LAS MUJERES SABIAS NO SE DESTROZAN ENTRE SÍ

Las relaciones que mantenemos entre mujeres son despiadadas, marcadas por una competencia atroz, destructiva, corrosiva que lesiona la integridad de quienes entran en este juego. Hablamos mal, intrigamos, criticamos siempre unas en contra de otras. Es rarísimo que en las charlas de mujeres se edifique, se aporte algo provechoso para incrementar nuestra calidad de vida. El mundo globalizado nos ha vendido esta idea y está bien metida en nuestro subconsciente, toda la publicidad, programas, series, películas nos muestran el modelo de violencia para relacionarnos entre nosotras (“Tu tienes que ser la más hermosa”, “la más elegante”, “con el mejor buen gusto”, “la más sexi”, “la más glamorosa” :tienes que lograr que se retuerzan de envidia quienes te vean). Casi es una regla que el consumo de accesorios, alhajas, ropa, cosméticos, cirugías y todo aquello que engrandezca la apariencia física de una mujer se realiza con un solo propósito el de ponernos por encima de las otras. En estos juegos todos perdemos porque la dependencia que hay con el mundo del consumo a favor del anti-envejecimiento se incrementa, nadie quiere ser vieja, todas queremos la juventud para seguir estando vigentes. Esta separación en la que nos movemos es una estrategia que usa bien la mercadotecnia y sociedad en general, muy convenientemente, DIVIDE Y VENCERÁS es más si no existiese este vicio de relación no existiría la infidelidad. Quien se atrevería a quitarle el marido o novio a otra mujer a quien ve como su igual?
Los hombres lo saben, saben perfectamente de estos comportamientos entre nosotras y es por ello que se aprovechan, y lo hacen buscando una pareja que les satisfaga todos sus caprichos, no en balde ese dicho de que “ellos salen a buscar fuera aquello que no hay en casa” Pues hay la creencia de que nosotras debemos convertirnos en unas supe–mujeres dispuestas a lo que sea con tal de retener a nuestro hombre. Y ahí radica el gran mito, los hombres nos aman así como somos, sin caretas, sin poses, sin máscaras, porque aceptándonos así sin” maquillajes”, podemos aceptar a los demás en el mismo sentido nos quieren por lo que somos, por nuestra esencia y esta se nutre se SER, de permitirnos mostrarnos tal cual somos, valientes, hermosas, compasivas, vulnerables, amorosas, sensibles, poderosas y conectadas con nuestra energía femenina siempre dispuestas a acompañar y a dar incondicionalmente, con paciencia, prudencia, y generando en los demás algo maravilloso que se llama CONFIANZA .
Es vindicativo lograr conciencia de un cambio que resulta impostergable donde empoderemos a nuestra adulta positiva, como parte de un todo entre mujeres, propiciando relaciones constructivas de solidaridad, de apoyo, de empatía, sumando a nuestra lucha por un lugar digno dentro de nuestra sociedad.

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PERVERSIONES EN LAS RELACIONES DE PAREJA


Cuando tu mi cónyuge, compañero o pareja me das dinero para el gasto, te haces cargo de las cuentas, resuelves las descomposturas de: plomería, carpintería, herrería y otros más. Cuando reparas el auto y recurro a ti para que me saques de cualquier imprevisto, cuando me llevas a cenar, cuando me dejas la última palabra en cualquier decisión, cuando procuras mi satisfacción sexual por encima de la tuya. Cuando no paro de hablar y no dices nada, Yo asumo que estas todas son tus obligaciones en tu papel de hombre, de proveedor, de jefe de familia, que todo es parte de tu rol y nunca te hago un reconocimiento de lo bien que haces las cosas, de tu mejor intención de que yo esté contenta, de que nuestros hijos no carezcan de nada, pero jamás me pregunto ni te pregunto cómo estás? ¿Cómo te sientes contigo, con tu trabajo, con nosotros?….tampoco te digo cuánto me gustas, ni lo bien que me hacen tus cuidados, tu ternura, tu protección, tu sonrisas, tus silencios y me guardo muchas cosas porque tengo la creencia de que eso no se debe decir, a lo mejor tu lo adivinas y eso basta. Pido, vuelvo a pedir, nunca estoy satisfecha, te extorsiono de mil maneras, siempre quiero más, tu eres mi cajero automático, mi chequera, soy un barril sin fondo, para eso te tengo, no quiero saber que tienes que hacer para traer dinero a la casa, o si tienes que doblar turno, pedir prestado, y aparte de todo llegas a casa y pongo cara de sargento, si estoy viendo mi serie preferida ni siquiera me levanto para darte un beso, una sonrisa, un apapacho, es más te digo “sírvete de cenar ahí hay”.Y si además deseas que tengamos relaciones íntimas me invento un dolor de cabeza y mil patrañas más.

Nuestras relaciones de pareja parecieran ser de amor-odio, Nos percibimos como enemigos, siempre a la defensiva, esperando zarpazos, arañazos y puñaladas por la espalda.
¿De dónde proviene esta forma de relacionarnos?
Proviene de nuestro trans-generacional femenino, subyacen en nuestra memoria las historias de ultraje, de abuso sexual, de ser tratadas como animales, de las épocas en que las mujeres solo servían para hacerles hijos, para usarlas, para dominarlas, maltratarlas, matarlas. Memorias que necesitamos reconocer, identificar y sanar. Memorias que se deben romper y con ello frenar en nuestra historia actual para dejar de repetirlas. Demasiadas mujeres no están conscientes de cómo provocan la parte instintiva de su pareja ya sea con actitudes: manipuladoras, chantajistas, de menosprecio. De sometimiento, de abuso y muchas otras más.
Después pasan a jugar el rol de víctima, incapaces de reconocer a la “perra” que traen adentro y que se asoma de vez en vez para corromper la relación.
Existe una parte sabia en cada mujer, que necesita ser despertada y alimentada, que necesita ser nutrida para después empoderarla y poner en alto las mejores cualidades femeninas como son el amor, la ternura, la empatía, la confianza, la protección, la alegría, la tolerancia etc. porque de tanto defendernos de los hombres, de tanta competencia con ellos no nos hemos dado la oportunidad de convertirnos en adultas positivas dispuestas a propiciar relaciones más igualitarias, más generosas, más amorosas, relaciones que nos llenen el corazón y permitan evolucionar de forma individual, de pareja como familias y como sociedad.

CASTIGAR DESDE EL MACHISMO

 

 

img_randres_20180307-112114_imagenes_lv_terceros_associacio_cultural_falla_lalbufera_de_catarroja-801-krdH-U441329924487G2B-992x558@LaVanEl machismo es entendido como la supremacía del hombre sobre la mujer. Prevalece con la creencia de mujer- objeto, ya sea de uso, de placer, de sometimiento y de explotación, corresponde con una de las concepciones más desfavorables y negativas que ha tenido y tendrá la sociedad a lo largo de diferentes épocas. Todavía hoy vergonzosamente mantenida por las políticas conservadoras y religiosas. Actitudes que se han venido repitiendo de generación en generación y a las cuales nos hemos acostumbrado y que hemos terminado aceptándolas como naturales.

El machismo considera que la mujer es inferior al hombre, tanto en inteligencia, fuerza, capacidades, habilidades y destrezas; dando al hombre mayores oportunidades y beneficios en todos los ámbitos. Es éste quien tiene derecho a mandar, gritar, arrinconar, imponer su voluntad, tomar decisiones. En este sentido la mujer es símbolo de debilidad, y solo sirve para cuidar la casa, procrear, alimentar y rendir pleitesía a su amo y señor. Y no resulta ajeno que todavía hay demasiadas mujeres que miran a su hombre como un ser divino al que han colocado en un nicho y viven para complacerlo en todo.
Hombres que revisan tu teléfono, que te prohíben usar determinado tipo de ropa, que deciden tu amistad con determinadas personas que eligen con quien sÍ y con quién no te debes relacionar, que ven como un peligro que te juntes con mujeres autosuficientes e independientes, con quien debes de consultarlo todo aunque ellos jamás lo hagan. Porque ellos toman decisiones tales como comprar una casa, un auto, un lugar para pasar las vacaciones, dónde comer o cenar, ir con sus mamás cada domingo, dar dinero a su familia de origen, irse con sus amigos los fines de semana. Deja de engañarte esta especie de hombres no saben vivir en pareja, no te ven como tal, ni te dan un lugar, más bien son seres terriblemente egoístas e individualistas que siempre van primero y van solos, tu solo eres un apéndice en sus vidas, estás ahí para acatar sin cuestionar de lo contrario te van a pisotear aún más haciéndote creer que te están haciendo un favor o a ti en especial.
Hombres que para seducirte te halagan, se muestran maravillosos, complacientes, muy preocupados por ti y por tus problemas pero que a la larga van a mostrar su lado obscuro, y poco a poco con actitudes aparentemente inofensivas se van apropiando de cada una de tus decisiones.
Lamentablemente estas costumbres han sido generadas e impuestas por nosotras las mujeres, por aquellas mamas que colocan a sus hijos varones en un rango superior al de sus hijas, con actitudes tan simples y cotidianas como, “Los hombres comen más, entonces el plato más grande es para ellos; las mujeres son de la casa no tienen derecho a salir; la primera y última palabra la tienen ellos”, cosas como estas han hecho que el hombre se instale en un pedestal y desde ahí gobierne despóticamente. El machismo llevado a sus extremos también es la causa de violencia y muerte de muchas mujeres. Gozar de una relación más equitativa requiere educar a nuestros hijos e hijas con los mismos derechos y obligaciones, enseñando con el ejemplo a construir relaciones de mayor solidaridad.
Detrás de un macho hay un inmenso miedo a mostrarse débil y es que no puede reconocer sus emociones, no puede doblegar su orgullo, tampoco será capaz de pedir ayuda, consuelo, ternura de parte de una mujer. Es por ello que prefiere refugiarse en el alcohol.

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En las épocas pasadas cuando el hombre salía a trabajar para la manutención del hogar existía una relación dependiente de la mujer e hijos hacia el proveedor, sin embargo esta situación ha cambiado, son demasiadas las jefas de familia que salen a ganar el sustento y que continúan siendo abusadas por los hombres.
La relación de pareja sufre espantosas crisis debido a actitudes como las que acabo de describir, no se nos ha inculcado una manera de estar en pareja, copiamos y decimos amar desde nuestras egocentrismos, desde relaciones de dominio sumisión pero que han perdido vigencia totalmente porque los tiempos postmodernos requieren que maduremos emocionalmente ensayando modelos de acompañamiento, de amistad, de trabajo en equipo, abiertos a convertirnos en pares de personas que caminan codo a codo, hombro con hombro apoyando uno al otro a ser su mejor versión en todos los sentidos.

CUANDO MI FELICIDAD DEPENDE DE TI

 

El apego es un estado emocional de dependencia a un cosa, a una situación o persona”.

Para el psicólogo John Bowlby. la conducta de apego tiene dos funciones básicas: una función biológica, que es obtener protección para asegurar la supervivencia, y la otra de carácter más psicológico, la de adquirir seguridad.

Hay quienes afirman que la mayor causa del sufrimiento humano proviene de falsas creencias y apegos. Pongo como ejemplo algunas frases: “sin ti yo me muero”, “me haces tanta falta”, “es que no como, no duermo desde que tú no estás”, “que voy hacer sin ti”, “tu eres toda mi felicidad”, se corresponden con depender, necesitar, carecer, tomar de afuera algo para estar bien.

Las personas necesitamos establecer vínculos de amor, respeto y protección hacia nuestros seres amados, estos mismos no pueden ni deben ser excesivos como lo es sobre-proteger, rescatar, controlar, dominar o   inmiscuirse con el afán de  apropiarnos de la vida de ellos. Amar es desear el bien máximo de la otra persona, entonces hay que abrir espacio para que el otro se desarrolle a todo su potencial, podemos acompañar, podemos motivar pero de ninguna forma invadir.

Nuestra dependencia a personas y cosas proviene del miedo a la perdida, proviene de heridas antiguas que no han sanado y requieren atención especial, Necesitar al otro con tanta aprehensión lesiona mi integridad, es una proyección de mis vacíos y carencias, de sentirme incompleto y separado de los demás. Pero además me limita porque pone freno a mi independencia, a mi autonomía, me esclaviza y no me permite salir de mi zona de confort.

Por ejemplo cuando compro una casa y me enamoro de ella, le hago arreglos y adecuaciones por aquí y allá, de tal forma que me siento plenamente identificada con ella, mi casa es como yo, y si en algún momento tengo la oportunidad de cambiar de residencia y debo elegir entre este cambio o mi casa, entonces voy a preferir quedarme en ella, pues es lo que conozco y mudarme significa volver a empezar, cosa que no estoy dispuesta a “sufrir”

 

Yo soy responsable de mi felicidad, yo dedico mi atención a estar bien, a permanecer equilibrada, soy responsable de la satisfacción de mis necesidades, estoy atenta al vaivén de mis emociones y me comprometo en mi salud emocional. No le temo a la soledad, me elijo como mi mejor compañera. Me conozco y me acepto así como soy, puedo reconocer mis debilidades, identifico mis fortalezas y trabajo en mi crecimiento personal. Estoy consciente de que lo que nunca va a cambiar es mi capacidad de amar y asumo ésta empezando por mí misma.

La necesidad de reconocer nuestros apegos y la forma en que nos lastiman, nos limitan, esclavizan y promueven en nosotros actitudes y conductas destructivas es de un valor incalculable. Estar dispuestos a revisar y empezar a modificar patrones de conducta dañinos suma en nosotros bienestar, sobre todo ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido. Todos estamos de paso por esta vida, nuestros vínculos afectivos no se rompen con la salida de casa de nuestros hijos, o de la pareja, unos amigos llegan y otros se van. Lo único que permanece es el cambio. No me aferro a mis seres queridos como si fueran lo más importante, no  busco auto-realizarme a través de ellos, ellos contribuyen a mi felicidad pero no son la fuente misma: Te elijo, pero no te necesito, prefiero estar contigo pero puedo estar sin ti. Disfruto de compartir mi tiempo contigo pero no vivo con el miedo a perderte. Estas frases requieren un alto grado de auto-conocimiento e independencia, de mucha salud emocional del cual todavía la mayoría estamos alejados. Nuestra cultura promueve el apego, promueve el compromiso en las relaciones, la lealtad, la reciprocidad,  y habría que revisar si esta propuesta de desapegarse no está reñida con el modelo mencionado. Finalmente son propuestas que ponen en riesgo nuestras formas de convivencia, porque en el mundo de las relaciones liquidas hay tanto temor al compromiso entre mucha gente y se elige lo transitorio y superficial, entonces vivir desapegado es ideal para no permanecer en algo profundo y duradero.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.(1)

 

 

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RECUPERA TU CONFIANZA Y SÉ FELIZ

 

Sientes un espasmo en el estómago, tu cuerpo emocional se contrae, transpiras, respiras rápidamente, hiperventilas, tu corazón late más fuerte y en tu mente ves como ella están con otro, se besan, se frotan entre sí, ríen a carcajadas, se burlan de ti … ¡claro, y ahora te están poniendo el cuerno!, y tu montas en cólera, todo se vuelve rojo, no tienes capacidad de discriminar que es tan solo una creación de tu mente, si pudieras ahora mismo les ahorcarías o les darías un balazo.
Ya pasó inmediatamente le marcas por teléfono para constatar que está trabajando, o en casa, o haciendo los deberes, respiras tranquilo, todo está bajo control, ahora respiras pausadamente, vuelves a la normalidad, -lo malo es que esta sensación dura poco tiempo-. Esta dosis de desajuste emocional tiene una liga con nuestras células emocionales que se ensancharon cuando mamá y /o papá desaparecían de nuestro mundo, cuando el miedo se apoderaba de nosotros frente al abandono y a la traición, porque nos prometían algo y no lo cumplían, cuando tenían predilección por un hermano (a) específicamente, cuando tardaban demasiado tiempo en regresar y nos quedábamos dormidos llorando y esperando. Lo peor que podemos hacer es dejarla que nos gobierne, aprender a ponerle límites es lo más sano.
Cada pensamiento genera una reacción bio-química en nuestro cerebro, mismo que produce sustancias químicas, las cuales actúan como mensajeras de los pensamientos hacia el cuerpo, cuando el cuerpo recibe dichos mensajes, responde activando una serie de reacciones que coinciden con lo que el cerebro está pensando. Acto seguido el cuerpo le envía al cerebro un mensaje confirmándole que ahora se siente exactamente como el cerebro está pensando.
Me gustaría que repases esta misma escena solo ahora en cámara lenta, y que vayas haciendo algunas modificaciones, si en vez de respirar rápidamente, lo hicieras tranquilamente, y si además te situaras frente a esa pareja y les mirases la cara para descubrir que te equivocaste que no lo conoces, solo hay un ligero parecido con tu mujer, y que cuando haces este descubrimiento puedes empezar a reír a carcajadas. Ahora miras esa escena del beso, la haces muyyyy pequeña, cada vez más pequeña, en blanco y negro, ahora es minúscula, la tomas entre tus manos, la empapas en agua y se deshace, ahora respiras profundamente, te llenas de oxígeno los pulmones, sonríes y te dices: ¡¡Tengo una gran confianza en mí mismo!!
Exactamente ahora descubres que esos celos provienen de la falta de confianza en ti mismo. Lo sensacional es que puedes empezar a hacer cambios en tus redes neuronales para modificar las películas que tu mente crea, esas que tanto te dañan, en su lugar crear otras que te propicien bienestar, tranquilidad y sosiego. Ya no permitas que películas patéticas que en otros tiempos se adueñaron de tus estados emocionales tengan poder sobre ti. En lugar de esto matiza escenarios agradables, confortables, con elementos estéticos que te den energía positiva. Seguro entre tus recuerdos hay momentos en los que te sentiste afortunado, o realizado, o muy feliz, donde conseguiste algo, quizá lograste alguna meta y tu estado de euforia era grandioso, ese estado es importante que lo traslades a este momento actual para que hagas los cambios necesarios. Eso que resulta tan difícil, colócalo enfrente de ti, dale color, sonido y la sensación de euforia, elabora tu película y observa una y otra vez como obtienes eso que tanto deseas .Seguridad en ti mismo, paciencia, constancia, dedicación, sentido del humor, simpatía, una relación amorosa a tu medida son solo algunas de las que puedes lograr si te permites; borrar los programas viejos y reprogramar tu mente, utilizarla a tu favor e ir en la dirección correcta. Es importante usar lo visual, auditivo y quinestésico, es decir, mirar, oír, y sentir. Es en estas tres dimensiones que podemos trabajar nuestra película; con sonidos, colores y sensaciones. Un ejemplo concreto: Me veo radiante, muy hermosa y ligera, estoy tomada de la mano de mi pareja, siento la tibieza de su piel junto a la mía, mi corazón late pausadamente, me siento confiada y segura, el me mira con amor, ambos caminamos a la orilla de un lago, se escucha el trinar de los pájaros y el ruido del viento en los árboles, observo las distintas tonalidades del agua, aspiro el aroma de la yerba, ahora me doy cuenta de cuanta armonía encierra el contacto con la naturaleza.¡¡¡Abro los brazos y grito Soy muy feliz!!!!

 

 

LAS TRAMPAS DEL EGO

 

 

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De que formas nos dejamos manipular por el ego? Como podemos saber que es el ego quien ha tomado las riendas de nuestra vida? Si es el ego quien está en un extremo, es de suponer que hay otra alternativa ¿Podemos quitarle poder a nuestro ego?
El ego es el conjunto de nuestras personalidades. Son todos los papeles que nos toca desempeñar socialmente, con los cuales nos hemos identificado tanto que a veces los actuamos indiferenciadamente, por ejemplo un profesor, que se comporta como tal ya no solo en el salón de clases, sino en cualquier ámbito. El ego es un conjunto de facetas creadas y con vida propia, que existen en nuestra mente, que manejan los mandos y el teclado de nuestro súper ordenador, que estimulan ciertas reacciones nuestras: el miedo, el titubeo, el valor, el deseo de ganar, etc., y que sobre-todo tiene una función precisa: la supervivencia del cuerpo humano, y con ello, de la raza humana.

Nuestra mente o ego se nutre de todas aquellas programaciones que desde muy pequeños fuimos incorporando con la familia, la escuela y otras figuras de autoridad. Hemos asimilado la creencia que somos imperfectos e incompletos, que hay algo malo en nosotros que tenemos que modificar, que hay que ser “alguien” “exitoso” en la vida para recibir aceptación.

 

El ego corresponde con todo aquello que aceptamos como cierto pero que solo es una opinión de los demás
Nuestro ego nos mantiene en una zona de confort, nos arraiga con el pasado, con lo ya conocido, a lo familiar y en cuanto pretendemos escabullirnos inmediatamente nos trae de regreso. A nuestro ego no le gustan las sorpresas, ni lo incierto, tampoco lo ambiguo. La pretensión del ego es evitarnos sufrimiento así que siempre nos está avisando de peligros incluyendo aquellos que son imaginarios.
Nuestro ego jamás se satisface, se inventa falsas necesidades siempre quiere más por lo tanto nos obliga a ser competitivos. Somos movidos por infinidad de motivaciones, algunas muy claras y otras no tanto, la mayoría de nuestras decisiones son inconscientes, a veces relacionadas con motivos del pasado. Quiero, deseo, necesito, me tienes que dar… no soporto estar sin… es insoportable no tener…son solo algunas palabras y frases que designan carencia, vacío y/o dependencia, pero además que implican tomar algo de afuera para satisfacerse. Es aquí donde proviene la idea de que mi felicidad corresponde con tener lo de afuera, sin percatarme que lo que debiera hacerme sentir satisfecho está dentro de mí.
Muchos de nuestros momentos de alegría se los atribuimos a circunstancias externas: asistir a una fiesta, ir de vacaciones, hacer compras millonarias o degustar un platillo excesivamente caro son condiciones que el mundo coloca como imprescindibles para ser felices. Entonces andamos a la caza de este tipo de experiencias para llenarnos de esa dizque felicidad tan codiciada Pero cuidado…podemos estar alegres, sin ser felices
Nos da mucho miedo la infelicidad, nos aterra estar solos y sentir nuestros vacíos, cuando aparece la tristeza queremos evitarla a toda costa, entonces vamos de shopping y nos engañamos pensando que así vamos a estar a la altura de las circunstancias, entre otras porque hemos validado un catálogo de todo aquello que nos mantiene en la línea de la normalidad, es decir estables. Todo ha sido clasificado y ordenado de acuerdo a intereses de consumo en un mundo global.
En nuestra separación con la naturaleza hemos renunciado a sentir, vivimos anestesiados, separados de los demás, siempre en la competencia de haber quien tiene más, quien acumula, quien va a la vanguardia de lo más nuevo y sofisticado.
Permitimos que nuestra mente o ego nos guie, razonamos todo, y racionalizamos también, decidimos desde una postura de miedo, no del amor y nos conformamos con medio vivir, sin atrevernos a soltar nuestros miedos para regalarnos lo que más deseamos, y es que una parte de nosotros sabe que lo que más anhelamos no tiene nada que ver con el consumo, ni con quedar bien. Porque en el fondo le tenemos mucho pánico a obtener lo que más queremos, y preferimos posponer, conformarnos, racionalizar, pedimos con la mente, no con el corazón, pero preferimos lo tibiecito nunca los extremos, así que vamos por la vida dando tumbos, convencidos de que esta es nuestra alegría, felicidad, goce, abandonando todo intento de conectar con nuestra esencia, de nuestra divinidad, porque el mundo dice que así está bien. No solo es no aceptarme, es no amarme y también odiarme, por diferentes motivos: por no estar a la altura de las circunstancias, por sentir que no merezco lo bueno, por no agradar a los demás, por ser como soy, por sentirme un ser inacabado, defectuoso, alguien que debe ser reparado y ajustado.

El odio es la brújula que indica hacia dónde va nuestra vibración, odiamos ser lo que somos, odiamos nuestra vida y odiamos a los demás, porque odiar nos da fuerza, nos da poder, mientras que muy debajo está la tristeza, de no aceptarnos tal y como somos, de no tenernos un poquito de misericordia para abrazar nuestros miedos, nuestras frustraciones y empezar de nuevo, ahora en la confianza de que lo que hay en este momento no pudo ser mejor

 

VOLVER A SENTIR

 

 

Hombres y mujeres después de los cincuenta experimentan sentimientos de inutilidad cuando dejan de ser productivos pues habiendo cumplido: las mujeres con la crianza de los hijos y los hombres con prodigarse un patrimonio, creen que hasta ahí ha concluido su paso por este planeta. Tanta es la influencia que hijos tienen sobre sus padres porque los empiezan a subestimar, les dicen viejos, más aún con apodos que los denigran, se sitúan por encima de ellos, en una palabra hay un cierto menosprecio hacia su vitalidad porque midiendo fuerzas hay mucha desventajas. Los hijos tienen el vigor, los padres la sabiduría. En el caso de las mujeres son vistas como sus cuidadoras de tiempo completo ya que deben vigilar y alimentar a los hijos y nietos.
Así también toda el mundo del consumo está orientado a las personas jóvenes, a cuerpos atléticos, esbeltos, piel firme, con todo en su lugar. Entonces una mujer en esta fase experimenta su impotencia al no poder competir con este tipo de mujeres que representan una arrolladora oferta cuantitativa.
Las mujeres hemos deambulado por nuestra existencia cumpliendo a la perfección el rol de esposas, madres, hermanas e hijas, nos conformamos con sobrevivir a expensas de los logros de nuestros hijos, marido, nietos y al que poca importancia le damos es al de ser mujeres, nuestros anhelos, nuestros sueños los hemos ido traicionando, hemos renunciado a sentir placer, a buscarlo y a prodigarlo también, Cuando concluimos nuestra vida sexual porque dejamos de gustar, porque ya no hay atracción y el fuego se ha apagado nos refugiamos en dar atención a los demás. Si somos solteras recicladas nos negamos la oportunidad de una vida afectiva plena, de atrevernos a probar una nueva relación amorosa, volver a experimentar nuestra sensualidad, nos avergüenza nuestro cuerpo, somos sensibles al qué dirán. Es así como sepultamos un ámbito de nuestra vida inmenso en creatividad, en ternura, en experimentarnos deseadas y amadas. Porque ciertamente el amor nunca termina y nuestro apetito sexual, y el vigor solo se transforman. Lo mejor de tener una pareja es un incremento en la vitalidad, en la autoestima y la confianza.
Si porque somos mujeres en toda la extensión de la palabra. Una mujer que practica algún deporte, se mantiene en forma, que cuida su salud, que es moderna, que busca actualizarse y que es activa socialmente, que pertenece a muchos grupos y que se sabe consentir es una mujer plena entre los cincuenta sesenta años tiene mucho que ofrecer y sabe también recibir. Mujeres que ya no tienen miedo al embarazo, que son dueñas de su tiempo, que han roto con esquemas de represión, que se informan, que conocen su cuerpo, que reconocen sus necesidades, que han aprendido a ser compañeras, amigas y amantes.

 


Atrevernos a confrontar nuestras creencias que nos mantienen estancadas y reprimidas, revisar nuestra educación sexual y modificarla si es necesario, atrevernos a superarnos académicamente, hacer a un lado el qué dirán, dejar de co-depender de nuestros familiares cercanos, revisar nuestros mitos y tabúes respecto al amor y la sexualidad, recordar nuestros sueños, darnos permiso de explorar, de vivir, de emerger, de meter la pata, pero finalmente atreviéndonos a vivir.
Que bueno sería promover una cultura al rescate de esta esfera de la vida, Que hubiese más mujeres satisfechas, más mujeres que se saben amadas, más mujeres aferradas a vibrar con la vida, porque estoy segura que el mundo sería diferente, quizá el amor irrumpiese de manera sonora, vibrante amorosa, fecunda, prospera y luminosa.

 

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