LAS EROSIONES DEL AMOR

“Pleito que solo es pleito entre  esas dos personas dizque enamoradas.  En algún rincón obscuro de sus cabezas saben que no pelean por tener que lavar un vaso, sino por las mi erosiones que los mil vasos y las mil discrepancias en la manera que crecieron y vivieron antes de crecer y vivir juntos van acabando con las entrañas del otro. Pequeñas grandes erosiones que terminan por desaparecer el pedazo de tierra en el que habían clavado su bandera y declarado su espacio” (1)

Erosionar significa desgastar o bien  deteriorar el prestigio de una persona o institución.(2)

Al inicio de cualquier relación hay interés de saber más acerca del otro, hay curiosidad y muchas veces admiración, nos sorprende descubrir un cúmulo de  cualidades y  virtudes que ponen al otro como un ser único,  adorable, digno de nuestro amor. Solo que a  medida que pasa el tiempo aprendemos a mirar de forma más objetiva, separamos  entre lo verdadero y  lo que  hemos adjudicado, toleramos también defectos, los errores y las limitaciones del compañero que hemos elegido . Es importante señalar que sin cruzar palabra  ambos hemos establecido un conjunto de acuerdos respecto a cómo manejar la relación, los mismos que a muchas veces pasamos por alto y con ello sacamos del juego  al otro.

 Las peleas a gritos, con insultos , usar la ironía, culpar, juzgar, arrinconar, victimizarse, descalificar e ignorar son solo algunas de las maniobras que usamos de manera sistemática para imponer nuestra razón, para ganar, si,  pero indiscutiblemente para alimentar nuestro ego, además del rencor hacia nosotros. Un rencor que se convierte en muralla, un rencor que erosiona nuestro  pedazo de tierra en común. Y es que en este tipo de enfrentamientos permitimos que nuestra cabeza sea quien tome  el control y nuestro corazón queda a un lado. Cuando la mayoría de las veces nos sentimos lastimados por comportamientos y actitudes del otro, en vez de hablarlo desde ahí, desde nuestros sentimientos, preferimos racionalizar, disfrazar, y pelear desde nuestro enojo, no desde lo que duele.

No es lo mismo decirle a mi pareja “eres de lo peor, olvidaste nuestro aniversario”, a decir “me duele que nuestro aniversario sea solo importante para mí ”  

 O cuando me siento triste por algo que sucedió y se lo cuento a mi pareja y el en lugar de darme palabras de confort, desvía la plática, lo vuelve trivial, o empieza a quejarse también. Aprender a identificar acuerdos, revisarlos, actualizarlos y estar dispuestos a negociar puede ser la clave para tener una relación equilibrada, que nos aporte bienestar. Cuando  yo me pongo por encima de todo y no soy capaz de darle su lugar, de respetar sus sentimientos ni sus opiniones, quien lleva las de perder es  la relación, con actitudes así lo que hacemos es gastarla y erosionarla,  son marcas que nada ni nadie podrá borrar. Olvidos de fechas importantes, tomar decisiones al margen, mantener un individualismo a ultranza, no integrar a la familia de origen ni  amigos y  grupos frecuentes, falta de reciprocidad, enojarse para salir de escena, abandonar la charla,  dar mayor importancia a los amigos que a la familia, desconcentración por estar con el teléfono, intervenir en una charla para corregir, descalificar o bien para burlarse de ti. Pasarse el tiempo comparándote con su madre o hermanas resaltando cualidades que tú no tienes.

La violencia psicológica abarca muchas  de las pautas  aquí mencionadas y si la estás padeciendo desde hace tiempo sin cuestionarte lo saludable de tu relación? cabe preguntarse, como hicimos para llegar hasta aquí, esto es de que manera hemos dejado avanzar tal grado de toxicidad en la relación?

Si elijo tener  una relación que sea para un mayor bienestar, pero si esta me limita, me causa infelicidad, frustración, enojo, culpa, tristeza y algunas otras más,  es momento de revisarla.

Mucho de lo que hacemos no son más que un conjunto de malos hábitos adquiridos durante nuestra crianza que jamás nos cuestionamos hasta que tenemos que compartir un tiempo y un espacio con alguien. Aceptarnos así como somos?, negociar nuestras diferencias? Adaptarnos al otro?, buscar siempre puntos de concordancia, soltar nuestros modelos ideales de pareja y gozarnos de tener una, celebrando cada día el continuarnos eligiendo.   Porque finalmente no venimos a este mundo para rehabilitar a seres dañados con modelos de crianza deformantes.

( 1)Todos los días son nuestros, Catalina Aguilar Mastretta edit Oceano, Méx. 2017

(2 ) https://es thefreedictinary.com. 000000060

En el buen amor se construye y elige cada día

Erich Fromm en su libro “El arte de amar” desarrolla una propuesta bellísima del amor, elevándole a la categoría de Arte, porque “un buen amor es una construcción inteligente de dos personas sabias que deciden ser amigos, compañeros, cómplices y buenos amantes”

Y que a pesar de los problemas que nunca faltan se eligen cada día para continuar caminando juntas por la vida

thTE8GCDGEEl amor es acción,  una actividad, no es un efecto pasivo, es un estar continuado, productivo, que constituye la más alta expresión de potencia, donde experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder. Dar produce felicidad. Lo que a diario puedo dar son: alegría,  interés,  comprensión,  conocimiento,  humor, tranquilidad. Son  todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en mí. Al dar así de mi vida enriquezco a la otra persona, se enaltece el sentimiento de vida del otro .

En el amor es imprescindible dar cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. El amor es un poder del alma”.

El amor materno inculca en el niño el amor a la vida. Es la tierra prometida se describe en la biblia como leche y miel. <la leche es el símbolo del cuidado y afirmación. La miel simboliza la dulzura de la vida, el amor por ella y la felicidad de estar vivo. Para que una madre pueda dar todo esto no basta con que sea una buena madre, sino además también ser feliz, es así como se trasmite al hijo el amor a la vida”.
“El amor paterno es condicional, su principio es: <te amo porque llenas mis aspiraciones, porque  cumples con tu deber, porque eres como yo> este amor debe ganarse y se pierde si no se hace lo esperado. La obediencia constituye la principal virtud. El amor paterno debe ser paciente y tolerante, debe darle al niño un sentido cada vez mayor de competencia y oportunamente permitirle ser su propia autoridad. Este amor le permite al hijo una buena estructura para tomar decisiones y sentirse capaz de afrontar los retos que la vida le impone”.

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El amor maduro para Fromm :  lo capacita para superar sus sentimientos de aislamiento y separatividad.”

 

“Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal como es, el respeto asume así la ausencia de explotación”.

“El amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación”

Eventualmente, la persona madura llega a la etapa en que es su propia madre y su propio padre, tiene por así decirlo una conciencia materna y paterna. La conciencia materna dice; <no hay ningún delito, ningún crimen, que pueda privarte de mi amor, de mi deseo de que vivas y seas feliz> La conciencia paterna dice: <Obraste mal, no puedes dejar de aceptar las consecuencias de tu mala acción, y especialmente debes cambiar si quieres que te aprecie. La persona madura se ha liberado de las figuras exteriores de la madre y el padre, y las ha erigido en su interior, elaborando una conciencia sobre su capacidad de amar y fundada en la razón y discernimiento. Es en esta evolución donde se fundamenta la salud mental y el logro de la madurez.”  

“La lógica paradójica llega así a la conclusión de que el amor a Dios no es el conocimiento de Dios mediante el pensamiento, ni el pensamiento del propio amor a Dios, sino el acto de experimentar la unidad con Dios. Por lo tanto, lo más importante, es la forma correcta de vivir. Toda la vida, cada acción banal o importante, se dedica al conocimiento de Dios, pero no a un conocimiento por medio del pensamiento correcto, sino de la acción correcta”.

Es imposible repetir cuanto amamos a alguien y al mismo tiempo lastimar, castigar, culpar, controlar, someter etc. Sin embargo nuestro amor surge del amor que vimos en nuestros padres como pareja afectiva, ellos fueron nuestro ejemplo en este arte. Cuando llegamos a ser adultos si logramos trascender estas formas aprendidas, es muy posible que tomemos la decisión de amar de forma madura, para ello se requiere que nuestro adulto tome las riendas de nuestra vida, se libere de su individualismo, reconozca su ligazón con la humanidad y viva la comunión consigo, con los demás y con Dios.

“Es importante destacar un paralelo entre el amor a los padres y el amor a Dios: en la etapa de la plena madurez, se ha liberado de las personas de la madre y el padre como poderes protector e imperativo; ha establecido en sí mismo los principios materno y paterno. Se ha convertido en su propio Padre y Madre; es padre y madre. En esta etapa madura Dios deja de ser un poder exterior, en la que el hombre ha incorporado en sí mismo los principios del amor y la justicia, en la que se ha hecho uno con Dios y eventualmente a un punto que solo habla de Dios en un sentido poético y simbólico”.

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