TENER TODO BAJO CONTROL

 

 

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Conoces a personas que dicen “aquí se hace lo que yo digo”
“Nadie lo hace mejor que yo”
Es casi seguro que estamos frente a una persona que sufre de rigidez.
La rigidez es un trastorno de personalidad obsesivo compulsivo, son comunes algunos rasgos: rigurosos, inflexibles, metódicos, intransigentes, maniáticos e insoportables.
Del verbo rigiere, estar tieso, que no puede ser doblado, inflexible, severo, estricto.
Lo más problemático para un rígido es la imposibilidad de aceptar lo nuevo pues la persona no puede cambiar su opinión con respecto a lo que considera razonable o que vaya en contra de lo establecido.
Estas personas se creen intachables, son duras para hacer cumplir las normas.
Una persona rígida batalla mucho para adaptarse a los cambios incluso si esos cambios son benéficos.

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Los rígidos no saben relajarse viven prisioneros de lo que “debería ser, no disfrutan de sus logros sufren de ansiedad crónica.
La resistencia al cambio es en mayor o menor medida ante situaciones ambiguas, un rígido no sabe lidiar con la incertidumbre, necesita tener todo bajo control.
Todos nosotros hemos convivido con personas rígidas y si nos ha tocado en suerte que sean nuestros jefes peor aún porque resulta muy difícil darles gusto, siempre estarán pendientes de las fallas no así de los aciertos. Es desgastante y frustrante lidiar con su inflexibilidad. Y si se trata de una pareja habrá que acoplarse a todas sus expectativas ya que intentará controlar hasta el más mínimo detalle de nuestro comportamiento lo cual va en contra de la misma integridad.
Cabe señalar que existen personas con mucha firmeza en sus convicciones, así también quienes son muy fieles a sus creencias, principios y valores, también aquellos que nunca se dan por vencidos, y vale aclarar aclarar que son muchas gradaciones que van entre la firmeza y este trastorno de rigidez, y lo que se debe considerar es la exageración con la que se reacciona ante eventos que trastornan el equilibrio.
Una persona rígida no inspira confianza, sino miedo, no solo pierde colaboradores, también amigos, oportunidades para crecer, para ser amado, y sobre todo para conectarse emocionalmente porque no sabe relacionarse desde el corazón.
El ser humano es un animal de hábitos y prefiere tener todo bajo control, en consecuencia, las situaciones nuevas pueden generar caos, incertidumbre y descontrol momentáneamente, pero sabe acoplarse a medida que lo acepta, lo incorpora y encuentra en ellas la oportunidad de mejorar, aprender y superarse.

 

Este trastorno de personalidad debe ser reconocido, aceptado y valorado para trabajar en él, el cambio es posible cuando se tiene conciencia de cómo  roba energía y destruye las  relaciones con los demás.
La búsqueda de apoyo terapéutico es indispensable, existen técnicas con herramientas poderosas para aprender a manejarlo y contenerlo.
Tener demasiadas expectativas de nuestros seres queridos y personas que nos rodean, esperar que sean exactamente igual que nosotros, que nos den en la misma medida, que actúen conforme a nuestras normas es imposible y en algún momento nos van a hacer sentir defraudados.
Mejor aún ser tolerante con las debilidades de los demás, aceptar las diferencias en la forma de ser y pensar, tener empatía para comprender a los otros nos da la libertad de vivir ligeros, de permitir mostrar nuestras carencias ante los demás sin sentirnos vulnerables. Es preferible elegir vivir felices a pelear por tener siempre la razón.

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SER DUEÑO DE NUESTRO TIEMPO

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Boletos de avión volando en nuestros rostros, despedidas y reencuentros, un volveré, un se acabó, o quiero otra oportunidad: nos referimos a la duración de situaciones, de experiencias, sujetas a cambio, que definen periodos, épocas, un antes, un ahora y un después, Un momento presente que puede ser inaceptable, insufrible, inevitable con el mal hábito de nuestra mente para escapar del ahora o bien vivir anticipadamente un futuro donde nos regodeamos, donde todo es perfecto, donde no caben imprevistos.
Del latín, ”tempus” el tiempo es un concepto amplio que se aplica en diversos contextos. El tiempo puede ser visto como la magnitud física que permite secuenciar hechos y determinar momentos y cuya unidad de medida es el segundo.
San Agustín plantea tres distintos tiempos: el pasado, donde se ubican las cosas que ya no existen; el futuro que plantea lo que vendrá, y el presente que inmediatamente se convierte en algo que no existe, convirtiéndose para este filósofo en una verdadera paradoja.

 

 

 

Kant, para quien el tiempo ni está relacionado con el movimiento ni con una experiencia intrínseca al alma, sino con una capacidad humana interna para percibir la realidad, es decir, para poder organizar las experiencias. Siendo entonces correspondiente al entendimiento de cada individuo, el tiempo existe en cada persona
Según Echart Tolle; “el estrés moderno proviene de ocuparnos obsesivamente en llegar al futuro, utilizando el presente solo como un medio de llegar allá. Es decir estar aquí pero querer estar allá, o negarnos al presente por desear estar en el futuro”( 2 )
Tiempo, lo más valioso cuando hay vida, magia hecha verdad con una varita, deseos que se transforman en experiencias concretas, acuerdos para ir en la misma dirección, , darnos la oportunidad de volar, en imaginación, en pensamiento, en sensación, salir de lo lineal y acceder a espirales, donde todo es infinito, es absoluto. Donde todo sucede a una velocidad vertiginosa, y de pronto se detiene, y nos miramos para sentirnos parte de un universo y , abrazarlo, sabiéndonos cercanos, unidos por energías cósmicas. El tiempo es la decisión de experimentarnos de permanecer siendo, de estar, de conexión, es la decisión de permitirnos sumergirnos en cada momento presente, evitando pensar o razonar o calificar eso que estamos sintiendo, es medirnos con lo que pensamos, y con lo que interpretamos. Se dice que se lleva nuestros mejores momentos, que es cómplice de nuestros más secretos anhelos, que todo lo que queremos seguro nos lo va dar. Es aliado e impostor.
Está a nuestro servicio cuando lo valoramos y organizamos en función de lo que necesitamos, se burla de nosotros cuando frustra nuestros planes, se ríe a carcajadas cuando nos dejan plantados, cuando se nos va un avión, cuando nos sirven la cena demasiado fría, cuando tenemos que dejar el café porque estaba demasiado caliente. Para todo hay un tiempo, mismo que se va llevando oportunidades, planes y situaciones porque somos parte del movimiento del cosmos.

Tiempo, de amar, de dar, de recibir, de cosechar, de llorar, de perdonar de reconciliar, de cambiar, de enfocarse, de regresar, de reconsiderar, de brincar, jugar, bailar, de cantar,  de arrepentirse, de vencerse, de mirarse sin caretas de custodiar la felicidad, de exorcizar la obscuridad, . Tiempo de renacer, tiempo de volver a la infancia, tiempo para crecer, tiempo para dejarse ir.
De que me estoy perdiendo en este preciso instante? Qué si puedo hacer? Que ya no puedo hacer, tomar conciencia de ello quizá nos sirva para dedicarnos a vivir lo que verdaderamente nos gusta, nos hace vibrar, y nos da felicidad.
Dice Carlos Fuentes: “El tiempo es como un huracán que nos llega del futuro. No queremos admitirlo porque en el futuro nos espera nuestra muerte. Preferimos privilegiar al pasado y convertirlo en tiempo domesticado, y, a veces en tiempo olvidado. Creemos que no existe sino el presente….Pero hay presente vivo con pasado muerto? Mas cuando todo se conjunta y se resuelve, abrimos los ojos y vemos el tiempo acercarse desde el futuro, porque allí espera el siguiente amor, el siguiente libro, el siguiente amigo, que son quienes –si nos recuerdan y nos aman, nos darán al cabo nuestro tiempo.” (1)

 

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(1) Citado por Sergio Pitol en el tercer personaje ediciones era, México 2013
(2 ) El poder del ahora Eckart Tolle, Edit. Grijalbo Méx. 2017

 

 

DEL ENAMORAMIENTO AL AMOR

 

Para Francesco Alberoni “el enamoramiento aparece cuando hemos cambiado interiormente, intolerantes con el pasado, obscuramente insatisfechos del presente y abiertos a nuevas experiencias, aceptadores de lo desconocido y dispuestos a abrazar nuevas emociones. Cuando nos damos permiso de volver a intentar estar con alguien para cambiar pero no cambiamos solos, cambiamos cuando nos unimos emocional y físicamente con otros.
El enamoramiento empieza a manifestarse cuando el sujeto está preparado para transformarse y, a través del amor comienza, entusiasta una nueva vida, reconstruye junto con el amado o la amada, su propio mundo emocional y social.
El proceso de enamoramiento requiere de una correspondencia profunda entre las personas, si nos ama quien amamos, el universo entero se vuelve accesible y benigno, sonriente y amoroso. A través de la unión con quien amamos, tenemos la impresión de estar en consonancia con la esencia del cosmos, de participar en su divina armonía. Ya no nos sentimos absolutamente solos sino fusionados con el todo, y parte de una sustancia común.
Nos enamoramos de la persona que nos comunica con señales, símbolos, cómo realizar nuestras nuevas posibilidades, que nos permite ir en una dirección que responde a exigencias internas. Según el psicoanálisis nos enamoramos de quien nos recuerda a nuestra madre de la primera infancia y si esto sucede milagrosamente, solo quiere decir que resume en sí tantos mis sueños como mis esperanzas y las defensas que hemos erigido contra la tentación de cambiar, pueden caer bruscamente. Es entonces cuando las cerraduras y candados con que nos habíamos estado protegiendo ceden y se abren puertas para dejar entrar un sinfín de posibilidades.
Nos sentimos interesados, atraídos, experimentamos el deseo de volver a verla, de hablar, estar con ella, se intensifica el deseo de conocer en profundidad el mundo afectivo del otro, Solo el amor quiere saberlo todo del amor, nos vuelve ávidos del pasado de esa persona y celosos de todos aquellos a quienes ha amado.
Lo que caracteriza el verdadero enamoramiento es un continuo descubrir aspectos nuevos y sorprendentes en la misma persona, todo en ella es tan radiante y provocador de una sucesión de flechazos”.(1)

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Esa persona particular en la cual podemos renacer es única, exclusiva, inconfundible, el enamorado tiene la impresión de haberla estado esperando desde siempre y puede reconocerle porque han estado juntos en otras dimensiones, quizá en vidas pasadas.
Aprendemos enamorados a detectar señales cuando el otro está enojado, triste, preocupado, cuando algo no anda bien. Sabemos de memoria la geografía de su rostro, el abanico de expresiones, sus mohines, y tenemos las combinaciones de sus candados emocionales, sabemos cómo hacerla reír o enojar.
Cada nuevo amor supone un riesgo, y solo tú podrás recoger los frutos, si vences tus temores y otorgas a esa persona y a ti mismo una oportunidad.
“Del yo al nosotros. Las etapas del amor se inician en el momento en que dos personas se conocen y concluyen en el momento en que estos mismos deciden mutuamente formar una nueva entidad: NOSOTROS, los que denominaremos Conexión, exploración, evaluación, intimación y compromiso.
*Existe conexión cuando el intercambio de energía entre dos fluye sin reservas.
*Exploración o fase del conocimiento, charlas interminables, revelaciones personales de experiencias, secretos, sueños y emociones.
*Evaluación, se estudia la compatibilidad en base a criterios que no son transitorios como lo son cualidades, valores, actitudes: qué te gusta?, cómo te sientes? Es la persona con la que deseo envejecer? Posee la mayoría de cualidades deseables para correr el riesgo?

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*Intimación consiste en descubrirnos abierta y totalmente sin temores, se construyen poderosos lazos de intimidad para querer estar juntos sin tener que recurrir a actividades para llenar cada momento.
*Compromiso es donde una parte importante de ti cree que es lo acertado y que la otra parte está dispuesta a arriesgarse a estar equivocado. Es preciso un compromiso de ambas partes si se quiere una relación duradera.
La comunicación es la principal herramienta para que la pareja funcione, es el modo que uno tiene de llegar al otro, de permitir que el compañero sepa quién eres, que necesitas, que deseas, cómo te sientes, la comunicación es fundamentalmente la energía que mantiene con vida las relaciones. Cada persona entra en la relación con su propia percepción de la realidad, y únicamente, gracias a la comunicación estas dos realidades pueden ponerse en contacto. La pareja empieza a crear un terreno sagrado que será la base de toda interacción entre ellos y que les conducirá a una intimidad mayor y más profunda”.(2)

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