CASTIGAR DESDE EL MACHISMO

 

 

img_randres_20180307-112114_imagenes_lv_terceros_associacio_cultural_falla_lalbufera_de_catarroja-801-krdH-U441329924487G2B-992x558@LaVanEl machismo es entendido como la supremacía del hombre sobre la mujer. Prevalece con la creencia de mujer- objeto, ya sea de uso, de placer, de sometimiento y de explotación, corresponde con una de las concepciones más desfavorables y negativas que ha tenido y tendrá la sociedad a lo largo de diferentes épocas. Todavía hoy vergonzosamente mantenida por las políticas conservadoras y religiosas. Actitudes que se han venido repitiendo de generación en generación y a las cuales nos hemos acostumbrado y que hemos terminado aceptándolas como naturales.

El machismo considera que la mujer es inferior al hombre, tanto en inteligencia, fuerza, capacidades, habilidades y destrezas; dando al hombre mayores oportunidades y beneficios en todos los ámbitos. Es éste quien tiene derecho a mandar, gritar, arrinconar, imponer su voluntad, tomar decisiones. En este sentido la mujer es símbolo de debilidad, y solo sirve para cuidar la casa, procrear, alimentar y rendir pleitesía a su amo y señor. Y no resulta ajeno que todavía hay demasiadas mujeres que miran a su hombre como un ser divino al que han colocado en un nicho y viven para complacerlo en todo.
Hombres que revisan tu teléfono, que te prohíben usar determinado tipo de ropa, que deciden tu amistad con determinadas personas que eligen con quien sÍ y con quién no te debes relacionar, que ven como un peligro que te juntes con mujeres autosuficientes e independientes, con quien debes de consultarlo todo aunque ellos jamás lo hagan. Porque ellos toman decisiones tales como comprar una casa, un auto, un lugar para pasar las vacaciones, dónde comer o cenar, ir con sus mamás cada domingo, dar dinero a su familia de origen, irse con sus amigos los fines de semana. Deja de engañarte esta especie de hombres no saben vivir en pareja, no te ven como tal, ni te dan un lugar, más bien son seres terriblemente egoístas e individualistas que siempre van primero y van solos, tu solo eres un apéndice en sus vidas, estás ahí para acatar sin cuestionar de lo contrario te van a pisotear aún más haciéndote creer que te están haciendo un favor o a ti en especial.
Hombres que para seducirte te halagan, se muestran maravillosos, complacientes, muy preocupados por ti y por tus problemas pero que a la larga van a mostrar su lado obscuro, y poco a poco con actitudes aparentemente inofensivas se van apropiando de cada una de tus decisiones.
Lamentablemente estas costumbres han sido generadas e impuestas por nosotras las mujeres, por aquellas mamas que colocan a sus hijos varones en un rango superior al de sus hijas, con actitudes tan simples y cotidianas como, “Los hombres comen más, entonces el plato más grande es para ellos; las mujeres son de la casa no tienen derecho a salir; la primera y última palabra la tienen ellos”, cosas como estas han hecho que el hombre se instale en un pedestal y desde ahí gobierne despóticamente. El machismo llevado a sus extremos también es la causa de violencia y muerte de muchas mujeres. Gozar de una relación más equitativa requiere educar a nuestros hijos e hijas con los mismos derechos y obligaciones, enseñando con el ejemplo a construir relaciones de mayor solidaridad.
Detrás de un macho hay un inmenso miedo a mostrarse débil y es que no puede reconocer sus emociones, no puede doblegar su orgullo, tampoco será capaz de pedir ayuda, consuelo, ternura de parte de una mujer. Es por ello que prefiere refugiarse en el alcohol.

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En las épocas pasadas cuando el hombre salía a trabajar para la manutención del hogar existía una relación dependiente de la mujer e hijos hacia el proveedor, sin embargo esta situación ha cambiado, son demasiadas las jefas de familia que salen a ganar el sustento y que continúan siendo abusadas por los hombres.
La relación de pareja sufre espantosas crisis debido a actitudes como las que acabo de describir, no se nos ha inculcado una manera de estar en pareja, copiamos y decimos amar desde nuestras egocentrismos, desde relaciones de dominio sumisión pero que han perdido vigencia totalmente porque los tiempos postmodernos requieren que maduremos emocionalmente ensayando modelos de acompañamiento, de amistad, de trabajo en equipo, abiertos a convertirnos en pares de personas que caminan codo a codo, hombro con hombro apoyando uno al otro a ser su mejor versión en todos los sentidos.

Porque el amor duele?

 

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Son muchas las generaciones que hemos sobrevalorado al amor, le hemos encargado el cumplimiento de muchos sueños, de grandes alegrías, de nuestra auto-realización, entre muchas otras. Nos llenamos de expectativas con el interés de que sea una especie de tabla de salvación. Llegará o nos lo encontramos en la persona adecuada que nos hará felices para siempre.
Resulta lógico pensar y sentir así pues nuestra educación emocional estuvo en manos de la televisión abierta con programas como la Rosa de Guadalupe, Mujer casos de la vida real y las incontables telenovelas que hemos visto. Así también en las canciones de José José, Juan Gabriel, Vicente Fernández, entre otros, donde el tema principal es el abandono, el engaño, la perfidia, y la frustración. Aprendimos una forma de amar, un estilo de ser pareja -obviamente no el más sano-  el mal amor en otras palabras. Mucho de lo que aprendimos en estas dramáticas historias es que el amor duele, que provoca sufrimiento, que hay que ganarlo, que entre mayores dificultades tengamos con la pareja más fuerte y profundo será nuestro amor, Un amor que nos libera de la tristeza, de la soledad, que nos hace ser alguien en la vida, que le da sentido, que nos limpia del dolor y la miseria.
Mantenemos una creencia errónea; – que la persona existe en algún lugar y solo se requiere de un poco de suerte para hallarla- y luego todo sucederá mágicamente.
El buen amor se edifica, hay una construcción del mismo, la mayoría de las veces cuando ha pasado el enamoramiento. Es a base de una buena comunicación aceptación, admiración, respeto, trabajo de equipo y proyectos en común como podemos cimentarlo. Para hacerlo crecer hay que creer en nosotros y en nuestro vínculo al que hay que tener fidelidad, confianza y perseverancia”.(1 )
Modificar todas las creencias que subyacen en torno a la vida afectiva de la pareja depende de una actitud madura para relacionarnos, también así del autoconocimiento que tenemos, depende de la forma que hemos enfrentado y curado nuestras heridas de la infancia, de tejer con conciencia y coraje un presente digno, así también la disposición de enfrentarnos a nosotros mismos con el espejo que es nuestra pareja, pues es en ella donde podemos vernos reflejados en nuestra totalidad.
El vínculo amoroso atraviesa por un proceso evolutivo donde los dos somos responsables de su desarrollo y plenitud.
Vivir la relación de pareja con la expectativa de que debe hacerme feliz es alimentar la codependencia, mi felicidad depende de mí y mi pareja amplifica esa mi felicidad pero no le toca resolver mis insatisfacciones.
“La pareja es un ingrediente, aunque no el único, de un estado interno que experimentamos como gozo y armonía y que consiste en sentirnos vinculados, pertenecientes, unidos y en familia. A través de la pareja nos sentimos acompañados hay un sensación de esperanza en la que nuestros vacíos desaparecen y aunque sea por momentos nos sentimos completos”.(1 )
Jorge Bucay explica; “muchas parejas reales admiten que el otro no les trajo mayor felicidad, sino mayores retos y complicaciones, así como una mayor capacidad para afrontar problemas, conflictos y desacuerdos, además incluso sienten que la relación y la convivencia les debilitan, desgastan, y desvitalizan, por lo que necesitan revisarlas cada tanto y modificar lo que ha dejado de funcionar. Las parejas que perduran afrontan distintos ciclos vitales y retos, como la crianza de los hijos, su crecimiento, su autonomía, la muerte de los padres, la vejez, etcétera, y a menudo necesitan movilizar grandes recursos para salir airosos y reforzar su vínculo. Convivir es mucho más que estar juntos, mucho más difícil, mucho más desgastante, mucho más movilizador pues requiere ingenio, creatividad y constancia para mantenernos unidos
La convivencia implica necesariamente la constitución de una lista de pactos que mientras no convivíamos no eran necesarios.
Por eso la convivencia representa en sí misma una gran puesta a prueba para el vínculo amoroso. Es muy diferente que nos peleemos y te lleve a casa y vuelva a la mía, o cuelgue el teléfono y no te llame hasta que se me pase, o no atienda el timbre para ignorarte, que discutir a rabiar pero dormir en la misma cama toda la noche”.(2 )
Aunque algunos son escépticos ante los vínculos actuales, pues tienen una duración cada vez más corta, hay hombres y mujeres que a los treinta años han tenido tres parejas e hijos con cada una, que sucede entonces?
En el mundo de los amores líquidos se plantea de esta manera; “el compromiso con otra persona, particularmente un compromiso incondicional como el de “hasta que la muerte nos separe, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, se parece cada vez más a una trampa que debe evitarse a cualquier precio”. ( 3)Significa que las parejas actuales no están dispuestas a soportar, sostener y equilibrar la relación porque hoy todo es desechable, es intercambiable entonces no necesitan esforzarse por permanecer juntas.
“La dependencia que ha cobrado rápidamente un matiz peyorativo, es la base de la responsabilidad moral hacia el otro” (3 )Esto también lo podemos observar en relaciones donde hay sexo sin amor, y parece que la apuesta es no enamorarse para no crear lazos, ni derechos, tampoco obligaciones. Se permanece junto al otro mientras no haya dificultades, de lo contrario buscan la salida fácil ya que la oferta afuera es impresionante.

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Cómo se originan los miedos y que podemos hacer para enfrentarlos

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El miedo es uno de los sentimientos más adversos que dominan la sociedad actual. Tanto el temor que nace de las circunstancias colectivas (desastres climatológicos, crisis económicas galopantes, guerras, aumento de la violencia y criminalidad) como los que surgen del interior nuestro (fobia, ansiedad, terror, angustia, pánico, incertidumbre). Con la creciente influencia de los medios de comunicación, se ha logrado mediatizar a las grandes mayorías mediante un incesante bombardeo con noticias salpicadas de agresiones con sesgos tendenciosos para hacerlos parecer más terribles de lo que en realidad son.
El miedo como respuesta de lucha o huida al estrés se originó con nuestros primeros ancestros, que debieron enfrentarse a amenazas que podían poner en riesgo su existencia. Se localiza en la parte más primitiva de nuestro cerebro, la que es responsable de enviarnos señales de alerta y de protegernos del peligro, de mantenernos a salvo y con vida.

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El miedo actualmente es el resultado de teñir el hecho presente con ideas, imágenes y experiencias negativas dolorosas o frustrantes de nuestro pasado construidas sobre la base de un almacén de recuerdos personales que cada uno alberga, llamado memoria, lo que no podemos descartar es que la mayoría son interpretaciones de sucesos exagerados o imaginarios.
Los Miedos más frecuentes: miedo al éxito, a la muerte, al fracaso, al compromiso, a la intimidad, a volar, a las alturas, a las arañas a hablar en público, a la obscuridad, a la soledad, entre otros más.
Analicemos el primero: el éxito se asocia con la responsabilidad y nos lleva al compromiso, trabajo y esfuerzo; por tanto rompe con la dependencia hacia algo o alguien. En pocas palabras es temor a la acción. Esta nos enfrenta a situaciones nuevas que nos alejan de la zona de confort en la que estamos. Las creencias deformadas que tenemos sobre el futuro lo vuelven intimidante y provocan que nos quedemos estacionados y lo justificamos diciendo “más vale malo conocido que bueno por conocer”, pero recuerda, “el que no arriesga, no gana.
“Y aunque el miedo parece tener muchas causas:. pero en últimas el miedo es el miedo del ego a la muerte, a la aniquilación. Para el ego la muerte está siempre a la vuelta de la esquina. En este estado de identificación con la mente, el miedo a la muerte afecta todos los aspectos de su vida. Por ejemplo algo que aparentemente resulta “trivial” y “normal” como la necesidad compulsiva de tener razón en una discusión, y hacer ver que el otro está equivocado-defendiendo la posición mental con la que usted se ha identificado-se debe al miedo a la muerte”(1 )

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Goleman en su texto el cerebro y la inteligencia emocional revisa la anatomía del cerebro y propone: “la amígdala es el punto desencadenante de la angustia, la ira, el impulso, el miedo, etc. Cuando ese circuito toma las riendas actúa como el “jefe malo” y nos conduce a realizar acciones de las que más tarde podemos arrepentirnos. La amígdala es el radar que detecta los peligros, si detecta una amenaza, en un instante toma el mando del resto del cerebro (en especial del córtex prefrontal) y sufrimos lo que se conoce como un secuestro amigdalar, la memoria deja de funcionar con normalidad, perdemos concentración y capacidad de aprendizaje. Al activarse este sistema de alarma sufrimos la clásica respuesta de lucha, huida o paralización, significa que la amígdala ha puesto en funcionamiento el eje hipotalámico hipofisiario, suprarrenal y el cuerpo sufre una descarga de hormonas del estrés, sobretodo cortisol y adrenalina. Resulta relevante aclara que la amígdala se equivoca con frecuencia, comete errores a menudo, en especial en la vida moderna, donde los peligros son simbólicos y no amenazas físicas”(3)
Las personas mayormente susceptibles al miedo son: las que han recibido maltrato psicológico, las que han enfrentado robos, las que cursan con trastornos nerviosos, las que son excesivamente perfeccionistas, , las que no practican ejercicio físico, las que viven en ambientes tóxicos con reglas confusas, de descalificación e invisibilidad. Las que tienen pensamiento mágico y dan explicaciones ilógicas a sucesos fuera de su comprensión, las que, las que guardan mucha culpa, odio, y resentimiento. En fin aquellas personas que se dejan arrastrar instintivamente por sus emociones y todas aquellas faltas de confianza en su ser interno y en la inteligencia divina.

Cuando hacemos frente a nuestros miedos, y entrenamos nuestra mente para restarles fuerza, o bien pedimos ayuda y recurrimos a terapias basadas en la inteligencia emocional (PNL, terapia cognitiva, hipnosis entre otras) ganamos autoestima, hay una sensación de autorrealización y ya nada nos podrá detener para lograr lo que más deseamos y merecemos.
Te invito a enfrentar tus miedos:
|”.-Cierra los ojos un momento y siente el miedo. ¿En qué parte del cuerpo lo sientes? Cércalo, no permitas que recorra todo el cuerpo, te dominará, tenlo en la mira. TÚ mandas. Sintiendo el miedo has lo siguiente:
2.-Pregúntate. Cierra los ojos para contestar. ¿A que le tengo miedo?.¿Qué puedo perder? ¿Sobreviviré con esta consecuencia?, lo más seguro es que si, rara vez se pierde o se gana todo ¿Qué puedo ganar? Después de obtener las respuestas es muy importante que te preguntes, ¿cuáles son las probabilidades de ganar más?: dando un paso hacia mi meta o quedándome paralizado sin ella?
Ponle nombre. Una vez que identificamos algo por su nombre, se vuelve algo ajeno a nosotros, disminuye de tamaño y es más fácil de vencer.
Ejemplo: a lo que le tengo miedo es a sentirme insuficiente y no digno de ser amado. Por lo que llamo a mi miedo “sentirme insuficiente”. Si permito que me domine este miedo es seguro que me sentiré insuficiente por no lograr lo que deseo, ya estoy viviendo eso a que tengo miedo.
Cuando lo identifico y le pongo nombre, el miedo pierde fuerza y gano confianza en mí mismo, me doy cuenta ahora de que lo que hago no puede disgustar a todas las personas; puede desagradar a algunas pero no a todas”(2)

 

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El día que no compro me siento mal

 

thMDN228C7Comprar produce un placer indescriptible, sobre todo cuando lo hacemos impulsivamente, pues resulta un poco amargo razonar ¿el por qué queremos una blusa más? si tenemos guardadas treinta, de las cuales solo cinco usamos con frecuencia.
Demasiada gente acude a tiendas cuando se siente ansiosa, triste, deprimida y sola. Entonces compra, compra y sigue comprando cosas que no necesita, que ya tiene, o que resultan excesivas. Si comprar requiere cierta dosis de inconciencia, tiene que ver con un ego al que necesitamos alimentar. Sabernos importantes, que somos alguien, que elegimos libremente, que asumimos nuestro gran poder con solo firmar.
En el mundo globalizado que habitamos somos equis y al parecer dejamos de serlo cuando un vendedor nos llama por nuestro nombre y apellido, salimos del anonimato para surgir como un don Enrique o Doctor Ruvalcaba, o Licenciado fulano. Nuestra hambre de pertenencia entra en escena, aunque esa necesidad de encajar en una sociedad post moderna nos obligue a acumular cosas.
Que saciamos cuando compramos? El sentirnos separados de los demás? El querer llenar uno o varios vacíos en lo más profundo de nuestro ser? El creer que al darnos nos estamos amando porque así dice el eslogan” “porque te lo mereces”, creer que lo adquirido nos vuelve interesantes, más populares, más guapos, atractivos y modernos?
Desear y necesitar no es igual, sin embargo frecuentemente decimos voy a tal o cual tienda porque necesito un vestido, como si tuviésemos una carencia. Nuestros deseos toman las riendas de muchas decisiones, porque lo hacemos desde nuestra esfera emocional.
Sin embargo cuando compramos algo, más bien estamos pagando por intangibles como son la belleza, la inteligencia, la pertenencia, el poder, la autenticidad y muchos otros más. Finalmente el comprar significa un estilo de vida.

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Para April Lane Bénson experta en el tema: “Tener más cosas no significa ser más feliz, sino ir más pesado. Lo que consumimos termina consumiéndonos”.
Es en la década de los noventa cuando la escritora Guadalupe Loaeza en sus libros: las niñas bien, las reinas de Polanco, Debo luego sufro y otros más, hace un análisis concienzudo sobre este fenómeno del consumo en todos sus niveles: no solo de cosas, también de diversión, de ocio, tiempo libre, de lugares donde se exhiben los bienes que dan estatus tales como son: salas de espectáculos, clubes, restaurantes, y todos aquellos donde transcurre la vida de una burguesía que nuestra querida escritora retrata con sentido del humor ameno e ingenioso. He aquí un párrafo en la presentación de Debo luego sufro: ” Guadalupe Loaeza ha creado personajes que les aqueja un mal tipificado por los psiquiatras como trastorno del control de los impulsos: compulsive shopping; buscan mediante las compras, subsanar carencias esenciales: la falta de un sentido concreto para sus vidas, de un auténtico conocimiento de quienes son y quienes les rodean. Pero esta es una conducta contraproducente. A las aflicciones radicales por el destino de la existencia, se suma el horror de los vauchers, de las fechas límite, de ser fichado en la versión moderna del Santo Oficio; El Buro Nacional de crédito”. (1)
“La era del vacío significa, en lo más profundo, la derrota de las grandes ideologías, de la historia, y al mismo tiempo, el advenimiento de un nuevo individualismo, marcado por el culto de la autonomía individual del cuerpo, por el culto del placer. Este proceso tiene como resultado un fenómeno de ansiedad y de comunicación de esa ansiedad. Esta nueva faceta del individualismo continúa desde hace varias décadas porque la sociedad de consumo y la comunicación se desarrolla siempre y cuando las grandes ideologías ya no pueden regresar. Vivimos una época marcada por el derrumbe de las grandes ideologías y las tradiciones, . Ya no existe el orden social y religioso que lo guiaba y que, de cierta manera le ayudaba a vivir”.(2)

 

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ACEPTAR LOS “NO” IMPLICA MADUREZ

 

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Me vuelvo iracundo cuando me dicen ¡no!
Frustración es posponer la gratificación de algo que deseamos para disfrutarse aún más cuando por fin se consigue.
Mucha gente alude a este término para designar a personas que no han logrado sus propósitos, es decir que no hay ganancias visibles que justifiquen sus esfuerzos. También para aquellos que viven con resentimiento por no haber logrado éxito, dinero, fama o suficiencia y que van por la vida salpicando de amargura a quienes les rodean.
La baja tolerancia a la frustración implica una actitud aversiva hacia todo lo desagradable, que funciona como una lente de aumento, amplificando el lado no deseado de cada situación. Lo feo es espantoso, lo malo es horrible, lo molesto es insoportable. De este modo la vida de estas personas está llena de tragedias y acontecimientos estresantes. Frecuentemente albergan sentimientos de ansiedad, tristeza, agitación, resentimiento, humillación y enfado se creen víctimas, se quejan continuamente, culpan a los demás y al mundo.

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Cuando reprueban un examen, los deja la novia o no obtienen likes en sus publicaciones se quieren suicidar ¿qué significa esto?, que hay una anemia emocional.
Algunas generaciones formamos a nuestros hijos con la creencia de que ellos no debían padecer por nada, cualquier deseo que ellos manifestasen nosotros de los debíamos de conceder, pues ellos no soportarían sufrimiento como pasó con nosotros. Hemos criado hijos intolerantes, mal agradecidos, tiranos, groseros, y sobretodo desnutridos emocionales ante cualquier tipo de obstáculo. Tolerar la frustración es aceptar < los no>, < muchos no>, <todos los no que la vida va ir poniendo en nuestro camino>.

Es generarnos recursos y lograr nuestros propósitos enfocando nuestras energías, es hacernos merecedores de un sinfín de oportunidades, experiencias y regalos que el universo no da por el simple hecho de existir. . Es saber que hay una ley de correspondencia y que todo lo que va, regresa, que no podemos recibir solamente, sino también nos toca devolver.

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Como padres podemos reafirmar en nuestros hijos el ser persistentes, tener autocontrol, automotivación, desempeño, que no se rindan ante las dificultades. Moldear actitudes de fortaleza ante las derrotas, ante los golpes, ante la adversidad. De lo contrario cualquier experiencia de este tipo los hará pedazos.
La gente con baja tolerancia a la frustración mantiene una serie de creencias que están condicionadas por su forma de ver el mundo e interpretar la realidad sin tener mucha conciencia de ello. Es decir, siguen manteniendo un modo inmaduro de ver las cosas, tal y como hacían en la infancia. Creen que tienen que obtener todo lo que quieren y para ello exigen, ordenan e insisten para que se satisfagan sus deseos a toda costa. Son irracionales, mandones, amargados, tiranos, déspotas. Personas con quienes la convivencia es una tortura.

La negativa a complacer todas las demandas de nuestros hijos, y muchos caprichos entre ellos, el posponer o aún más el retarlos a conseguir eso que desean mediante otras fórmulas ejercita en ellos el músculo de la tolerancia a la frustración son ingredientes de formación que les darán voluntad y carácter para enfrentarse al mundo que les toca vivir.

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METERSE AL DUELO CON TODAS SUS CONSECUENCIAS

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La biografía de toda persona, hombre o mujer, en cualquier edad, está sembrada de una sucesión de apegos, pérdidas y separaciones que le recuerdan, consciente o inconscientemente la precariedad y fragilidad del ser humano pero además de todo vínculo con los demás.
Vivir es ir diciendo adiós a las cosas .Es una lista de adioses y despedidas, de boletos de avión y de  tren volando en nuestros rostros.
Y es en la capacidad de experimentar, acomodar y asumir de una manera constructiva todo ese conjunto de pérdidas en las que el ser humano encontrará una de las mayores fuentes de energía para su crecimiento personal y para seguir enfrentándose a la vida con actitudes vitales sanas.

 Toda pérdida requiere de un duelo:

El duelo  según Jorge Bucay “ es el doloroso proceso normal de elaboración de una pérdida tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a la nueva realidad”
La autora Kübler Ros (1969- 1975) determina cinco etapas por las que se pasa en un proceso de duelo que son:
1  Etapa de Negación.-Es cuando la persona rechaza obstinadamente la posibilidad de muerte y en su desesperación busca otras opciones como curas mágicas, terapias exóticas, recursos sobrenaturales entre otras.
2  Etapa de la Ira.-Es cuando el enfermo se percata de que está próxima la muerte sin remedio y las personas sienten que sus planes y sueños no se realizaran provocando la aparición de emociones como ira, resentimiento y envidia.
3  Etapa de Negociación.- Existe un acercamiento con el poder superior (Dios, o en quien se crea) realizando promesas en una especie de ganar tiempo buscando un alivio al dolor.
4 Etapa de Depresión.- Cuando el enfermo se percata de que el tiempo se está acabando se lamenta las pérdidas que hayan ocurrido por separaciones de familia, amigos y demás.
5  Etapa de Aceptación.-En esta se acepta y espera con tranquilidad y serenidad el desenlace y los familiares alcanzan la resignación.
Estas etapas no siempre se presentan en todos los casos y en el orden que se comentan si no que pueden variar de acuerdo a los factores personales culturales, religiosos y filosóficos que cada sujeto vive. Lo que en general buscan las personas es poner en orden los asuntos de su vida y es común la búsqueda de parientes y amigos para despedirse, pedir perdón por rencillas, faltas y esto deja un legado de sabiduría y conformidad a los seres queridos que atraviesan por este trance.”(1 )
La ayuda que se requiere por quienes pasan el duelo es escucha activa y empática para acompañarles en la superación de la pérdida además de propiciar la reflexión, brindando apoyo moral y conocimiento profundo de lo que se está experimentando.
El duelo es un proceso y no un estado. Por eso, después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que podemos llevar a cabo quienes decidimos acompañar al doliente.
• Familiarizarse con el proceso de duelo para acompañar al que sufre con un mayor equilibrio y serenidad.
• Evitar las frases hechas, repetir palabras no sirve de mucho es mejor es el silencio o el contacto físico
• Sugerir la ayuda de un profesional especializado cuando intuimos que existe el riesgo de que el duelo pueda prolongarse o hacerse crónico.
• Cultivar los recuerdos, permitiéndoles evocar los momentos positivos vividos junto a la persona desaparecida; así también se puede alternar los aspectos negativos, para completar el sentimiento y la verdad total respecto a la persona ausente.
• Buscar la objetividad al elegir y tomar decisiones, ya que la persona en duelo se encuentra muy confundida y a veces fuera de su centro durante algún tiempo.
Respetar la diversidad de reacciones, ya que el duelo es una experiencia universal, pero que cada uno la vive de un modo extremadamente personal.
• Promover un clima de esperanza.
• Acompañarle a descubrir nuevos horizontes, nuevos motivos y relaciones, invitándole a que poco a poco vaya saliendo del aislamiento y la pena ocupándose también de otros sentimientos y necesidades de los demás y de sus familiares cercanos.
Cuando nos entregamos al duelo y nos permitimos abrazarlo completamente, abriendo nuestro corazón, dando rienda suelta a todo lo que sentimos, y aceptamos nuestras emociones sin juzgarlas. Experimentamos en toda su magnitud nuestro dolor, nuestro vacío, nuestra orfandad y es gracias a este tiempo que entramos a sentir en él de forma absoluta lo que nos hará posible salir de él más rápido y a su vez mas integrados y con capacidades futuras para enfrentarnos a situaciones similares.
El objetivo de establecer contacto con nuestra desolación es favorecer la curación, no escapar de ella, no es un atajo para saltarse ninguna de las fases del proceso de curación. Debe ser más bien un enriquecimiento para sanar, una fuente de la cual se puede extraer consuelo y estímulo.
Honrar los sentimientos significa que al advertir nuestras emociones de forma pura y simple, tengamos conciencia de ellas. Si estás triste, date permiso de estarlo, si estás feliz, permítete estarlo. Los sentimientos, no son peligrosos. La mayoría de las personas descubren que una vez que comienzan a sentir, no es tan terrible como temían. Cuanto más aprenda yo a soltar más fácil va a ser que el crecimiento se produzca, dejo algo dolorosamente para dar lugar a lo nuevo que me espera.
Sanar es soltar, dejar ir, permitir que se vaya la tristeza, el dolor, los hubiera y también los debería, es darnos permiso de aceptar nuestro pasado, tal y como fue, con la convicción de que en el presente podemos modificar lo que si se puede cambiar.
Sanar requiere el coraje de volvernos a enamorar de nuestra vida, requiere de la sabiduría para aceptar nuestra nueva condición, volver a instalarnos en el presente poniendo en la mesa todo lo aprendido y continuar desarrollando nuestro enorme potencial que con esta experiencia seguramente se habrá incrementado.
Es abrirnos para la ternura del hoy sin tener la sensación de estar traicionando a quien ya se fue. Valorar que sucedió, -que estuvo conmigo-, -que me perteneció una parte de su ser, de su tiempo, y eso que compartimos juntos le dio sentido a mi vida, en su tiempo y forma, con quien probablemente aprendí también muchas cosas. Permitir soltar no es olvidar, ni desear borrar las huellas del ausente, es aceptar que estuvo en mi vida, que sigue siendo parte de mí y que ahora debo aprender a vivir sin su presencia física.

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La escritura, como instrumento de sanación puede servir pues se trata de volcar en ella todas las emociones reprimidas. Lo que harás es una especie de escritura libre, a vuelta pluma, o automática, siguiendo el discurrir de la conciencia cuando estés conectado con tus sentimientos, esto es inspirado, permite sacar todo lo que está atorado, ya que seguramente vas a hacer grandes descubrimientos, es decir que te van a caer muchos veintes. El sentido que tiene este ejercicio es el de desconectar algunos de nuestros censores para poder decir lo que necesitamos decir.”(3 )

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YA CUMPLE 40 MI NENE

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Es frecuente escuchar decir a algunas mujeres; “mi hijo será un gran profesionista”, “él si va a lograr ser alguien”, “no un pelagatos”, “él no va a sufrir las miserias que yo pase”, “yo quiero que haya un doctor en la familia y ese va ser mi hijo”.
Y al referirse a su relación afectiva con el niño suelen llamarle mi rey, papá, mi razón de vivir, el dueño de mi corazón, mi príncipe azul, mi gran amor, mi bebé, la luz de mis ojos y muchos otros más.
Este fenómeno es observable en mujeres jefes de familia, en parejas separadas, en núcleos familiares donde el padre es periférico, en parejas que necesitan un tercero para arrinconarse uno a otro, así también donde prevalece un clima de hostilidad, y de insatisfacción.
Son personas con profundas carencias afectivas que ven en el hijo a su salvador, depositando en el la responsabilidad de compensarles dichas carencias. Quizá aun sin haber nacido este nuevo ser ya empieza a cargar con las demandas, con las expectativas, con frustraciones, con idealizaciones que la madre le va ir adjudicando.
Mamá se dedicara en cuerpo y alma a mimarlo y sobre-protegerlo. Es frecuente que este pequeño comparta la habitación y la cama con mamá hasta muy entradito en años.
No es de extrañar que un hijo con este tipo de madre difícilmente logrará tener una vida propia más bien estará para complacer, para halagar, para hacer feliz, para llenarle todos los vacíos y necesidades a su madre. De forma inconsciente se establece un contrato entre madre e hijo para que así vivan sus vidas sin poder el hijo reclamar ni rebelarse contra el ser que le dio la vida.
Cuando se hacen adultos no nos sorprende que este tipo de hijos permanezcan en la casa de mamá o con ambos padres y peor aún que sigan dependiendo económicamente y emocionalmente de ellos.
Así también que tengan muchas dificultades para entablar relaciones de pareja, o para permanecer con ellas por tiempos prolongados y sin querer adquirir cualquier tipo de responsabilidad.
Si mamá no tiene pareja también será una calamidad que logre algo para ella, Su energía no está disponible para ser mirada por los hombres que la rodean, quizá lo intente muchas veces y siempre se estará auto-saboteando. Pues la pareja de mamá es su hijo, la pareja del hijo es mamá simbólicamente hablando, hay de por medio un contrato grabado en el subconsciente que sigue vigente.
El fenómeno a observar aquí en este tipo de problemáticas es que las energías están mal distribuidas y los lugares que se ocupan no son los que corresponden, hay una mala alineación. El bebé de mamá dejó de serlo hace muchos años y no se cortó el cordón umbilical.
No hay malas intenciones, no se hace para perjudicar al hijo, es el desconocimiento del cómo instalamos creencias, de cómo movemos nuestras energías, porque la palabra es una energía. Porque de tanto repetirle al niño algunas frases como las arriba mencionadas estas terminan convirtiéndose en verdades absolutas que rigen su vida.
Tomar al hijo como lo que es, devolverle su autonomía, renunciando a lealtades absurdas y ponernos cada uno en el lugar que nos corresponde es un trabajo de constelaciones familiares. Haber dado vida a nuestros hijos no nos da ningún derecho a coartarles la libertad de ser, de equivocarse, de tener metas distintas, sueños, ilusiones y vidas diferentes.

Es urgente que las mujeres encontremos nuestro sentido de vida en diferentes   ámbitos y que nuestra autorrealización no esté emparentada exclusivamente con la maternidad.

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