EL LENGUAJE DEL AMOR

 

 

Hace días que lo traigo metido entre ceja y ceja, me gusta, si me gusta demasiado, ya hemos platicado en cinco seis ocasiones, somos amigos nada más, y a él no parece interesarle otra cosa. Veo sus manos, sus dedos afilados e imagino que tocan mi rostro, que se deslizan lentamente por mi espalda, por mis muslos, por mis rodillas, ahhh no puedo dejar divagar así mi mente, porque si sigo imaginando no sé hasta donde me va a llevar. Mente….mente, empiezo a sospechar que no es mi mente pues cuando estamos juntos mi piel se pone chinita, transpiro, mi corazón se agita, tan solo de verle y aún más de tocar sus manos!!! ¿Cómo se nombra esto? En verdad puedo definirlo con palabras…creo que me estoy enamorando y él no se dá cuenta, o quizá no le gusto, cómo saberlo? Ayer estuvimos cantando y entre nota y nota le solté una que otra frase de amor, ahhhh como un pajarillo inquieto que quiere emprender el vuelo así es este sentimiento atrapado en la jaula de mi corazón. Ensaye frente al espejo como decirle, pero me desarma, cuando me mira empiezo a perder contacto con la tierra y si me roza con su cuerpo accidentalmente tiemblo.


Y es que no puedo ir a decirle: -mira estas semanas que hemos estado saliendo has logrado que me enamore perdidamente de ti-, ¿qué hacemos con esto? O es algo mío que sólo yo debo resolver? ¿A ver como hago con todo lo que siento?, ¡si eres tú quien lo provoca!. Bueno no es que no pueda, creo que me detengo porque habíamos decidido ser sólo amigos y no estaba en mis planes que esto pasara. Por otro lado ser yo quien tome la iniciativa puede desdibujar la imagen que tiene de mí, y si además no me corresponde tan solo voy hacer el ridículo, y esto- ¡mi ego no lo puede tolerar!.- Mejor hago como que no pasa nada, a ver cuánto resisto, quizá él lo adivine, quizá él sea quien me tome entre sus brazos… y sea el él de la iniciativa.
Han transcurrido más de diez semanas y percibo que algo muy dentro de mí va estallar, tengo tanto miedo de mí, de entregar mi corazón y volver a sufrir, tengo miedo al desengaño, a la duda, tengo miedo de que todo sea producto de mi mente, de estar soñando y despertar a solas como hace ya tantos años. Le he pedido vernos, le he dicho que venga a cenar

th5RPQ1CJH
He estado silenciosa más que nunca, perdida en la profundidad de sus hermosos ojos castaños, le he besado en los ojos con mi mirada y cada silencio ha ido telegrafiando palabra a palabra todo lo que ahora siento por él. Él sabe que lo amo locamente….me ha besado en la boca…….no han hecho falta palabras, el lenguaje del amor ha triunfado. Me siento libre y en conexión con él, es el inicio de la mejor historia de mi vida.
En cosas del amor no hay reglas, tampoco se pueden seguir acuerdos, no es con razonamientos que nos encontramos frente a frente con nuestros sentimientos, se requiere una dosis de honestidad, otra de valor, mucha alegría por este gran descubrimiento, creatividad, intuición, emoción. Y permitir que sea el corazón quien nos guíe, es confiar en el proceso de la vida, es permitirnos fluir con el universo
P.D. Toda relación se convierte en un ser vivo que ha sido engendrado por dos soñadores.

 

 

“En el encuentro verdadero y amoroso con el otro logramos reconocernos profundamente a nosotros mismos” Joan Garriga

 

DEL ENAMORAMIENTO AL AMOR

 

Para Francesco Alberoni “el enamoramiento aparece cuando hemos cambiado interiormente, intolerantes con el pasado, obscuramente insatisfechos del presente y abiertos a nuevas experiencias, aceptadores de lo desconocido y dispuestos a abrazar nuevas emociones. Cuando nos damos permiso de volver a intentar estar con alguien para cambiar pero no cambiamos solos, cambiamos cuando nos unimos emocional y físicamente con otros.
El enamoramiento empieza a manifestarse cuando el sujeto está preparado para transformarse y, a través del amor comienza, entusiasta una nueva vida, reconstruye junto con el amado o la amada, su propio mundo emocional y social.
El proceso de enamoramiento requiere de una correspondencia profunda entre las personas, si nos ama quien amamos, el universo entero se vuelve accesible y benigno, sonriente y amoroso. A través de la unión con quien amamos, tenemos la impresión de estar en consonancia con la esencia del cosmos, de participar en su divina armonía. Ya no nos sentimos absolutamente solos sino fusionados con el todo, y parte de una sustancia común.
Nos enamoramos de la persona que nos comunica con señales, símbolos, cómo realizar nuestras nuevas posibilidades, que nos permite ir en una dirección que responde a exigencias internas. Según el psicoanálisis nos enamoramos de quien nos recuerda a nuestra madre de la primera infancia y si esto sucede milagrosamente, solo quiere decir que resume en sí tantos mis sueños como mis esperanzas y las defensas que hemos erigido contra la tentación de cambiar, pueden caer bruscamente. Es entonces cuando las cerraduras y candados con que nos habíamos estado protegiendo ceden y se abren puertas para dejar entrar un sinfín de posibilidades.
Nos sentimos interesados, atraídos, experimentamos el deseo de volver a verla, de hablar, estar con ella, se intensifica el deseo de conocer en profundidad el mundo afectivo del otro, Solo el amor quiere saberlo todo del amor, nos vuelve ávidos del pasado de esa persona y celosos de todos aquellos a quienes ha amado.
Lo que caracteriza el verdadero enamoramiento es un continuo descubrir aspectos nuevos y sorprendentes en la misma persona, todo en ella es tan radiante y provocador de una sucesión de flechazos”.(1)

th346ZJVMD
Esa persona particular en la cual podemos renacer es única, exclusiva, inconfundible, el enamorado tiene la impresión de haberla estado esperando desde siempre y puede reconocerle porque han estado juntos en otras dimensiones, quizá en vidas pasadas.
Aprendemos enamorados a detectar señales cuando el otro está enojado, triste, preocupado, cuando algo no anda bien. Sabemos de memoria la geografía de su rostro, el abanico de expresiones, sus mohines, y tenemos las combinaciones de sus candados emocionales, sabemos cómo hacerla reír o enojar.
Cada nuevo amor supone un riesgo, y solo tú podrás recoger los frutos, si vences tus temores y otorgas a esa persona y a ti mismo una oportunidad.
“Del yo al nosotros. Las etapas del amor se inician en el momento en que dos personas se conocen y concluyen en el momento en que estos mismos deciden mutuamente formar una nueva entidad: NOSOTROS, los que denominaremos Conexión, exploración, evaluación, intimación y compromiso.
*Existe conexión cuando el intercambio de energía entre dos fluye sin reservas.
*Exploración o fase del conocimiento, charlas interminables, revelaciones personales de experiencias, secretos, sueños y emociones.
*Evaluación, se estudia la compatibilidad en base a criterios que no son transitorios como lo son cualidades, valores, actitudes: qué te gusta?, cómo te sientes? Es la persona con la que deseo envejecer? Posee la mayoría de cualidades deseables para correr el riesgo?

thP1V5WMOQ

.
*Intimación consiste en descubrirnos abierta y totalmente sin temores, se construyen poderosos lazos de intimidad para querer estar juntos sin tener que recurrir a actividades para llenar cada momento.
*Compromiso es donde una parte importante de ti cree que es lo acertado y que la otra parte está dispuesta a arriesgarse a estar equivocado. Es preciso un compromiso de ambas partes si se quiere una relación duradera.
La comunicación es la principal herramienta para que la pareja funcione, es el modo que uno tiene de llegar al otro, de permitir que el compañero sepa quién eres, que necesitas, que deseas, cómo te sientes, la comunicación es fundamentalmente la energía que mantiene con vida las relaciones. Cada persona entra en la relación con su propia percepción de la realidad, y únicamente, gracias a la comunicación estas dos realidades pueden ponerse en contacto. La pareja empieza a crear un terreno sagrado que será la base de toda interacción entre ellos y que les conducirá a una intimidad mayor y más profunda”.(2)

Sigue leyendo

Merezco prosperidad, estoy abierta y receptiva

 

 

4812044587_0c26124d49_o

 

Por definición las emociones son producto de nuestras experiencias en la vida. Cualquier evento que se experimente crea redes neuronales con una estructura en particular que lo reflejan. Inmediatamente al conectarse las células nerviosas, el cerebro libera sustancias químicas que van a producir en el cuerpo una reacción llamada emoción.
Los sentimientos son percepciones sobre el estado de nuestro cuerpo es por ello que las emociones surgen a partir de lo que estamos sintiendo.
Los neuro-trasmisores son mensajeros químicos procedentes del cerebro y de la mente, los neuro-péptidos son señaladores químicos que comunican al cerebro con el cuerpo, para hacernos sentir acorde con nuestros pensamientos y las hormonas son sustancias químicas relacionadas con los sentimientos del cuerpo. Es así como se conectan el cerebro y el cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones.
La aparición de una emoción provoca una serie de cambios en nuestra expresión, en nuestro rostro, en la voz, (enrojecer, temblor, sudoración, taquicardia)en el modo que pensamos y nos moviliza a la acción. Estos cambios se producen de manera involuntaria y si no estamos de acuerdo con ellos, se inicia una lucha interna, en cuyo caso nos esforzamos por controlar, por no mostrar, por no hablar o por no actuar.
He aquí algunos ejemplos:
Cuando paso del enfado a la cólera, mi ser emocional se desequilibra, me vuelvo impulsivo, grito, insulto, todo lo que estaba por ahí arrinconado sube como leche a derramarse, y si permito que exceda de nivel puedo parecer un demente vociferando, pateando, manoteando. Puede surgir entonces otra emoción derivada de esto como es el rencor, el odio, la crueldad o deseos de venganza.
Expresar el enojo o ira es extraordinario, limpiamos de toxinas nuestro cuerpo, nos permite hacer contacto con lo que sentimos, nos conocemos más y, cuantificamos nuestros alcances, siempre y cuando lo hagamos en el momento, lugar y con las personas apropiadas.
Cuando tengo miedo, me vuelvo desconfiado, siento recelo, ando a la defensiva, no espero nada bueno de la vida ni de los demás. Yo solo me aíslo si adopto una actitud hostil me pierdo de momentos que podrían ser reconfortantes. Como consecuencia me siento perseguido, amenazado, cualquier acontecimiento parece ser un indicio de algún desastre. Veo descorazonador mi futuro, vibro en una frecuencia muy baja y atraigo eso que me produce pánico.. Convierto mi vida es un drama continuo.
Cuando hay apatía nada me conmueve, todo es plano y gris, ni me enojo, ni me entristezco, el panorama es descolorido, la chispa divina se extingue, es como si me arrastrara en cámara lenta, mi mente divaga, o hay nada que me atrape solo el desinterés. He perdido mi conexión con los demás, y con mi esencia divina.
Cuando siento envidia creo que no es justo que los demás tengan más y mejor que yo, pienso que no se lo merecen pues yo me esfuerzo muchísimo y tengo menos, me irita que les pasen cosas buenas, ahhh -como disfruto cuando les pasa algo malo-. Si ellos se compran una camioneta yo tendría una mejor, y si van a comer a un buen restaurant yo elijo otro más caro, solo para que me vean.
Cuando siento culpa, hay una sensación de desmerecimiento que proviene de la comparación. No estoy a la altura de muchas de las cosas buenas que me suceden, creo que necesito sacrificarme más, sufrir, sentir dolor para merecer algo bueno.Cuando las cosas buenas llegan a mi y siento que no las merezco , me provoco accidentes, pérdidas, dilemas en donde renuncio a la ventaja que había ganado. Esta emoción resulta inútil es una pérdida de energía.
La distracción o el olvido que tiene que ver con mi falta de interés o de atención proveniente de mi mente incoherente que se ve arrastrada por todo tipo de estímulos. No logro control interno, no he aprendido a enfocar mi atención en lo importante, quien tiene el control es una mente desbocada y para rematar desconozco la introspección.
Codicia es una identificación con algo en concreto y la necesidad apremiante de tenerlo, esta emoción puede ser alentada por el enojo, la ambición, la envidia u otras más.
La mente es por naturaleza luminosa. pero su luminosidad se opaca cuando dejamos que emociones negativas nos dominen  considerando que este tipo de emociones restringen nuestra libertad interna y obstaculizan nuestra capacidad de juicio, ya que son formas distorsionadas de percibir el mundo.

Quizá llegue el momento en que podamos afrontarlas con inteligencia, permitiéndonos observarlas poniendo un poco de distancia, encausarlas hacia un objetivo y mirar como desparecen por sí solas, sin sembrar semillas para su posterior reaparición.
Y si en su lugar empezamos a sembrar en el jardín de nuestra mente emociones que nos generen dicha, bienestar, satisfacción, calma entre otras más, podemos crear nuevas redes neuronales que irán modificando nuestros estados de ánimo y la percepción tóxica que tenemos de la vida, del mundo y hasta de nosotros mismos.
La dicha y la paz no dependen de factores externos sino que son un conjunto de habilidades que se aprenden, se practican y de las cuales, nosotros somos responsables. Yo puedo transformar mi destino si asumo que mis pensamientos generan consecuencias para mi bienestar  o para hacerme difícil la existencia.

Considero que si nos proponemos cultivar emociones tales como: la humildad, sentido del humor, el perdón, la aceptación, el agradecimiento, la compasión y la generosidad empezaremos a vibrar en otra frecuencia y entonces nos alineamos con el plan infinito.

Sigue leyendo