El día que no compro me siento mal

 

thMDN228C7Comprar produce un placer indescriptible, sobre todo cuando lo hacemos impulsivamente, pues resulta un poco amargo razonar ¿el por qué queremos una blusa más? si tenemos guardadas treinta, de las cuales solo cinco usamos con frecuencia.
Demasiada gente acude a tiendas cuando se siente ansiosa, triste, deprimida y sola. Entonces compra, compra y sigue comprando cosas que no necesita, que ya tiene, o que resultan excesivas. Si comprar requiere cierta dosis de inconciencia, tiene que ver con un ego al que necesitamos alimentar. Sabernos importantes, que somos alguien, que elegimos libremente, que asumimos nuestro gran poder con solo firmar.
En el mundo globalizado que habitamos somos equis y al parecer dejamos de serlo cuando un vendedor nos llama por nuestro nombre y apellido, salimos del anonimato para surgir como un don Enrique o Doctor Ruvalcaba, o Licenciado fulano. Nuestra hambre de pertenencia entra en escena, aunque esa necesidad de encajar en una sociedad post moderna nos obligue a acumular cosas.
Que saciamos cuando compramos? El sentirnos separados de los demás? El querer llenar uno o varios vacíos en lo más profundo de nuestro ser? El creer que al darnos nos estamos amando porque así dice el eslogan” “porque te lo mereces”, creer que lo adquirido nos vuelve interesantes, más populares, más guapos, atractivos y modernos?
Desear y necesitar no es igual, sin embargo frecuentemente decimos voy a tal o cual tienda porque necesito un vestido, como si tuviésemos una carencia. Nuestros deseos toman las riendas de muchas decisiones, porque lo hacemos desde nuestra esfera emocional.
Sin embargo cuando compramos algo, más bien estamos pagando por intangibles como son la belleza, la inteligencia, la pertenencia, el poder, la autenticidad y muchos otros más. Finalmente el comprar significa un estilo de vida.

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Para April Lane Bénson experta en el tema: “Tener más cosas no significa ser más feliz, sino ir más pesado. Lo que consumimos termina consumiéndonos”.
Es en la década de los noventa cuando la escritora Guadalupe Loaeza en sus libros: las niñas bien, las reinas de Polanco, Debo luego sufro y otros más, hace un análisis concienzudo sobre este fenómeno del consumo en todos sus niveles: no solo de cosas, también de diversión, de ocio, tiempo libre, de lugares donde se exhiben los bienes que dan estatus tales como son: salas de espectáculos, clubes, restaurantes, y todos aquellos donde transcurre la vida de una burguesía que nuestra querida escritora retrata con sentido del humor ameno e ingenioso. He aquí un párrafo en la presentación de Debo luego sufro: ” Guadalupe Loaeza ha creado personajes que les aqueja un mal tipificado por los psiquiatras como trastorno del control de los impulsos: compulsive shopping; buscan mediante las compras, subsanar carencias esenciales: la falta de un sentido concreto para sus vidas, de un auténtico conocimiento de quienes son y quienes les rodean. Pero esta es una conducta contraproducente. A las aflicciones radicales por el destino de la existencia, se suma el horror de los vauchers, de las fechas límite, de ser fichado en la versión moderna del Santo Oficio; El Buro Nacional de crédito”. (1)
“La era del vacío significa, en lo más profundo, la derrota de las grandes ideologías, de la historia, y al mismo tiempo, el advenimiento de un nuevo individualismo, marcado por el culto de la autonomía individual del cuerpo, por el culto del placer. Este proceso tiene como resultado un fenómeno de ansiedad y de comunicación de esa ansiedad. Esta nueva faceta del individualismo continúa desde hace varias décadas porque la sociedad de consumo y la comunicación se desarrolla siempre y cuando las grandes ideologías ya no pueden regresar. Vivimos una época marcada por el derrumbe de las grandes ideologías y las tradiciones, . Ya no existe el orden social y religioso que lo guiaba y que, de cierta manera le ayudaba a vivir”.(2)

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EL SUICIDIO ES UNA “ESCAPE” DEFINITIVO A UN PROBLEMA TEMPORAL

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El suicidio supone quitarse voluntariamente la vida. El término equivale a matarse a sí mismo. Renunciar a la vida en el momento que se vuelve insoportable.
El suicidio está considerado como un acto biológico, psicológico y social. En cuanto a lo biológico, la deficiencia de la serotonina (un neurotransmisor del cerebro) se encuentra presente en la conducta impulsivo-destructiva. Se invoca además a factores genéticos tales como un historial familiar de suicidios. Con relación a lo psicológico, la depresión, la desesperanza y la impotencia se consideran las causas más comunes. También lo es la pérdida de un ser querido, o una situación que no se tolera.
El suicidio entre adolescentes se ha convertido en un problema de salud, observándose un dramático incremento de sus tasas, fundamentalmente más en hombre que mujeres.
Diversas estadísticas ubican al suicidio como la cuarta causa de muerte.

Un futuro amenazante

Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr éxito, pesimismo en lo que se refiere al dinero y otros miedos en su proceso de crecimiento. Para algunos adolescentes el divorcio de sus padres, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos profundamente e intensificarles la incertidumbre acerca de sí mismos y una visión dramática de su futuro. Para algunos adolescentes, el suicidio aparenta ser una solución a todas las problemáticas mencionadas.

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que nosotros los padres podemos identificar para darles un adecuado seguimiento. Cuando tenemos dudas de que el niño o el joven pudiesen tener un problema serio, un examen siquiátrico puede ser de gran ayuda.
Si el niño o adolescente dice yo me quiero matar o yo me voy a suicidar, hay que tomarlo muy en serio y llevarlo de inmediato a un profesional de la salud mental capacitado. La gente a menudo se siente incómoda hablando sobre la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio, esto le hará sentir apoyado ya que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus dificultades y preocupaciones.

Entre los factores importantes en la evaluación de riesgo del suicidio debemos considerar algunos focos rojos que a continuación se proponen: se enoja con mucha facilidad, pasa de estar eufórico a la depresión, no tolera observaciones a su forma de ser pues las percibe como críticas, responsabiliza a su entorno de su baja autoestima, la pareja y amigos resultan imprescindibles todo el tiempo, pues no sabe estar solo, se cree el centro del universo y que toda la gente está pendiente de lo que dice y hace, tiene ataques de ira y golpea, avienta, rompe lo que encuentra a su paso. Come, bebe, habla de forma compulsiva. No hay términos medios, suele irse a los extremos.
Las actitudes suicidas que son? : Son gritos desesperados para recibir ayuda? Son formas de recibir atención?, Son actos de cobardía?, Son sentimientos y pensamientos insoportables ante una vida carente de sentido?, es no encajar en los patrones de felicidad que la vida actual nos impone? Es percibirse víctimas de una familia, del sistema, del mundo y como respuesta la venganza para provocar culpa? Es narcisismo llevado a sus últimas consecuencias? Es chantaje emocional? Cabe preguntarse ¿qué es lo que el suicida nos está trasmitiendo de manera encubierta?

A veces no son las situaciones reales, más bien lo que están pensando.

La mayoría de adolescentes entrevistados tras un intento de suicidio dicen que lo hicieron porque estaban intentando escapar de una situación que se sentían incapaces de afrontar o les parecía imposible de superar, o porque deseaban acabar de una vez por todas con los insoportables pensamientos y sentimientos que tanto les atormentaban. Cabe preguntar aquí ¿qué clase de pensamientos y sentimientos son los que predominan?: impotencia, inutilidad, pesimismo, apatía, desesperación, tristeza, auto-compasión, desmerecimiento, desolación y muchos otros más.
Algunas personas que ponen fin a sus vidas o intentan suicidarse pretenden escapar de sentimientos de rechazo, dolor o pérdida. Otros están enfadados, avergonzados o se sienten culpables por algo. A algunos les preocupa decepcionar a sus amigos o familiares. Y otros se sienten no queridos, poco agraciados, excluidos, maltratados o que son una carga para los demás. Existen también los que tienen trastornos de personalidad, con grande necesidad de castigar a sus padres, a su pareja, a los amigos y a sí mismos.
Cuando se está deprimido
La depresión hace que la gente se focalice mayoritariamente en los fracasos y decepciones, visualice la cara negativa de las situaciones, disminuya sus propias capacidades y su valía personal. Una persona con una fuerte depresión es incapaz de percibir la posibilidad de que las cosas puedan salirle bien y está convencida de que nunca volverá a ser feliz además de que su situación va empeorar aún más.
La depresión afecta a los pensamientos de una persona de tal modo que la persona es incapaz de ver la forma o formas de superar sus problemas. Es como si la depresión pusiera un filtro en el pensamiento de la persona deprimida que distorsiona las cosas. Por eso las personas deprimidas no se dan cuenta de que el suicido es una “solución” permanente a un problema temporal. Un adolescente deprimido puede sentir que no hay ninguna otra forma de escapar de sus problemas, de aliviarse el dolor emocional o de comunicar su desesperación y su profunda infelicidad.
A veces, las personas que se plantean el suicidio ni siquiera son conscientes de que cursan con un estado depresivo.
Un gran número de personas deprimidas se refugian en las drogas y el alcohol, sustancias que utilizan como vía de escape. Pero no son conscientes de los efectos depresivos que las drogas y el alcohol tienen sobre el cerebro.
Aparte de tener efectos depresivos, las drogas y el alcohol alteran la capacidad de raciocinio de la persona. Interfieren con su capacidad de valorar los riesgos, hacer buenas elecciones y pensar en soluciones sensatas a los problemas reales. Muchos intentos de suicidio ocurren bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

Qué se puede hacer?
Los terapeutas y profesionales de la salud pueden proporcionar apoyo emocional ayudando a los adolescentes a desarrollar sus habilidades de afrontamiento y contención para estar en condiciones de enfrentar dichos problemas. En todos los casos mencionados es recomendable participar en grupos de apoyo que tengan problemas similares a los suyos.
Es recomendable también el ejercicio físico, una alimentación balanceada y en horarios establecidos, tener charlas familiares de sobremesa, contar con grupos de referencia, salir a la calle y no permanecer en casa todo el tiempo. Tener una mascota y dedicar tiempo a pasear, jugar y alimentarla. Ser selectivo con nuestras amistades, a veces lejos de ayudarnos nos pierden más.

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Infidelidad es Deslealtad?

 

 

05277g-evitar-infidelidad-parejaLa infidelidad no solo es engañar o quebrantar un código moral, es lastimar, herir y destruir al semejante” Walter Riso
La palabra Infidelidad proviene de in que significa no y fiel que es igual a fe o creer
En el seno de una pareja la infidelidad equivale a traicionar el acuerdo de exclusividad pactado de forma implícita o explícita en el que mi pareja y yo nos hemos comprometido a respetar nuestra promesa de no mentir ni ocultar y especialmente mantener relaciones sexuales solo entre nosotros.
Tomando en consideración que un gran número de matrimonios estables y funcionales, con una estructura definida se han desbaratado por causa de la infidelidad, cabe preguntarse si debemos revisar que el cumplimiento de un pacto siga siendo un cimiento significativo para mantener una relación conyugal favorable. En gran medida porque a demasiadas parejas les resulta inadmisible, con daños irreparables que culminan en la separación de las mismas.
Pero ¿en qué consiste un acto de infidelidad? Tener una cita formal?, ¿platicar de manera continua?, ¿ir a bailar, cenar, tomarse unos tragos?, ¿tener relaciones sexuales? ,¿besarse solamente?,¿ pensar en la otra persona y tener fantasías con ella?. Estoy de acuerdo en que cada pareja debe hablar y dejar bien claro el tema.
Una amiga confiesa que cuando su marido empieza a hablar con mucha emoción de una compañera de trabajo esto le causa dolor de estómago pues es un aviso de que hay algo más que atracción entre ellos.
Las causas de la infidelidad humana son múltiples: Podemos considerar prioritariamente la historia erótica individual y después un conjunto de probables causas; prestigio social machista, tendencia a repetir ejemplos familiares de variabilidad( abuelos y padres con hijos desparramados) insatisfacción en muchos aspectos, monotonía, curiosidad, búsqueda de novedad,, venganza, desenamoramiento, soledad, necesidad de amor, comunicación deficiente, , miedo a la intimidad, irresponsabilidad, abandono emocional, entre muchos otros más.
Hay causas que dependen de la relación de pareja como son una deficiente comunicación, incumplimiento de expectativas, pérdida de la confianza, desajustes y conflictos emocionales sin resolver.
Por ejemplo hay hombres y mujeres que tienen fantasías sexuales y que por temor a ofender al otro se los reservan pero viven su vida íntima con demasiada frustración. Un gran número de parejas ejercen venganza negándose a tener sexo cuando hay desacuerdos, malos entendidos, enojo o recelo.
Cuando se debilita la confianza entre los dos también es frecuente la negativa a hablar de necesidades, preocupaciones, de lo que se observa e interp yreta guardarse muchas cosas, acumular tensión y con todo esto se empiezan a sumar pretextos para salir a buscar afuera lo que no hay en casa.

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La infidelidad puede considerarse como un mecanismo de evitación o disminución de la relación afectiva profunda con la pareja, es una especie de búsqueda de libertad ante una especie de “yugo” que provoca ansiedad asfixiante a la que se responde con ambigüedad pues se desea y teme al mismo tiempo.
La infidelidad también tiene como origen la insatisfacción personal, pues la persona tiene conflictos sin resolver a nivel individual mismos que se irán agravando cuando se sumen además otros conflictos propios de su relación.
La falta de intimidad es otra causa. No querer propiciar acercamientos con el cónyuge. Pues como lo explica Mc Cary 1968 “La intimidad es la espina dorsal del amor. Con la intimidad en una relación amorosa, los potenciales de la gratificación sexual son extraordinarios Los seres humanos no buscamos muchas relaciones amorosas, más bien buscamos relaciones significativas, que solo la intimidad es capaz de proporcionar.

El psicólogo estadounidense Aaron T. Beck señaló que” la infidelidad conyugal, a pesar de ser bastante común, causa un efecto tan traumático en el consorte ofendido debido al significado simbólico de la «aventura». Esto debido al pensamiento polar de todo-o-nada, en donde se concluye que una pareja es totalmente fiel o totalmente infiel sin cabida a puntos intermedios. También destacó que es común una visión negativa de la infidelidad, pues suele ser equiparada con palabras descriptivas como: traición, engaño, perfidia; lo que genera una «percepción catastrófica» de ocurrir. Además, expuso que un efecto frecuente tras descubrir una infidelidad es la devaluación no de la pareja sino de la propia persona, manifestando dudas sobre el atractivo y la suficiencia mediante pensamientos automáticos como «fracasé», «no sirvo para nada», «nadie me necesita», etc. Por otra parte, afirmó que la infidelidad no necesariamente es la causa de debilitamiento de una relación, sino que incluso puede ser el síntoma de una relación ya vacilante”.
Cuando nos enamoramos pensamos que hallamos por fin nuestro “ideal” que nos complementa y satisface en muchos aspectos. Pero a veces detrás de esa búsqueda de la perfección se encuentra el miedo a la decepción insoportable y el engaño, si la relación no cumple del todo nuestras expectativas.
Resultados graves y aplastantes derivan de apostarle todo al estado de enamoramiento donde no podemos ser objetivos para mirar nuestro vínculo amoroso como un proceso evolutivo donde ambos somos responsables de su desarrollo y plenitud, sino más bien como una apuesta donde nos estamos jugando expectativas, ilusiones, buena fe, fantasías y creencias que a veces ni siquiera se han hablado y que resultan inalcanzables.
Esto presupone el fin de la vida amorosa de quienes han sido víctimas de la infidelidad pues pierden la confianza en sí mismo(a)s y en el género opuesto.

Walter Riso afirma: “la fidelidad es un acto de voluntad, no del corazón”
El amor es posible cuando existe un cierto grado de desarrollo individual y confianza en uno mismo, esto es resultado de una evolución psicológica que logramos cuando hemos madurado emocionalmente y además podemos respetarnos y amarnos.
Walter Riso, Jugando en el fuego, edit. Oceano
Beck, Aaron T. (2010). «Con el amor no basta: Cómo superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de la pareja». México: Paidós. ISBN 978-968-853-170-9.
https://es.wikipedia.org/wiki/Infidelidad

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METERSE AL DUELO CON TODAS SUS CONSECUENCIAS

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La biografía de toda persona, hombre o mujer, en cualquier edad, está sembrada de una sucesión de apegos, pérdidas y separaciones que le recuerdan, consciente o inconscientemente la precariedad y fragilidad de todo vínculo y de toda realidad.
Vivir es ir diciendo adiós a las cosas .Es una lista de adioses y despedidas, de boletos de tren volando en nuestros rostros.
Y es en la capacidad de experimentar, acomodar y asumir de una manera constructiva todo ese conjunto de pérdidas en las que el ser humano encontrará una de las mayores fuentes de energía para su crecimiento personal y para seguir enfrentándose a la vida con actitudes vitales sanas.

El duelo  según Jorge Bucay “ es el doloroso proceso normal de elaboración de una pérdida tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a la nueva realidad”
La autora Kübler Ros (1969- 1975) determina cinco etapas por las que se pasa en un proceso de duelo que son:
 Etapa de Negación.-Es cuando la persona rechaza obstinadamente la posibilidad de muerte y en su desesperación busca otras opciones como curas mágicas, terapias exóticas, recursos sobrenaturales entre otras.
 Etapa de la Ira.-Es cuando el enfermo se percata de que está próxima la muerte sin remedio y las personas sienten que sus planes y sueños no se realizaran provocando la aparición de emociones como ira, resentimiento y envidia.
 Etapa de Negociación.- Existe un acercamiento con el poder superior (Dios, o en quien se crea) realizando promesas en una especie de ganar tiempo buscando un alivio al dolor.
 Etapa de Depresión.- Cuando el enfermo se percata de que el tiempo se está acabando se lamenta las pérdidas que hayan ocurrido por separaciones de familia, amigos y demás.
 Etapa de Aceptación.-En esta se acepta y espera con tranquilidad y serenidad el desenlace y los familiares alcanzan la resignación.
 Estas etapas no siempre se presentan en todos los casos y en el orden que se comentan si no que pueden variar de acuerdo a los factores personales culturales, religiosos y filosóficos que cada sujeto vive. Lo que en general buscan las personas es poner en orden los asuntos de su vida y es común la búsqueda de parientes y amigos para despedirse, pedir perdón por rencillas, faltas y esto deja un legado de sabiduría y conformidad a los seres queridos que atraviesan por este trance.
 La ayuda que se requiere por quienes pasan el duelo es escucha activa y empática para acompañarles en la superación de la pérdida además de propiciar la reflexión, brindando apoyo moral y conocimiento profundo de lo que se está experimentando.
El duelo es un proceso y no un estado. Por eso, después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que podemos llevar a cabo quienes decidimos acompañar al doliente.
• Familiarizarse con el proceso de duelo para acompañar al que sufre con un mayor equilibrio y serenidad.
• Evitar las frases hechas, repetir palabras no sirve de mucho es mejor es el silencio o el contacto físico
• Sugerir la ayuda de un profesional especializado cuando intuimos que existe el riesgo de que el duelo pueda prolongarse o hacerse crónico.
• Cultivar los recuerdos, permitiéndoles evocar los momentos positivos vividos junto a la persona desaparecida; así también se puede alternar los aspectos negativos, para completar el sentimiento y la verdad total respecto a la persona ausente.
• Buscar la objetividad al elegir y tomar decisiones, ya que la persona en duelo se encuentra muy confundida y a veces fuera de su centro durante algún tiempo.
• Respetar la diversidad de reacciones, ya que el duelo es una experiencia universal, pero que cada uno la vive de un modo extremadamente personal.
• Promover un clima de esperanza.
• Acompañarle a descubrir nuevos horizontes, nuevos motivos y relaciones, invitándole a que poco a poco vaya saliendo del aislamiento y la pena ocupándose también de otros sentimientos y necesidades de los demás y de sus familiares cercanos.
Cuando nos entregamos al duelo y nos permitimos abrazarlo completamente, abriendo nuestro corazón, dando rienda suelta a todo lo que sentimos, y aceptamos nuestras emociones sin juzgarlas. Experimentamos en toda su magnitud nuestro dolor, nuestro vacío, nuestra orfandad y es gracias a este tiempo que entramos a sentir en él de forma absoluta lo que nos hará posible salir de él más rápido y a su vez mas integrados y con capacidades futuras para enfrentarnos a situaciones similares.
El objetivo de establecer contacto con nuestra desolación es favorecer la curación, no escapar de ella, no es un atajo para saltarse ninguna de las fases del proceso de curación. Debe ser más bien un enriquecimiento para sanar, una fuente de la cual se puede extraer consuelo y estímulo.
Honrar los sentimientos significa que al advertir nuestras emociones de forma pura y simple, tengamos conciencia de ellas. Si estás triste, date permiso de estarlo, si estás feliz, permítete estarlo. Los sentimientos, no son peligrosos. La mayoría de las personas descubren que una vez que comienzan a sentir, no es tan terrible como temían. Cuanto más aprenda yo a soltar más fácil va a ser que el crecimiento se produzca, dejo algo dolorosamente para dar lugar a lo nuevo que me espera.
Sanar es soltar, dejar ir, permitir que se vaya la tristeza, el dolor, los hubiera y también los debería, es darnos permiso de aceptar nuestro pasado, tal y como fue, modificando en el presente lo que sí se puede cambiar.
Sanar requiere el coraje de volvernos a enamorar de nuestra vida, requiere de la sabiduría para aceptar nuestra nueva condición, volver a instalarnos en el presente poniendo en la mesa todo lo aprendido y continuar desarrollando nuestro enorme potencial que con esta experiencia seguramente se habrá incrementado.
Es abrirnos para la ternura del hoy sin tener la sensación de estar traicionando a quien ya se fue. Valorar que sucedió, -que estuvo conmigo-, -que me perteneció una parte de su ser, de su tiempo, y eso que compartimos juntos le dio sentido a mi vida, en su tiempo y forma, con quien probablemente aprendí también muchas cosas. Permitir soltar no es olvidar, ni desear borrar las huellas del ausente, es aceptar que estuvo en mi vida, que sigue siendo parte de mí y que ahora debo aprender a vivir sin su presencia física.

 

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La escritura, como instrumento de sanación puede servir pues se trata de volcar en ella todas las emociones reprimidas. Lo que harás es una especie de escritura libre, a vuelta pluma, o automática, siguiendo el discurrir de la conciencia cuando estés conectado con tus sentimientos, esto es inspirado, permite sacar todo lo que está atorado, ya que seguramente vas a hacer grandes descubrimientos, es decir que te van a caer muchos veintes. El sentido que tiene este ejercicio es el de desconectar algunos de nuestros censores para poder decir lo que necesitamos decir.

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Dar una segunda oportunidad

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En el cofre de recuerdos afectivos perduran recuerdos de las parejas que más nos amaron, las que nos transformaron, también así las que nos lastimaron.

Si en tiempos pasados tuviste con alguien una muy buena relación puedes sentirte satisfecho y hasta orgulloso, porque esta suele es la mejor versión   ante tu pareja en turno, así que la idealizas y le cuelgas muchas virtudes que a lo mejor ni siquiera fueron ciertas, también es una fuente de seguridad pues recurres a dicha persona para recordarle a tu pareja actual que hubo alguien que te valoró más, que te quiso más, aunque desafortunadamente se haya ido.

Y otra de nuestras fantasías que se asoma de vez en cuando es qué sucedería si tal o cual pareja viniese a buscarme para pedirme una segunda oportunidad: ¿Es válido dárnosla?, son de mal gusto los segundos tiempos?¿que es lo peor que puede pasar?

El paso del tiempo junto con todas las experiencias vividas nos transforman, pero no todos cambiamos de la misma forma ni en el mismo nivel. Así puede suceder que de la persona de la que me enamore hace diez años e incluso hace dos ya no sea la misma, ni tampoco yo. Podemos transformarnos en la mejor versión de nosotros, podemos quedarnos atorados sin hallar un rumbo. Habrá cambios que nos ayuden a florecer, habrá cambios que nos dañen, nuestra evolución puede tomar diferentes caminos y por todo ello también es posible que descubramos que nuestro gran amor de antaño es ahora un ente raro alejado de esa extraordinaria persona de la que un lejano día me enamore.

También puede pasar que el reencuentro con esa mi pareja sea de lo más valioso que me esté pasando, cuando percibo que me siento tan bien, como si el tiempo no haya pasado, y que esos cambios que se operaron en cada uno de nosotros nos acerquen todavía más .

Nuestro camino evolutivo suele ser caprichoso, a veces encontramos personas y condiciones inmejorables de superar conflictos que hemos arrastrado desde nuestra infancia y es que gracias a esto porque creamos resiliencia, nos volvemos más fuertes y más hábiles pero también más comprensivos y bondadosos. También suele suceder lo contrario que las circunstancias con las que hemos tenido que lidiar incrementen nuestra condición de desamparo, de conflicto y que esto de lugar a una situación de estancamiento. En definitiva; no solo que ya no me parezco al que fui, sino además me desdibujo frente a los que me conocieron en otras épocas. Con quien va a ser más fácil que me relacione? Con aquellas personas con las que vibro en la misma frecuencia, desconfianza atrae desconfianza, pobreza de corazón igual, deshonestidad atrae más deshonestidad. Todos elaboramos siendo niños un estilo afectivo afirma  Boris Cyrulnik (1) y es el que determina la forma en que nos perciben los demás y a la vez percibimos nosotros.

“El estilo afectivo adquirido y el sentido atribuido a la herida constituyen por tanto el capital mental con el que la persona se representa su implicación futura, y también el capital mental con el que responderá a ella. Algunos ejemplos son: Vínculo seguro son los que se desenvuelven mejor, vinculo de evitación son aquellos a quienes les da miedo expresar sus emociones, vínculo ambivalente son los que por angustia agreden a quien aman, Vinculo angustiado son los que solo se sienten bien si aprisionan el objeto de su amor, vínculo desorganizado corresponde a los que siempre se encuentran desamparados, tienen pocos amigos a causa de sus relaciones difíciles”

Entonces no es casual que atraiga a determinado tipo de personas, pues de la forma en que me manifiesto, actúo, me trato a mi mismo y+ trato a los demás será el tipo de relación y  de pareja que podre establecer.

Si hemos podido gestionar nuestras carencias, debilidades, vacíos, y limitaciones en consonancia con nuestras relaciones familiares y de pareja, sin duda hemos logrado evolucionar y esto nos dará oportunidades de relaciones más satisfactorias.

Entonces mi decisión de volver o no con mi ex no puede estar basada en mis emociones, o en los recuerdos, tiene que ver con la forma en que hemos evolucionado cada uno, cada una de las experiencias que tuvimos alguna marca habrán dejado ya sea para bien o para mal, en conjunto todo esto nos habrá convertido en alguien diferente, más atractivo o menos deseable.

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 Cerrar una relación amorosa con dignidad

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Aceptar cordialmente la ruptura de una relación es sumamente difícil, pues casi siempre nos quedamos con mucho resentimiento, culpa, dolor, y a veces tristeza por todo aquello que callamos, por lo que no fuimos capaces de ser al lado del otro. Y es que nuestra historia afectiva se vuelve dramática cuando de separaciones se trata. Hay tantas emociones encontradas que no entendemos pero que intentamos reprimir, negar, ocultar o disfrazar.

Esas rupturas civilizadas ausentes de gritos, enfado y reproches no son comunes en nuestra cultura.

Me gusta mucho la propuesta de Joan Garriga autor del libro “el buen amor en la pareja” para abordar este tema cuya propuesta es la siguiente:

“Cuando se rompe una relación es muy natural experimentar enfado y rabia. El cuerpo necesita entrar en erupción para gritar y sacar el enorme malestar si es preciso. La rabia es el resultado de la frustración de las ilusiones y proyectos comunes, de las expectativas de vida. Es una forma de rebelarse contra lo ocurrido y mostrar nuestro desacuerdo. Para salir del enfado y la rabia es necesario rendirse, aceptar la situación, la ruptura, el dolor de la pérdida” Llorar, gritar, patalear, meterse en el dolor hasta la médula, le hace bien al cuerpo, y también al alma. No es posible hacer como que no pasa nada cuando había tantas esperanzas, afanes y promesas” Al final si somos capaces de sostener el dolor, nos mantendremos en el amor, ya que dolor y amor son dos caras de la misma moneda”.

“Cómo se cierra bien el pasado? Primero entregándonos al dolor, abriéndonos al dolor de la herida, de la decepción y de la frustración. Y, durante un tiempo viviendo la turbulencia emocional que toque, la culpa o la tristeza, o el enfado, o la sensación de fracaso o desesperación, o miedo”

Y después cuando se empieza a acomodar, a aceptar e integrar esta experiencia como parte de nosotros desde una postura de aceptación evitando el victimismo y el resentimiento.

Cuando asumimos una posición de víctima no estamos siendo adultos y tampoco nos estamos responsabilizando de lo que hicimos a la relación, al reconocernos sujetos activos de la misma recuperamos nuestro poder y logramos mirar con mayor objetividad lo bueno y lo malo de esta misma.

“Cuando podemos ver lo que nos ha aportado una relación y lo que hemos aprendido de ella, estamos en disposición de cerrarla y abrirnos al porvenir”.

“Un proceso de ruptura concluye cuando:

…Podemos mirar atrás con paz y alegría

…logramos apreciar y agradecer lo que vivimos y aprendimos en nuestra anterior relación

… le damos internamente las gracias a nuestra ex pareja por lo que fue posible y lo que nos aportó;

…podemos darle el reconocimiento que merece como una relación importante para nuestra vida

…reconocemos el amor que hubo y lo guardamos como un regalo;

…somos capaces de dejar libre al otro y desearle lo mejor, y hacernos nosotros libres y también desearnos lo mejor;

…alojamos al otro en el lugar interior de los vínculos significativos en nuestra alma y pasa a formar parte de la narrativa que configura y da sentido a nuestra vida.

En definitiva, el gran reto para todos consiste en aprender amar lo imperfecto de la vida, de nosotros y de los demás, y volvernos compasivos, ponemos nuestros errores al servicio de la vida y de un camino feliz, sea en pareja o no.”

Agradecer a la vida por haber tenido cerca alguien a quien amar, con quien crecer, a quien mirar y ser mirado es símbolo de grandeza moral y espiritual

“Se construye mal sobre las cenizas y los escombros, y que al contrario, se edifica bien sobre los aprendizajes anteriores, sobre la integración nutritiva de nuestro pasado, sea el que sea. De ahí lo imprescindible de aceptar nuestra historia afectiva”

“Una segunda y posteriores relaciones se deben construir sobre el amor de la anterior, sobre lo bueno de la anterior, dignificándola por así decirlo”

“Edificamos mejor cuando tenemos buenos cimientos y cuando podemos reconocer el amor que hubo en lo anterior y sus límites, y rendirnos a esos límites”.

“Muchos hombres y mujeres se apoyan en las heridas que les causaron parejas anteriores para decir NO a un nuevo amor. Podría decir entonces <puesto que he sido herido y he podido superarlo, no necesito nuevas armaduras>”

“El buen amor en la pareja, Joan Garriga,Edit.Paidós,Méx. 2014 pp. 150- 164

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