TU Y YO SOMOS UNO MISMO

Fungus, fungi on a tree trunk in rainforest. Toadstool on tree trunk. Mushrooms in tropical rain forest. Concept of symbiotic relationships in nature. Macro shot, shallow dof, selective focus

 

Roberta decidió liquidar su relación de pareja con Ramón del que juraba ser “el amor de su vida”, llevaban ya tres años de vida en común.
Lo que llama la atención es el detonante que provoca esta ruptura. Hace algunos meses Roberta tramitó un intercambio de universidad con otro país para realizar prácticas concernientes a su profesión. Ella y Ramón refrendaron el compromiso de permanecer fieles a su relación apoyándose uno a otro en todo lo que fuese necesario.
Roberta fuera de casa descubrió muchos de los acuerdos (implícitos y explícitos) que mantenía con su “ratoncito” a quien llamaba así de cariño, mismos que limitaban la expresión, expansión y realización de cada uno. Roberta renuncio a bailar, a socializar con amigos, ir a fiestas en resumen al ambiente chispeante y jocoso imperante con su familia de origen, solo para no discutir con Ramón. Lo que más impacto causó en Roberta es el que ahora dispone de su libertad, misma siempre había estado ahí en sus manos, pero que ella no había tenido el valor de defenderla en aras de una “relación estable”
Muy pronto se dio cuenta que ni siquiera extrañaba a su amado Ramón. Y sucedió lo que tenía que suceder, al mes ya había tronado su relación. Ramón no pudo cumplir sus promesas, se hizo de la vista gorda con muchas necesidades emocionales y materiales de Roberta.
Ella sin su freno de mano se animó a vivir experiencias de vida que habrían sido imposibles de compartir con Ramoncito. Se dio permiso de vivir la vida como siempre había soñado. Después de cuatro meses Roberta conoció a otro enamorado con el que no piensa repetir la misma historia.
Este tipo de relatos no existirían si una relación de pareja acepta y respeta la singularidad de cada uno, y tiene como puntos de equilibrio la atracción, la admiración, la confianza, los propósitos en común y en el apoyo incondicional y mutuo para que ambos se conviertan en la mejor versión de sí mismos.

Esta relación de pareja empastada es de dominio- sumisión, Uno manda, el otro obedece, uno decide y el otro acata. Puede haber desagrado pero se reprime y los costos a mediano y largo plazo se vienen encima. Una relación no se va a sostener de comodidad a costa del otro, ceder es renunciar a muchas libertades: expresividad, espontaneidad, vivacidad, estar vivos en una palabra.
Ahora mismo existen mujeres que entregan su quincena al marido para que este sea quien decida cómo y en que gastar los ingresos de ambos. Existen todavía algunas especies de hombres que prefieren mujeres que no piensen, que no cuestionen, que acepten y cierren la boquita, de lo contrario va haber discusiones interminables En la actualidad quedan muchas mujeres que piden permiso para todo, que dan una lista de pormenores al marido de su diario acontecer, mujeres que no tiene amigas, que su tiempo es exclusivo de los hijos y del marido. Mujeres que nunca se relajan, que siempre están ocupadas aceitando el engranaje de eso que llaman hogar.
Pero ojo, el mundo ya giró existen demasiados hombres a los cuales ha dejado de interesar el tener sometidas a sus mujeres, porque están conscientes de que todo se ha transformado y que en la vida de pareja es piedra angular la confianza como una práctica de libertad. Cada cual viviendo su plan y proyecto de vida, cada cual aportando lo que corresponde como pareja, con proyectos personales, con planes a futuro, con una visión amplia y a la vez integradora de su caminar por este mundo.file

LO QUE TUS HÁBITOS PUEDEN LOGRAR EN TÍ

 

 

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Muchísima gente se define a sí misma a través de un conjunto de comportamientos repetitivos que  les confirman, les otorgan identidad y configuran su personalidad. Por ejemplo: llegar tarde, enojarse, explotar por cualquier motivo, ser impulsivo, pedir disculpas todo el tiempo, tener adicción a beber, comer, fumar, trabajar, al uso del celular, a desvelarse y así sucesivamente. Esto significa que actuamos y reaccionamos de forma automática sin cuestionarnos desde cuando somos así y si hay manera de modificar estos patrones de comportamientos, es más hemos olvidado ¿cómo surgieron?, ¿qué los motivo?, pero lo que es necesario en este momento es el cuestionar que tanto aportan a nuestra vida o que es lo que nos están robando.
Existen otros hábitos como Hacer ejercicio, levantarse temprano, organizar el tiempo, comer saludable, estar de buen humor, defender nuestra armonía, ahorrar, buscar tiempo para estar con la familia, leer, prepararse más, sonreír, buscar el lado bueno de las dificultades, enfrentar los reveses de la vida con entereza, darle al mal tiempo buena cara, tener la disposición de apoyar a los demás, esto en suma equivale a aceptar los regalos que a diario la vida entrega a cada uno.
Cuál es la diferencia entre estos dos estilos de comportamientos? Los primeros van a configurar una forma de vivir caótica, agobiante que solo hace posible sobrevivir
En el segundo grupo están las personas que tienen claridad en las formas de crearse una vida organizada, equilibrada y satisfactoria.
Los hábitos se pueden cambiar, si somos capaces de identificar tres momentos: “El bucle del hábito tiene tres componentes; señal es el detonante que informa a nuestro cerebro que puede poner el piloto automático y el hábito que ha de usar, luego sigue la rutina y recompensa que puede ser física, mental o emocional .Por último está la recompensa que ayuda a nuestro cerebro a decidir si vale la pena recordar en el futuro este bucle en particular”.

 

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“Un hábito siempre debe ser substituido por otro: La regla de oro para cambiar los hábitos consiste en mantener la misma señal y la misma recompensa, e insertar una nueva rutina. Un hábito no se puede erradicar; sencillamente se ha de SUSTITUIR, y para afianzarlo hemos de CREER que es posible, tener FE es esencial, y está demostrado que cuando se busca ayuda de un grupo hay un incremento en las posibilidades de éxito”.

Charles Duhigg en su libro el poder de los hábitos lo explica de esta manera: “En la parte más profunda, cerca del tronco cerebral, donde el cerebro se une con la columna cerebral, se encuentran las estructuras más antiguas y primitivas. Controlan nuestras conductas automáticas como la respiración y el tragar, o el sobresalto ante algo inusitado. Hacia el centro del cráneo hay una masa de tejido del tamaño de una pelota de golf, que se parece a lo que encontraríamos en un pez, reptil o mamífero. Son los ganglios basales, un grupo de células de forma ovalada, que, durante años ha sido un desconocido para los científicos”. Estos ganglios almacenan los hábitos y se establece como un proceso donde el cerebro convierte una secuencia de acciones en una rutina automática, llamada fragmentación.
Los hábitos controlan nuestra vida porque tenemos la creencia de que así ya somos, más que somos víctimas de ellos y que nada podemos hacer al respecto.
Casi todas las conductas se pueden transformar si la señal y la recompensa se conservan y modificando al su vez la rutina. Por ejemplo tengo el hábito de llegar a casa, ponerme ropa cómoda y servirme una copa de vino, acompañada de una botana: que tal si en lugar de esto: LLEGO A casa me pongo ropa cómoda salgo a caminar veinte minutos, oxigeno mis pulmones y cerebro y de regreso me preparo un jugo, te, café y unos bocadillos bajos en carbohidratos!

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Para cambiar un hábito hay que estar completamente convencidos de que queremos y podemos cambiarlo.
“Los Alcohólicos ansían una copa porque les ofrece una vía de escape, para relajarse, encontrar compañía, calmar la ansiedad, una oportunidad para liberar emociones, pueden tener ganas de tomar un coctel para olvidar sus preocupaciones. Pero no necesariamente anhelan estar borrachos. Mucha gente utiliza el alcohol porque quieren olvidar algo o satisfacer otros deseos y estos deseos satisfechos tienen lugar en partes del cerebro totalmente diferentes a las que anhelan el placer físico.

AA te obliga a crear nuevas rutinas para lo que puedes hacer cada noche en lugar de beber. Puedes relajarte y hablar de tus ansiedades en las reuniones. Los desencadenantes y las recompensas son las mismas, solo cambia la conducta”.
Podemos si queremos poner atención a todos nuestros hábitos o costumbres, empezando por identificar qué beneficios o perjuicios nos aporta y empezar a hacer cambios en ellos, Nuestro cerebro es un conglomerado de neuronas que hacen pistas que recorremos día a día de manera automática, pero si queremos ser líderes de nuestra existencia tenemos que empezar modificar esas pistas neuronales para que nos conduzcan al bienestar, al equilibrio, a la felicidad y al éxito.

 

 

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DES-ACUERDOS DE PAREJA

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Una gran cantidad de problemas en una pareja provienen de los malos entendidos, asumiendo que el otro sabe, quiere, y entiende lo mismo que yo o, de lo contrario que tiene la capacidad de leer mi mente simplemente por ser mi pareja.
Existen acuerdos explícitos e implícitos, estos últimos se generan a partir de los hábitos o sea de repeticiones. Algunos de estos llamados acuerdos no siempre son satisfactorios porque no se hablaron primeramente, la mayoría de las veces los seguimos a ciegas sin siquiera saber de qué manera se han ido instalando entre los dos y pasado un tiempo descubrimos que atentan contra uno de los dos, lesionan intereses, la valía personal y a veces hasta la dignidad del que se encuentra en desventaja.
Ejemplos: Quien llama a quién?, quien realiza el trabajo doméstico? Quien decide fines de semana, festivos y vacaciones, quien maneja o administra el dinero, quien toma la iniciativa en la intimidad, quien realiza mucho, quien hace poco, quien grita, quien se calla, quien da, quien recibe…en todos estos ejemplos me estoy refiriendo a las actitudes que se asumen en las áreas más importantes: dinero, tiempo libre, trabajo doméstico, intimidad y familia extendida y concretamente sobre el grado de reciprocidad para dar y recibir. Además del grado de comunicación que tenemos mi pareja y yo para platicar sobre lo que nos desagrada, sobe nuestros deseos y necesidades, así como los cambios que se pueden operar en la forma de vivir la relación de pareja.

 

 

De donde proviene asumir un tipo de acuerdos? Tienen que ver con nuestros estilos afectivos comportamientos, actitudes, formas de reaccionar, de enfrentar, confrontar o evadir respecto de la otra persona y proviene de varios factores como son: estilo de crianza, creencias, lo que hemos visto en casa, así también nuestras carencias, nuestros conflictos internos, todas las situaciones inconclusas como parte de nuestra historia personal y que venimos repitiendo de forma automática con los demás, muchas veces de manera inconsciente,
Cuando se vuelven problemáticos? Cuando son motivos para discusión, enojo y alejamiento, cuando van minando la espontaneidad, la alegría y comodidad para sentirnos a gusto juntos, cuando no nos responsabilizamos de todo lo que sale de nosotros y negamos lo que resulta obvio o cuando tomamos el papel de víctimas ante comportamientos que nos dañan pero que no hemos querido o podido ponerle límites. También dan como resultado los llamados “embotellamientos”. Y es que no se trata de acostumbrarnos a vivir en un círculo vicioso donde se acumula la incomodidad y el resentimiento. Mucha gente piensa que discutir es parte natural de estar en pareja, cuando dos personas se encuentran discutiendo a menudo y sobre los mismos temas cabe preguntarse qué está pasando.

Todos tenemos un abecedario personal de significados y aunque se hable y se tomen decisiones de común acuerdo no siempre van a ser entendidas por ambos de igual forma.
Cualquier pareja ha discutido por lo que desean hacer juntos o separados durante el fin de semana, en qué invertir los ahorros o la crianza de los niños. El problema no es tener un choque ocasional en dichos contextos. Pero si son motivos de pleitos y enojos constantemente, o si al tocarse desatan siempre gran malestar, algo tiene que cambiar. Es muy probable que ninguna de las partes este dispuesta a ceder o bien a negociar. Según John Gottman, psicólogo, investigador con 40 años de experiencia y autor de varios libros acerca de relaciones, es un hecho que entre dos personas que comparten la vida siempre habrá cierto grado de desacuerdos. De acuerdo a sus estudios, el 69% de los llamados “embotellamientos” nunca se resuelven.
Es un mito pensar que podemos estar todo el tiempo de acuerdo y que todos los asuntos hay que discutirlos hasta la saciedad. A veces, tenemos que preguntarnos si el tema será igual de importante de aquí a cinco meses o un año”, dice Ann Martínez, consejera profesional

Y aunque empezar a hablarlo provoca malestar. si prevalece el buen entendimiento, la empatía, la solidaridad y el interés por mantener en equilibrio una relación podemos ir limando asperezas y acomodando la relación de forma equilibrada y satisfactoria.

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SER DUEÑO DE NUESTRO TIEMPO

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Boletos de avión volando en nuestros rostros, despedidas y reencuentros, un volveré, un se acabó, o quiero otra oportunidad: nos referimos a la duración de situaciones, de experiencias, sujetas a cambio, que definen periodos, épocas, un antes, un ahora y un después, Un momento presente que puede ser inaceptable, insufrible, inevitable con el mal hábito de nuestra mente para escapar del ahora o bien vivir anticipadamente un futuro donde nos regodeamos, donde todo es perfecto, donde no caben imprevistos.
Del latín, ”tempus” el tiempo es un concepto amplio que se aplica en diversos contextos. El tiempo puede ser visto como la magnitud física que permite secuenciar hechos y determinar momentos y cuya unidad de medida es el segundo.
San Agustín plantea tres distintos tiempos: el pasado, donde se ubican las cosas que ya no existen; el futuro que plantea lo que vendrá, y el presente que inmediatamente se convierte en algo que no existe, convirtiéndose para este filósofo en una verdadera paradoja.

 

 

 

Kant, para quien el tiempo ni está relacionado con el movimiento ni con una experiencia intrínseca al alma, sino con una capacidad humana interna para percibir la realidad, es decir, para poder organizar las experiencias. Siendo entonces correspondiente al entendimiento de cada individuo, el tiempo existe en cada persona
Según Echart Tolle; “el estrés moderno proviene de ocuparnos obsesivamente en llegar al futuro, utilizando el presente solo como un medio de llegar allá. Es decir estar aquí pero querer estar allá, o negarnos al presente por desear estar en el futuro”( 2 )
Tiempo, lo más valioso cuando hay vida, magia hecha verdad con una varita, deseos que se transforman en experiencias concretas, acuerdos para ir en la misma dirección, , darnos la oportunidad de volar, en imaginación, en pensamiento, en sensación, salir de lo lineal y acceder a espirales, donde todo es infinito, es absoluto. Donde todo sucede a una velocidad vertiginosa, y de pronto se detiene, y nos miramos para sentirnos parte de un universo y , abrazarlo, sabiéndonos cercanos, unidos por energías cósmicas. El tiempo es la decisión de experimentarnos de permanecer siendo, de estar, de conexión, es la decisión de permitirnos sumergirnos en cada momento presente, evitando pensar o razonar o calificar eso que estamos sintiendo, es medirnos con lo que pensamos, y con lo que interpretamos. Se dice que se lleva nuestros mejores momentos, que es cómplice de nuestros más secretos anhelos, que todo lo que queremos seguro nos lo va dar. Es aliado e impostor.
Está a nuestro servicio cuando lo valoramos y organizamos en función de lo que necesitamos, se burla de nosotros cuando frustra nuestros planes, se ríe a carcajadas cuando nos dejan plantados, cuando se nos va un avión, cuando nos sirven la cena demasiado fría, cuando tenemos que dejar el café porque estaba demasiado caliente. Para todo hay un tiempo, mismo que se va llevando oportunidades, planes y situaciones porque somos parte del movimiento del cosmos.

Tiempo, de amar, de dar, de recibir, de cosechar, de llorar, de perdonar de reconciliar, de cambiar, de enfocarse, de regresar, de reconsiderar, de brincar, jugar, bailar, de cantar,  de arrepentirse, de vencerse, de mirarse sin caretas de custodiar la felicidad, de exorcizar la obscuridad, . Tiempo de renacer, tiempo de volver a la infancia, tiempo para crecer, tiempo para dejarse ir.
De que me estoy perdiendo en este preciso instante? Qué si puedo hacer? Que ya no puedo hacer, tomar conciencia de ello quizá nos sirva para dedicarnos a vivir lo que verdaderamente nos gusta, nos hace vibrar, y nos da felicidad.
Dice Carlos Fuentes: “El tiempo es como un huracán que nos llega del futuro. No queremos admitirlo porque en el futuro nos espera nuestra muerte. Preferimos privilegiar al pasado y convertirlo en tiempo domesticado, y, a veces en tiempo olvidado. Creemos que no existe sino el presente….Pero hay presente vivo con pasado muerto? Mas cuando todo se conjunta y se resuelve, abrimos los ojos y vemos el tiempo acercarse desde el futuro, porque allí espera el siguiente amor, el siguiente libro, el siguiente amigo, que son quienes –si nos recuerdan y nos aman, nos darán al cabo nuestro tiempo.” (1)

 

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(1) Citado por Sergio Pitol en el tercer personaje ediciones era, México 2013
(2 ) El poder del ahora Eckart Tolle, Edit. Grijalbo Méx. 2017

 

 

CUANDO MI FELICIDAD DEPENDE DE TI

 

El apego es un estado emocional de dependencia a un cosa, a una situación o persona”.

Para el psicólogo John Bowlby. la conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad.

Hay quienes afirman que la mayor causa del sufrimiento humano proviene de falsas creencias y apegos. Pongo como ejemplo algunas frases: “sin ti yo me muero”, “me haces tanta falta”, “es que no como, no duermo desde que tú no estás”, “que voy hacer sin ti”, “tu eres toda mi felicidad”, se corresponden con depender, necesitar, carecer, tomar de afuera algo para estar bien.

Las personas necesitamos establecer vínculos de amor, respeto y protección hacia nuestros seres amados, estos mismos no pueden ni deben ser excesivos como lo es sobre-proteger, rescatar, controlar, dominar o   inmiscuirse con el afán de  apropiarnos de la vida de ellos. Amar es desear el bien máximo de la otra persona, entonces hay que abrir espacio para que el otro se desarrolle a todo su potencial, podemos acompañar, podemos motivar pero de ninguna forma invadir.

Nuestra dependencia a personas y cosas proviene del miedo a la perdida, proviene de heridas antiguas que no han sanado y requieren atención especial, Necesitar al otro con tanta aprehensión lesiona mi integridad, es una proyección de mis vacíos y carencias, de sentirme incompleto y separado de los demás. Pero además me limita porque pone freno a mi independencia, a mi autonomía, me esclaviza y no me permite salir de mi zona de confort.

Por ejemplo cuando compro una casa y me enamoro de ella, le hago arreglos y adecuaciones por aquí y allá, de tal forma que me siento plenamente identificada con ella, mi casa es como yo, y si en algún momento tengo la oportunidad de cambiar de residencia y debo elegir entre este cambio o mi casa, entonces voy a preferir quedarme en ella, pues es lo que conozco y mudarme significa volver a empezar, cosa que no estoy dispuesta a “sufrir”

 

Yo soy responsable de mi felicidad, yo dedico mi atención a estar bien, a permanecer equilibrada, soy responsable de la satisfacción de mis necesidades, estoy atenta al vaivén de mis emociones y me comprometo en mi salud emocional. No le temo a la soledad, me elijo como mi mejor compañera. Me conozco y me acepto así como soy, puedo reconocer mis debilidades, identifico mis fortalezas y trabajo en mi crecimiento personal. Estoy consciente de que lo que nunca va a cambiar es mi capacidad de amar y asumo ésta empezando por mí misma.

La necesidad de reconocer nuestros apegos y la forma en que nos lastiman, nos limitan, esclavizan y promueven en nosotros actitudes y conductas destructivas es de un valor incalculable. Estar dispuestos a revisar y empezar a modificar patrones de conducta dañinos suma en nosotros bienestar, sobre todo ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido. Todos estamos de paso por esta vida, nuestros vínculos afectivos no se rompen con la salida de casa de nuestros hijos, o de la pareja, unos amigos llegan y otros se van. Lo único que permanece es el cambio. No me aferro a mis seres queridos como si fueran lo más importante, no  busco auto-realizarme a través de ellos, ellos contribuyen a mi felicidad pero no son la fuente misma: Te elijo, pero no te necesito, prefiero estar contigo pero puedo estar sin ti. Disfruto de compartir mi tiempo contigo pero no vivo con el miedo a perderte. Estas frases requieren un alto grado de auto-conocimiento e independencia, de mucha salud emocional del cual todavía la mayoría estamos alejados. Nuestra cultura promueve el apego, promueve el compromiso en las relaciones, la lealtad, la reciprocidad,  y habría que revisar si esta propuesta de desapegarse no está reñida con el modelo mencionado. Finalmente son propuestas que ponen en riesgo nuestras formas de convivencia, porque en el mundo de las relaciones liquidas hay tanto temor al compromiso entre mucha gente y se elige lo transitorio y superficial, entonces vivir desapegado es ideal para no permanecer en algo profundo y duradero.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.(1)

 

 

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RECUPERA TU CONFIANZA Y SÉ FELIZ

 

Sientes un espasmo en el estómago, tu cuerpo emocional se contrae, transpiras, respiras rápidamente, hiperventilas, tu corazón late más fuerte y en tu mente ves como ella están con otro, se besan, se frotan entre sí, ríen a carcajadas, se burlan de ti … ¡claro, y ahora te están poniendo el cuerno!, y tu montas en cólera, todo se vuelve rojo, no tienes capacidad de discriminar que es tan solo una creación de tu mente, si pudieras ahora mismo les ahorcarías o les darías un balazo.
Ya pasó inmediatamente le marcas por teléfono para constatar que está trabajando, o en casa, o haciendo los deberes, respiras tranquilo, todo está bajo control, ahora respiras pausadamente, vuelves a la normalidad, -lo malo es que esta sensación dura poco tiempo-. Esta dosis de desajuste emocional tiene una liga con nuestras células emocionales que se ensancharon cuando mamá y /o papá desaparecían de nuestro mundo, cuando el miedo se apoderaba de nosotros frente al abandono y a la traición, porque nos prometían algo y no lo cumplían, cuando tenían predilección por un hermano (a) específicamente, cuando tardaban demasiado tiempo en regresar y nos quedábamos dormidos llorando y esperando. Lo peor que podemos hacer es dejarla que nos gobierne, aprender a ponerle límites es lo más sano.
Cada pensamiento genera una reacción bio-química en nuestro cerebro, mismo que produce sustancias químicas, las cuales actúan como mensajeras de los pensamientos hacia el cuerpo, cuando el cuerpo recibe dichos mensajes, responde activando una serie de reacciones que coinciden con lo que el cerebro está pensando. Acto seguido el cuerpo le envía al cerebro un mensaje confirmándole que ahora se siente exactamente como el cerebro está pensando.
Me gustaría que repases esta misma escena solo ahora en cámara lenta, y que vayas haciendo algunas modificaciones, si en vez de respirar rápidamente, lo hicieras tranquilamente, y si además te situaras frente a esa pareja y les mirases la cara para descubrir que te equivocaste que no lo conoces, solo hay un ligero parecido con tu mujer, y que cuando haces este descubrimiento puedes empezar a reír a carcajadas. Ahora miras esa escena del beso, la haces muyyyy pequeña, cada vez más pequeña, en blanco y negro, ahora es minúscula, la tomas entre tus manos, la empapas en agua y se deshace, ahora respiras profundamente, te llenas de oxígeno los pulmones, sonríes y te dices: ¡¡Tengo una gran confianza en mí mismo!!
Exactamente ahora descubres que esos celos provienen de la falta de confianza en ti mismo. Lo sensacional es que puedes empezar a hacer cambios en tus redes neuronales para modificar las películas que tu mente crea, esas que tanto te dañan, en su lugar crear otras que te propicien bienestar, tranquilidad y sosiego. Ya no permitas que películas patéticas que en otros tiempos se adueñaron de tus estados emocionales tengan poder sobre ti. En lugar de esto matiza escenarios agradables, confortables, con elementos estéticos que te den energía positiva. Seguro entre tus recuerdos hay momentos en los que te sentiste afortunado, o realizado, o muy feliz, donde conseguiste algo, quizá lograste alguna meta y tu estado de euforia era grandioso, ese estado es importante que lo traslades a este momento actual para que hagas los cambios necesarios. Eso que resulta tan difícil, colócalo enfrente de ti, dale color, sonido y la sensación de euforia, elabora tu película y observa una y otra vez como obtienes eso que tanto deseas .Seguridad en ti mismo, paciencia, constancia, dedicación, sentido del humor, simpatía, una relación amorosa a tu medida son solo algunas de las que puedes lograr si te permites; borrar los programas viejos y reprogramar tu mente, utilizarla a tu favor e ir en la dirección correcta. Es importante usar lo visual, auditivo y quinestésico, es decir, mirar, oír, y sentir. Es en estas tres dimensiones que podemos trabajar nuestra película; con sonidos, colores y sensaciones. Un ejemplo concreto: Me veo radiante, muy hermosa y ligera, estoy tomada de la mano de mi pareja, siento la tibieza de su piel junto a la mía, mi corazón late pausadamente, me siento confiada y segura, el me mira con amor, ambos caminamos a la orilla de un lago, se escucha el trinar de los pájaros y el ruido del viento en los árboles, observo las distintas tonalidades del agua, aspiro el aroma de la yerba, ahora me doy cuenta de cuanta armonía encierra el contacto con la naturaleza.¡¡¡Abro los brazos y grito Soy muy feliz!!!!

 

 

LAS TRAMPAS DEL EGO

 

 

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De que formas nos dejamos manipular por el ego? Como podemos saber que es el ego quien ha tomado las riendas de nuestra vida? Si es el ego quien está en un extremo, es de suponer que hay otra alternativa ¿Podemos quitarle poder a nuestro ego?
El ego es el conjunto de nuestras personalidades. Son todos los papeles que nos toca desempeñar socialmente, con los cuales nos hemos identificado tanto que a veces los actuamos indiferenciadamente, por ejemplo un profesor, que se comporta como tal ya no solo en el salón de clases, sino en cualquier ámbito. El ego es un conjunto de facetas creadas y con vida propia, que existen en nuestra mente, que manejan los mandos y el teclado de nuestro súper ordenador, que estimulan ciertas reacciones nuestras: el miedo, el titubeo, el valor, el deseo de ganar, etc., y que sobre-todo tiene una función precisa: la supervivencia del cuerpo humano, y con ello, de la raza humana.

Nuestra mente o ego se nutre de todas aquellas programaciones que desde muy pequeños fuimos incorporando con la familia, la escuela y otras figuras de autoridad. Hemos asimilado la creencia que somos imperfectos e incompletos, que hay algo malo en nosotros que tenemos que modificar, que hay que ser “alguien” “exitoso” en la vida para recibir aceptación.

 

El ego corresponde con todo aquello que aceptamos como cierto pero que solo es una opinión de los demás
Nuestro ego nos mantiene en una zona de confort, nos arraiga con el pasado, con lo ya conocido, a lo familiar y en cuanto pretendemos escabullirnos inmediatamente nos trae de regreso. A nuestro ego no le gustan las sorpresas, ni lo incierto, tampoco lo ambiguo. La pretensión del ego es evitarnos sufrimiento así que siempre nos está avisando de peligros incluyendo aquellos que son imaginarios.
Nuestro ego jamás se satisface, se inventa falsas necesidades siempre quiere más por lo tanto nos obliga a ser competitivos. Somos movidos por infinidad de motivaciones, algunas muy claras y otras no tanto, la mayoría de nuestras decisiones son inconscientes, a veces relacionadas con motivos del pasado. Quiero, deseo, necesito, me tienes que dar… no soporto estar sin… es insoportable no tener…son solo algunas palabras y frases que designan carencia, vacío y/o dependencia, pero además que implican tomar algo de afuera para satisfacerse. Es aquí donde proviene la idea de que mi felicidad corresponde con tener lo de afuera, sin percatarme que lo que debiera hacerme sentir satisfecho está dentro de mí.
Muchos de nuestros momentos de alegría se los atribuimos a circunstancias externas: asistir a una fiesta, ir de vacaciones, hacer compras millonarias o degustar un platillo excesivamente caro son condiciones que el mundo coloca como imprescindibles para ser felices. Entonces andamos a la caza de este tipo de experiencias para llenarnos de esa dizque felicidad tan codiciada Pero cuidado…podemos estar alegres, sin ser felices
Nos da mucho miedo la infelicidad, nos aterra estar solos y sentir nuestros vacíos, cuando aparece la tristeza queremos evitarla a toda costa, entonces vamos de shopping y nos engañamos pensando que así vamos a estar a la altura de las circunstancias, entre otras porque hemos validado un catálogo de todo aquello que nos mantiene en la línea de la normalidad, es decir estables. Todo ha sido clasificado y ordenado de acuerdo a intereses de consumo en un mundo global.
En nuestra separación con la naturaleza hemos renunciado a sentir, vivimos anestesiados, separados de los demás, siempre en la competencia de haber quien tiene más, quien acumula, quien va a la vanguardia de lo más nuevo y sofisticado.
Permitimos que nuestra mente o ego nos guie, razonamos todo, y racionalizamos también, decidimos desde una postura de miedo, no del amor y nos conformamos con medio vivir, sin atrevernos a soltar nuestros miedos para regalarnos lo que más deseamos, y es que una parte de nosotros sabe que lo que más anhelamos no tiene nada que ver con el consumo, ni con quedar bien. Porque en el fondo le tenemos mucho pánico a obtener lo que más queremos, y preferimos posponer, conformarnos, racionalizar, pedimos con la mente, no con el corazón, pero preferimos lo tibiecito nunca los extremos, así que vamos por la vida dando tumbos, convencidos de que esta es nuestra alegría, felicidad, goce, abandonando todo intento de conectar con nuestra esencia, de nuestra divinidad, porque el mundo dice que así está bien. No solo es no aceptarme, es no amarme y también odiarme, por diferentes motivos: por no estar a la altura de las circunstancias, por sentir que no merezco lo bueno, por no agradar a los demás, por ser como soy, por sentirme un ser inacabado, defectuoso, alguien que debe ser reparado y ajustado.

El odio es la brújula que indica hacia dónde va nuestra vibración, odiamos ser lo que somos, odiamos nuestra vida y odiamos a los demás, porque odiar nos da fuerza, nos da poder, mientras que muy debajo está la tristeza, de no aceptarnos tal y como somos, de no tenernos un poquito de misericordia para abrazar nuestros miedos, nuestras frustraciones y empezar de nuevo, ahora en la confianza de que lo que hay en este momento no pudo ser mejor