EL HOMBRE QUE YO QUIERO

 

love-emotionsQuiero un amor bonito, que me quiera como a mi me gusta, una que otra pelea chiquita solo para recordar nuestras diferencias y aumentar la paciencia, prescindir de las emboscadas y golpes bajos, despacio, sin prisas ni arrebatos, perdernos a ratitos golosos de ternura.
Quiero contarte algunos de mis secretos, cuando esté lista para abrirme, y  tener la claridad de darte solo aquello que elijo dar; no para que me lo devuelvas, ni para que me quieras más o para cobrarlo después. Quiero ser tu confidente cuando tú decidas, no como requisito ni como regla, y hacer visitas a algunos recovecos de nuestro ser: a veces agobiados, asustados, fuera de centro y muchas otras felices a mas no poder.
Quiero sentirme segura, que puedo mostrarme totalmente yo sin escrúpulos ni rubores. Saber que cuento contigo no hasta cinco, no hasta diez, saber que cuento contigo.
Te quiero para mí, el tiempo que me elijas tú también, no deseo contratos, ni revanchas de cuentas atrasadas, mi pasado limpio es. Quiero total claridad al estar contigo… no arriba, no abajo, sino al lado tuyo, nunca perderme de mi para atarme o atarte. Tan lucida y entera, tan frágil y fuerte, tan amorosa y tierna, tan mujer y tan niña, porque contigo es que quiero todo.
Ser un hogar cada uno para el otro, a donde volver y sentirnos seguros, en paz, con calor, con frescura, con clima de bienestar. Ser tu mi tierra firme donde anclar mi esencia de barca fugitiva en tu abrazo, en tu cuerpo, tu mi gran compañero con quien quiero solazarme mientras  regreso de donde me perdí.

“Necesito los nudos que construyen la escultura de un brazo;
Los músculos maduros, ramazones del árbol de algún cuerpo:
Continente irrigado por las venas que en mapa
transparentan el flujo de la vida.
Necesito ese tronco para apoyar mi angustia, necesito esa rama para enredar mi abrazo,
Y en un pecho –fingida tierra firme- anclarme para engañar mi esencia de barca fugitiva” Susana Francis

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A la mujer le toca soltar y al hombre retener

En la relación hombre- mujer corresponde a cada uno desempeñar un papel que es el eje del éxito en el mantenimiento y consolidación de esta unión.
Al hombre le corresponde retener a su mujer y lo hace a través de la solidez de su amor, con demostraciones de afecto, ejercitando su rol de proveedor ya sea en lo económico, en lo afectivo y sexualmente, dando cuidados, protección, ternura y apoyo.
A la mujer le toca soltar, hacer sentir a su hombre la total libertad, …y cómo es esto? A base de confianza, las mujeres deben hacer sentir a su hombre que no es perseguido, ni acorralado, nada de estar pidiendo explicaciones por todo, ni pedir cuentas, tampoco interrogatorios de porqués? y a dónde vas? Al hombre le desagrada amenazado, cuanto más libre y a sus anchas se sienta más esta es la condición idónea para entregarse plenamente, solamente así está dispuesto a correr el riesgo de amar totalmente a una mujer y permitir que sea el amor quien tome las riendas en su relación..

En nuestro entorno observamos demasiadas relaciones tóxicas donde cada uno intenta someter al otro, a base de chantajes, de amenazas, de actitudes .Más bien parece que cuando inician una relación con otra persona estuviesen adquiriendo un cachorro del que son dueños y de aquí en adelante a exigirle que le bailen el son preferido. Son modelos que han perdido vigencia porque persiste la creencia de que una relación de dos es para competir, es para sojuzgar, es para ponerse encima del otro. Hoy por hoy la mayoría de personas buscan relaciones ligeras, sin complicaciones, donde pasarla bien y sin mayores compromisos u obligaciones.
La mujer verdaderamente libre es la mujer sabia, la mujer madura, que sabe lo que vale y merece, que reconoce en su hombre a un compañero en iguales condiciones, y que puede tratarlo desde su corazón con amor, consideración y empatía, cada uno es dueño de su vida, tiene planes individuales y planes de pareja, ambos se apoyan uno a otro en el logro de sus objetivos, animan y motivan para persistir, para enfocarse para lograr lo que más anhelan, miran en la misma dirección, se conocen, se admiran, hay atracción sexual y tienen planes en común. No se juran amor eterno, más bien se eligen cada día como compañeros de viaje, se comprometen en el trabajo arduo de mantener su relación en equilibrio, saludable, próspera, feliz. Las dificultades son oportunidades para crecer y aprender, existe la confianza, el apoyo, el entendimiento para que así sea, de tal manera que su vida en común es como una danza continua de celebración de regocijo porque están conscientes de la maravillosa oportunidad que la vida les brinda para crecer en plenitud, para hacerse más sabios, para enriquecerse emocionalmente. Tienen claro que la relación de pareja es un regalo divino, por tanto lo agradecen y celebran todo el tiempo.