Lo que más nos incomoda de ellos

thEU3B3VOCRocío Chacón lo dijo así: cuando comienzas una relación amorosa todo es color “rosa”. Los meses de conquista son los mejores y todo es maravilloso. Sin embargo, cuando bajas de las nubes y te ubicas en la realidad, te ves batallando ante ciertas actitudes desagradables de tu pareja.
Sin duda la ilusión es un ingrediente primordial, según un análisis realizado por Cayetana Hurtado, coordinadora de la Escuela de Parejas de la Fundación Educativa Universidad de Padres, y dado a conocer por ABC.
Mujeres y hombres se hacen expectativas  de su pareja. En ellas se incluyen los modelos de parejas anteriores, el apego en la infancia y el tipo de educación que les inculcaron sus padres”, afirma Hurtado.
Esto significa que así como se comporta contigo así fue con otras mujeres, y que tu tienes algo en común con ellas, esto es que te pareces en algunos aspectos. También los apegos son importantes porque muchas veces traemos heridas de la infancia que no han sanado y nos relacionamos desde ellas, de ahi proviene el mostrarnos muy inseguras, celosas, dominantes, agresivas, egoistas, apaticas, etc.
Cuando estas conociendo a tu pareja es importante centrar tu atención en las cualidades y defectos de tu enamorado sin dejar de advertir las señales de alarma que pudiesen denotar poca confiabilidad del mismo (violencia, egocentrismo, deshonestidad, infidelidad, mezquindad por ejemplo), porque estas ya son palabras mayores, no se trata de pequeños defectos, se trata de faltas mayúsculas que deben revisarse aparte.
Hombre y mujeres pensamos y actuamos distinto por ello La claridad que necesitamos es para tener en cuenta con qué tipo de limitaciones vamos a poder lidiar; que si es posible o lograble y aquello que no. Esto no significa que salgas corriendo cuando descubras comportamientos que para ti son insoportables más bien es reconocer que a quien tienes enfrente no es un príncipe azul, sino una persona de carne y hueso y que además también tú tienes muchos defectos y ¿que va a suceder cuando él los empiece a descubrir? Tener pareja requiere una inversión de tiempo, de paciencia, de adaptación mucha motivación, creatividad, diálogo, acuerdos y negociaciones poniendo por delante las metas que nos hemos propuesto como pareja, se trata de disfrutarla no de sufrirla por lo tanto he aquí unas sugerencias para que sepas con qué tipo de especie te estás relacionando.

A la mayoría de mujeres nos molesta mucho la mala memoriade los hombres para recordar fechas importantes como cumpleaños, aniversario, festejos, viajes y es que pareciera ser que su corteza cerebral solo la ocupan con asuntos de trabajo. Es muy desagradable que no colaboren con las labores domésticas poniendo o levantando la mesa, lavando la losa, cocinando, y luego se quejan del poco o nulo tiempo que dedicamos a los arrumacos, -sin consideraciones suyas cuando vamos a la cama ya estamos exhaustas- .Los hombres no saben pedir ayuda más que a su madre pues tienen muy arraigada la creencia de que deben mostrarse fuertes y seguros, en ese afán por cubrir con su rol gastan mucha energía, si reconocieran que pedir ayuda es muy humano vivirían con menos presiones y gozarían de mayor salud.
A los hombres tampoco les encanta hablar sobre aspectos de la relación, cuando hay problemas hay que apostarle a la comunicación sobre todo si hay diferencias, de cómo nos sentimos cada uno, de que nos gusta o no, de nuestras preferencias, de cómo podemos hacer crecer la relación o de que podemos hacer para disfrutarnos más uno a otro, ¡qué difícil es exponer sus sentimientos a un hombre!
Hay hombres muy intensos que buscan todo el tiempo, llaman, envían mensajes, llegan de improvisto, quizá están acostumbrados a relaciones muégano pareciera ser que se la viven acosando, invaden nuestro territorio y se enciman en nuestras vidas, mantener cierta distancia resulta aconsejable porque es saludable. Que dejen ropa regada por todos lados, revuelta limpia y sucia, – pero no- ¡¡pero qué mal hábito!! ojalá se tomasen la molestia de doblar acomodar y guardar pero como rara vez lo hacen nos duplican el trabajo.
Resulta muyyy desagradable el que ni siquiera se toman la molestia de preguntarnos qué película vamos a ver, o de un determinado restaurant, dan por hecho que su decisión es la mejor, son unos bárbaros, síntomas de machismo que no se han permitido revisar. Que nos ignoren, dejan de llamar y preguntar cómo estamos por lo menos una vez al día, para ellos es muy cómodo desaparecerse nomás así sin dar explicaciones, (¿será machismo también?) pero si lo hacemos nosotras arde Troya arman un escándalo terrible, llaman a toda la familia y a la cruz roja. Esto lo leemos como una falta de delicadeza, de interés y a veces hasta de flojera. Aunque hay algunos estudiosos que afirman que esta especie necesita retraerse, darse espacios de libertad- no sabemos para qué-?
A veces nos arreglamos detalladamente, estrenamos un vestido, zapatos, invertimos en un look diferente y ellos ni siquiera se dan cuenta, no se fijan en los detalles, ni tampoco que necesitamos un “pero que linda estás hoy”, ¡¡ya que regresen de otro planeta!!
Que sean insensibles a nuestras necesidades y dificultades, que nos llamen exageradas o que estamos haciendo un drama cuando para nosotros resulta muy fuerte lo que nos está pasando por ejemplo la muerte de mi mascota o cuando no se muerden la lengua para decir que la película que a mi más me gusta es la más cursi que ha visto en su vida, Estos hombres pierden miles de puntos.
Que sean tacaños,esto es que limiten nuestros encuentros porque no quieren invertir en lugares agradables, en servicios y en todo aquello que agrega plus a nuestra convivencia.
En suma lo que mas demandamos las mujeres de nuestros hombres es: que nos hagan sentir queridas, necesitamos un apoyo incondicional, que tome en cuenta nuestras necesidades, que propicien momentos de intimidad, fortalecer nuestros  vínculos  con responsabilidad y compromiso, que esté siempre ahí en las buenas y en las malas, que sean pulcros, que sean generosos, que esté siempre dispuesto a mejorar en todos los aspectos, sobre todo como amantes.
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METERSE AL DUELO CON TODAS SUS CONSECUENCIAS

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La biografía de toda persona, hombre o mujer, en cualquier edad, está sembrada de una sucesión de apegos, pérdidas y separaciones que le recuerdan, consciente o inconscientemente la precariedad y fragilidad de todo vínculo y de toda realidad.
Vivir es ir diciendo adiós a las cosas .Es una lista de adioses y despedidas, de boletos de tren volando en nuestros rostros.
Y es en la capacidad de experimentar, acomodar y asumir de una manera constructiva todo ese conjunto de pérdidas en las que el ser humano encontrará una de las mayores fuentes de energía para su crecimiento personal y para seguir enfrentándose a la vida con actitudes vitales sanas.

El duelo  según Jorge Bucay “ es el doloroso proceso normal de elaboración de una pérdida tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a la nueva realidad”
La autora Kübler Ros (1969- 1975) determina cinco etapas por las que se pasa en un proceso de duelo que son:
 Etapa de Negación.-Es cuando la persona rechaza obstinadamente la posibilidad de muerte y en su desesperación busca otras opciones como curas mágicas, terapias exóticas, recursos sobrenaturales entre otras.
 Etapa de la Ira.-Es cuando el enfermo se percata de que está próxima la muerte sin remedio y las personas sienten que sus planes y sueños no se realizaran provocando la aparición de emociones como ira, resentimiento y envidia.
 Etapa de Negociación.- Existe un acercamiento con el poder superior (Dios, o en quien se crea) realizando promesas en una especie de ganar tiempo buscando un alivio al dolor.
 Etapa de Depresión.- Cuando el enfermo se percata de que el tiempo se está acabando se lamenta las pérdidas que hayan ocurrido por separaciones de familia, amigos y demás.
 Etapa de Aceptación.-En esta se acepta y espera con tranquilidad y serenidad el desenlace y los familiares alcanzan la resignación.
 Estas etapas no siempre se presentan en todos los casos y en el orden que se comentan si no que pueden variar de acuerdo a los factores personales culturales, religiosos y filosóficos que cada sujeto vive. Lo que en general buscan las personas es poner en orden los asuntos de su vida y es común la búsqueda de parientes y amigos para despedirse, pedir perdón por rencillas, faltas y esto deja un legado de sabiduría y conformidad a los seres queridos que atraviesan por este trance.”(1 )
 La ayuda que se requiere por quienes pasan el duelo es escucha activa y empática para acompañarles en la superación de la pérdida además de propiciar la reflexión, brindando apoyo moral y conocimiento profundo de lo que se está experimentando.
El duelo es un proceso y no un estado. Por eso, después de sufrir una pérdida, hay ciertas tareas que podemos llevar a cabo quienes decidimos acompañar al doliente.
• Familiarizarse con el proceso de duelo para acompañar al que sufre con un mayor equilibrio y serenidad.
• Evitar las frases hechas, repetir palabras no sirve de mucho es mejor es el silencio o el contacto físico
• Sugerir la ayuda de un profesional especializado cuando intuimos que existe el riesgo de que el duelo pueda prolongarse o hacerse crónico.
• Cultivar los recuerdos, permitiéndoles evocar los momentos positivos vividos junto a la persona desaparecida; así también se puede alternar los aspectos negativos, para completar el sentimiento y la verdad total respecto a la persona ausente.
• Buscar la objetividad al elegir y tomar decisiones, ya que la persona en duelo se encuentra muy confundida y a veces fuera de su centro durante algún tiempo.
• Respetar la diversidad de reacciones, ya que el duelo es una experiencia universal, pero que cada uno la vive de un modo extremadamente personal.
• Promover un clima de esperanza.
• Acompañarle a descubrir nuevos horizontes, nuevos motivos y relaciones, invitándole a que poco a poco vaya saliendo del aislamiento y la pena ocupándose también de otros sentimientos y necesidades de los demás y de sus familiares cercanos.
Cuando nos entregamos al duelo y nos permitimos abrazarlo completamente, abriendo nuestro corazón, dando rienda suelta a todo lo que sentimos, y aceptamos nuestras emociones sin juzgarlas. Experimentamos en toda su magnitud nuestro dolor, nuestro vacío, nuestra orfandad y es gracias a este tiempo que entramos a sentir en él de forma absoluta lo que nos hará posible salir de él más rápido y a su vez mas integrados y con capacidades futuras para enfrentarnos a situaciones similares.
El objetivo de establecer contacto con nuestra desolación es favorecer la curación, no escapar de ella, no es un atajo para saltarse ninguna de las fases del proceso de curación. Debe ser más bien un enriquecimiento para sanar, una fuente de la cual se puede extraer consuelo y estímulo.
Honrar los sentimientos significa que al advertir nuestras emociones de forma pura y simple, tengamos conciencia de ellas. Si estás triste, date permiso de estarlo, si estás feliz, permítete estarlo. Los sentimientos, no son peligrosos. La mayoría de las personas descubren que una vez que comienzan a sentir, no es tan terrible como temían. Cuanto más aprenda yo a soltar más fácil va a ser que el crecimiento se produzca, dejo algo dolorosamente para dar lugar a lo nuevo que me espera.
“Sanar es soltar, dejar ir, permitir que se vaya la tristeza, el dolor, los hubiera y también los debería, es darnos permiso de aceptar nuestro pasado, tal y como fue, modificando en el presente lo que sí se puede cambiar.
Sanar requiere el coraje de volvernos a enamorar de nuestra vida, requiere de la sabiduría para aceptar nuestra nueva condición, volver a instalarnos en el presente poniendo en la mesa todo lo aprendido y continuar desarrollando nuestro enorme potencial que con esta experiencia seguramente se habrá incrementado.
Es abrirnos para la ternura del hoy sin tener la sensación de estar traicionando a quien ya se fue. Valorar que sucedió, -que estuvo conmigo-, -que me perteneció una parte de su ser, de su tiempo, y eso que compartimos juntos le dio sentido a mi vida, en su tiempo y forma, con quien probablemente aprendí también muchas cosas. Permitir soltar no es olvidar, ni desear borrar las huellas del ausente, es aceptar que estuvo en mi vida, que sigue siendo parte de mí y que ahora debo aprender a vivir sin su presencia física.

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La escritura, como instrumento de sanación puede servir pues se trata de volcar en ella todas las emociones reprimidas. Lo que harás es una especie de escritura libre, a vuelta pluma, o automática, siguiendo el discurrir de la conciencia cuando estés conectado con tus sentimientos, esto es inspirado, permite sacar todo lo que está atorado, ya que seguramente vas a hacer grandes descubrimientos, es decir que te van a caer muchos veintes. El sentido que tiene este ejercicio es el de desconectar algunos de nuestros censores para poder decir lo que necesitamos decir.”(3 )

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