Sana a tu niño interior y recupera tu Poder

 

 

 

pisomap-emociones-sentimientos-comprar-viviendaDemasiadas personas crecemos con inseguridades, temores, dudas y un carácter conflictivo marcado por el dolor, el miedo y el abandono. Llegamos a la edad adulta vigorosos y con grandes probabilidades de convertirnos en seres auto-realizados, o en el otro extremo, amargados e inconformes porque pensamos que la vida es cruel e injusta. Entonces nos preguntamos: -¿si lo tenemos todo para ser felices porque hay una sensación de carencia, de vacío, de insatisfacción? hagamos lo que hagamos esto persiste-.
Y son muchas ocasiones en nos hemos mirado al espejo repitiéndonos: ahora empiezo de nuevo, cambio mi vida, olvidaré todo lo malo y seguiré adelante. Si esto fuera tan fácil, parte de los psicólogos no tendríamos trabajo. Sanar las heridas del alma no es tarea sencilla, pero no significa que sea imposible, todo está en el conocimiento que tengamos sobre nuestros sentimientos, en saber cómo gestionarlos y nuestra actitud ante los cambios.
¿Por qué nos saboteamos cuando estamos a punto de lograr lo que más deseamos? Porque nos cuesta tanto trabajo decidir? , porque dejamos cosas inconclusas? O bien porque somos incapaces de reconocer y retener a las personas que nos hacen bien?
La mayor parte de nuestros resultados de no-éxito están relacionados con la relación que tuvimos con nuestros padres, las heridas producidas durante nuestra infancia temprana.
Nuestra alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas. Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas, y así integrar la personalidad con el alma. Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo. Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos qué hemos venido a amar. Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del alma”

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Si quieres aprender cómo sanar las heridas del alma y del corazón es importante que sepas la causa de tu dolor. Muchas veces, el dolor puede proceder por una relación con alguien (tanto amorosa como de amistad o familiar): por muerte pérdida, abandono, enfermedad , traición y muchas otras más. Sin embargo el dolor actual se mescla con los dolores del pasado. De los duelos ante pérdidas, por no cerrar nuestras relaciones afectivas con amor, por todos los rencores, tristezas, enojos, culpas, vergüenza y miedo guardados en nuestro interior. Siguen ahí nuestras emociones reprimidas porque no supimos cómo afrontarlas, ni darles cauce y experimentarlas en toda su magnitud. Suprimirlas creímos que era lo mejor y ahora regresan aumentadas exponencialmente.
Si seguimos el camino de recordar y lamentar a cada rato todo el dolor de nuestro pasado, no vamos a salir nunca del círculo y estaremos haciéndonos a nosotros lo que otros nos hicieron, cobrar conciencia total de que el pasado ya se fue y no hay nada para cambiarlo, requiere de toda nuestra valentía para dejarlo ir con amor, agradeciendo todos y cada uno de los aprendizajes logrados, pues sin ellos no seríamos quienes somos en este momento. Valorar nuestro presente, cuidando lo que pensamos, decimos y hacemos, dado que es lo único que tenemos, y cada minuto representa una oportunidad para darnos permiso de ser felices.

Sanar no es hacer como que no está pasando nada, claro que está pasando y nos duele, duele mucho… entonces abracemos nuestro dolor, hagámosle espacio para que se manifieste. Si experimentamos tristeza está bien nos permite tomar distancia con el ruido de afuera y adentrarnos en nosotros. Generalmente el llanto es la forma de defensa del cuerpo; nos calma y nos alivia, pero al mismo tiempo nos humaniza, porque reconocemos nuestra fragilidad, nuestra necesidad de ser consolados por los demás
Empezamos a sanar cuando tomamos la responsabilidad de cuidar de nosotros mismos, y aquí es preciso evaluar a quienes nos rodean, ya sean familia, compañeros de trabajo, o amigos nuestros; si son el tipo de personas que se la pasan criticando, peleando, juzgando, entonces podemos poner distancia, límites o cambiar de fila.
Trata de hacer relaciones nuevas llenas de entusiasmo y alegría, esto es rodearnos de gente que haga aflorar en nosotros lo mejor.
Hay quienes creen que meditar es poner atención a un problema, reflexionando y sacando conclusiones, esto es cierto en parte pero lo mejor es que asistas con un grupo con profesionales y aprendas técnicas específicas.
Leer libros de auto-ayuda y de superación personal es bueno pues nos dan indicadores de lo que anda mal en nosotros, es muy recomendable, asistir a talleres de desarrollo humano siempre y cuando nos comprometamos a poner en práctica cambios sustanciales en nuestra vida.
Atrévete a enfrentar a tus demonios, a convivir con ellos, a domarlos E incluso a convertirlos en tus amigos. Todo esto es posible si miras adentro de ti, te reconoces, te aceptas e inicias el proceso de restauración, como cuando una vieja casa se renueva, se vacía, se saca lo inservible y se vuelve a llenar ahora solo de aquello hermoso y valioso, inicia con cosas sencillas y ve sumándoles un grado de dificultad, por ejemplo si no estás haciendo ejercicio físico inicia con una meta de 4 hs. a la semana y ve incrementando a 6, 8 o más.
Lo ideal es que pidas ayuda a un terapeuta calificado en sanación del niño interior, que esté entrenado para manejar las heridas, la relación con los padres y todo aquello que está desarmonizado como resultado de lo mismo. Hay talleres para sanar las cinco heridas que Lise Bourbeau ha clasificado así: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia. Todos estamos marcados por una, dos, o varias de ellas y se manifiestan en la forma en que nos relacionamos con todo; amor, dinero, amistad, empleo, éxito, salud, Dios.
Todos sin excepción podemos aspirar a una vida feliz, plena, sin culpas ni complejos. La clave: aliviar el dolor de nuestro niño interior y sanar las heridas que nuestros padres y las circunstancias dejaron en nuestra vida. Apostar por una existencia de libertad, prosperidad y de gozo es nuestro derecho.

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Padres violentos fueron niños heridos

 

 

nic3b1o-interiorMuchos de los que ahora son adultos recibieron abusos y muchas formas de violencia emocional pero lo alarmante es que en un gran porcentaje, usualmente ha sido con la familia “El niño herido crece, pasa por una adolescencia difícil y se convierte en otro adulto angustiado, estresado, lleno de miedos, de culpa, de violencia hacia él y/o hacia los demás, triste, solo en lo interior, viviendo una vida en blanco y negro y haciendo con sus hijos lo mismo que sus padres hicieron con él. Así se va perpetuando el ciclo, con los difíciles resultados que hoy vemos reflejados en nuestra sociedad llena de familias disfuncionales, de aumento de violencia, indiferencia y caos.”(1)

Abusos en el niño

“Se llama abuso emocional cuando a un niño le cargan trabajo y responsabilidades (como si fuera un pequeño adulto) como vigilar y cuidar a los hermanos menores. Esto es abuso porque de alguna manera le roba su infancia, y se le hace sentir culpable, si falla al no cumplir las tareas asignadas. Los padres esperan más allá de las capacidades evolutivas del pequeño, no se dan cuenta que en el crecimiento de sus hijos hay etapas de maduración, tiempos determinados para que puedan responder a sus requerimientos.

Es también abuso emocional la no disponibilidad emocional, la falta de respuesta, y la negligencia, así como atribuciones negativas y erróneas hacia el niño. Actitudes hostiles y rechazo sistemático hacia un niño donde el cree que lo que le sucede es porque lo merece “. (1)

 

Ser adulto con un niño herido a cuestas es una forma de sobrevivir, nada puede llenar el vacío de todas las necesidades soslayadas.

“Cuando se detiene el desarrollo de un niño, cuando se reprimen los sentimientos, sobre-todo los de rabia y dolor, una persona llega a adulto con un niño enfadado y dolido dentro de él“(2)th

Cuando pensamos en un hogar disfuncional, conformado por adultos y menores de edad, podemos darnos cuenta, que generalmente sólo existen niños heridos, los menores de edad y los que moran dentro de los padres; la familia es pues un grupo de niños profundamente heridos interactuando, sin importar la edad cronológica. La única diferencia es que algunos (los padres) son niños con poder.(1)

Un padre lastimado va a ser uso inadecuado del poder, ya que lo va a aprovechar para resolver necesidades propias.

Mucha infelicidad de los seres humanos tiene su raíz en esta problemática, ya que no podemos enfrentar las demandas que como adultos nos hace la familia, el trabajo, la sociedad, cuando seguimos respondiendo con rabietas, con reacciones fuera de control, con actitudes inapropiadas, relaciones perjudiciales a veces adictivas, cuando no sabemos poner límites o queremos adivinar lo que los demás necesitan. )No se puede responder como adulto cuando las carencias de la infancia dejaron huellas que cada día se hacen más grandes.

Funciones de la familia. La familia tiene como objetivo la construcción de personas adultas con autoestima y sentido de sí mismo, es un escenario de preparación para afrontar retos y asumir responsabilidades y compromisos orientados hacia la dimensión productiva y la plena realización. Es el territorio de encuentro intergeneracional donde los adultos amplían su horizonte y se construye el puente entre el pasado y el futuro, es una red de apoyo social para las distintas transiciones del adulto”(Espinal 2002)

Una familia disfuncional con padres lastimados no puede cumplir con la función de construir personas con autoestima y sentido de sí mismo, es más va a dar como resultado personas con limitaciones en todos los aspectos y que lejos de nutrir sabotea, empobrece, y deforma.

Cabe preguntarnos si estamos dispuestos a revisar cómo está nuestro niño interior, que tan saludable es y si conviene buscar ayuda terapéutica si es que estamos pensando en formar una familia.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Curso taller para adultos sanando al niño interior. Yraís Araceli Acevedo Ovando Puebla Pue.2014
  2. John Bradshaw ,2015 Volver a Casa, México Gaia
  3. Blanco, M. (2013) Sanación emocional del niño interno. México: Índigo.
  4. Cadarso, V. (2013). Abraza a tu Niño Interior. Nunca es tarde para sanar tu infancia. Madrid, España:Palmyra
  5. Charles L.Withfield. (1999). Sanar nuestro niño interior. España: Obelisco Ediciones
  6. Abrams, Jeremiah. (1994). Recuperar el niño interior. España: editorial Kairos
  7. Chopich, Erika J. y Paul Margaret. (2012). Cura tu soledad. Cómo encontrar el amor y la plenitud a través de tu niño interior. España: Editorial Edaf
  8. Espinal Durán Isabel. Tesis “Estudio comparativo entre familias dominicanas y españolas con hijos en educación infantil, basado en las dimensiones de estilo educativo y competencia” Universidad de Valencia,
  9. [1] Danya Glaser. (1993). “Abuso y negligencia emocional (maltrato psicológico): un marco conceptual”. Department of Psychological Medicine, Great Ormond Street Hospital for Children, London, 3JH , England.
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