BIENESTAR PERSONAL A QUÉ PRECIO?

 

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Hacerse güey es ser indiferente, apático, desentendido, vale madres.

La indiferencia social es un claro síntoma de una sociedad que no tiene la más mínima intención de participar, en ninguna instancia pública que tenga que ver con el destino de su conjunto. Este indicio marca una fuerte decadencia en el ser humano con respecto a sus semejantes.

Tengo la suerte de vivir en Puebla, y observo el panorama general durante esta pandemia de covid19. Avanzando ya el mes  de mayo llevamos resguardados en casa ya  7 semanas  siguiendo las medidas de aislamiento y protección por decisión propia y ética porque creemos que es nuestro deber contribuir al restablecimiento del país. Sabemos que de cumplirlas la mayoría depende que este virus se vaya también. –

Estoy consciente de que mucha gente debe ir a laborar y no me refiero a ellos, sino a personas que pudiendo quedarse en casa siguen reuniéndose para comer, desayunar y cenar con familiares que no viven en casa, recibiendo visitas, caminando en la calle muy quitados de la pena, -es más cierran su calle para hacer baile- trasnochando también, saludándose de beso, asistiendo a los mercados, comprando y comiendo en restaurantes y fondas las cuales siguen dando servicio público.

 

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Hago mi observación a este colectivo que define la  idiosincrasia de muchos   mexicanos sea este: ladino, vale-madres, muchos-huevos,  cuya  ingobernabilidad, ausencia de límites, pensamiento mágico, desestimación del riesgo, y  fanatismo son una amenaza para la salud publica.  Y veamos las creencias que sustentan estas actitudes: -Ese virus no existe es un invento-,  -la virgencita me cuida- , -a mí no me va pasar-, -si de algo me iba a morir, prefiero morir contento- , -nadie me va mandar-  – la vida no vale nada-,  -la muerte me pela los dientes-, -Pues si ya me toca ni modo-, -Mi dios me protege- y vale destacar la frase de un personaje público: -esta enfermedad es de los ricos, -los pobres no se enferman.

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Creer en Dios está bien pero tener una confianza pasiva en la que  no se está  dispuesto a hacer nada  para protegerse   es un acto irresponsable, creer que si traemos estampitas con imágenes de santos y vírgenes nos vuelven invisibles al virus resulta amenazador.

En que radica la ingobernabilidad: En la total desconfianza hacia las figuras de poder , ya sea autoridades, jefes de trabajo, padres de familia ya  que la sociedad tiene la creencia acerca de estos como que  solo han aprovechado su estatus para beneficio propio.

Hablando de límites estos son necesarios para hacer saber a los demás hasta donde les permitimos aproximarse y los que  los hacen valer cuentan con un adecuado nivel de consideración a los demás junto con su respectivo amor propio y por lo anteriormente señalado andamos muy  lejos de  llegar ahí.

Que cantidad de gente en nuestro país cuenta con información suficiente y confiable? Nuestra gente sabe con claridad qué tipo de riesgos corre el, su familia y comunidad? Peor aun lo que aparece en las redes sociales es amarillista y contradictorio, mientras hay quienes lo exageran, hay quien se dedica a minimizar. Vivimos un bombardeo de imágenes fatalistas orientadas a crear miedo, desvalimiento y ansiedad. Y los medios que mucha gente usa para informarse son las redes sociales, es muy probable que aquí se origine la histeria colectiva que vivimos día a día.

Es deplorable la ausencia de liderazgo que ostenta nuestro estado, ya que las autoridades parecen hacerse de la vista gorda con toda la disfuncionalidad manifiesta en los ciudadanos, los empresarios, el sector salud  y demás ámbitos. No se han implementado  programas claros y consistentes  para paliar la contingencia, no hay un responsable a cargo de cada colonia organizándose en esto.

Nuestro estado cuenta con más de quinientas universidades, ¿adonde están los investigadores, científicos,  directores, periodistas, escritores, ideólogos de nuestro estado? No es este su momento histórico para conducir a la gente, para organizar y hacer propuestas acordes a las necesidades de este momento?

 

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En el sistema económico actual creemos equivocadamente que nosotros tenemos el control de todo, y  ahora que somos responsables de nosotros y los demás  no tenemos el nivel de madurez y mucho menos  conciencia ética  que esta contingencia sanitaria requiere. Pues Porque los chinos si obedecieron, simplemente porque en esa cultura la obediencia es vista como una cualidad y en México resulta un defecto. Allá se aplicó mano dura para hacer cumplir las indicaciones, aquí la gente retira su simpatía al gobierno si utiliza métodos severos.

Prevalece un  total desentendimiento de las medidas de aislamiento en muchas personas, haciendo oídos sordos a las medidas    de auto-cuidado y de distancia, como si fuesen niños rebelándose contra sus padres y posteando sus fiestas como trofeos, dónde los adultos responsables?

Si no hay un remedio o vacuna, lo único que se tiene es detener los contagios, el uso de mascarillas, mantener una cierta distancia entre los encuentros son actos sociales que se eligen porque son el único recurso, Pero esto no se puede hacer, porque hay individuos cuya decisión es no colaborar, ni cooperar en la absurda creencia de no necesitar nada de los demás, sin el reconocimiento del valor de la vida y que conservarla es un acto de amor  estamos totalmente a merced de la desgracia.

Para el bien de todos urge mirarnos como seres humanos, en relación a otros seres humanos: ayudarnos, reagruparnos y cooperar pues si esta crisis no modifica nuestras costumbres de convivencia nuestro destino es el aniquilamiento.

Como dice Humberto Maturana “si no nos escuchamos y no nos encontramos en el mutuo respeto, la honestidad, la colaboración y la convivencia democrática, no vamos a generar ningún cambio hacia el bien-estar de la humanidad, sin pandemia viral o con ella vamos derecho a nuestra extinción”.

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CIERRA TU RUPTURA AMOROSA CON AMOR

 

 

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Uno de los mejores momentos para averiguar quién eres y qué quieres de tu vida es justo después de una ruptura. –Mandy Hale.

¡¡Ojala que con un “adiós de despedida a lo que hubo entre tu y yo” -fuesen puntos suspensivos…- y de pronto nuestro corazón recupera la paz y el alma su alegría e ímpetu de vivir!!
Si la relación llegó a su fin y existe una firme determinación de no dar marcha atrás porque ya se intentó todo, se agotaron los recursos y nada puede hacerse ya, lo que sigue es soltar y dejar ir con amor.
Tener muy claro cómo es que llegamos hasta aquí, que tipo de situaciones gastaron la relación, si establecimos acuerdos, si se pusieron límites cuando fueron necesarios o quizá nos quedamos callados, aguantamos y finalmente reventamos.
En una ruptura no hay culpables, hay dos personas con una historia, con un modelo de crianza, con hábitos y costumbres arraigadas, a veces demasiado difíciles de modificar. Y aunque resulta difícil tomar conciencia de nuestras limitaciones con las que danzamos en pareja, es muy reconfortante identificar cuales fueron nuestras victorias, en que crecimos, si estuvimos dispuestos a ceder, negociar y conceder .En esencia de qué forma esta relación nos convirtió en mejores personas.
Se necesita una buena dosis de honestidad para reconocer con objetividad de qué manera nos prodigamos en la relación, esto es si le sumaba o restaba lo que nosotros aportamos.

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Cómo continuar?…. Lo más importante es la aceptación, Hubo una relación, sucedió, fue hermosa, tuvo momentos buenos y malos, ambos pusimos a disposición de la relación muchos de nuestros recursos, , la relación nos permitió aprender mucho de nosotros mismos, nos abrió nuevas facetas, tuvimos la oportunidad de mostrarnos, fue un gran trabajo el que cada uno realizo para aprender a vivir en sintonía con un compañero.
Siente la enorme alegría de haberte dado la oportunidad de haber vivido esta experiencia, agradece a tu pareja y a la vida por todo lo vivido, lo aprendido, aunque hayas cosas que resulten desagradables, reconoce en ellas una gran herramienta.
Honra todos los momentos que llenaron tu existencia, las alegrías, los sinsabores, los desacuerdos, los momentos cruciales, cada descubrimiento. Dedica tiempo a elaborar un recuento de momentos singulares y significativos.
No dejas de amar a esta persona, más bien aprendes a vivir sin ella, pues lo que amamos verdaderamente no se puede sacar del corazón solo por mera voluntad.
Terminar implica reconocer y aceptar que hay que movernos de lugar, dejar de aferrarnos, renunciar al apego de objetos, cartas, fotografías, regalos y todo aquello que nos remite al pasado.
La mayoría de parejas reconocen en lo más profundo de su ser que albergan una esperanza de regresar e intentar otra vez haciendo a un lado el pasado y empezar de nuevo.
También es común que se afrontan momentos de mucha ansiedad y queremos escuchar o ver a esa persona a la que estamos dejando.
A veces oírla es suficiente para hallar calma en nuestro corazón.
También en momentos cruciales lo que más deseamos es que esa persona que ha sido parte de nuestra vida nos escuche y consuele.
Desengancharse significa observar que tipo de creencias ocultas me mantenían con la persona. Esto es que papel jugaba cada uno en la relación.
Walter Riso en su libro “Amores altamente peligrosos”, menciona ocho estilos afectivos comunes en casi todas las relaciones y que pueden presentar algunas o muchas características sumamente destructivas en una relación amorosa.

 

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No hay un modelo para el buen manejo de una ruptura amorosa, a veces seguimos relacionándonos cómo antes, hay quienes prefieren retirarse por un tiempo o buscarse de vez en cuando. Lo que debe evitarse es la crueldad. Esto es que si mi ahora expareja me busca para dialogar no tengo porque usar la hostilidad para evitarla.
En el proceso de desprendimiento los tiempos no son iguales en hombre y mujer, habrá quien requiera durante mayor espacio, comprensión y soporte, en esta parte es necesario hacer saber al otro que disposición hay para darla.
Habrá días grises y otros soleados, es normal, nuestra mente va a tardar un poco en acostumbrarse a su nueva condición.
Que lo vas a extrañar, claro que sí por supuesto y mucho, vas a extrañar la relación, vas a extrañar a ese ser que fuiste mientras estuvieron juntos, y recordarle cada vez menos hasta que sea algo que deje de afectarte.
La vida sigue, acostúmbrate y dentro de tu corazón repite, soy un ser completo, estoy vivo, y reúno energías y alegrías para seguir adelante.

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Aprende a volar con tu pareja

 

Demasiadas veces he escuchado a parejas reñir, y preguntarse entre ellos, o el a “ella dime que tienes, o que quieres”? Y escuchar de ella un no sé, tu deberías saberlo, si me quisieras no tendrías porqué preguntar”, inmediatamente ella llora, se hace la ofendida, se retira y dejan de hablar, En este episodio caben un sinfín de actitudes que nos ponen a pensar ¡Cómo la estamos regando hombres y mujeres al no permitirnos la oportunidad de hablar sobre las cosas que verdaderamente importan!, y es que con medias palabras no podemos darnos a entender, ninguno está para adivinar, y aunque nos amemos mucho nadie está obligado a adivinar cada señal, gesto, postura etc. Todo esto que acabo de mencionar son  malos hábitos aprendidos culturalmente  que lejos de facilitarnos el entendimiento si lo empobrece.
Y es que en el sistema que habitamos casi nadie habla de lo que siente, mucho menos de lo que le duele, por tanto nuestro mundo emocional va hacia adentro, nunca hacia afuera. Las mujeres no estamos acostumbradas a decir cosas simples pero contundentes como; “sabes hoy no me has mirado, ni me has acariciado, me gusta que toques mi cuerpo, no me has preguntado cómo estoy, me gustaría que lo hicieras con frecuencia, porque esto me hace sentir más cerca de ti” .Y qué decir de ellos que todo el tiempo se hacen los fuertes quizá si fuesen capaces de dejar entrever la gran necesidad que hay de reconocimiento por lo bien que hacen su trabajo, o de respetar sus silencios sin empezar a cuestionarles, y de recostar su hombro en nuestro pecho tan solo para que se sientan queridos. Quizá podríamos avanzar en construir bienestar emocional, intimidad, relaciones más satisfactorias y placenteras. El escuchar y ser escuchados es parte indispensable de la relación, conocer que pensamos, que nos preocupa, ocupa, y motiva.
Tener una pareja no es tener un objeto o cosa ahí para cambiarle de lugar cuando ya no me guste. Es un proyecto de amor donde ambos deseamos compartirnos, deseamos crecimiento mutuo, deseamos el bien del otro. A veces la relación de pareja es desgastante, otras agobiante, requiere de mucha energía y de gran sabiduría. Tenemos que dejar atrás todo aquello que nos contaron del amor, esquemas, retratos hablados, mapas del tesoro de nada sirven cuando queremos amar lúcidamente.

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Relaciones saludables requieren presencia, no fantasías ni falsas esperanzas, con un profundo compromiso de dos seres dispuestos a enfrentar las situaciones más crudas de desesperación, de miedo, de dudas, de ansiedad, de desastre, -poder decir me duele-, -me carcome-, -siento dolor- y no culpo al otro por ese dolor, puedo pedir un poco de apoyo, sin exigirlo. Podemos recomenzar nuestra relación a partir del desplome de sueños prefabricados, de ideales y de expectativas no cumplidas, hacer conscientes nuestros no y nuestros sí dentro de la relación, ¿Qué queremos?, que podemos? Que resulta imposible? Porque en esta relación de reciprocidad no caben los debería.
Admitir profundos sentimientos de desconexión, porque imperceptibles cambios se operan en la psique de cada uno sin saber, porque sin darnos cuenta empezamos a mirar en otra dirección y a querer nuevas cosas, porque el alma y la piel no se ponen de acuerdo.
El aprendizaje sobre lo que nos hace diferentes y a la vez tan únicos es parte de la vida de pareja. Mi pareja es mi espejo, está ahí para revelarme todo aquello que no puedo o no quiero ver de mí misma, mi pareja me da identidad, porque es mi puerto seguro a donde llegar, mi pareja es mi fuente de ternura, de reconocimiento, de estructura cuando tambaleo, cuando me derrumbo y necesito que alguien me diga cómo levantarme. El mundo femenino y masculino parecieran equidistantes, pero si ambos pensamos, sentimos, necesitamos, deseamos porque no tender puentes para acercarnos más, para querernos bien, para regocijarnos por tenernos  y  agradecer a la vida tener alguien a quien amar, a quien reconocer, con quien compartir, impulsar e inspirar.
Cuando en una discusión empleamos frases como: “haz lo que se te la gana”, o “me vale un cacahuate”, o ”no es mi problema” o “yo no tengo nada que ver con eso” estamos siendo excluyentes, egoístas y desconsiderados porque no nos reconocemos como parte de un sistema familiar. Hacerse a un lado vuelve complicado aquello que podría ser fácil, crea resentimiento en la otra parte, es evidente que se le está cargando con toda la responsabilidad. Aprender a ser pareja requiere la toma de conciencia de una decisión que se hizo en algún momento para participar en este proyecto, apropiarnos de nuestro cincuenta por ciento de compromiso y responsabilidad requiere, reciprocidad, paciencia, comunicación asertiva, tomar acuerdos, aprender a negociar, ceder con sensatez, colaborar activamente en todo, sabernos parte de un sistema, asumirlo con gusto, dispuestos siempre a aprender pues al final es una elección personal el querer o no convertirnos en la mejor pareja.

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INCREMENTA TU BIENESTAR EMOCIONAL

 

 

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Defino como bienestar emocional al manejo responsable de los sentimientos, pensamientos y comportamientos; reconociéndolos, dándoles un nombre, aceptándolos, integrándolos y aprovechando la energía vital que generan para que estén al servicio de la vida Las personas emocionalmente sanas son capaces de identificar y controlar sus sentimientos de manera asertiva y se sienten bien acerca de si mismos, tienen buenas relaciones personales y han aprendido estrategias para hacerle frente al estrés y a las dificultades de la vida cotidiana.

Esto significa que me doy cuenta de que es lo que pienso y asumo la responsabilidad de continuar o no con dicho pensamiento, luego conectar lo que siento con con lo que pensé y darme cuenta del tipo de actitud y comportamiento derivados de esto. Ejemplo : Necesito ir al banco, pero de antemano veo una multitud haciendo fila, entonces me pongo de mal humor y a regañadientes acudo al mismo, efectivamente está lleno, tal como imagine. Veamos;;  todo aquello que visualizo como posible, el universo me lo va a dar

Los resultados que obtenemos  tienen que ver con la forma en que pensamos, cuando hacemos algo de malas o vamos esperando algo difícil es mas probable que suceda.

La salud mental se refiere a la forma en que manejamos nuestra vida diaria y la forma en que nos relacionamos con los demás en distintos ambientes, ej: en la familia, la escuela, el trabajo, en las actividades recreativas y en la comunidad.  También tiene que ver con la manera en que equilibramos nuestros deseos, anhelos, habilidades, ideales, sentimientos y valores para hacer frente a las múltiples demandas de la vida.

Organizar nuestro tiempo, establecer prioridades, dedicarse tiempo a uno mismo, a los amigos y a  la familia, emprender nuevas cosas,  actualizar   sueños y anhelos, desenrollar dones y talentos,  crear nuevas relaciones.

Trabajar nuestra salud mental es seleccionar pensamientos constructivos, tener una actitud optimista, no preocuparse innecesariamente, confiar en el proceso de la vida, reírnos de nuestras limitaciones, perdonarnos nuestros errores, ser tolerantes con las debilidades de los demás, practicar la ecuanimidad, darnos tiempos para despejar la mente,. Prescindir de noticias que causan alarma, de programas violentos, estresantes o corrosivos. Así también no engancharnos en charlas tóxicas donde se ventilan las miserias y tragedias actuales.

“Si observamos nuestra mente comprobaremos que vivimos en un estado casi continuo de malestar y de ansiedad. En cuanto dejamos de preocuparnos por una cosa, empezamos a obsesionarnos con otra. Las perturbaciones mentales no nos dan respiro, sentimos desasosiego y muy rara vez felicidad verdadera. La televisión y la radio y ahora el teléfono nos bombardean con multitud de imágenes y sonidos que vienen a contaminar nuestra mente.”

Nuestro bienestar emocional es un legado que seguramente hemos construido y capitalizado a base de estrategias para protegernos de los ataques de afuera. Bien de personas tóxicas, metiches y negativas o de noticias amarillistas, y de todo aquello que resta armonía. Muchas veces estamos de excelente humor, enfrascados en nuestras actividades cotidianas, pero de repente recibimos uno o varios mensajes que vienen a romper con este escenario cálido donde transcurre nuestra vida. Aplicar templanza equivale a poner cerrojos y candados a los intrusos que vienen a devastar nuestra paz interna, es quizá lo que podemos empezar hacer. Elige lo que ves, elige lo que escuchas,elige lo que piensas, se consciente de tus reacciones, aprende a permanecer en el aquí y ahora y no te enganches con el desequilibrio de los demás.

Ocho pasos hacia la felicidad ,Gueshe Kelsang Gyatso, Edit Tharpa Méx 2015

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