SER DUEÑO DE NUESTRO TIEMPO

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Boletos de avión volando en nuestros rostros, despedidas y reencuentros, un volveré, un se acabó, o quiero otra oportunidad: nos referimos a la duración de situaciones, de experiencias, sujetas a cambio, que definen periodos, épocas, un antes, un ahora y un después, Un momento presente que puede ser inaceptable, insufrible, inevitable con el mal hábito de nuestra mente para escapar del ahora o bien vivir anticipadamente un futuro donde nos regodeamos, donde todo es perfecto, donde no caben imprevistos.
Del latín, ”tempus” el tiempo es un concepto amplio que se aplica en diversos contextos. El tiempo puede ser visto como la magnitud física que permite secuenciar hechos y determinar momentos y cuya unidad de medida es el segundo.
San Agustín plantea tres distintos tiempos: el pasado, donde se ubican las cosas que ya no existen; el futuro que plantea lo que vendrá, y el presente que inmediatamente se convierte en algo que no existe, convirtiéndose para este filósofo en una verdadera paradoja.

 

 

 

Kant, para quien el tiempo ni está relacionado con el movimiento ni con una experiencia intrínseca al alma, sino con una capacidad humana interna para percibir la realidad, es decir, para poder organizar las experiencias. Siendo entonces correspondiente al entendimiento de cada individuo, el tiempo existe en cada persona
Según Echart Tolle; “el estrés moderno proviene de ocuparnos obsesivamente en llegar al futuro, utilizando el presente solo como un medio de llegar allá. Es decir estar aquí pero querer estar allá, o negarnos al presente por desear estar en el futuro”( 2 )
Tiempo, lo más valioso cuando hay vida, magia hecha verdad con una varita, deseos que se transforman en experiencias concretas, acuerdos para ir en la misma dirección, , darnos la oportunidad de volar, en imaginación, en pensamiento, en sensación, salir de lo lineal y acceder a espirales, donde todo es infinito, es absoluto. Donde todo sucede a una velocidad vertiginosa, y de pronto se detiene, y nos miramos para sentirnos parte de un universo y , abrazarlo, sabiéndonos cercanos, unidos por energías cósmicas. El tiempo es la decisión de experimentarnos de permanecer siendo, de estar, de conexión, es la decisión de permitirnos sumergirnos en cada momento presente, evitando pensar o razonar o calificar eso que estamos sintiendo, es medirnos con lo que pensamos, y con lo que interpretamos. Se dice que se lleva nuestros mejores momentos, que es cómplice de nuestros más secretos anhelos, que todo lo que queremos seguro nos lo va dar. Es aliado e impostor.
Está a nuestro servicio cuando lo valoramos y organizamos en función de lo que necesitamos, se burla de nosotros cuando frustra nuestros planes, se ríe a carcajadas cuando nos dejan plantados, cuando se nos va un avión, cuando nos sirven la cena demasiado fría, cuando tenemos que dejar el café porque estaba demasiado caliente. Para todo hay un tiempo, mismo que se va llevando oportunidades, planes y situaciones porque somos parte del movimiento del cosmos.

Tiempo, de amar, de dar, de recibir, de cosechar, de llorar, de perdonar de reconciliar, de cambiar, de enfocarse, de regresar, de reconsiderar, de brincar, jugar, bailar, de cantar,  de arrepentirse, de vencerse, de mirarse sin caretas de custodiar la felicidad, de exorcizar la obscuridad, . Tiempo de renacer, tiempo de volver a la infancia, tiempo para crecer, tiempo para dejarse ir.
De que me estoy perdiendo en este preciso instante? Qué si puedo hacer? Que ya no puedo hacer, tomar conciencia de ello quizá nos sirva para dedicarnos a vivir lo que verdaderamente nos gusta, nos hace vibrar, y nos da felicidad.
Dice Carlos Fuentes: “El tiempo es como un huracán que nos llega del futuro. No queremos admitirlo porque en el futuro nos espera nuestra muerte. Preferimos privilegiar al pasado y convertirlo en tiempo domesticado, y, a veces en tiempo olvidado. Creemos que no existe sino el presente….Pero hay presente vivo con pasado muerto? Mas cuando todo se conjunta y se resuelve, abrimos los ojos y vemos el tiempo acercarse desde el futuro, porque allí espera el siguiente amor, el siguiente libro, el siguiente amigo, que son quienes –si nos recuerdan y nos aman, nos darán al cabo nuestro tiempo.” (1)

 

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(1) Citado por Sergio Pitol en el tercer personaje ediciones era, México 2013
(2 ) El poder del ahora Eckart Tolle, Edit. Grijalbo Méx. 2017

 

 

A la mujer le toca soltar y al hombre retener

En la relación hombre- mujer corresponde a cada uno desempeñar un papel que es el eje del éxito en el mantenimiento y consolidación de esta unión.
Al hombre le corresponde retener a su mujer y lo hace a través de la solidez de su amor, con demostraciones de afecto, ejercitando su rol de proveedor ya sea en lo económico, en lo afectivo y sexualmente, dando cuidados, protección, ternura y apoyo.
A la mujer le toca soltar, hacer sentir a su hombre la total libertad, …y cómo es esto? A base de confianza, las mujeres deben hacer sentir a su hombre que no es perseguido, ni acorralado, nada de estar pidiendo explicaciones por todo, ni pedir cuentas, tampoco interrogatorios de porqués? y a dónde vas? Al hombre le desagrada amenazado, cuanto más libre y a sus anchas se sienta más esta es la condición idónea para entregarse plenamente, solamente así está dispuesto a correr el riesgo de amar totalmente a una mujer y permitir que sea el amor quien tome las riendas en su relación..

En nuestro entorno observamos demasiadas relaciones tóxicas donde cada uno intenta someter al otro, a base de chantajes, de amenazas, de actitudes .Más bien parece que cuando inician una relación con otra persona estuviesen adquiriendo un cachorro del que son dueños y de aquí en adelante a exigirle que le bailen el son preferido. Son modelos que han perdido vigencia porque persiste la creencia de que una relación de dos es para competir, es para sojuzgar, es para ponerse encima del otro. Hoy por hoy la mayoría de personas buscan relaciones ligeras, sin complicaciones, donde pasarla bien y sin mayores compromisos u obligaciones.
La mujer verdaderamente libre es la mujer sabia, la mujer madura, que sabe lo que vale y merece, que reconoce en su hombre a un compañero en iguales condiciones, y que puede tratarlo desde su corazón con amor, consideración y empatía, cada uno es dueño de su vida, tiene planes individuales y planes de pareja, ambos se apoyan uno a otro en el logro de sus objetivos, animan y motivan para persistir, para enfocarse para lograr lo que más anhelan, miran en la misma dirección, se conocen, se admiran, hay atracción sexual y tienen planes en común. No se juran amor eterno, más bien se eligen cada día como compañeros de viaje, se comprometen en el trabajo arduo de mantener su relación en equilibrio, saludable, próspera, feliz. Las dificultades son oportunidades para crecer y aprender, existe la confianza, el apoyo, el entendimiento para que así sea, de tal manera que su vida en común es como una danza continua de celebración de regocijo porque están conscientes de la maravillosa oportunidad que la vida les brinda para crecer en plenitud, para hacerse más sabios, para enriquecerse emocionalmente. Tienen claro que la relación de pareja es un regalo divino, por tanto lo agradecen y celebran todo el tiempo.

MI LEGADO

Cuando mi cuerpo abandone la forma humana y retorne a mi hogar, habré evolucionado, habré concluido esos aprendizajes que motivaron mi llegada aquí.
Y me iré feliz de haber luchado toda mi vida por conseguirlos, uno de ellos: ser la mejor versión de mi misma.
El camino ha sido largo, incierto, obscuro, con peligros acechando por todos lados. He sabido lo que es la soledad pero también he logrado convertirla en mi mejor amiga.
He buscado los caminos más largos, los más sinuosos y muchas veces me he perdido, dando vueltas en círculo.
Ha sido a base de dolor que me he encontrado conmigo misma, he renunciado a ser espectadora de mi vida, he abandonado el papel de víctima para ponerme los trajes y sombreros ms elegantes en la certidumbre de que los merezco.
Hoy sé que la vida es un regalo, un bello regalo disfrazado de muchas formas, colores y ambientaciones.

Mi vida es la gran oportunidad de celebrar permanentemente el continuar en este plano rodeada de las personas que amo y que me aman.
Dando es como recibimos, iluminando a los demás es como nos convertimos en antorchas incandescentes.
Inspiradores de sueños, nuestro gran cometido, nuestro mejor legado: enseñar a volar, emprender el vuelo a otros confines, a otras galaxias.
Porque la vida no tiene límites, esos nos fueron impuestos desde afuera
En el encuentro con el amor de mi vida que soy yo misma, en mi emoción de vibrar muy alto, en el dar como ejercicio cotidiano, en todo esto radica el encuentro con mi ser, con mi esencia, con el anhelado retorno a mi inocencia.

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LAS MUJERES SABIAS NO SE DESTROZAN ENTRE SÍ

Las relaciones que mantenemos entre mujeres son despiadadas, marcadas por una competencia atroz, destructiva, corrosiva que lesiona la integridad de quienes entran en este juego. Hablamos mal, intrigamos, criticamos siempre unas en contra de otras. Es rarísimo que en las charlas de mujeres se edifique, se aporte algo provechoso para incrementar nuestra calidad de vida. El mundo globalizado nos ha vendido esta idea y está bien metida en nuestro subconsciente, toda la publicidad, programas, series, películas nos muestran el modelo de violencia para relacionarnos entre nosotras (“Tu tienes que ser la más hermosa”, “la más elegante”, “con el mejor buen gusto”, “la más sexi”, “la más glamorosa” :tienes que lograr que se retuerzan de envidia quienes te vean). Casi es una regla que el consumo de accesorios, alhajas, ropa, cosméticos, cirugías y todo aquello que engrandezca la apariencia física de una mujer se realiza con un solo propósito el de ponernos por encima de las otras. En estos juegos todos perdemos porque la dependencia que hay con el mundo del consumo a favor del anti-envejecimiento se incrementa, nadie quiere ser vieja, todas queremos la juventud para seguir estando vigentes. Esta separación en la que nos movemos es una estrategia que usa bien la mercadotecnia y sociedad en general, muy convenientemente, DIVIDE Y VENCERÁS es más si no existiese este vicio de relación no existiría la infidelidad. Quien se atrevería a quitarle el marido o novio a otra mujer a quien ve como su igual?
Los hombres lo saben, saben perfectamente de estos comportamientos entre nosotras y es por ello que se aprovechan, y lo hacen buscando una pareja que les satisfaga todos sus caprichos, no en balde ese dicho de que “ellos salen a buscar fuera aquello que no hay en casa” Pues hay la creencia de que nosotras debemos convertirnos en unas supe–mujeres dispuestas a lo que sea con tal de retener a nuestro hombre. Y ahí radica el gran mito, los hombres nos aman así como somos, sin caretas, sin poses, sin máscaras, porque aceptándonos así sin” maquillajes”, podemos aceptar a los demás en el mismo sentido nos quieren por lo que somos, por nuestra esencia y esta se nutre se SER, de permitirnos mostrarnos tal cual somos, valientes, hermosas, compasivas, vulnerables, amorosas, sensibles, poderosas y conectadas con nuestra energía femenina siempre dispuestas a acompañar y a dar incondicionalmente, con paciencia, prudencia, y generando en los demás algo maravilloso que se llama CONFIANZA .
Es vindicativo lograr conciencia de un cambio que resulta impostergable donde empoderemos a nuestra adulta positiva, como parte de un todo entre mujeres, propiciando relaciones constructivas de solidaridad, de apoyo, de empatía, sumando a nuestra lucha por un lugar digno dentro de nuestra sociedad.

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PERVERSIONES EN LAS RELACIONES DE PAREJA


Cuando tu mi cónyuge, compañero o pareja me das dinero para el gasto, te haces cargo de las cuentas, resuelves las descomposturas de: plomería, carpintería, herrería y otros más. Cuando reparas el auto y recurro a ti para que me saques de cualquier imprevisto, cuando me llevas a cenar, cuando me dejas la última palabra en cualquier decisión, cuando procuras mi satisfacción sexual por encima de la tuya. Cuando no paro de hablar y no dices nada, Yo asumo que estas todas son tus obligaciones en tu papel de hombre, de proveedor, de jefe de familia, que todo es parte de tu rol y nunca te hago un reconocimiento de lo bien que haces las cosas, de tu mejor intención de que yo esté contenta, de que nuestros hijos no carezcan de nada, pero jamás me pregunto ni te pregunto cómo estás? ¿Cómo te sientes contigo, con tu trabajo, con nosotros?….tampoco te digo cuánto me gustas, ni lo bien que me hacen tus cuidados, tu ternura, tu protección, tu sonrisas, tus silencios y me guardo muchas cosas porque tengo la creencia de que eso no se debe decir, a lo mejor tu lo adivinas y eso basta. Pido, vuelvo a pedir, nunca estoy satisfecha, te extorsiono de mil maneras, siempre quiero más, tu eres mi cajero automático, mi chequera, soy un barril sin fondo, para eso te tengo, no quiero saber que tienes que hacer para traer dinero a la casa, o si tienes que doblar turno, pedir prestado, y aparte de todo llegas a casa y pongo cara de sargento, si estoy viendo mi serie preferida ni siquiera me levanto para darte un beso, una sonrisa, un apapacho, es más te digo “sírvete de cenar ahí hay”.Y si además deseas que tengamos relaciones íntimas me invento un dolor de cabeza y mil patrañas más.

Nuestras relaciones de pareja parecieran ser de amor-odio, Nos percibimos como enemigos, siempre a la defensiva, esperando zarpazos, arañazos y puñaladas por la espalda.
¿De dónde proviene esta forma de relacionarnos?
Proviene de nuestro trans-generacional femenino, subyacen en nuestra memoria las historias de ultraje, de abuso sexual, de ser tratadas como animales, de las épocas en que las mujeres solo servían para hacerles hijos, para usarlas, para dominarlas, maltratarlas, matarlas. Memorias que necesitamos reconocer, identificar y sanar. Memorias que se deben romper y con ello frenar en nuestra historia actual para dejar de repetirlas. Demasiadas mujeres no están conscientes de cómo provocan la parte instintiva de su pareja ya sea con actitudes: manipuladoras, chantajistas, de menosprecio. De sometimiento, de abuso y muchas otras más.
Después pasan a jugar el rol de víctima, incapaces de reconocer a la “perra” que traen adentro y que se asoma de vez en vez para corromper la relación.
Existe una parte sabia en cada mujer, que necesita ser despertada y alimentada, que necesita ser nutrida para después empoderarla y poner en alto las mejores cualidades femeninas como son el amor, la ternura, la empatía, la confianza, la protección, la alegría, la tolerancia etc. porque de tanto defendernos de los hombres, de tanta competencia con ellos no nos hemos dado la oportunidad de convertirnos en adultas positivas dispuestas a propiciar relaciones más igualitarias, más generosas, más amorosas, relaciones que nos llenen el corazón y permitan evolucionar de forma individual, de pareja como familias y como sociedad.

CASTIGAR DESDE EL MACHISMO

 

 

img_randres_20180307-112114_imagenes_lv_terceros_associacio_cultural_falla_lalbufera_de_catarroja-801-krdH-U441329924487G2B-992x558@LaVanEl machismo es entendido como la supremacía del hombre sobre la mujer. Prevalece con la creencia de mujer- objeto, ya sea de uso, de placer, de sometimiento y de explotación, corresponde con una de las concepciones más desfavorables y negativas que ha tenido y tendrá la sociedad a lo largo de diferentes épocas. Todavía hoy vergonzosamente mantenida por las políticas conservadoras y religiosas. Actitudes que se han venido repitiendo de generación en generación y a las cuales nos hemos acostumbrado y que hemos terminado aceptándolas como naturales.

El machismo considera que la mujer es inferior al hombre, tanto en inteligencia, fuerza, capacidades, habilidades y destrezas; dando al hombre mayores oportunidades y beneficios en todos los ámbitos. Es éste quien tiene derecho a mandar, gritar, arrinconar, imponer su voluntad, tomar decisiones. En este sentido la mujer es símbolo de debilidad, y solo sirve para cuidar la casa, procrear, alimentar y rendir pleitesía a su amo y señor. Y no resulta ajeno que todavía hay demasiadas mujeres que miran a su hombre como un ser divino al que han colocado en un nicho y viven para complacerlo en todo.
Hombres que revisan tu teléfono, que te prohíben usar determinado tipo de ropa, que deciden tu amistad con determinadas personas que eligen con quien sÍ y con quién no te debes relacionar, que ven como un peligro que te juntes con mujeres autosuficientes e independientes, con quien debes de consultarlo todo aunque ellos jamás lo hagan. Porque ellos toman decisiones tales como comprar una casa, un auto, un lugar para pasar las vacaciones, dónde comer o cenar, ir con sus mamás cada domingo, dar dinero a su familia de origen, irse con sus amigos los fines de semana. Deja de engañarte esta especie de hombres no saben vivir en pareja, no te ven como tal, ni te dan un lugar, más bien son seres terriblemente egoístas e individualistas que siempre van primero y van solos, tu solo eres un apéndice en sus vidas, estás ahí para acatar sin cuestionar de lo contrario te van a pisotear aún más haciéndote creer que te están haciendo un favor o a ti en especial.
Hombres que para seducirte te halagan, se muestran maravillosos, complacientes, muy preocupados por ti y por tus problemas pero que a la larga van a mostrar su lado obscuro, y poco a poco con actitudes aparentemente inofensivas se van apropiando de cada una de tus decisiones.
Lamentablemente estas costumbres han sido generadas e impuestas por nosotras las mujeres, por aquellas mamas que colocan a sus hijos varones en un rango superior al de sus hijas, con actitudes tan simples y cotidianas como, “Los hombres comen más, entonces el plato más grande es para ellos; las mujeres son de la casa no tienen derecho a salir; la primera y última palabra la tienen ellos”, cosas como estas han hecho que el hombre se instale en un pedestal y desde ahí gobierne despóticamente. El machismo llevado a sus extremos también es la causa de violencia y muerte de muchas mujeres. Gozar de una relación más equitativa requiere educar a nuestros hijos e hijas con los mismos derechos y obligaciones, enseñando con el ejemplo a construir relaciones de mayor solidaridad.
Detrás de un macho hay un inmenso miedo a mostrarse débil y es que no puede reconocer sus emociones, no puede doblegar su orgullo, tampoco será capaz de pedir ayuda, consuelo, ternura de parte de una mujer. Es por ello que prefiere refugiarse en el alcohol.

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En las épocas pasadas cuando el hombre salía a trabajar para la manutención del hogar existía una relación dependiente de la mujer e hijos hacia el proveedor, sin embargo esta situación ha cambiado, son demasiadas las jefas de familia que salen a ganar el sustento y que continúan siendo abusadas por los hombres.
La relación de pareja sufre espantosas crisis debido a actitudes como las que acabo de describir, no se nos ha inculcado una manera de estar en pareja, copiamos y decimos amar desde nuestras egocentrismos, desde relaciones de dominio sumisión pero que han perdido vigencia totalmente porque los tiempos postmodernos requieren que maduremos emocionalmente ensayando modelos de acompañamiento, de amistad, de trabajo en equipo, abiertos a convertirnos en pares de personas que caminan codo a codo, hombro con hombro apoyando uno al otro a ser su mejor versión en todos los sentidos.

CUANDO MI FELICIDAD DEPENDE DE TI

 

El apego es un estado emocional de dependencia a un cosa, a una situación o persona”.

Para el psicólogo John Bowlby. la conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad.

Hay quienes afirman que la mayor causa del sufrimiento humano proviene de falsas creencias y apegos. Pongo como ejemplo algunas frases: “sin ti yo me muero”, “me haces tanta falta”, “es que no como, no duermo desde que tú no estás”, “que voy hacer sin ti”, “tu eres toda mi felicidad”, se corresponden con depender, necesitar, carecer, tomar de afuera algo para estar bien.

Las personas necesitamos establecer vínculos de amor, respeto y protección hacia nuestros seres amados, estos mismos no pueden ni deben ser excesivos como lo es sobre-proteger, rescatar, controlar, dominar o   inmiscuirse con el afán de  apropiarnos de la vida de ellos. Amar es desear el bien máximo de la otra persona, entonces hay que abrir espacio para que el otro se desarrolle a todo su potencial, podemos acompañar, podemos motivar pero de ninguna forma invadir.

Nuestra dependencia a personas y cosas proviene del miedo a la perdida, proviene de heridas antiguas que no han sanado y requieren atención especial, Necesitar al otro con tanta aprehensión lesiona mi integridad, es una proyección de mis vacíos y carencias, de sentirme incompleto y separado de los demás. Pero además me limita porque pone freno a mi independencia, a mi autonomía, me esclaviza y no me permite salir de mi zona de confort.

Por ejemplo cuando compro una casa y me enamoro de ella, le hago arreglos y adecuaciones por aquí y allá, de tal forma que me siento plenamente identificada con ella, mi casa es como yo, y si en algún momento tengo la oportunidad de cambiar de residencia y debo elegir entre este cambio o mi casa, entonces voy a preferir quedarme en ella, pues es lo que conozco y mudarme significa volver a empezar, cosa que no estoy dispuesta a “sufrir”

 

Yo soy responsable de mi felicidad, yo dedico mi atención a estar bien, a permanecer equilibrada, soy responsable de la satisfacción de mis necesidades, estoy atenta al vaivén de mis emociones y me comprometo en mi salud emocional. No le temo a la soledad, me elijo como mi mejor compañera. Me conozco y me acepto así como soy, puedo reconocer mis debilidades, identifico mis fortalezas y trabajo en mi crecimiento personal. Estoy consciente de que lo que nunca va a cambiar es mi capacidad de amar y asumo ésta empezando por mí misma.

La necesidad de reconocer nuestros apegos y la forma en que nos lastiman, nos limitan, esclavizan y promueven en nosotros actitudes y conductas destructivas es de un valor incalculable. Estar dispuestos a revisar y empezar a modificar patrones de conducta dañinos suma en nosotros bienestar, sobre todo ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido. Todos estamos de paso por esta vida, nuestros vínculos afectivos no se rompen con la salida de casa de nuestros hijos, o de la pareja, unos amigos llegan y otros se van. Lo único que permanece es el cambio. No me aferro a mis seres queridos como si fueran lo más importante, no  busco auto-realizarme a través de ellos, ellos contribuyen a mi felicidad pero no son la fuente misma: Te elijo, pero no te necesito, prefiero estar contigo pero puedo estar sin ti. Disfruto de compartir mi tiempo contigo pero no vivo con el miedo a perderte. Estas frases requieren un alto grado de auto-conocimiento e independencia, de mucha salud emocional del cual todavía la mayoría estamos alejados. Nuestra cultura promueve el apego, promueve el compromiso en las relaciones, la lealtad, la reciprocidad,  y habría que revisar si esta propuesta de desapegarse no está reñida con el modelo mencionado. Finalmente son propuestas que ponen en riesgo nuestras formas de convivencia, porque en el mundo de las relaciones liquidas hay tanto temor al compromiso entre mucha gente y se elige lo transitorio y superficial, entonces vivir desapegado es ideal para no permanecer en algo profundo y duradero.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.(1)

 

 

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