VOLVER A SENTIR

 

 

Hombres y mujeres después de los cincuenta experimentan sentimientos de inutilidad cuando dejan de ser productivos pues habiendo cumplido: las mujeres con la crianza de los hijos y los hombres con prodigarse un patrimonio, creen que hasta ahí ha concluido su paso por este planeta. Tanta es la influencia que hijos tienen sobre sus padres porque los empiezan a subestimar, les dicen viejos, más aún con apodos que los denigran, se sitúan por encima de ellos, en una palabra hay un cierto menosprecio hacia su vitalidad porque midiendo fuerzas hay mucha desventajas. Los hijos tienen el vigor, los padres la sabiduría. En el caso de las mujeres son vistas como sus cuidadoras de tiempo completo ya que deben vigilar y alimentar a los hijos y nietos.
Así también toda el mundo del consumo está orientado a las personas jóvenes, a cuerpos atléticos, esbeltos, piel firme, con todo en su lugar. Entonces una mujer en esta fase experimenta su impotencia al no poder competir con este tipo de mujeres que representan una arrolladora oferta cuantitativa.
Las mujeres hemos deambulado por nuestra existencia cumpliendo a la perfección el rol de esposas, madres, hermanas e hijas, nos conformamos con sobrevivir a expensas de los logros de nuestros hijos, marido, nietos y al que poca importancia le damos es al de ser mujeres, nuestros anhelos, nuestros sueños los hemos ido traicionando, hemos renunciado a sentir placer, a buscarlo y a prodigarlo también, Cuando concluimos nuestra vida sexual porque dejamos de gustar, porque ya no hay atracción y el fuego se ha apagado nos refugiamos en dar atención a los demás. Si somos solteras recicladas nos negamos la oportunidad de una vida afectiva plena, de atrevernos a probar una nueva relación amorosa, volver a experimentar nuestra sensualidad, nos avergüenza nuestro cuerpo, somos sensibles al qué dirán. Es así como sepultamos un ámbito de nuestra vida inmenso en creatividad, en ternura, en experimentarnos deseadas y amadas. Porque ciertamente el amor nunca termina y nuestro apetito sexual, y el vigor solo se transforman. Lo mejor de tener una pareja es un incremento en la vitalidad, en la autoestima y la confianza.
Si porque somos mujeres en toda la extensión de la palabra. Una mujer que practica algún deporte, se mantiene en forma, que cuida su salud, que es moderna, que busca actualizarse y que es activa socialmente, que pertenece a muchos grupos y que se sabe consentir es una mujer plena entre los cincuenta sesenta años tiene mucho que ofrecer y sabe también recibir. Mujeres que ya no tienen miedo al embarazo, que son dueñas de su tiempo, que han roto con esquemas de represión, que se informan, que conocen su cuerpo, que reconocen sus necesidades, que han aprendido a ser compañeras, amigas y amantes.

 


Atrevernos a confrontar nuestras creencias que nos mantienen estancadas y reprimidas, revisar nuestra educación sexual y modificarla si es necesario, atrevernos a superarnos académicamente, hacer a un lado el qué dirán, dejar de co-depender de nuestros familiares cercanos, revisar nuestros mitos y tabúes respecto al amor y la sexualidad, recordar nuestros sueños, darnos permiso de explorar, de vivir, de emerger, de meter la pata, pero finalmente atreviéndonos a vivir.
Que bueno sería promover una cultura al rescate de esta esfera de la vida, Que hubiese más mujeres satisfechas, más mujeres que se saben amadas, más mujeres aferradas a vibrar con la vida, porque estoy segura que el mundo sería diferente, quizá el amor irrumpiese de manera sonora, vibrante amorosa, fecunda, prospera y luminosa.

 

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Aprende a volar con tu pareja

 

Demasiadas veces he escuchado a parejas reñir, y preguntarse entre ellos, o el a “ella dime que tienes, o que quieres”? Y escuchar de ella un no sé, tu deberías saberlo, si me quisieras no tendrías porqué preguntar”, inmediatamente ella llora, se hace la ofendida, se retira y dejan de hablar, En este episodio caben un sinfín de actitudes que nos ponen a pensar ¡Cómo la estamos regando hombres y mujeres al no permitirnos la oportunidad de hablar sobre las cosas que verdaderamente importan!, y es que con medias palabras no podemos darnos a entender, ninguno está para adivinar, y aunque nos amemos mucho nadie está obligado a interpretar cada señal, gesto, postura etc. Todo esto que acabo de mencionar son  malos hábitos aprendidos culturalmente  que lejos de facilitarnos el entendimiento si lo empobrece.
Y es que en el sistema que habitamos casi nadie habla de lo que siente, mucho menos de lo que le duele, por tanto nuestro mundo emocional va hacia adentro, nunca hacia afuera. Las mujeres no estamos acostumbradas a decir cosas simples pero contundentes como; “sabes hoy no me has mirado, ni me has acariciado, me gusta que toques mi cuerpo, no me has preguntado cómo estoy, me gustaría que lo hicieras con frecuencia, porque esto me hace sentir más cerca de ti” .Y qué decir de ellos que todo el tiempo se hacen los fuertes quizá si fuesen capaces de dejar entrever la gran necesidad que hay de reconocimiento por lo bien que hacen su trabajo, o de respetar sus silencios sin empezar a cuestionarles, y de recostar su hombro en nuestro pecho tan solo para que se sientan queridos. Quizá podríamos avanzar en construir bienestar emocional, intimidad, relaciones más satisfactorias y placenteras. El escuchar y ser escuchados es parte indispensable de la relación, conocer que pensamos, que nos preocupa, ocupa, y motiva.
Tener una pareja no es tener un objeto o cosa ahí para cambiarle de lugar cuando ya no me guste. Es un proyecto de amor donde ambos deseamos compartirnos, deseamos crecimiento mutuo, deseamos el bien del otro. A veces la relación de pareja es desgastante, otras agobiante, requiere de mucha energía y de gran sabiduría. Tenemos que dejar atrás todo aquello que nos contaron del amor, esquemas, retratos hablados, mapas del tesoro de nada sirven cuando queremos amar lúcidamente.

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Relaciones saludables requieren presencia, no fantasías ni falsas esperanzas, con un profundo compromiso de dos seres dispuestos a enfrentar las situaciones más crudas de desesperación, de miedo, de dudas, de ansiedad, de desastre, -poder decir me duele-, -me carcome-, -siento dolor- y no culpo al otro por ese dolor, puedo pedir un poco de apoyo, sin exigirlo. Podemos recomenzar nuestra relación a partir del desplome de sueños prefabricados, de ideales y de expectativas no cumplidas, hacer conscientes nuestros no y nuestros sí dentro de la relación, ¿Qué queremos?, que podemos? Que resulta imposible? Porque en esta relación de reciprocidad no caben los debería.
Admitir profundos sentimientos de desconexión, porque imperceptibles cambios se operan en la psique de cada uno sin saber, porque sin darnos cuenta empezamos a mirar en otra dirección y a querer nuevas cosas, porque el alma y la piel no se ponen de acuerdo.
El aprendizaje sobre lo que nos hace diferentes y a la vez tan únicos es parte de la vida de pareja. Mi pareja es mi espejo, está ahí para revelarme todo aquello que no puedo o no quiero ver de mí misma, mi pareja me da identidad, porque es mi puerto seguro a donde llegar, mi pareja es mi fuente de ternura, de reconocimiento, de estructura cuando tambaleo, cuando me derrumbo y necesito que alguien me diga cómo levantarme. El mundo femenino y masculino parecieran equidistantes, pero si ambos pensamos, sentimos, necesitamos, deseamos porque no tender puentes para acercarnos más, para querernos bien, para regocijarnos por tenernos  y  agradecer a la vida tener alguien a quien amar, a quien reconocer, con quien compartir, impulsar e inspirar.
Cuando en una discusión empleamos frases como: “haz lo que se te la gana”, o “me vale un cacahuate”, o ”no es mi problema” o “yo no tengo nada que ver con eso” estamos siendo excluyentes, egoístas y desconsiderados porque no nos reconocemos como parte de un sistema familiar. Hacerse a un lado vuelve complicado aquello que podría ser fácil, crea resentimiento en la otra parte, es evidente que se le está cargando con toda la responsabilidad. Aprender a ser pareja requiere la toma de conciencia de una decisión que se hizo en algún momento para participar en este proyecto, apropiarnos de nuestro cincuenta por ciento de compromiso y responsabilidad requiere, reciprocidad, paciencia, comunicación asertiva, tomar acuerdos, aprender a negociar, ceder con sensatez, colaborar activamente en todo, sabernos parte de un sistema, asumirlo con gusto, dispuestos siempre a aprender pues al final es una elección personal el querer o no convertirnos en la mejor pareja.

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ES MÁS LO QUE NOS UNE QUE LO QUE NOS SEPARA

 

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Hombres y mujeres se quejan del poco entendimiento que hay entre sí, porque existe la expectativa de que cada uno debe responder exactamente igual al otro. De tal forma que se enfrascan en batallas interminables por cosas que rayan en lo absurdo, por ejemplo: ¿porqué ellos no llaman para explicar dónde están?, ellas porque si le dicen al esposo “decídelo tú”, terminan imponiendo su voluntad?. Porque ellos no expresan sus sentimientos y todo se lo guardan, en cambio las mujeres nunca paran de hablar, casi, casi hay que amordazarlas para que se callen
Porque ellos quieren sexo a libre demanda y ellas pueden prescindir de él por semanas, Porqué ellas se preocupan por todo y tienen cambios de humor, y ellos son más ecuánimes y tienen una tendencia a permanecer estables, porque una mujer puede atender varias cosas a la vez y él solo una? Si, somos biológicamente similares, usamos las mismas palabras, compartimos el mismo espacio geográfico, pero nuestros códigos de comportamiento y valores existenciales difieren radicalmente.

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Hombres y mujeres fuimos creados con estructuras similares pero no idénticas porque cada género cumple una función distinta. Desde nuestra fisiología corporal, nuestra forma de pensar, de reaccionar, de trabajar, de relacionarnos y de darnos a los demás.
Y aunque en los tiempos actuales existe una sórdida competencia abastecida por acciones de emancipación de las mujeres y auspiciada por todos los medios de comunicación y la mercadotecnia, originalmente fuimos hechos para complementarnos y para facilitar la supervivencia de la especie.
A las mujeres les comunica la palabra; a los hombres la acción, el lenguaje masculino da preferencia a temas concretos que explican cómo funcionan las cosas y el mundo exterior, son objetivos y prácticos, la mujer habla de lo cotidiano, desde su emocionalidad interior.
La lingüista Deborah Tannen (2007) explica que desde la infancia, las mujeres utilizan el lenguaje básicamente para buscar la confirmación del otro y afianzar su intimidad.
Louan Brizendine (2008) descubrió que el impulso sexual es 2.5 veces mayor en el hombre que en la mujer.(está ubicado en el área pre-óptica del cerebro) El hombre necesita de este mismo para experimentar su sexualidad, también para ir hacia el mundo, hacer valer su fuerza y conquistar, entre otras muchas capacidades que derivan de la energía sexual como el empuje, el valor, el coraje, creatividad, iniciativa y dirección clara.

Varios estudios han demostrado que el “cableado” cerebral del hombre es muy distinto al de la mujer, que muchas veces ante las mismas situaciones o tareas se activan diferentes zonas neuronales en cada caso y que esto puede ser la causa de la variación de comportamientos, más allá de la influencia social y cultural.

Las hormonas juegan un papel importante en la depresión femenina, pues actuan de manera importante a lo largo de sus vidas. Algunas investigaciones han demostrado que las hormonas afectan directamente la secreción de neurotransmisores en el cerebro, los cuales controlan los estados de ánimo y las emociones.
Porque ellos voltean a ver a las mujeres? Al parecer, eso puede deberse a que el campo de visión del hombre se asemeja a un “túnel”, es decir, solo ven lo que tienen enfrente, mientras que la mujer tiene una visión más panorámica.
Es importante destacar que no somos contendientes de nuestra historia, de que no podemos ni debemos entablar relaciones de competencia, un buen entendimiento de pareja necesita colaboración, complemento, apoyo mutuo, tolerancia ante nuestras limitaciones , paciencia para apoyar el aprendizaje mutuo y respeto de nuestras diferencias.
Aunque hombre y mujer coincidimos en que formamos parte de la misma especie, y podemos considerar que es más lo que nos une que lo que nos separan.

 

 

Sana a tu niño interior y recupera tu Poder

 

 

 

pisomap-emociones-sentimientos-comprar-viviendaDemasiadas personas crecemos con inseguridades, temores, dudas y un carácter conflictivo marcado por el dolor, el miedo y el abandono. Llegamos a la edad adulta vigorosos y con grandes probabilidades de convertirnos en seres auto-realizados, o en el otro extremo, amargados e inconformes porque pensamos que la vida es cruel e injusta. Entonces nos preguntamos: -¿si lo tenemos todo para ser felices porque hay una sensación de carencia, de vacío, de insatisfacción? hagamos lo que hagamos esto persiste-.
Y son muchas ocasiones en nos hemos mirado al espejo repitiéndonos: ahora empiezo de nuevo, cambio mi vida, olvidaré todo lo malo y seguiré adelante. Si esto fuera tan fácil, parte de los psicólogos no tendríamos trabajo. Sanar las heridas del alma no es tarea sencilla, pero no significa que sea imposible, todo está en el conocimiento que tengamos sobre nuestros sentimientos, en saber cómo gestionarlos y nuestra actitud ante los cambios.
¿Por qué nos saboteamos cuando estamos a punto de lograr lo que más deseamos? Porque nos cuesta tanto trabajo decidir? , porque dejamos cosas inconclusas? O bien porque somos incapaces de reconocer y retener a las personas que nos hacen bien?
La mayor parte de nuestros resultados de no-éxito están relacionados con la relación que tuvimos con nuestros padres, las heridas producidas durante nuestra infancia temprana.
Nuestra alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas. Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas, y así integrar la personalidad con el alma. Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo. Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos qué hemos venido a amar. Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del alma”

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Si quieres aprender cómo sanar las heridas del alma y del corazón es importante que sepas la causa de tu dolor. Muchas veces, el dolor puede proceder por una relación con alguien (tanto amorosa como de amistad o familiar): por muerte pérdida, abandono, enfermedad , traición y muchas otras más. Sin embargo el dolor actual se mescla con los dolores del pasado. De los duelos ante pérdidas, por no cerrar nuestras relaciones afectivas con amor, por todos los rencores, tristezas, enojos, culpas, vergüenza y miedo guardados en nuestro interior. Siguen ahí nuestras emociones reprimidas porque no supimos cómo afrontarlas, ni darles cauce y experimentarlas en toda su magnitud. Suprimirlas creímos que era lo mejor y ahora regresan aumentadas exponencialmente.
Si seguimos el camino de recordar y lamentar a cada rato todo el dolor de nuestro pasado, no vamos a salir nunca del círculo y estaremos haciéndonos a nosotros lo que otros nos hicieron, cobrar conciencia total de que el pasado ya se fue y no hay nada para cambiarlo, requiere de toda nuestra valentía para dejarlo ir con amor, agradeciendo todos y cada uno de los aprendizajes logrados, pues sin ellos no seríamos quienes somos en este momento. Valorar nuestro presente, cuidando lo que pensamos, decimos y hacemos, dado que es lo único que tenemos, y cada minuto representa una oportunidad para darnos permiso de ser felices.

Sanar no es hacer como que no está pasando nada, claro que está pasando y nos duele, duele mucho… entonces abracemos nuestro dolor, hagámosle espacio para que se manifieste. Si experimentamos tristeza está bien nos permite tomar distancia con el ruido de afuera y adentrarnos en nosotros. Generalmente el llanto es la forma de defensa del cuerpo; nos calma y nos alivia, pero al mismo tiempo nos humaniza, porque reconocemos nuestra fragilidad, nuestra necesidad de ser consolados por los demás
Empezamos a sanar cuando tomamos la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos, y aquí es preciso evaluar a quienes nos rodean, ya sean familia, compañeros de trabajo, o amigos nuestros; si son el tipo de personas que se la pasan criticando, peleando, juzgando, entonces podemos poner distancia, límites o cambiar de fila.
Trata de hacer relaciones nuevas llenas de entusiasmo y alegría, esto es rodearnos de gente que haga aflorar en nosotros lo mejor.
Hay quienes creen que meditar es poner atención a un problema, reflexionando y sacando conclusiones, esto es cierto en parte pero lo mejor es que asistas con un grupo con profesionales y aprendas técnicas específicas.
Leer libros de auto-ayuda y de superación personal es bueno pues nos dan indicadores de lo que anda mal en nosotros, es muy recomendable, asistir a talleres de desarrollo humano siempre y cuando nos comprometamos a poner en práctica cambios sustanciales en nuestra vida.
Atrévete a enfrentar a tus demonios, a convivir con ellos, a domarlos E incluso a convertirlos en tus amigos. Todo esto es posible si miras adentro de ti, te reconoces, te aceptas e inicias el proceso de restauración, como cuando una vieja casa se renueva, se vacía, se saca lo inservible y se vuelve a llenar ahora solo de aquello hermoso y valioso, inicia con cosas sencillas y ve sumándoles un grado de dificultad, por ejemplo si no estás haciendo ejercicio físico inicia con una meta de 4 hs. a la semana y ve incrementando a 6, 8 o más.
Lo ideal es que pidas ayuda a un terapeuta calificado en sanación del niño interior, que esté entrenado para manejar las heridas, la relación con los padres y todo aquello que está desarmonizado como resultado de lo mismo. Hay talleres para sanar las cinco heridas que Lise Bourbeau ha clasificado así: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia. Todos estamos marcados por una, dos, o varias de ellas y se manifiestan en la forma en que nos relacionamos con todo; amor, dinero, amistad, empleo, éxito, salud, Dios.
Todos sin excepción podemos aspirar a una vida feliz, plena, sin culpas ni complejos. La clave: aliviar el dolor de nuestro niño interior y sanar las heridas que nuestros padres y las circunstancias dejaron en nuestra vida. Apostar por una existencia de libertad, prosperidad y de gozo es nuestro derecho.

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DEL ENAMORAMIENTO AL AMOR

 

Para Francesco Alberoni “el enamoramiento aparece cuando hemos cambiado interiormente, intolerantes con el pasado, obscuramente insatisfechos del presente y abiertos a nuevas experiencias, aceptadores de lo desconocido y dispuestos a abrazar nuevas emociones. Cuando nos damos permiso de volver a intentar estar con alguien para cambiar pero no cambiamos solos, cambiamos cuando nos unimos emocional y físicamente con otros.
El enamoramiento empieza a manifestarse cuando el sujeto está preparado para transformarse y, a través del amor comienza, entusiasta una nueva vida, reconstruye junto con el amado o la amada, su propio mundo emocional y social.
El proceso de enamoramiento requiere de una correspondencia profunda entre las personas, si nos ama quien amamos, el universo entero se vuelve accesible y benigno, sonriente y amoroso. A través de la unión con quien amamos, tenemos la impresión de estar en consonancia con la esencia del cosmos, de participar en su divina armonía. Ya no nos sentimos absolutamente solos sino fusionados con el todo, y parte de una sustancia común.
Nos enamoramos de la persona que nos comunica con señales, símbolos, cómo realizar nuestras nuevas posibilidades, que nos permite ir en una dirección que responde a exigencias internas. Según el psicoanálisis nos enamoramos de quien nos recuerda a nuestra madre de la primera infancia y si esto sucede milagrosamente, solo quiere decir que resume en sí tantos mis sueños como mis esperanzas y las defensas que hemos erigido contra la tentación de cambiar, pueden caer bruscamente. Es entonces cuando las cerraduras y candados con que nos habíamos estado protegiendo ceden y se abren puertas para dejar entrar un sinfín de posibilidades.
Nos sentimos interesados, atraídos, experimentamos el deseo de volver a verla, de hablar, estar con ella, se intensifica el deseo de conocer en profundidad el mundo afectivo del otro, Solo el amor quiere saberlo todo del amor, nos vuelve ávidos del pasado de esa persona y celosos de todos aquellos a quienes ha amado.
Lo que caracteriza el verdadero enamoramiento es un continuo descubrir aspectos nuevos y sorprendentes en la misma persona, todo en ella es tan radiante y provocador de una sucesión de flechazos”.(1)

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Esa persona particular en la cual podemos renacer es única, exclusiva, inconfundible, el enamorado tiene la impresión de haberla estado esperando desde siempre y puede reconocerle porque han estado juntos en otras dimensiones, quizá en vidas pasadas.
Aprendemos enamorados a detectar señales cuando el otro está enojado, triste, preocupado, cuando algo no anda bien. Sabemos de memoria la geografía de su rostro, el abanico de expresiones, sus mohines, y tenemos las combinaciones de sus candados emocionales, sabemos cómo hacerla reír o enojar.
Cada nuevo amor supone un riesgo, y solo tú podrás recoger los frutos, si vences tus temores y otorgas a esa persona y a ti mismo una oportunidad.
“Del yo al nosotros. Las etapas del amor se inician en el momento en que dos personas se conocen y concluyen en el momento en que estos mismos deciden mutuamente formar una nueva entidad: NOSOTROS, los que denominaremos Conexión, exploración, evaluación, intimación y compromiso.
*Existe conexión cuando el intercambio de energía entre dos fluye sin reservas.
*Exploración o fase del conocimiento, charlas interminables, revelaciones personales de experiencias, secretos, sueños y emociones.
*Evaluación, se estudia la compatibilidad en base a criterios que no son transitorios como lo son cualidades, valores, actitudes: qué te gusta?, cómo te sientes? Es la persona con la que deseo envejecer? Posee la mayoría de cualidades deseables para correr el riesgo?

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*Intimación consiste en descubrirnos abierta y totalmente sin temores, se construyen poderosos lazos de intimidad para querer estar juntos sin tener que recurrir a actividades para llenar cada momento.
*Compromiso es donde una parte importante de ti cree que es lo acertado y que la otra parte está dispuesta a arriesgarse a estar equivocado. Es preciso un compromiso de ambas partes si se quiere una relación duradera.
La comunicación es la principal herramienta para que la pareja funcione, es el modo que uno tiene de llegar al otro, de permitir que el compañero sepa quién eres, que necesitas, que deseas, cómo te sientes, la comunicación es fundamentalmente la energía que mantiene con vida las relaciones. Cada persona entra en la relación con su propia percepción de la realidad, y únicamente, gracias a la comunicación estas dos realidades pueden ponerse en contacto. La pareja empieza a crear un terreno sagrado que será la base de toda interacción entre ellos y que les conducirá a una intimidad mayor y más profunda”.(2)

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Lo que más nos incomoda de ellos

thEU3B3VOCRocío Chacón lo dijo así: cuando comienzas una relación amorosa todo es color “rosa”. Los meses de conquista son los mejores y todo es maravilloso. Sin embargo, cuando bajas de las nubes y te ubicas en la realidad, te ves batallando ante ciertas actitudes desagradables de tu pareja.
Sin duda la ilusión es un ingrediente primordial, según un análisis realizado por Cayetana Hurtado, coordinadora de la Escuela de Parejas de la Fundación Educativa Universidad de Padres, y dado a conocer por ABC.
Mujeres y hombres se hacen expectativas  de su pareja. En ellas se incluyen los modelos de parejas anteriores, el apego en la infancia y el tipo de educación que les inculcaron sus padres”, afirma Hurtado.
Esto significa que así como se comporta contigo así fue con otras mujeres, y que tu tienes algo en común con ellas, esto es que te pareces en algunos aspectos. También los apegos son importantes porque muchas veces traemos heridas de la infancia que no han sanado y nos relacionamos desde ellas, de ahi proviene el mostrarnos muy inseguras, celosas, dominantes, agresivas, egoistas, apaticas, etc.
Cuando estas conociendo a tu pareja es importante centrar tu atención en las cualidades y defectos de tu enamorado sin dejar de advertir las señales de alarma que pudiesen denotar poca confiabilidad del mismo (violencia, egocentrismo, deshonestidad, infidelidad, mezquindad por ejemplo), porque estas ya son palabras mayores, no se trata de pequeños defectos, se trata de faltas mayúsculas que deben revisarse aparte.
Hombre y mujeres pensamos y actuamos distinto por ello La claridad que necesitamos es para tener en cuenta con qué tipo de limitaciones vamos a poder lidiar; que si es posible o lograble y aquello que no. Esto no significa que salgas corriendo cuando descubras comportamientos que para ti son insoportables más bien es reconocer que a quien tienes enfrente no es un príncipe azul, sino una persona de carne y hueso y que además también tú tienes muchos defectos y ¿que va a suceder cuando él los empiece a descubrir? Tener pareja requiere una inversión de tiempo, de paciencia, de adaptación mucha motivación, creatividad, diálogo, acuerdos y negociaciones poniendo por delante las metas que nos hemos propuesto como pareja, se trata de disfrutarla no de sufrirla por lo tanto he aquí unas sugerencias para que sepas con qué tipo de especie te estás relacionando.

A la mayoría de mujeres nos molesta mucho la mala memoriade los hombres para recordar fechas importantes como cumpleaños, aniversario, festejos, viajes y es que pareciera ser que su corteza cerebral solo la ocupan con asuntos de trabajo. Es muy desagradable que no colaboren con las labores domésticas poniendo o levantando la mesa, lavando la losa, cocinando, y luego se quejan del poco o nulo tiempo que dedicamos a los arrumacos, -sin consideraciones suyas cuando vamos a la cama ya estamos exhaustas- .Los hombres no saben pedir ayuda más que a su madre pues tienen muy arraigada la creencia de que deben mostrarse fuertes y seguros, en ese afán por cubrir con su rol gastan mucha energía, si reconocieran que pedir ayuda es muy humano vivirían con menos presiones y gozarían de mayor salud.
A los hombres tampoco les encanta hablar sobre aspectos de la relación, cuando hay problemas hay que apostarle a la comunicación sobre todo si hay diferencias, de cómo nos sentimos cada uno, de que nos gusta o no, de nuestras preferencias, de cómo podemos hacer crecer la relación o de que podemos hacer para disfrutarnos más uno a otro, ¡qué difícil es exponer sus sentimientos a un hombre!
Hay hombres muy intensos que buscan todo el tiempo, llaman, envían mensajes, llegan de improvisto, quizá están acostumbrados a relaciones muégano pareciera ser que se la viven acosando, invaden nuestro territorio y se enciman en nuestras vidas, mantener cierta distancia resulta aconsejable porque es saludable. Que dejen ropa regada por todos lados, revuelta limpia y sucia, – pero no- ¡¡pero qué mal hábito!! ojalá se tomasen la molestia de doblar acomodar y guardar pero como rara vez lo hacen nos duplican el trabajo.
Resulta muyyy desagradable el que ni siquiera se toman la molestia de preguntarnos qué película vamos a ver, o de un determinado restaurant, dan por hecho que su decisión es la mejor, son unos bárbaros, síntomas de machismo que no se han permitido revisar. Que nos ignoren, dejan de llamar y preguntar cómo estamos por lo menos una vez al día, para ellos es muy cómodo desaparecerse nomás así sin dar explicaciones, (¿será machismo también?) pero si lo hacemos nosotras arde Troya arman un escándalo terrible, llaman a toda la familia y a la cruz roja. Esto lo leemos como una falta de delicadeza, de interés y a veces hasta de flojera. Aunque hay algunos estudiosos que afirman que esta especie necesita retraerse, darse espacios de libertad- no sabemos para qué-?
A veces nos arreglamos detalladamente, estrenamos un vestido, zapatos, invertimos en un look diferente y ellos ni siquiera se dan cuenta, no se fijan en los detalles, ni tampoco que necesitamos un “pero que linda estás hoy”, ¡¡ya que regresen de otro planeta!!
Que sean insensibles a nuestras necesidades y dificultades, que nos llamen exageradas o que estamos haciendo un drama cuando para nosotros resulta muy fuerte lo que nos está pasando por ejemplo la muerte de mi mascota o cuando no se muerden la lengua para decir que la película que a mi más me gusta es la más cursi que ha visto en su vida, Estos hombres pierden miles de puntos.
Que sean tacaños,esto es que limiten nuestros encuentros porque no quieren invertir en lugares agradables, en servicios y en todo aquello que agrega plus a nuestra convivencia.
En suma lo que mas demandamos las mujeres de nuestros hombres es: que nos hagan sentir queridas, necesitamos un apoyo incondicional, que tome en cuenta nuestras necesidades, que propicien momentos de intimidad, fortalecer nuestros  vínculos  con responsabilidad y compromiso, que esté siempre ahí en las buenas y en las malas, que sean pulcros, que sean generosos, que esté siempre dispuesto a mejorar en todos los aspectos, sobre todo como amantes.
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Si sientes culpa es porque no eres congruente

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La culpa aparece cuando hay un contraste entre lo que tenemos por ideal y lo que se hace en la realidad. Este sentimiento tiene un fin adaptativo además de que está estrechamente ligado con el desarrollo moral del sujeto.
Sentir culpa es natural porque poseemos un grado de conciencia, porque sabemos que somos afectados y afectamos con nuestras acciones a muchas personas, cercanas y lejanas. En situaciones específicas sentirse culpable no es del todo negativo, puede ser una señal que nos permita aprender de nuestros errores y crecer. Si nos sentimos culpables porque le hemos dicho algo ofensivo a alguien o porque le dedicamos demasiado tiempo al trabajo y muy poco a la familia, la culpabilidad es un signo de alarma que nos indica que debemos detenernos en el camino y reflexionar sobre lo que estamos sintiendo. Esta sería una “culpa sana” pues conduce a un cambio positivo, obviamente, siempre y cuando ajustemos nuestro comportamiento.
Si somos capaces de asumir nuestra responsabilidad quitando la connotación de pecado, falta grave, delito, estamos en condiciones de darle una dimensión más humana y por lo mismo nos sentiremos capaces de resarcirla.
A menudo la culpa es utilizada por demasiada gente para chantajear emocionalmente y conseguir egoístamente lo que desean, esto es se aprovechan de su rango, de su poder, de su influencia y hasta del cariño que la persona en cuestión mantiene hacia él.
“Mientras que los estilos educativos centrados en el castigo físico provocan respuestas agresivas, los estilos orientados al castigo psicológico (“Ya no te quiero”, “No ves cuánto nos haces sufrir”) provocan sentimientos de culpa intensos”
Si desde niños nos repiten que si algo sale mal es culpa nuestra, si sólo se nos indica lo negativo que hacemos y no lo positivo, el niño puede pensar que es culpable de todo lo malo. Un niño que se siente culpable tendrá miedo, una autoestima baja. Este sentimiento puede afectar al niño para dormir bien, para alimentarse correctamente, para relacionarse con los demás, en definitiva para crecer sano física y mentalmente.
Aunque la persona que desaprueba nuestras acciones no es ya nuestro padre o nuestro maestro, el simple hecho de recibir la desaprobación desencadena automáticamente un deseo de ganar de nuevo la aprobación perdida.
Como consecuencia, y con el fin de evitar la desaprobación, la mayoría de nosotros (a través de nuestro condicionamiento prematuro) se alineará con todo lo que es popular, común o deseable.

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Normalmente intentaremos no decepcionar a aquellas personas que consideramos relevantes en nuestra vida. Por lo general, estos serán la familia, amigos cercanos, compañeros de trabajo, y en general los grupos que se denominan comúnmente como “grupos de referencia”.
Con el fin de ser aceptados por ellos, terminamos haciendo las cosas que sabemos que van a aceptar y aprobar. De este modo pretendemos reducir el riesgo de desaprobación social.
Las personas introvertidas y con rasgos obsesivos tienden a vivir la culpa con mayor intensidad.
A menudo en la base de la culpa se encuentra la creencia de que podemos controlarlo todo.
Acepta el error y aprende de él. No tenemos la posibilidad de cambiar el pasado pero podemos transformar el presente. Todos nos equivocamos. Si no hay forma de subsanar el error pidiendo disculpas o perdón, aclarando un malentendido traerá tranquilidad a nuestro corazón.
Habla de tus sentimientos. En vez de negar el sentimiento de culpa y todos los sentimientos negativos que suelen estar asociados a él, deja que te embarguen. No intentes esconderlos porque solo lograrás pasarlos a un segundo plano pero continuarán ejerciendo una poderosa influencia sobre ti. Lo ideal sería que hablases con otras personas sobre cómo te sientes, probablemente estas te darán nuevas perspectivas sobre la situación que no habías considerado antes y que darán pie a reflexiones más profundas.
Perdónate. Se trata del paso más complicado pero es fundamental para poder seguir adelante. Un ejercicio muy útil para perdonarse es conectar con nuestro niño interior ¿Qué le dirías? De seguro no le recriminarías constantemente haciendo crecer la culpa, lo más probable es que le dieras cariño y le dijeras palabras de aliento. Por tanto, cada vez que te descubras rumiando la culpabilidad, trátate como si fueses un niño pequeño que necesita comprensión y apoyo.
Busca ayuda psicológica. Si tu sentimientos de culpa son demasiado fuertes y te resulta difícil superarlos busca la ayuda de un psicólogo. Una persona experta y ajena a tu vida, que no te juzgará y que comprende las limitaciones humanas, que sabe además de que todos tenemos nuestras” miserias”, te hará ver las cosas de forma más objetiva y te dará herramientas para perdonarte

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