, charlas interminables, revelaciones personales de experiencias, secretos, sueños y emociones.
*Evaluación, se estudia la compatibilidad en base a criterios que no son transitorios como lo son cualidades, valores, actitudes: qué te gusta?, cómo te sientes? Es la persona con la que deseo envejecer? Posee la mayoría de cualidades deseables para correr el riesgo?

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*Intimación consiste en descubrirnos abierta y totalmente sin temores, se construyen poderosos lazos de intimidad para querer estar juntos sin tener que recurrir a actividades para llenar cada momento.
*Compromiso es donde una parte importante de ti cree que es lo acertado y que la otra parte está dispuesta a arriesgarse a estar equivocado. Es preciso un compromiso de ambas partes si se quiere una relación duradera.
La comunicación es la principal herramienta para que la pareja funcione, es el modo que uno tiene de llegar al otro, de permitir que el compañero sepa quién eres, que necesitas, que deseas, cómo te sientes, la comunicación es fundamentalmente la energía que mantiene con vida las relaciones. Cada persona entra en la relación con su propia percepción de la realidad, y únicamente, gracias a la comunicación estas dos realidades pueden ponerse en contacto. La pareja empieza a crear un terreno sagrado que será la base de toda interacción entre ellos y que les conducirá a una intimidad mayor y más profunda”.(2)

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Lo que más nos incomoda de ellos

thEU3B3VOCRocío Chacón lo dijo así: cuando comienzas una relación amorosa todo es color “rosa”. Los meses de conquista son los mejores y todo es maravilloso. Sin embargo, cuando bajas de las nubes y te ubicas en la realidad, te ves batallando ante ciertas actitudes desagradables de tu pareja.
Sin duda la ilusión es un ingrediente primordial, según un análisis realizado por Cayetana Hurtado, coordinadora de la Escuela de Parejas de la Fundación Educativa Universidad de Padres, y dado a conocer por ABC.
Mujeres y hombres se hacen expectativas  de su pareja. En ellas se incluyen los modelos de parejas anteriores, el apego en la infancia y el tipo de educación que les inculcaron sus padres”, afirma Hurtado.
Esto significa que así como se comporta contigo así fue con otras mujeres, y que tu tienes algo en común con ellas, esto es que te pareces en algunos aspectos. También los apegos son importantes porque muchas veces traemos heridas de la infancia que no han sanado y nos relacionamos desde ellas, de ahi proviene el mostrarnos muy inseguras, celosas, dominantes, agresivas, egoistas, apaticas, etc.
Cuando estas conociendo a tu pareja es importante centrar tu atención en las cualidades y defectos de tu enamorado sin dejar de advertir las señales de alarma que pudiesen denotar poca confiabilidad del mismo (violencia, egocentrismo, deshonestidad, infidelidad, mezquindad por ejemplo), porque estas ya son palabras mayores, no se trata de pequeños defectos, se trata de faltas mayúsculas que deben revisarse aparte.
Hombre y mujeres pensamos y actuamos distinto por ello La claridad que necesitamos es para tener en cuenta con qué tipo de limitaciones vamos a poder lidiar; que si es posible o lograble y aquello que no. Esto no significa que salgas corriendo cuando descubras comportamientos que para ti son insoportables más bien es reconocer que a quien tienes enfrente no es un príncipe azul, sino una persona de carne y hueso y que además también tú tienes muchos defectos y ¿que va a suceder cuando él los empiece a descubrir? Tener pareja requiere una inversión de tiempo, de paciencia, de adaptación mucha motivación, creatividad, diálogo, acuerdos y negociaciones poniendo por delante las metas que nos hemos propuesto como pareja, se trata de disfrutarla no de sufrirla por lo tanto he aquí unas sugerencias para que sepas con qué tipo de especie te estás relacionando.

A la mayoría de mujeres nos molesta mucho la mala memoriade los hombres para recordar fechas importantes como cumpleaños, aniversario, festejos, viajes y es que pareciera ser que su corteza cerebral solo la ocupan con asuntos de trabajo. Es muy desagradable que no colaboren con las labores domésticas poniendo o levantando la mesa, lavando la losa, cocinando, y luego se quejan del poco o nulo tiempo que dedicamos a los arrumacos, -sin consideraciones suyas cuando vamos a la cama ya estamos exhaustas- .Los hombres no saben pedir ayuda más que a su madre pues tienen muy arraigada la creencia de que deben mostrarse fuertes y seguros, en ese afán por cubrir con su rol gastan mucha energía, si reconocieran que pedir ayuda es muy humano vivirían con menos presiones y gozarían de mayor salud.
A los hombres tampoco les encanta hablar sobre aspectos de la relación, cuando hay problemas hay que apostarle a la comunicación sobre todo si hay diferencias, de cómo nos sentimos cada uno, de que nos gusta o no, de nuestras preferencias, de cómo podemos hacer crecer la relación o de que podemos hacer para disfrutarnos más uno a otro, ¡qué difícil es exponer sus sentimientos a un hombre!
Hay hombres muy intensos que buscan todo el tiempo, llaman, envían mensajes, llegan de improvisto, quizá están acostumbrados a relaciones muégano pareciera ser que se la viven acosando, invaden nuestro territorio y se enciman en nuestras vidas, mantener cierta distancia resulta aconsejable porque es saludable. Que dejen ropa regada por todos lados, revuelta limpia y sucia, – pero no- ¡¡pero qué mal hábito!! ojalá se tomasen la molestia de doblar acomodar y guardar pero como rara vez lo hacen nos duplican el trabajo.
Resulta muyyy desagradable el que ni siquiera se toman la molestia de preguntarnos qué película vamos a ver, o de un determinado restaurant, dan por hecho que su decisión es la mejor, son unos bárbaros, síntomas de machismo que no se han permitido revisar. Que nos ignoren, dejan de llamar y preguntar cómo estamos por lo menos una vez al día, para ellos es muy cómodo desaparecerse nomás así sin dar explicaciones, (¿será machismo también?) pero si lo hacemos nosotras arde Troya arman un escándalo terrible, llaman a toda la familia y a la cruz roja. Esto lo leemos como una falta de delicadeza, de interés y a veces hasta de flojera. Aunque hay algunos estudiosos que afirman que esta especie necesita retraerse, darse espacios de libertad- no sabemos para qué-?
A veces nos arreglamos detalladamente, estrenamos un vestido, zapatos, invertimos en un look diferente y ellos ni siquiera se dan cuenta, no se fijan en los detalles, ni tampoco que necesitamos un “pero que linda estás hoy”, ¡¡ya que regresen de otro planeta!!
Que sean insensibles a nuestras necesidades y dificultades, que nos llamen exageradas o que estamos haciendo un drama cuando para nosotros resulta muy fuerte lo que nos está pasando por ejemplo la muerte de mi mascota o cuando no se muerden la lengua para decir que la película que a mi más me gusta es la más cursi que ha visto en su vida, Estos hombres pierden miles de puntos.
Que sean tacaños,esto es que limiten nuestros encuentros porque no quieren invertir en lugares agradables, en servicios y en todo aquello que agrega plus a nuestra convivencia.
En suma lo que mas demandamos las mujeres de nuestros hombres es: que nos hagan sentir queridas, necesitamos un apoyo incondicional, que tome en cuenta nuestras necesidades, que propicien momentos de intimidad, fortalecer nuestros  vínculos  con responsabilidad y compromiso, que esté siempre ahí en las buenas y en las malas, que sean pulcros, que sean generosos, que esté siempre dispuesto a mejorar en todos los aspectos, sobre todo como amantes.
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Mujeres de las que los hombres huyen

 

th269H7OPGCuantas veces nos hemos preguntado ¿porqué si es tan hermosa, inteligente, elegante y preparada no tiene pareja? O bien porque sus relaciones no perduran, será que asusta a los hombres? -y hay demasiado de cierto en ello- no todas las mujeres están entrenadas para sostener una relación amorosa, y es que en su huida de los patrones tradicionales como por ejemplo de ser mantenida por los hombres ellas mismas caen en un rol defensivo, extremista y también sexista. Convierte entonces sus relaciones en una competencia donde a cada escalada se van perdiendo uno al otro. El tiempo compartido es una lucha de poder donde cada cual quiere tener la razón y ponerse por encima del otro. Al parecer es un tipo de relación destructiva que desgasta lejos de acercar, más bien crea una muralla infranqueable . Otro ejemplo es caer en el otro extremo de perseguir y atosigar al hombre mediante llamadas o mensajes a través de diferentes medios, -esto no gusta tampoco-, el hombre se siente emboscado y saldrá de inmediato a recuperar su libertad. Vale la pena recordar, sin embargo, que a pesar de estar juntos en una relación, cada parte debe tener su propio espacio privado. No se puede construir una vida encima de otra, cada cual tiene una historia, tiene sus secretos y también un territorio que por momentos comparte con los demás pero también decide cuándo y hasta donde. Estas mujeres no entienden la simple verdad de que se vale halagar la vanidad de ellos, a veces darles por su lado, y fingir ingenuidad. Nuestros hombres necesitan sentirse seguros, aceptados y aptos.

Aprender a convivir con un hombre no es nada del otro mundo si sabemos convivir con nosotras mismas, si valoramos de ellos todo lo que aportan a la relación y si además estamos dispuestas a respetarlos.
Entre las cosas que los hombres no soportan de las mujeres están las siguientes: huirle a la intimidad, tener expectativas demasiado elevadas respecto a la relación , falta de sentido del humor, ser controladoras, las que dan en exceso, la que desea que la mantengan, la que su mayor deseo es casarse, entre las más destacadas. No está de menos añadir otras que aunque en menor escala también viene a engrosar la lista. La que finge estar extremadamente bien, la que sabe mucho de arte o ciencia y cultura, las inmaduras emocionales, la que se siente superior a cualquier hombre, la excesivamente correcta, las que parecen hombres pues no tiene la menor coquetería en su arreglo y forma de ser, las autosuficientes esto es que jamás permiten que se les pague una cuenta y mucho menos que se les abra la puerta del auto e incluso cargarles las bolsas del mandado.
Tener intimidad es propiciar tiempo para estar juntos, platicar y conocernos, en esencia una mescla de amor y amistad caracterizado por el compartir y entendimiento mutuos. Cuando una mujer teme esto es probable que en el fondo exista miedo a ser rechazada, al abandono y a la pérdida.
Son expectativas superlativas las que podemos explicar así; cuando encontramos a nuestro hombre y creemos que somos capaces de cambiarle hábitos que nos desagradan como beber, fumar, comer en exceso, ser obeso, jugador, mujeriego. Esto es una gran trampa, nadie va a cambiar solo por dar gusto a los demás, es mejor aceptar a la persona tal como es o mejor no hacerlo. De lo contrario vamos a enfrentar la decepción, pero ojo no es nuestra pareja quien nos decepciona, sino la forma en que acomodamos las cosas.
La solemnidad, el exceso de austeridad, la seriedad no son propicios en las relaciones afectivas dado que mucha tensión se elimina si usamos el sentido del humor. La distancia más corta entre dos personas es la risa por lo tanto aquellas mujeres fúnebres, sufridoras, o que parecen guardianes son rechazadas porque provocan temor en los hombres, un problema pequeño se convierte en una bola gigante ya que todo se lo toman demasiado en serio.
Tener el control absoluto de la relación con actitudes de dictadoras porque hay un miedo espantoso de mostrar sus inseguridades. Sin consultar, solo imponer, manipular, chantajear para lograr salirse con la suya .Es muy bueno platicar acerca de nuestros gustos, de lo que deseamos, de lo que no nos agrada y ya es decisión del otro el hacer algo al respecto o continuar igual. Y si además somos insistentes y hasta usamos el chantaje para exigir que cambie menos lo hará.
Las que solo se interesan por la cartera de su hombre, quieren ser mantenidas y que sean cumplidos todos sus caprichitos, de lo contrario hacen berrinche como niñas chiquitas, imaginen cuando sea la esposa? Tendrá trabajando al marido como burro porque nunca estará satisfecha, siempre querrá más y más.
Las que solo llevan saliendo algunas semanas con el hombre y ya quieren presentarlo con su familia, preguntan todo el tiempo: ¿a qué estarías dispuesto por nuestro amor? para ver si el tipo se engancha y le pide matrimonio, los llevan de manera tendenciosa a ver casas, condominios, muebles y entre suspiro y suspiro están mandando mensajes de que urge firmar el contrato.

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Dar todo en cualquier tipo de relación no es sano, la reciprocidad resulta favorable, buscando ser equitativos le damos equilibrio a la relación. Las mujeres que dan demasiado tienen el complejo de Wendy, se sienten rescatadoras o mártires, o son la amante fácil, las que dan todo a los demás porque se han anulado a sí mismas, por lo tanto no buscan darse primero.
Falta agregar lo que Ariadna publicó en su blog: “sobre exigentes y que nunca están conformes del todo. “Vos misma lo estás diciendo AUTO-SUFICIENTE, los hombres no se acercan porque ustedes no les dan el espacio de hombre, como son mujeres ocupadas sólo los buscan para tener un “consolador con piernas” lo primero que le dicen a un hombre: “yo tengo mi vida” o sea a ustedes mujeres guapas y autosuficientes les gusta controlar todo, el día que se ven la hora, qué van a cenar, les falta querer ponerle collar y correa, y cuando encuentran un hombre que no sigue esas reglas, que no les tiene miedo y va al frente ahí ustedes retroceden, porque ese si es un hombre, pero cuál es el problema ahí?, no lo pueden dominar ni darle órdenes, entonces preguntan porque los hombres huyen? ,los hombres no huyen, ustedes sólo buscan tipos que puedan dominar, y cuando aparece uno que es indomable ahí ustedes lo dejan pasar, sólo buscan lo que a ustedes les conviene, lo que les queda mentalmente cómodo, ustedes quieren sexo sin consecuencias, y se olvidan que ustedes mujeres guapas y autosuficientes tienen la consecuencia más grande, no son felices”
Una mujer a la que cualquier hombre estará dispuesto amar es; la que sabe escuchar, la que da consuelo, la que sana con sus palabras, la que no busca un príncipe azul o el personaje de telenovela, la que quiere un hombre de carne y hueso, con muchos defectos, tantos como los que ella tiene, la que no pone por delante los errores, las dificultades y limitaciones de su hombre como pretexto para salir huyendo, esta mujer no suprime, no juzga, no pone etiquetas ni quiere el control absoluto de la relación, sabe ser pareja, reconoce los aciertos abiertamente y se ocupa poco de las equivocaciones, es compañera, amiga, amante y se permite caminar lado a lado de su pareja.

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Dar una segunda oportunidad

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En el cofre de recuerdos afectivos perduran recuerdos de las parejas que más nos amaron, las que nos transformaron, también así las que nos lastimaron.

Si en tiempos pasados tuviste con alguien una muy buena relación puedes sentirte satisfecho y hasta orgulloso, porque esta suele es la mejor versión   ante tu pareja en turno, así que la idealizas y le cuelgas muchas virtudes que a lo mejor ni siquiera fueron ciertas, también es una fuente de seguridad pues recurres a dicha persona para recordarle a tu pareja actual que hubo alguien que te valoró más, que te quiso más, aunque desafortunadamente se haya ido.

Y otra de nuestras fantasías que se asoma de vez en cuando es qué sucedería si tal o cual pareja viniese a buscarme para pedirme una segunda oportunidad: ¿Es válido dárnosla?, son de mal gusto los segundos tiempos?¿que es lo peor que puede pasar?

El paso del tiempo junto con todas las experiencias vividas nos afinan, pero no todos cambiamos de la misma forma ni en el mismo nivel. Así puede suceder que de la persona de la que me enamore hace diez años e incluso hace dos ya no sea la misma, ni tampoco yo. Podemos transformarnos en la mejor versión de nosotros, podemos quedarnos atorados sin hallar un rumbo. Habrá cambios que nos ayuden a florecer, habrá cambios que nos dañen, nuestra evolución puede tomar diferentes caminos y por todo ello también es posible que descubramos que nuestro gran amor de antaño es ahora un ente raro alejado de esa extraordinaria persona de la que un lejano día me enamore.

También puede pasar que el reencuentro con esa mi pareja sea de lo más valioso que me esté pasando, cuando percibo que me siento tan bien, como si el tiempo no haya pasado, y que esos cambios que se operaron en cada uno de nosotros nos acerquen todavía más .

Nuestro camino evolutivo suele ser caprichoso, a veces encontramos personas y condiciones inmejorables de superar conflictos que hemos arrastrado desde nuestra infancia y es que gracias a esto porque creamos resiliencia, nos volvemos más fuertes y más hábiles pero también más comprensivos y bondadosos. También suele suceder lo contrario que las circunstancias con las que hemos tenido que lidiar incrementen nuestra condición de desamparo, de conflicto y que esto de lugar a una situación de estancamiento. En definitiva; no solo que ya no me parezco al que fui, sino además me desdibujo frente a los que me conocieron en otras épocas. Con quien va a ser más fácil que me relacione? Con aquellas personas con las que vibro en la misma frecuencia, desconfianza atrae desconfianza, pobreza de corazón igual, deshonestidad atrae más deshonestidad. Todos elaboramos siendo niños un estilo afectivo afirma  Boris Cyrulnik (1) y es el que determina la forma en que nos perciben los demás y a la vez percibimos nosotros.

“El estilo afectivo adquirido y el sentido atribuido a la herida constituyen por tanto el capital mental con el que la persona se representa su implicación futura, y también el capital mental con el que responderá a ella. Algunos ejemplos son: Vínculo seguro son los que se desenvuelven mejor, vinculo de evitación son aquellos a quienes les da miedo expresar sus emociones, vínculo ambivalente son los que por angustia agreden a quien aman, Vinculo angustiado son los que solo se sienten bien si aprisionan el objeto de su amor, vínculo desorganizado corresponde a los que siempre se encuentran desamparados, tienen pocos amigos a causa de sus relaciones difíciles”

Entonces no es casual que atraiga a determinado tipo de personas, pues de la forma en que me manifiesto, actúo, me trato a mi mismo y+ trato a los demás será el tipo de relación y  de pareja que podre establecer.

Si hemos podido gestionar nuestras carencias, debilidades, vacíos, y limitaciones en consonancia con nuestras relaciones familiares y de pareja, sin duda hemos logrado evolucionar y esto nos dará oportunidades de relaciones más satisfactorias.

Entonces mi decisión de volver o no con mi ex no puede estar basada en mis emociones, o en los recuerdos, tiene que ver con la forma en que hemos evolucionado cada uno, cada una de las experiencias que tuvimos alguna marca habrán dejado ya sea para bien o para mal, en conjunto todo esto nos habrá convertido en alguien diferente, más atractivo o menos deseable.

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