ODIAR A LOS PADRES

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Cómo puedo amar a la persona que más me ha dañado?
El odio sencillamente es una emoción de un gran rechazo hacia alguien.
“El odio también conocido como el síndrome de alienación parental por decirlo brevemente hace alusión a esos hijos que terminan rechazando a sus padres”
Cada ser humano ha sido engendrado por un par de energías: una masculina y otra femenina, y la semilla germina, crece y se desarrolla en el vientre materno. La portadora de esta semilla puede experimentar esto que sucede en su cuerpo de muchas formas; ya sea festiva, expansiva benevolente, resignada, frustrada, enojada, triste, con odio hacia la pareja y con muchas emociones contrarias entre sí que la avasallan, que la confunden y agobian. (Traer al mundo a un nuevo ser con aceptación y alegría es el mejor regalo que le podemos dar). Cada estado emocional que la madre experimenta es trasmitido al feto, y siendo algo tan importante en la salud emocional de madre e hijo resulta alarmante el desconocimiento de esto por parte de muchas mujeres. Destacan algunos factores que inciden e incrementan el desgaste emocional durante la gestación: ausencia de planeación, inexperiencia, postergación o cancelación de los planes inmediatos y a mediano plazo falta de recursos económicos y afectivos así también la ausencia del padre para hacer frente a la llegada de un nuevo ser. Cuando el niño nace en circunstancias adversas percibirá un ambiente hostil hacia su presencia. Ese bebé será una carga para la nueva madre la cual lo ignora, lo maltrata, evade el contacto físico y visual, descuida su limpieza y bienestar en general. Lo deja en manos de otros para su cuidado, , le hace sentir que no merece vivir. Pues su presencia es un estorbo, generando así la formación de heridas que dejarán marcado para siempre a este ser.

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El único anhelo de este niño es su confirmación, ser reconocido, sentir su existencia valiosa para los demás, un ser gozoso, con grandes poderes, mismos que irá perdiendo al ser domesticado por el entorno. Muy rápidamente el bebé descubre que para lograr sus objetivos debe manipular el mundo, llorar, gritar, aventar cosas, sonreír, hacer piruetas, esconderse, trepar son algunas estrategias que el niño utiliza para captar la atención. Se da cuenta que complacer y muchas veces mentir es como obtiene ganancias, aprenderá el miedo, la culpa, el agobio, la tristeza, el enojo y cientos más de emociones que no puede entender. Continua creciendo amando incondicionalmente a los seres que le dieron la vida, hasta que un poco a poco percibe cientos de fisuras en ellos. Se da cuenta que no son congruentes que dicen una cosa y hacen otra, que exigen pero no ponen buenos ejemplos a imitar, observan cuan contradictorios son, prevalece un ambiente desagradable, nula disposición para aproximarse afectivamente: solo enojos, ironías, apatía e insensibilidad, usan formas de obligar a hacer cosas que no desea mediante el chantaje, la extorsión, la represión, es reiterativo el abuso emocional. Crecen temerosos de enfrentar a sus progenitores porque cargan con la idea de que los padres son sagrados, por tanto intocables y menos aún cuestionables, nada de contradecirlos, tampoco juzgarlos y en este dilema reprimen todas las emociones negativas ocasionadas con y por ellos. En algún momento podrán verlos sin filtros para reconocer en ellos a seres incompletos, inmaduros, carentes, con grandes problemas no resueltos que continúan siendo niños emocionalmente hablando y que ahora juega a ser padres, padres discapacitados para responder a sus necesidades afectivas, emocionales y espirituales

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Y aunque hay muchos padres totalmente conscientes de sus responsabilidades como padres, por algún motivo u otro no se hacen cargo de sus hijos.
En cualquier momento cobrarán conciencia del resentimiento, del dolor, de la ira  y desilusión que llevan a cuestas, culpa y tristeza revestidas de odio. Pero no saben cómo encausar este mar embravecido de emociones. Odiarán haber nacido, odiarán la vida que les tocó vivir, la falta de amor les ha provocado grandes deformaciones para poder percibir al mundo como un lugar seguro, digno de experimentar Ahora saben de donde proviene tanta insatisfacción tanta ira volcada hacia sí mismos y se refugiaran en conductas co-dependientes, sexo, alcohol, droga, comida, relaciones destructivas, delincuencia, violencia, exceso de trabajo, redes sociales etc.
El odio no es un pecado, es el resultado de haber sido maltratado en muchos aspectos, y tampoco debería causar culpa, es natural sentirla, no tiene nada de malo, el aceptar esta emoción, darle un espacio en nuestro corazón y trabajar con ella dándole un cause puede ayudar en gran medida a sanarlo.

Sanar las heridas de la infancia requiere primero saber de su existencia, identificarlas y buscar ayuda, sentirnos merecedores de una forma de vida gozosa, es necesario mucho valor, mucho amor propio, requiere reconocernos como seres mutilados, como seres dañados en nuestra vulnerabilidad. Si no hacemos nada por atenderlas iremos por la vida contaminando todo lo que toque nuestras vidas, nuestra evolución emocional quedo detenida Entonces adoptamos multitud de máscaras para esconder nuestras carencias; victimizarnos, tiranizar, dominar, controlar, manipular, chantajear, abusar, mentir, practicar una doble moral, ser los rescatadores de otros, y así sucesivamente. Casi todos los problemas q1ue un ser humano presenta en su vida actual tiene una relación directa con la forma en que experimentó el mundo, la vida y el amor en el inicio y llegada a este mundo. Sus heridas son causadas algunas por mamá, otras por papá, rechazo, traición, abandono, injusticia, humillación son las que encabezan la lista y ser portadores de ellas nos convierte en lisiados para bailar la danza de la vida.
Lo esencial con nuestros hijos consiste en darles amor, un amor de calidad, lo cual es básico, un abrazo, un beso y un te quiero hacen milagros. Protección, nos toca proveer de seguridad y protección a ellos es indispensable para su desarrollo emocional, y límites porque cada día el padre y la madre deben poner su autoridad como pilar para marcar lo bueno y malo de cada situación, de cada decisión, esto debe aplicarse con una actitud de respeto en franca comunicación no de imposición, límites que les proporcionen seguridad, no que les asfixien o que sean tan holgados que no se precisa el principio del final, y nuestro respaldo cuando están pasando por situaciones difíciles, el hacerles sentir que ahí estamos y que cuentan con nosotros para todo, que los amamos incondicionalmente, pase lo que pase, y les acompañamos amorosamente en este viaje que es la vida.

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PERVERSIONES EN LAS RELACIONES DE PAREJA


Cuando tu mi cónyuge, compañero o pareja me das dinero para el gasto, te haces cargo de las cuentas, resuelves las descomposturas de: plomería, carpintería, herrería y otros más. Cuando reparas el auto y recurro a ti para que me saques de cualquier imprevisto, cuando me llevas a cenar, cuando me dejas la última palabra en cualquier decisión, cuando procuras mi satisfacción sexual por encima de la tuya. Cuando no paro de hablar y no dices nada, Yo asumo que estas todas son tus obligaciones en tu papel de hombre, de proveedor, de jefe de familia, que todo es parte de tu rol y nunca te hago un reconocimiento de lo bien que haces las cosas, de tu mejor intención de que yo esté contenta, de que nuestros hijos no carezcan de nada, pero jamás me pregunto ni te pregunto cómo estás? ¿Cómo te sientes contigo, con tu trabajo, con nosotros?….tampoco te digo cuánto me gustas, ni lo bien que me hacen tus cuidados, tu ternura, tu protección, tu sonrisas, tus silencios y me guardo muchas cosas porque tengo la creencia de que eso no se debe decir, a lo mejor tu lo adivinas y eso basta. Pido, vuelvo a pedir, nunca estoy satisfecha, te extorsiono de mil maneras, siempre quiero más, tu eres mi cajero automático, mi chequera, soy un barril sin fondo, para eso te tengo, no quiero saber que tienes que hacer para traer dinero a la casa, o si tienes que doblar turno, pedir prestado, y aparte de todo llegas a casa y pongo cara de sargento, si estoy viendo mi serie preferida ni siquiera me levanto para darte un beso, una sonrisa, un apapacho, es más te digo “sírvete de cenar ahí hay”.Y si además deseas que tengamos relaciones íntimas me invento un dolor de cabeza y mil patrañas más.

Nuestras relaciones de pareja parecieran ser de amor-odio, Nos percibimos como enemigos, siempre a la defensiva, esperando zarpazos, arañazos y puñaladas por la espalda.
¿De dónde proviene esta forma de relacionarnos?
Proviene de nuestro trans-generacional femenino, subyacen en nuestra memoria las historias de ultraje, de abuso sexual, de ser tratadas como animales, de las épocas en que las mujeres solo servían para hacerles hijos, para usarlas, para dominarlas, maltratarlas, matarlas. Memorias que necesitamos reconocer, identificar y sanar. Memorias que se deben romper y con ello frenar en nuestra historia actual para dejar de repetirlas. Demasiadas mujeres no están conscientes de cómo provocan la parte instintiva de su pareja ya sea con actitudes: manipuladoras, chantajistas, de menosprecio. De sometimiento, de abuso y muchas otras más.
Después pasan a jugar el rol de víctima, incapaces de reconocer a la “perra” que traen adentro y que se asoma de vez en vez para corromper la relación.
Existe una parte sabia en cada mujer, que necesita ser despertada y alimentada, que necesita ser nutrida para después empoderarla y poner en alto las mejores cualidades femeninas como son el amor, la ternura, la empatía, la confianza, la protección, la alegría, la tolerancia etc. porque de tanto defendernos de los hombres, de tanta competencia con ellos no nos hemos dado la oportunidad de convertirnos en adultas positivas dispuestas a propiciar relaciones más igualitarias, más generosas, más amorosas, relaciones que nos llenen el corazón y permitan evolucionar de forma individual, de pareja como familias y como sociedad.