NO PUEDO VIVIR CONTIGO NI SIN TI

 

 

dependenciaUna relación adictiva  causa dependencia, trastorna el sentido de identidad y es además en laque se pierden los límites de la individualidad.

John Bradshaw usa el término codependencia para quienes han perdido el contacto con sus sentimientos, deseos y necesidades, son personas que dependen de algo externo para tener una identidad, algunos ejemplos son: búsqueda de aprobación, quedar bien con los demás, culpar a otros por falta de éxito, felicidad, amor o dinero.(3)

Una relación adictiva no tiene que ser exclusivamente con otra persona, puede ser al trabajo, al dinero, al sexo, a bebidas embriagantes, a tóxicos, a video-juegos, al celular y muchos otros más. Quienes la experimentan viven una sensación de sometimiento, donde la voluntad ha dejado de participar en las decisiones, <solo cuando estoy con el objeto de mi adicción me siento bien>, o casi bien, de ahí en fuera <todo el tiempo pienso y busco estar con dicho objeto>. He dejado de disfrutar muchas otras actividades, de personas y situaciones dado que mi objeto es algo que me obsesiona.

Cuando la adicción es con tu pareja, lo más característico en este tipo de relación, consiste en la imposibilidad de terminar con la misma, aunque haya más insatisfacción que bienestar, hay violencia, abuso, las quejas van en aumento no sabes a qué atenerte con él o ella y aunque esperes muy poco siempre acaba por decepcionarte.

Hay una reacción muy peculiar parecida a la abstinencia del adicto frente a las drogas o el alcohol, o aquello de lo que no puede prescindir. Estar separados resulta insoportable dado que quienes padecen esta patología establecen vínculos de fusión con el otro, lo que vendría a explicarse en un sentirse tremendamente indefenso, de estar a la deriva, de solo estar completo con el otro quien ya es parte de sí mismo. La presencia   de la persona o la droga en cuestión funciona como un objeto que facilita esa creencia. Esto es realimentado por la otra parte haciendo que la creencia se afiance. Es muy característicos de los adictivos actitudes tales como: tendencia al control obsesivo en las relaciones, inhabilidad de establecer límites saludables en las relaciones, dificultad para expresar necesidades y sentimientos, exposición a peligros en la búsqueda o mantenimiento de la relación, aislamiento y deterioro físico, mental y emocional. Una de los signos más tempranos y obvios es que la persona afectada se va aislando de sus relaciones habituales a costa de una mayor demanda de atención hacia la relación adictiva. Deja de hacer vida social, de cumplir con otro tipo de compromisos solo para estar disponible cuando el otro le busque. Puede ser que alguno se de valor para terminar con la relación, pero esto no dura mucho, es probable que al escuchar una canción, ver una foto, recordar algún evento que juntos compartieron a tal le entre la nostalgia e inmediatamente busque la reconciliación, Se dirán muchas cosas; promesas que no van a ser capaces de cumplir y así otra escalada más.

“Todo lo que hoy en día se da más, y más a menudo como embarazos en los adolescentes, noviazgos violentos, adicciones tempranas, etc. surgen en personas que fueron niños muy heridos en su infancia, y que al empezar a entrar al ámbito de las relaciones en una adolescencia cada vez más temprana, fácilmente cometen graves errores, porque no cuentan con recursos internos para construir límites seguros que les permitan protegerse a sí mismos, simplemente porque no se aman ni se valoran y cualquier otro que les haga sentir un poquito visto y amado tendrá un gran poder sobre ellos, aunque el precio que haya que pagar, sea irse en contra de sí mismo, en su propio prejuicio, poniéndose muchas veces en situaciones que van de muy incómodas a trágicas, e incluso mortales”.(1)

Una jovencita que es insegura, que desconoce su valor y encuentra una pareja de la que sabe muy poco, es probable que en su interés por retenerla le pase por alto muchas faltas, y que se culpe cuando las cosas no van bien, así tampoco le exigirá que use un condón al tener relaciones sexuales, es más aceptará tener sexo sólo por retenerle.

Joan Garriga habla de la pareja de tres: ” No obstante en el mundo de la pareja suele ser una dinámica común que en lugar de dos sean tres en su campo emocional, este tercero que configura el triángulo, puede ser un amante, el alcohol, drogas, substancias, una pareja anterior, una pareja idealizada, la madre o el padre de uno de ellos o bien un hijo especialmente querido por uno de los padres por encima del otro progenitor, o incluso un trabajo, vocación etcétera”. Esto significa que ante la imposibilidad de tener una relación de dos se busca un tercero para que aporte la dosis de incertidumbre necesaria a este tipo de personas… el alcohol y otras substancias calientan el corazón y actúan como amores seguros, siempre disponibles, especialmente para aquellas personas que no se sienten queridas, sino despreciadas por su pareja o bien por su familia de origen”.(2)

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BURLAR LA MUERTE…

 

 

imagenes-reflexivas-sobre-la-muerte“La antigua obsesión mexicana de la muerte subyace como una parte orgánica del pensamiento de México. Surge como una motivación en el arte antes de la conquista, sobrevive durante todo el periodo colonial y reaparece una y otra vez. Hay calaveras en monolitos de lava, en miniaturas de oro y cristal, en máscaras de obsidiana y jade; cráneos esculpidos en muros, moldeados en vasijas, encontrados en pergaminos, dibujados sobre telas; se les encuentra en glifos y con un esqueleto y una ocupación en juguetes infantiles; moldeadas en silbatos, alcancías, matracas, campanas, máscaras y joyería. La calavera tiene muchos significados en el habla mexicana. La lucen dioses, payasos, demonios y demás personería de la sapiencia mexicana. Hay hasta un día nacional en su honor.”

Anita Brenner, El mesías mexicano. Anatomía del Mexicano Roger Bartra, México.2005

La muerte en los vocabularios arcaicos, aún no existe como concepto; se habla de ella como de un sueño, como de un viaje, de un nacimiento, de una enfermedad, de un accidente, de un maleficio, de la entrada en la residencia de los antepasados.

El hombre se hace humano desde que entierra a sus muertos.

La especie humana es la única para la que la muerte está presente toda su vida, la única que hace acompañar a la muerte con un ritual funerario, la única que cree en la supervivencia y   en la resurrección de los muertos. Afanados en esquivarla buscamos   la protección en santos, ángeles y arcángeles; así también en infinidad  de objetos, reliquias y fetiches a los cuales les otorgamos  poderes sobrenaturales.

El ser humano evita la muerte, es un tema del que no se habla, pues teme atraer de este modo, busca de manera incansable burlarla, jamás toparse con ella cara a cara. Para ello elabora planes,   hace demasiados proyectos, se mantiene ocupado, se inventa compromisos, hace su vida complicada con la creencia de que así la muerte pasará de largo.

“….el miedo nos hace volver el rostro, darle la espalda a la muerte. Y al negarnos a contemplarla, nos cerramos fatalmente a la vida, que es una totalidad que la lleva en sí. Lo abierto es el mundo en donde los contrarios se reconcilian y la luz y la sombra se funden. Esta concepción tiende a devolver a la muerte su sentido original; que nuestra época le ha arrebatado: vida y muerte son contrarios que se complementan. Ambas son mitades de una esfera que nosotros sujetos a tiempo y espacio no podemos sino entrever.

si en la fiesta, la borrachera o en la confidencia nos abrimos, lo hacemos con tal violencia que nos desgarramos y acabamos por anularnos. Y ante la muerte, como ante la vida, nos alzamos de hombros y le oponemos un silencio o una sonrisa desdeñosa….”

México en la obra de Octavio Paz, Todos Santos Día de Muertos. Edit. Círculo de lectores.Méx. 1979

La muerte no es una idea, sino antes bien una imagen, como diría  Bachelard, <una metáfora de la vida>.El drama de la vida es la muerte, desde que nacemos se nos hace saber que morir es nuestro  destino más seguro.

Es la demasiada importancia personal que nos damos a nosotros mismos la que nos impide verla como algo menos complicado, menos dramático. Porque si somos importantes solo lo es para aquellos que nos aman verdaderamente.

A lo largo de nuestra vida nos hemos hecho ideas de grandeza, de omnipotencia, de creernos indispensables, imposibles de sustituir. Porque entonces esta intrusa tiene que venir a arrancarnos del libreto hemos aprendido a jugar ante el  mundo?

Nos hemos acostumbrado a interpretar a la muerte como la gran traidora de nuestros sueños de inmortalidad. Creemos que es cruel porque viene sin avisar. Y he aquí uno de los secretos a los que los humanos no podemos acceder…nadie conoce con exactitud el momento en que va a morir.

” Morir es perder un  lugar en la casa  y en el mundo, dejar por ahí mis pertenencias, todo aquello que fue mío y le confirió sentido a mi vida. Morir es dejar de estar presente con los vivos, desaparecer de manera física para el mundo que me rodea.

El horror a la muerte es, pues la emoción, el sentimiento o la conciencia de la pérdida de la propia individualidad. Emoción, sacudida de dolor, de terror y de horror.

Conciencia de un vacío, de una nada, que aparece allí donde antes había estado la plenitud individual”.

El hombre y la muerte , Edgar Morín, Edit Kairos, pags 9,24,31 México 1994

Carlos Gustavo Jung acentúa que familiarizarse con la idea de la muerte es uno de los intereses más importantes del hombre que envejece. Entendiendo a la muerte como una división entre materia y psique. Al morir nos desprendemos del cuerpo que solo representa la parte física que nos contiene.Prepararnos para morir es la aceptación de ella, destruyendo los mitos que la acompañan, si es lo único seguro que tenemos hay que prepararnos a bien morir, dejar de verla como algo macabro, finalmente ha estado detrás de nosotros siempre.

Humanizar a la muerte es verla desde distintos ángulos, sin juzgarla,  reconocer que es un misterio,es aceptar que un día vendrá simplemente y hay que estar preparados para seguirla.

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