RECUPERA TU CONFIANZA Y SÉ FELIZ

 

Sientes un espasmo en el estómago, tu cuerpo emocional se contrae, transpiras, respiras rápidamente, hiperventilas, tu corazón late más fuerte y en tu mente ves como ella están con otro, se besan, se frotan entre sí, ríen a carcajadas, se burlan de ti … ¡claro, y ahora te están poniendo el cuerno!, y tu montas en cólera, todo se vuelve rojo, no tienes capacidad de discriminar que es tan solo una creación de tu mente, si pudieras ahora mismo les ahorcarías o les darías un balazo.
Ya pasó inmediatamente le marcas por teléfono para constatar que está trabajando, o en casa, o haciendo los deberes, respiras tranquilo, todo está bajo control, ahora respiras pausadamente, vuelves a la normalidad, -lo malo es que esta sensación dura poco tiempo-. Esta dosis de desajuste emocional tiene una liga con nuestras células emocionales que se ensancharon cuando mamá y /o papá desaparecían de nuestro mundo, cuando el miedo se apoderaba de nosotros frente al abandono y a la traición, porque nos prometían algo y no lo cumplían, cuando tenían predilección por un hermano (a) específicamente, cuando tardaban demasiado tiempo en regresar y nos quedábamos dormidos llorando y esperando. Lo peor que podemos hacer es dejarla que nos gobierne, aprender a ponerle límites es lo más sano.
Cada pensamiento genera una reacción bio-química en nuestro cerebro, mismo que produce sustancias químicas, las cuales actúan como mensajeras de los pensamientos hacia el cuerpo, cuando el cuerpo recibe dichos mensajes, responde activando una serie de reacciones que coinciden con lo que el cerebro está pensando. Acto seguido el cuerpo le envía al cerebro un mensaje confirmándole que ahora se siente exactamente como el cerebro está pensando.
Me gustaría que repases esta misma escena solo ahora en cámara lenta, y que vayas haciendo algunas modificaciones, si en vez de respirar rápidamente, lo hicieras tranquilamente, y si además te situaras frente a esa pareja y les mirases la cara para descubrir que te equivocaste que no lo conoces, solo hay un ligero parecido con tu mujer, y que cuando haces este descubrimiento puedes empezar a reír a carcajadas. Ahora miras esa escena del beso, la haces muyyyy pequeña, cada vez más pequeña, en blanco y negro, ahora es minúscula, la tomas entre tus manos, la empapas en agua y se deshace, ahora respiras profundamente, te llenas de oxígeno los pulmones, sonríes y te dices: ¡¡Tengo una gran confianza en mí mismo!!
Exactamente ahora descubres que esos celos provienen de la falta de confianza en ti mismo. Lo sensacional es que puedes empezar a hacer cambios en tus redes neuronales para modificar las películas que tu mente crea, esas que tanto te dañan, en su lugar crear otras que te propicien bienestar, tranquilidad y sosiego. Ya no permitas que películas patéticas que en otros tiempos se adueñaron de tus estados emocionales tengan poder sobre ti. En lugar de esto matiza escenarios agradables, confortables, con elementos estéticos que te den energía positiva. Seguro entre tus recuerdos hay momentos en los que te sentiste afortunado, o realizado, o muy feliz, donde conseguiste algo, quizá lograste alguna meta y tu estado de euforia era grandioso, ese estado es importante que lo traslades a este momento actual para que hagas los cambios necesarios. Eso que resulta tan difícil, colócalo enfrente de ti, dale color, sonido y la sensación de euforia, elabora tu película y observa una y otra vez como obtienes eso que tanto deseas .Seguridad en ti mismo, paciencia, constancia, dedicación, sentido del humor, simpatía, una relación amorosa a tu medida son solo algunas de las que puedes lograr si te permites; borrar los programas viejos y reprogramar tu mente, utilizarla a tu favor e ir en la dirección correcta. Es importante usar lo visual, auditivo y quinestésico, es decir, mirar, oír, y sentir. Es en estas tres dimensiones que podemos trabajar nuestra película; con sonidos, colores y sensaciones. Un ejemplo concreto: Me veo radiante, muy hermosa y ligera, estoy tomada de la mano de mi pareja, siento la tibieza de su piel junto a la mía, mi corazón late pausadamente, me siento confiada y segura, el me mira con amor, ambos caminamos a la orilla de un lago, se escucha el trinar de los pájaros y el ruido del viento en los árboles, observo las distintas tonalidades del agua, aspiro el aroma de la yerba, ahora me doy cuenta de cuanta armonía encierra el contacto con la naturaleza.¡¡¡Abro los brazos y grito Soy muy feliz!!!!

 

 

Sana a tu niño interior y recupera tu Poder

 

 

 

pisomap-emociones-sentimientos-comprar-viviendaDemasiadas personas crecemos con inseguridades, temores, dudas y un carácter conflictivo marcado por el dolor, el miedo y el abandono. Llegamos a la edad adulta vigorosos y con grandes probabilidades de convertirnos en seres auto-realizados, o en el otro extremo, amargados e inconformes porque pensamos que la vida es cruel e injusta. Entonces nos preguntamos: -¿si lo tenemos todo para ser felices porque hay una sensación de carencia, de vacío, de insatisfacción? hagamos lo que hagamos esto persiste-.
Y son muchas ocasiones en nos hemos mirado al espejo repitiéndonos: ahora empiezo de nuevo, cambio mi vida, olvidaré todo lo malo y seguiré adelante. Si esto fuera tan fácil, parte de los psicólogos no tendríamos trabajo. Sanar las heridas del alma no es tarea sencilla, pero no significa que sea imposible, todo está en el conocimiento que tengamos sobre nuestros sentimientos, en saber cómo gestionarlos y nuestra actitud ante los cambios.
¿Por qué nos saboteamos cuando estamos a punto de lograr lo que más deseamos? Porque nos cuesta tanto trabajo decidir? , porque dejamos cosas inconclusas? O bien porque somos incapaces de reconocer y retener a las personas que nos hacen bien?
La mayor parte de nuestros resultados de no-éxito están relacionados con la relación que tuvimos con nuestros padres, las heridas producidas durante nuestra infancia temprana.
Nuestra alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas. Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas, y así integrar la personalidad con el alma. Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo. Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos qué hemos venido a amar. Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del alma”

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Si quieres aprender cómo sanar las heridas del alma y del corazón es importante que sepas la causa de tu dolor. Muchas veces, el dolor puede proceder por una relación con alguien (tanto amorosa como de amistad o familiar): por muerte pérdida, abandono, enfermedad , traición y muchas otras más. Sin embargo el dolor actual se mescla con los dolores del pasado. De los duelos ante pérdidas, por no cerrar nuestras relaciones afectivas con amor, por todos los rencores, tristezas, enojos, culpas, vergüenza y miedo guardados en nuestro interior. Siguen ahí nuestras emociones reprimidas porque no supimos cómo afrontarlas, ni darles cauce y experimentarlas en toda su magnitud. Suprimirlas creímos que era lo mejor y ahora regresan aumentadas exponencialmente.
Si seguimos el camino de recordar y lamentar a cada rato todo el dolor de nuestro pasado, no vamos a salir nunca del círculo y estaremos haciéndonos a nosotros lo que otros nos hicieron, cobrar conciencia total de que el pasado ya se fue y no hay nada para cambiarlo, requiere de toda nuestra valentía para dejarlo ir con amor, agradeciendo todos y cada uno de los aprendizajes logrados, pues sin ellos no seríamos quienes somos en este momento. Valorar nuestro presente, cuidando lo que pensamos, decimos y hacemos, dado que es lo único que tenemos, y cada minuto representa una oportunidad para darnos permiso de ser felices.

Sanar no es hacer como que no está pasando nada, claro que está pasando y nos duele, duele mucho… entonces abracemos nuestro dolor, hagámosle espacio para que se manifieste. Si experimentamos tristeza está bien nos permite tomar distancia con el ruido de afuera y adentrarnos en nosotros. Generalmente el llanto es la forma de defensa del cuerpo; nos calma y nos alivia, pero al mismo tiempo nos humaniza, porque reconocemos nuestra fragilidad, nuestra necesidad de ser consolados por los demás
Empezamos a sanar cuando tomamos la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos, y aquí es preciso evaluar a quienes nos rodean, ya sean familia, compañeros de trabajo, o amigos nuestros; si son el tipo de personas que se la pasan criticando, peleando, juzgando, entonces podemos poner distancia, límites o cambiar de fila.
Trata de hacer relaciones nuevas llenas de entusiasmo y alegría, esto es rodearnos de gente que haga aflorar en nosotros lo mejor.
Hay quienes creen que meditar es poner atención a un problema, reflexionando y sacando conclusiones, esto es cierto en parte pero lo mejor es que asistas con un grupo con profesionales y aprendas técnicas específicas.
Leer libros de auto-ayuda y de superación personal es bueno pues nos dan indicadores de lo que anda mal en nosotros, es muy recomendable, asistir a talleres de desarrollo humano siempre y cuando nos comprometamos a poner en práctica cambios sustanciales en nuestra vida.
Atrévete a enfrentar a tus demonios, a convivir con ellos, a domarlos E incluso a convertirlos en tus amigos. Todo esto es posible si miras adentro de ti, te reconoces, te aceptas e inicias el proceso de restauración, como cuando una vieja casa se renueva, se vacía, se saca lo inservible y se vuelve a llenar ahora solo de aquello hermoso y valioso, inicia con cosas sencillas y ve sumándoles un grado de dificultad, por ejemplo si no estás haciendo ejercicio físico inicia con una meta de 4 hs. a la semana y ve incrementando a 6, 8 o más.
Lo ideal es que pidas ayuda a un terapeuta calificado en sanación del niño interior, que esté entrenado para manejar las heridas, la relación con los padres y todo aquello que está desarmonizado como resultado de lo mismo. Hay talleres para sanar las cinco heridas que Lise Bourbeau ha clasificado así: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia. Todos estamos marcados por una, dos, o varias de ellas y se manifiestan en la forma en que nos relacionamos con todo; amor, dinero, amistad, empleo, éxito, salud, Dios.
Todos sin excepción podemos aspirar a una vida feliz, plena, sin culpas ni complejos. La clave: aliviar el dolor de nuestro niño interior y sanar las heridas que nuestros padres y las circunstancias dejaron en nuestra vida. Apostar por una existencia de libertad, prosperidad y de gozo es nuestro derecho.

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