YO SOY MI PROPIO DOMADOR

 

Tiempo

 

 “Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad”

“El sueño externo tiene tantas reglas, que cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. Mediante cada palabra se establecen acuerdos con el pequeño de forma implícita, mismos que acepta incondicionalmente debido a su inocencia y sus deseos de agradar. Luego se transforman en creencias que definirán su vida” Acuerdos tales como: <tú serás el mejor de mis hijos>, <siempre vas a estar conmigo>, <serás el abogado más renombrado>, <el médico que la familia necesita>

“El cumplimiento de una regla otorga premios y el no acatarlas amerita castigos. Debido al miedo de ser castigados y a no recibir la recompensa aprendimos a fingir lo que no somos, con el fin de complacer a los demás. La domesticación es tan efectiva que muy pronto nos vamos convirtiendo en nuestro propio domador. En el libro de la ley (instalado en la mente como un juez interior) está decidido el cómo   gobernar nuestro sueños, cualquier cosa que vaya en contra del mismo hará que sintamos una extraña sensación en el plexo solar, una sensación llamada miedo. Incumplir las reglas del libro de la Ley abre nuestras heridas emocionales y reaccionamos creando veneno emocional”

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En el sueño del planeta a nosotros los seres humanos nos resulta normal sufrir, vivir con miedo y crear dramas emocionales. El sueño externo no es placentero pues está lleno de violencia, de miedo, de guerra, de injusticias. Cada vez que sentimos emociones como la cólera, los celos, la envidia o el odio, experimentamos un fuego que arde en nuestro interior. Vivimos en el sueño del infierno”.

Hemos aprendido a vivir según los puntos de vista de los demás . Necesitamos que los demás nos acepten y nos amen pero nos resulta imposible aceptarnos y amarnos a nosotros mismos”(1)

No hay nada que pueda llenar el vacío de la desaprobación y la exigencia con que nos castigamos todo el tiempo.

“El abuso de uno mismo nace del auto-rechazo, y éste de la imagen que tenemos de lo que significa ser perfecto y de la imposibilidad de alcanzar ese ideal. Nuestra imagen de perfección es la razón por la cual nos rechazamos; es el motivo por el cual no nos aceptamos a nosotros mismos así como somos y no aceptamos a los demás tal como son”

“Tenemos millares de acuerdos con la gente, con Dios, con la familia, pero los más importantes son los que hemos hecho con nosotros mismos. En ellos nos decimos quienes somos, que sentimos, que creemos, y como debemos comportarnos. Para romper dichos acuerdos que están basados en el miedo necesitamos la mayor valentía para recuperar nuestro poder personal”.(1)

Hacer que la auto-imagen cuadre con la realidad implica un gasto de energía superior a nuestras fuerzas; intentando ser siempre los más inteligentes, los más buenos, cultos, la más refinados, la más generosos o la que siempre ganamos.

 

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TE CELO PORQUE TE QUIERO

 

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Los celos son un estado emocional alterado que resulta del miedo a perder algo muy valioso, específicamente a nuestra pareja. La persona que los manifiesta proyecta así  sus debilidades e  inseguridades. Ante la sensación no solo de temor sino de amenaza a su vínculo pasional, sexual o emocional de pareja, y este puede ser   por una persona real o imaginaria. Esto significa que dicha emoción puede existir solo en la mente del celoso.

No toda la gente experimenta celos, hay quienes lo son en exceso  pero solo con determinadas  parejas o en circunstancias muy particulares y dependiendo de  qué tan  críticos sean esos momentos  en su vida afectiva. Por ejemplo después de tener una operación quirúrgica, una enfermedad o  una amputación que incide disminuyendo la valía personal del afectado.

Hay también personas que jamás los experimentarán, por lo general son personas que tienen una confianza innata en sí mismos y en los demás y,  en algunos casos por no haber vivenciado líos pasionales que les hayan marcado.

Los celos se relacionan con actitudes de desconfianza, recelo, rechazo hostilidad, agresividad, ansiedad, dolor y disminución de la autoestima.

Cuando se deja que invadan toda nuestra esfera afectiva, se pueden convertir en una obsesión y es entonces que se vuelen enfermizos.

Si permito que los celos se apoderen de mi me estoy dando permiso para actuar instintivamente y entonces ya no puedo responder por las consecuencias de mis actos.

Si por el contrario los observo, los reconozco como míos puedo aprender a entenderlos y a domesticarlos, es decir a trabajar en la confianza en mí mismo y en mi pareja.

Cuando yo experimento celos me es más fácil culpar a mi pareja por sentirlos, que admitir que soy yo el inseguro, miedoso o  desconfiado y por tanto necesito aprender a entenderlos y a controlarlos.

En nuestra cultura se le da especial valor a la  monogamia o exclusividad con la pareja: esto es, que de ninguna manera ni mi pareja ni yo podemos tener una cita o salida con alguien más sin sentirnos amenazados. Es muy probable que así suceda porque a menudo tenemos  creencias erróneas de la amistad entre hombre y mujer, esto es que indefectiblemente terminará en atracción sexual. Por otra parte la mala costumbre de estarnos comparando con el otro o la otra. Mayor atractivo, mejor charla, más sentido del humor, más mundo.

Si caigo en el juego de estarme comparando solo para ver mis limitaciones quizá arrastro un grave problema el de ser adicto al sufrimiento.

Y si soy adicto al sufrimiento es muy lógico que entable relaciones con personas poco fiables, deshonestas, infieles, coquetas y  de cascos ligeros, solo para comprobar que no se puede confiar en nadie.

Demasiadas relaciones  de pareja se dañan por la actitud celosa y hasta melodramática de uno de los dos o ambos. Como rezan muchas canciones : “hay que sufrir cuando se ama”. En la cultura machista representa el grado de atención del celoso pues así demuestra su amor . Bastante tiempo que comparten  parejas celosas lo usan para cuestionar pelear, intimidar y además lastimarse, dando como resultado que se va instalando la violencia entre ambos de diferentes formas. Esta será una relación basada en el conflicto que lejos de apoyar el desarrollo personal de cada uno los convierte en personas sometidas.

No se vive una relación de pareja, más bien se es prisionero de ella y el carcelero puede ser cada uno según las circunstancias. Vivir en la desconfianza y quizá paranoia con la persona que digo amar ¡que desgastante puede resultar! Y cuánto  deteriora una relación que pudo perdurar.

A veces se rompe una relación así solo para ir tras otra exactamente igual, -que significa esto? pues que el que está dañado soy yo y necesito buscar ayuda y recuperarme antes de volver a intentar estar con alguien.

Encelarse de vez en cuando puede ser revitalizante en la relación. No así cuando se convierte en una constante de la relación amorosa.

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